Acosta, Wladimiro de, arquitecto ruso (Odesa, 1900-1967)
Nació en Odesa, en el seno de una familia de clase alta, y su verdadero nombre era Vladímir Konstantinowski. En 1911 ingresó a la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal y en 1917 egresó como Bachiller Técnico en Construcciones. El advenimiento de la Revolución bolchevique de 1917 lo alejó de Rusia, y en 1919 se trasladó a Roma para trabajar en el estudio del controvertido arquitecto historicista Marcello Piacentini, una de las figuras más destacadas durante el régimen fascista de Benito Mussolini. También cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de Roma, donde obtuvo el título de arquitecto.
En 1922 se instaló en Berlín, ciudad donde trabajó como escenógrafo y cursó estudios de ingeniería. Seis años después emigró a Argentina. Ya en Buenos Aires, descubrió diversas corrientes estéticas influenciadas por diferentes ideales políticos. Aunque no adoptó de inmediato ninguna tendencia, no tardó en definir su línea de investigación cercana al racionalismo más puro que, en alguna medida, estaba inspirado en sus maestros alemanes. Durante años alternó su permanencia en Buenos Aires con estancias en São Paulo (Brasil), donde realizó varias casas para clientes particulares. En 1930 se instaló definitivamente en Buenos Aires y comenzó una búsqueda obsesiva por las respuestas arquitectónicas a la acción del clima en sus proyectos. En 1932 descubrió y experimentó el ‘sistema helio’, que consiste en un corte del terreno en terrazas protegidas del sol con una losa visera ubicada en el nivel de la cubierta.
Durante las décadas de 1930 y 1940, su periodo más fructífero, realizó gran cantidad de obras, entre ellas, las casas Ramos Mejía (1939), Punta del Este (1940) y Castelar (1944), el edificio de departamentos de Figueroa Alcorta (1942) y el primer proyecto de casa colectiva del Hogar Obrero (1941). Más tarde centró su energía en su actividad como docente y conferenciante.
En 1947 proyectó en Caracas (Venezuela) el Instituto Pedagógico. En 1950 y 1952 realizó las residencias Giardino y Levinton, en Buenos Aires. En 1954 viajó a Estados Unidos para dictar conferencias en las universidades de Harvard y Cornell. Entre 1957 y 1966, centró su actividad en la Universidad de Buenos Aires, donde fue elegido profesor de Diseño Arquitectónico; allí realizó por encargo su último proyecto, la Unidad Vecinal de la Isla Maciel. Visitó Cuba en 1962, entusiasmado por las ideas revolucionarias puestas en práctica. El 11 de julio de 1967 falleció en Buenos Aires y tres años más tarde se publicó su obra póstuma, Vivienda y clima.
Acqua, Christofano dell, grabador italiano (s. XVIII)
Vivió en Vicencio a finés del siglo XVIII. Entre sus obras se cita un retrato de Federico el Grande y las láminas de la edición de Metastasio.
Acquapendente
Ciudad de Italia situada a 423 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Viterbo, perteneciente a la región del Lacio.
En la Antigüedad era conocida con el nombre de Acula por una gran cascada que cae desde una roca basáltica de las inmediaciones. Acquapendente es una antigua ciudad etrusca que en el año 954 albergó durante un largo período de tiempo al emperador Oton I, que firmó muchos tratados de paz en ella. Posteriormente, cuando Castro, capital del ducado del mismo nombre, fue destruida por el papa Inocencio X, su obispado se trasladó a Acquapendente.
En el siglo XI la ciudad pertenecía a Matilde de Canossa, quien a su muerte, acaecida en 1079, la dejó en herencia a la Santa Sede. Posteriormente, la ciudad fue una plaza fuerte de Toscana, y en el siglo XV pasó a ser un feudo de los Sforza. EL 30 de septiembre de 1867 se inició la campaña de Garibaldi, que perseguía conquistar Roma y que concluyó en Metana; Acquapendente fue ocupada por un grupo de sus voluntarios.
Arte
Catedral del Santo Sepulcro, construida durante los siglos XI y XII, y reformada en época barroca. Fue restaurada tras los desperfectos causados como consecuencia de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, recuperando parte de su primitiva forma románica. De la construcción original se conserva una columna en uno de los laterales, dos capiteles y uno de los ábsides de la cabecera (concretamente el central). Su interior está dividido en tres naves, cuya parte oriental está un poco más elevada. En él se guardan un púlpito ubicado en el acceso al presbiterio que está decorado con relieves realizados por Duccio, y donde están representados San Miguel venciendo al dragón; y Tobías y el arcángel Rafael; un busto del papa Inocencio X, obra de Alejandro Algardi; y el altar sacramental, realizado en 1522 de Jacopo Beneventano. La cripta, realizada en el siglo X, está cubierta mediante una bóveda de crucería sustentada por 22 columnas de piedra que a su vez están coronadas con capiteles ricamente decorados; su interior está dividido por 9 naves, donde se conservan supuestamente algunos fragmentos atribuidos a la columna en que fuera flagelado Jesucristo y un sagrario donde reposa la reliquia del Aula de la pretoría de Jerusalén, y sus paredes se decoran mediante un conjunto de frescos que datan del siglo XIII. Está cripta se levantó sobre un primitivo templete de las mismas dimensiones del Santo Sepulcro.
Palacio Visconti, realizado en el año 1582. Lo más destacable del edificio es su portada, que aún conserva su primitiva riqueza ornamental.
Iglesia de San Francisco y de Santa María, construida en estilo gótico. En su interior conserva un crucifijo de madera del siglo XIII, y varios frescos pertenecientes a los siglos XVII y XVIII que están situados en el coro.
Acquisti, Luis, escultor italiano (Forli, 1744 – Bolonia, 1824)
Conocido por sus esculturas en estilo Neoclásico, sus trabajos se hallan dispersos a lo largo de todo Italia. Entre ellos se encuentran los relieves del Arco de la Paz en Milán ; la estatua de la Vecchia Legge para la fachada de la Catedral de Milán ; Marte y Venus para la Villa Carlotta en Tremezzo , junto al lago Como; Estatuas del Palacio Braschi de Roma; y una Atlanta (hacia 1806) para la Villa Belgiojoso Bonaparte en Milán.
Recibió sus primeras impresiones de esculturas en su ciudad natal, desde donde podía ver, entre otras, obras de Antonio Rossellino, de Francesco di Simone Ferrucci de Fiesole, de Tommaso Fiamberti
Acquisti era todavía joven cuando se trasladó a Bolonia con el fin de estudiar en la Accademia Clementina(Academia Pontificia de Bolonia), bajo la influencia de Giuseppe Mazza y de Angelo Piò como alumno de Filippo Balugani y Carlo Bianconi. Consecutivamente ganó el prestigioso premio Marsili-Aldrovandi de primera clase con su obra Enea condotto dalla Sibilla ai Campi Elisi (1774) y Un Romano che rapisce una Sabina (1775). En 1785 fue nombrado Academico del Numero en la clase de escultura figurativa en su academia, y en 1780 fue ascendido a Direttore di Figura para la misma institución. Fue miembro honorario de la academia Gran Ducale Fiorentina (1782), la Accademia di San Luca (1803), y de la Academia de Mantua
Período boloñés
Su periodo boloñés (1774–1791) se caracterizó por la decorazioni all'antica. Su trabajo también estuvo imbuido por una búsqueda de la magnificencia y lo asombroso como puede verse en su enorme estatua de la Chiesa del Triregno( 1781). Su obra maestra de este período se encuentra en la cúpula del Santuario de Santa Maria della Vita (1787).2
Período romano
En 1792 dejó Acquisti Bolonia por Roma (1792-1807), que notó la influencia de Acquisti siendo miembro de la junta directiva para el premio Curlandese. En la edición de 1789 vio el estilo neoclásico típico de Antonio Canova, en el relieve en mármol Le arti incoronate dal Genio de Giacomo De Maria. Mientras permaneció en Roma, trabajó junto a Canova y Valadier. Durante este período decoró el Palacio Braschi cerca de la Plaza Navona y la iglesia San Pantaleo.
Período milánes
Después de 1807 Acquisti se trasladó a Milán. Durante este período produjo muchas de sus obras más famosas como la estatua de mármol Atalanta, el grupo de mármol Marte y Venus, la estatua de David''en la fachada de la catedral de Milán y relieves del Arco della Pace. Estas últimas obras se realizaron siguiendo los cánones neoclásicos.2
Acquisti regresó a Bolonia en 1814, produciendo desde entonces hasta su muerte esculturas para la Cartuja de Bolonia. Sin embargo, en las dos únicas obras que se sabe son suyas en el cementerio (otro par se le atribuyen con el consenso de expertos), el nivel artístico ha disminuido y los monumentos son de carácter modesto, con detalles escasos.2
Acquisti, junto con Giacomo Rossi, ayudó a promover la transición de las graciosas figuras del barroco y el adornado rococó, a las escenas heroicas inspiradas por Benedetto Alfieri. A pesar de haber viajado por toda Italia, se le considera un artista boloñés por haber pasado la mayor parte de su infancia en Bolonia, después de haber sido allí educado y habiendo producido muchas de sus obras más importantes en esa ciudad.2
Entre las mejores y más conocidas obras de Luigi Acquisti se incluyen las siguientes:
En Forlì: en la Iglesia de San Filippo Neri, cuatro grandes estatuas ubicadas en la intersección de la nave con el crucero, que representan: la Humildad, el Amor al prójimo, la Caridad, el Desprecio de la grandeza terrenal;
En Milán: estatua del Antiguo Testamento( en italiano: Vecchia Legge) (David y el Profeta Joaquín) en la fachada del Duomo de Milán; bajorrelieve del 'Arco della Pace (Historia - Poesía - Ocupación de París y Congreso de Praga terminado por Francesco Somaini por la muerte de Acquisti). Después de haber estado desde 1902 hasta 2010 en Villa Reale (o Villa Belgiojoso Bonaparte), actualmente en la Pinacoteca de Brera Atalanta (1806)[1]
En Orvieto: estatua de San Juan Bautista (1821), sobre la pila bautismal en el interior de la Catedral ;
En Roma: estatuas en el Palacio Braschi;
En Tremezzo (Como), en el lago Lario: Villa Carlotta, grupo escultorico Venere trattiene Marte;
En Bolonia: en via Oberdan 24, la estatua del perro Tago. La obra fue restaurada en 2008 y se trasladó para su exposición en el Museo Cívico Arqueológico de Bolonia.
Acradas, escultor griego (s. V a.C.)
Grababa en oro y plata. Plinio vió en el templo de Baco, en Rodas, copas en que este artista había grabado cacerías, bacantes y centauros
Acrolito
Tipo de estatua antigua cuyas extremidades (cabeza, manos y pies) eran de mármol u otros materiales u otros materiales, como el marfil, mientras que el resto del cuerpo, recubierto de ropajes, era de madera y arcilla, razón por la cual no se han conservado. Un famoso ejemplo de Acrolito es la Cabeza de Apolo hallada, junto a una mano, en Ciro (Calabria). Estas estatuas de divinidades se construían así, no solo por razones económicas, sino para dar una mayor facilidad al cambio de vestidos que exigía cada rito.
El acrolito (del griego "àkros" "en la parte superior, alto, la extrema" y "lithos" piedra "), es un tipo de estatua a los antiguos griegos (ya veces incluso a los romanos) se llevó a cabo sólo en la cabeza, en los brazos o las manos y los pies, utilizando piedra, mármol o marfil; en todo el resto de la estatua fue construida con materiales menos valiosos o perecederos (por ejemplo, madera) o no existía en absoluto, ya que sólo una estructura de apoyo o un andamios que mantienen los extremos tallada. Esta estructura fue recubierta con cortinas de tela real. Era utilizado principalmente por las estatuas de deidades que se establezcan en los templos a practicar el culto de los fieles. Ejemplos de acrolito son: Pompeya a la acroliti de Isis, que se halló en el templo de Isis, ahora conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles; en Punta Alice, la antigua Krimisa, acrolito de Apolo, ahora conservado en el Museo Nacional de la Magna Grecia; la colosal estatua de Genius (protección de la divinidad) de Augusto, a unos 12 metros de altura, ubicado en la llamada "Casa de Coloso" en el agujero de Augusto en Roma; la colosal estatua de Constantine I, a unos 13 metros de altura, ubicado en Assisa, y se conservan en el Palacio de los Conservadores del Museo Capitolino.
Las esculturas acrolíticas griegas se fabricaban parcialmente en serie, tallando los cuerpos o bustos en madera o en basta terracota, puesto que luego se cubrían con ropajes, como las imágenes de las vírgenes católicas. Las partes que sobresalían, como la cabeza, las manos y los pies, se tallaban en cambio en materiales nobles, como este mármol, y personalizaban al personaje representado.
Ejemplo de acrolito es el busto de Ludovisi, del siglo V a. de J.C., que debió pertenecer a una estatua de culto monumental, con un relieve especial en los ojos que lo dota de una mirada tenue y penetrante y una sonrisa ligera y benévola.
Acropodio
Pequeño pedestal de forma prismática de poca altura sobre el que descansa una estatua. Es un pequeño pedestal a modo de plinto. También es la parte superior de un pedestal.
Acrópolis
Parte alta de las ciudades antiguas, construida en la cima de las colinas y defendida por altos muros, tras los cuales se refugiaban los ciudadanos en caso de guerra. En Grecia, en la época de la civilización cretense-micénica, fue en principio el lugar de residencia del Rey, como en Tirinto, Micenas, y en la propia Atenas. Más tarde, al adoptarse formas más democráticas de gobierno, las acrópolis sirvieron para albergar a los habitantes de la ciudad en los momentos de peligro; y entonces, en lugar de palacios, se construyeron en ellas templos para las divinidades. En la de Atenas, por ejemplo, se erigió el famoso Partenón.
En Italia se fundaron ciudades protegidas por Acrópolis rodeadas por un doble muro, especialmente en el Lacio: Alatri, Segni, Ferentrino, Palestrina. En algunos casos, estas acrópolis se construían sobre una colina algo apartada, pero unida a la ciudad por un breve camino. Las acrópolis italianas, por su misma antigüedad, no pueden ser consideradas como derivación de las griegas, pero no tuvieron un desarrollo completamente independiente.
Entre las acrópolis españolas se pueden citar las de Tarragona (limitada por la sólida muralla ciclópea), la de Emporium (hoy Ampurias), las de Sagunto, Gerona y Málaga.
En la época del apogeo del Imperio Romano dejaron de construirse, pero en la Edad Media los castillos que se levantaron muy a menudo en los mismos lugares de las antiguas acrópolis y que fueron tan famosos en la España medieval vinieron a ser sus continuadores y cumplieron análogas funciones.
La acrópolis es la parte alta de las ciudades griegas, romanas y de otras civilizaciones; con la intención de tener una mejor defensa de sus asentamientos, los primitivos pobladores, elegían elevaciones naturales del terreno con bordes escarpados, núcleo a partir del que iba creciendo a sus pies, rodeándolo, un nuevo emplazamiento urbano. Así nacieron Atenas o Roma, con sus edificaciones emblemáticas como templos o plazas de reunión, y en las que se reunían las personalidades de la ciudad para actos importantes. En España, con la misma idea, existen la ciudadela y el alcázar. La acrópolis más conocida es la Acrópolis de Atenas, que incluye el Partenón.
Acrópolis de Atenas
La Acrópolis de Atenas puede considerarse la más representativa de las acrópolis griegas. Es una roca, plana en la parte superior, que se alza 156 metros sobre el nivel de la ciudad de Atenas, Grecia. También es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente, Cécrope, el primer rey ateniense.
Existe evidencia arqueológica de la ocupación y uso en el período Acaeno cuando se erguía un palacio en aquel lugar, hace aproximadamente 6.000 años. En aquella época, estaba rodeada por un grueso muro (entre 4,5 y 6 metros) que constaba de paramentos construidos con grandes bloques de piedras cimentados con un primigenio mortero llamado emplekton. La entrada principal miraba hacia el Este. Al noroeste existía una entrada, a la que se llegaba mediante una escalera de aproximadamente quince escalones escarbados en la roca. Esta entrada secundaria está situada próxima al palacio real. Al nordeste hay un portillo y una escalera que va a la fuente conocida como "Clepsidra."
Tras la Edad Oscura, la Acrópolis dejó de ser una residencia y se convirtió en el centro de culto de Atenas, centro de adoración para la ciudad. Tras la invasión dórica del siglo X a. J.C., un nuevo edificio denominado Enneapylon ("nueve puertas") cubrió la fuente. Trazos de casas micénicas prueban que la acrópolis estaba permanentemente habitada durante esa época y que siguió así durante los períodos oscuros que precedieron al nacimiento de la polis ateniense en el siglo VIII a. J.C. En dicha época, existía un pequeño templo dedicado a Atenea mencionado por Homero y un mégaron.
La Acrópolis fortificada sirvió como ciudadela para Pisístrato. En el 510 a. de J.C., cuando fue defenestrado por una revolución popular apoyada por los espartanos, se demolieron los muros. En el mismo lugar, los antiguos habitantes de Atenas se refugiaron durante las Guerras Médicas hacia el 480 a. de J.C. Con dicho propósito, las partes dañadas de la muralla fueron reemplazadas por un refugio de madera, pero esto no detuvo a las tropas invasoras del Rey persa Jerjes I en la conquista de la Acrópolis y en el saqueo y quema de los templos mayores.
La mayoría de los grandes templos fueron reconstruidos bajo el liderato de Pericles durante la Edad Dorada de Atenas (460 a 430 a. J.C.). Fidias, un gran escultor ateniense, e Ictino y Calícrates, dos famosos arquitectos, fueron los responsables de la reconstrucción. Durante el siglo V a. J.C., la acrópolis obtuvo su forma final. Tras ganar en Eurimedonte en 468 a. J.C., Cimón y Temístocles ordenaron la reconstrucción de los muros sur y norte, y Pericles confió la construcción del Partenón a Ictino y Fidias. En 437 a. J.C. Mnesicles comenzó a construir los Propileos, las puertas monumentales con columnas de mármol del Pentélico, parcialmente construidas sobre los antiguos Propileos de Pisístrato. Estas columnatas fueron prácticamente finalizadas en el año 432 a. J.C. y tenían dos alas, sirviendo la norte como pinacoteca. Al mismo tiempo que los Propileos, se comenzó la construcción del pequeño templo jónico de Atenea Niké. Tras una interrupción debida a la Guerra del Peloponeso (431-404 a. J.C.) contra Esparta, el templo fue concluido en la época de la paz de Nicias, entre 421 a. J.C. y 415 a. J.C. En el mismo periodo se comenzó la construcción del Erecteion, con su Tribuna de las Cariátides, pórtico situado al lado sur dedicado a Pandrosia, hija de Cécrope, atribuido a Calimacos, discípulo de Fidias. En el pórtico se custodiaba la tumba de Cecrope. Es el más grandioso templo jónico griego edificado en tiempos de Pericles, entre el año 421 y 406 a. J.C., para reconstruir el templo destruido por los persas en los años 480 y 479 a. J.C., dedicado a Poseidón y Atenea, asociados a " Erecteo -uno de los primeros reyes de Atenas que introdujo el culto a Atenea y fundó las Panateneas y que, fulminado por Poseidón, fue enterrado en el lugar de la Acrópolis donde se alza el Erecteion-. Este es un templo hexástilo cuya cella está dividida en tres partes destinadas a albergar los objetos de culto: una nao dedicada a la imagen de Atenea y la serpiente de la Acrópolis; otra en la que se guardaba la imagen de Poseidón y tal vez una cisterna para la sal marina de este dios y la tercera en la que se veneraba a Erecteo. Entre el tempo de Atenea Niké y el Partenón se encontraba el templo de Artemisa Brauronia, divinidad representada como un oso y adorada en Braurón. En el santuario se encontraban el arcaico xoanon de la divinidad y una estatua realizada por Praxíteles en el siglo IV a. J.C. Tras los propileos, dominaba el conjunto de la Acrópolis, la gigantesca estatua de bronce de Fidias de Atenea Prómacos ("la que combate en primera línea"), construida entre el 450 a. J.C. y 448 a. J.C. La base era de 1,50 m de alta, mientras que la altura total de la estatua era de 9 metros. La divinidad tenía una lanza en su mano y un escudo gigante en el lado izquierdo, decorado por Mys con imágenes de la lucha entre los Centauros y Lápitas. Otros monumentos, desaparecidos hoy, son el Chalcotec, Pandroseion, Santuario de Pandion, el altar de Atenea, el santuario de Zeus Polieus y, de la época romana, el templo circular de Augusto y Roma.
Significado cultural de la Acrópolis
Cada año, los atenienses celebraban un festival denominado de las Panateneas que rivalizaba con los Juegos Olímpicos en popularidad. Durante el festival, una procesión subía desde Atenas hasta la Acrópolis, hacia el Partenón (como se reflejaba en el friso en el interior del Partenón). Allí, se colocaba un costoso manto (peplos) de forma ceremoniosa en la estatua crisoelefantina (de marfil y oro) de Atenea, realiza por Fidias. Además, el Eleusinión situado en la base de la acrópolis, acogía las reliquias sagradas de los Misterios eleusinos.
Cabe destacar las acrópolis de Tirinto, Argos, Micenas, Corinto, Tebas y, sobre todo, la de Atenas, que adquiere su gran esplendor con Pericles (s. v). Entonces se construyen el Partenón, los Propileos (pórtico doble en mármol, de orden dórico y jónico, construido por Mnesicles), el Erecteo y el templo jónico de la Victoria (o Nike) Áptera. Convertidos en polvorín por los turcos, los Propileos estallaron a causa de un incendio en 1640. Durante el bombardeo veneciano de Atenas (1668), el Partenón, empleado por los turcos como arsenal, fue dañado por una granada. Reconstruida desde el siglo pasado, la Acrópolis ateniense fue incluida por la UNESCO en el patrimonio mundial en el año 1987.
La entrada a la Acrópolis se realiza por una puerta monumental llamada Propileos. En el lado derecho y frontal de la Propileos se encuentra el Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de Atenea, construida por Fidias, se encontraba originalmente en el centro. A la derecha de donde se erguía esta estatua se encuentra el Partenón o Templo de Atenea Partenos (Atenea, la Virgen). A la izquierda y al final de la Acrópolis está el Erecteión, con su célebre pórtico sustentado por seis cariátides. También se encuentran allí los restos de un teatro al aire libre llamado Teatro de Dionisio, donde estrenaron sus tragedias Esquilo, Sófocles y Eurípides.
La Acrópolis es la parte elevada de las ciudades que se destinaba generalmente a la construcción bien de palacios o bien de edificios religiosos, siendo uno de los lugares de mayor importancia dentro del espacio urbano. De entre todas las acrópolis conservadas en la actualidad, destacan en todos los sentidos (arquitectónico, artístico, religioso) las de Atenas y Pérgamo (importante ciudad helenística fundada en el año 281 a. de J.C); esta última, además de las instalaciones bélicas como el arsenal, que estaba amurallado y situado en la parte más elevada de la colina? contenía suntuosos edificios públicos (el ágora, el teatro y la biblioteca) y religiosos (el colosal templo de Zeus y el santuario de Atenea), así como el palacio real. Otra acrópolis destacada es la de Corinto (en el Peloponeso), que tuvo una gran función defensiva ya que era una ciudad costera con una situación estratégica importante y con grandes recursos económicos obtenidos gracias al comercio, que le permitían tener la mayor flota militar y mercantil de toda Grecia. Además, el esplendor de la ciudad hacía que el Acrocorinto tuviera grandes edificios de un lujo casi oriental, como el templo de Afrodita Astartí, cuya estatua, que procedía de Fenicia, era adorada y destinataria de los sacrificios que le ofrecía gente de todos los países. A su cuidado había dedicadas mil muchachas "hospitalarias", lo que demuestra la importancia del templo. Otras ciudades griegas que tenían acrópolis dentro de sus recintos eran Troya, Micenas, Tirinto, Sunion (en el Ática), Tebas y Queronea (en la Beocia). En Roma se situó en el monte Capitolino por lo que este conjunto de edificios recibió el nombre de Capitolio. Estaba coronado por el grandioso templo de Júpiter Capitolino (siglo VI a. de J.C), que le daba un carácter de santuario religioso que le asemeja a la acrópolis ateniense.
La acrópolis de Atenas es la ciudadela por antonomasia. Al instaurar Pisístrato en el año 560 a. de J.C su tiranía en Atenas, tras la toma de la acrópolis, realizó grandiosas obras públicas como el Partenón, el templo de Zeus o la columnata de la acrópolis. Así, la ciudad crecería en torno a este monte, alcanzando un gran esplendor artístico y cultural; pero la verdadera Edad de Oro vendría con la firma de la paz con los persas en la época de Pericles (460-430 a. de J.C). Éste quiso reconstruir la ciudadela que quedó destruida en la guerra y convertirla en el símbolo de la grandeza de la ciudad, para lo que utilizó los tesoros de la Liga. Desde la ciudad se podía admirar la belleza y armonía del conjunto, formado por monumentos de líneas claras. A la izquierda se encontraban los Propileos que servían de entrada y, un poco más adelante, el pequeño templo de Atenea Niké (´Victoriosa´), que remataba la sinuosa subida que evitaba, de forma intencionada, vistas frontales y posibles simetrías y que se adaptaba armoniosamente a la naturaleza desigual e inclinada del terreno, algo que sería una invariante de la arquitectura griega. En el centro, ya dentro del recinto, se podía ver el Partenón, y al fondo, detrás de los Propileos, el Erecteion. Los Propilios son obra de Mnesicles, que los planteó como una entrada monumental a la acrópolis. El desnivel se salvó mediante una escalinata, único elemento arquitectónico que plantea una vista frontal, y una rampa que sirve de eje de simetría, aunque ésta se rompe con la aparición a la derecha del pequeño templo de Atenea Niké, cuya vista es oblicua. Una vez arriba de la escalinata, dejando detrás el templete, se entra en una especie de atrio de columnas dóricas por donde atraviesa la rampa, que queda flanqueada por tres columnas jónicas y una estancia a cada lado; la del norte era la pinacoteca, que servía para el descanso del peregrino, y la de la derecha la biblioteca. En este pasillo se produce un tránsito de la luz a la sombra, y otra vez a la luz pasando por una última fachada compuesta por seis columnas dóricas desde donde se ve, a la derecha, el Partenón, y en el centro, la estatua de Pallas Atenea. La composición en planta del interior no sigue un orden geométrico preestablecido; es la adaptación al terreno y a los distintos puntos de vista, tanto desde el interior como desde la ciudad, lo que hizo que el escultor Fidias, como jefe de obra, y Pericles, que la proyectó, encargaran a distintos arquitectos la ubicación y construcción de los edificios y esculturas. El Partenón es el más significativo de los templos por su perfecta armonía, tanto en sus medidas, que siguen un canon perfecto y buscan corregir la deformación que tendría por efecto óptico su imagen vista desde la ciudad, como en su adaptación al terreno, lo que le hace tener una potente presencia en lo alto de la acrópolis. Esta obra de Ictinos y Kalikrates, dedicada a Atenea Partenos, diosa de la guerra y de la sabiduría, se construyó tras la batalla de Maratón para albergar la escultura que Fidias hizo de esta diosa en mármol pentélico. Ésta se encuadra dentro del orden dórico, el más masivo y robusto de los tres órdenes griegos, por estar ligado a la guerra. Es un templo perfecto en sus proporciones y armonía, octástilo, períptero, anfipróstilo y orientado al este. Tiene pórticos interiores hexástilos, con diámetros de columnas más pequeños que los del peristilo. La cella está dividida en dos: una sala mayor flanqueada con columnas dóricas formando una U en doble altura; las superiores eran más cortas y sujetarían el artesonado, que sería de madera; y una sala posterior con cuatro columnas jónicas. Desde el exterior, el templo se percibe como una escultura de bulto redondo, como un volumen de claroscuros que desde los Propilios se ve de escorzo y cuya percepción total se hace girando en torno a él. El otro gran templo es el Erecteion, dedicado a Atenea Pollias (diosa de la femineidad y lo doméstico). Su autor fue Mnecicle, que tuvo que hacer un templo irregular en planta y alzado para adaptarse al terreno y cumplir el programa que exigía el culto. Se utilizó el orden jónico, más refinado y esbelto que el dórico, para darle un aspecto femenino, e incluso en su fachada sur hay una tribuna donde las columnas se sustituyen por cariátides. Del conjunto, cabe destacar la riqueza decorativa de los bajorrelieves de frontones y metopas que realizó Fidias, donde aplicó sus cánones de proporción y de ritmo entre el cuerpo humano en reposo y en movimiento. A lo largo de su milenaria historia, la acrópolis de Atenas ha sufrido varios incendios y bombardeos (o, actualmente, la contaminación de la capital helena), que acabaron con buena parte de su patrimonio artístico. En su historia ha de figurar uno de los hombre que más lucharon por su conservación: Thomas Bruce, conde de Elgin, diplomático británico destinado en Constantinopla, cuya calidad de anticuario sirvió de garantía para que en el año 1802 fuese autorizado a trasladar al Museo Arqueológico Británico aquellas esculturas de la acrópolis que aún se mantenían en pie, para comenzar la reforma total del edificio que, sin embargo, no llegó a su fin hasta 1976. Este año, la UNESCO organizó una campaña de recogida de fondos para reparar los graves daños que, tanto en la fachada como en el interior, sufría uno de los mayores monumentos de la humanidad, reparación que fue llevada a cabo con ejemplar resultado.
Acrotera
Los griegos llaman acrotera a las figuras, de mármol o terracota, colocadas encima o en los extremos laterales de los templos. En los s. VII y VI a. de J.C. la acrotera era un disco con adornos geométricos, más tarde (s. VI y V a. de J.C.) aparecen, en el centro, estatuas de leones, esfinges y victorias, y en los lados volutas, grifos, sirenas y arpías. Los etruscos disponían, a veces, grupos enteros de acroteras en terracota; los romanos, cuadrigas o vigas de bronce en el centro y figuras de la Victoria a los lados.
Ornamento que remata los vértices de un frontón. Por extensión, cruz en que remata el piñón o la bóveda del crucero en algunas iglesias.
En la arquitectura griega y romana clásicas, las acróteras son zócalos (pedestales) que sostienen los adornos, dispuestos en el vértice o sobre las extremidades de un frontón. Por extensión, las acróteras designan a los propios adornos, pueden ser estatuas, estatuillas de piedra, vasos de terracota, etc. En la arquitectura moderna, se llama muro acrótero, abreviado acrótero, es un murete situado al borde de las terrazas para permitir elevar la estanquidad.
Pedestal dispuesto en los extremos o en la cúspide de un frontón y sobre el cual suelen colocarse estatuas, macetones u otros adornos. Cualquiera de los adornos colocados sobre estos pedestales.
Acroterio
Pretil sobre la cornisa de un edificio para ocultar la altura del tejado. En la arquitectura clásica, es el pedestal que sirve de remate en el frontón, y en los que normalmente se situan estatuas y otros adornos.
Action painting
En español significa “pintura de acción”. Es una técnica pictórica, así como el nombre del movimiento pictórico que la usa. Surge en el siglo XX dentro de la pintura no figurativa. Intenta expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones tales como el movimiento, la velocidad, la energía. Son muy importantes el color y los materiales no específicamente pictóricos con que se trabaja (arena, alambre...) para conseguir una superficie peculiar en la superficie del cuadro.
Con este nombre de Action painting se conoce también a la corriente pictórica abstracta de carácter gestual que adoptaron varios miembros de la escuela estadounidense del expresionismo abstracto que utilizan la técnica del action painting. Aunque el término action painting fue utilizado por el crítico Harold Rosenberg en 1952, se había empleado con anterioridad. Así, en el Berlín de 1919, y en América hacia 1929, para designar las primeras composiciones abstractas de Vasily Vasilyevich Kandinsky. Desde el punto de vista técnico, consiste en salpicar con pintura la superficie de un lienzo de manera espontánea y enérgica, es decir, sin un esquema prefijado, de forma que éste se convierta en un «espacio de acción» y no en la mera reproducción de la realidad. A veces se utiliza incorrectamente como sinónimo del propio expresionismo abstracto, aun cuando muchos de los artistas pertenecientes a esta escuela jamás emplearon dicha técnica. En esta técnica, el principal elemento es la acción o movimiento por parte del pintor con relación al aspecto físico de la pintura, en conjunto con la superficie donde trabaja, por esta razón la principal pintura a utilizar en esta técnica es la pintura acrílica. La pintura es derramada de forma sistemática, ingenua o espontánea por parte del artista, cuando va creando su obra y de esta forma plasma sus ideas y conceptos abstractos en gran parte, debido al resultado en consecuencia de la técnica. Con la pintura acrílica es muy práctica la forma de acción, dejando caer o gotear el líquido de cada color sobre la superficie.
El Action Painting tiene sus orígenes en las creaciones automáticas de los surrealistas; por ejemplo, los dibujos y pinturas de arena de André Masson. Sin embargo, la diferencia real entre ambos movimientos no es tanto la técnica como el planteamiento inicial: bajo la influencia de la psicología freudiana, los realistas mantenían que el arte automático era capaz de desbloquear y sacar a la luz la mente inconsciente.
El action painter por antonomasia es Jackson Pollock. Destacó especialmente en el uso del dripping, esto es, el goteo de la pintura como técnica, y quien más luego prolongó la pintura de acción al movimiento de Expresionismo abstracto. No obstante, hubo otros artistas que trabajaron en esta misma línea, destacadamente, Willem de Kooning y Franz Kline, con pinturas abstractas y vigorosas. Willem de Kooning realiza obras más figurativas que las de Pollock, siendo algo intermedio entre la figuración y la abstracción, es gestual y representativo a la vez. Su serie de obras más conocidas es Mujeres, iniciada en 1950. La action painting fue la tendencia que más influyó en la segunda generación del expresionismo abstracto y en muchos pintores contemporáneos europeos.
Pintores de esta corriente fueron Norman Bluhm, Sam Francis, Franz Kline, Willem de Kooning, Albert Kotin, José Guerrero, Lee Krasner, Alfred Leslie, Joan Mitchell, Jackson Pollock Jack Tworkov, Norman Lowell, Modesto Ciruelos, Yanny Ippoliti y Esteban Vicente.
Esta técnica consiste en salpicar la pintura sobre el soporte, ya sea lienzo u otro material, y se la deja chorrear al azar para que de esta manera el cuadro no responda a ningún condicionamiento figurativo o formal que parta de su autor. El resultado es por completo abstracto y espontáneo, sin tener que recurrir a la geometrización de la forma sino tan sólo al azar de la salpicadura. El primero en usarlo fue Jakson Pollock, pero la técnica pronto halló su eco en otros expresionistas europeos, o en los informalistas, que le dieron el nombre de Tachisme, del francés, tache (mancha).Fue practicado en especial durante las décadas de 1950 y 1960, y está muy relacionado con otras técnicas expresionistas como el Dripping.
Corriente pictórica abstracta de carácter gestual que adoptaron varios miembros de la escuela estadounidense del expresionismo abstracto. Desde el punto de vista técnico, consiste en salpicar con pintura la superficie de un lienzo de manera espontánea, es decir, sin un esquema prefijado, de forma que éste se convierta en un “espacio de acción” y no en la mera reproducción de la realidad. El término fue acuñado por el crítico estadounidense Harold Rosenberg en 1952 y se refiere principalmente a la obra de Jackson Pollock. También resulta válido, con ciertas limitaciones, para piezas o aspectos aislados de la obra de otros artistas, tales como Arshile Gorky, Hans Hofmann y Robert Motherwell. A veces se utiliza incorrectamente como sinónimo del propio expresionismo abstracto, aun cuando muchos de los artistas pertenecientes a esta escuela jamás emplearon dicha técnica. El Action Painting tiene sus orígenes en las creaciones automáticas de los surrealistas; por ejemplo, los dibujos y pinturas de arena de André Masson. Sin embargo, la diferencia real entre ambos movimientos no es tanto la técnica como el planteamiento inicial: bajo la influencia de la psicología freudiana (véase Sigmund Freud), los surrealistas mantenían que el arte automático era capaz de desbloquear y sacar a la luz la mente inconsciente. En consecuencia, atribuían a tales obras diferentes elementos simbólicos, e incluso figurativos, que desvelaban la psique del artista. Por el contrario, la estética del Action Painting ponía el énfasis en el propio acto de pintar, al margen de cualquier aspecto expresivo o representativo que pudiera poseer. Simplemente reflejaba un instante de la vida del artista, uno de sus actos y, por consiguiente, un elemento único de la biografía de éste. Era la expresión de la personalidad del creador de una manera muy primaria y básica. En el artículo “The American Action Painters” (ART News, diciembre 1952), en el que se utilizaba por primera vez la expresión Action Painting, Rosenberg describía tal actitud en los siguientes términos: “En un momento dado, un pintor estadounidense tras otro comenzaron a contemplar el lienzo como un campo de juego en el que actuar, más que un espacio en el que reproducir, rediseñar, analizar o ‘expresar’ un objeto, real o imaginario. Lo que había que plasmar en el lienzo no era una imagen sino un suceso”. Consecuentemente, tales obras se entendieron a menudo en términos muy formalistas como el mero resultado del encuentro entre un artista y sus materiales.
Forzosamente, el Action Painting convirtió en redundantes ciertas prácticas artísticas tradicionales: por ejemplo, la idea de un boceto dejó de tener sentido ya que podría sugerir que el artista intentaba transferir una cierta imagen predeterminada a la obra final y definitiva. Este enfoque purista y crítico del Action Painting se vio, sin embargo, debilitado por la práctica artística. Pollock, por ejemplo, a veces confeccionaba esbozos antes de ejecutar un dripping y, posteriormente, retocaba las pinturas para obtener un resultado más acorde con sus intenciones. No obstante, la estética sugería la posibilidad de una ruptura radical respecto de la tradición artística europea por una vía que se les antojó liberadora a muchos artistas estadounidenses. De hecho, incluso llegó a ejercer influencia sobre muchos artistas europeos, generando movimientos paralelos como el tachismo, practicado por artistas como el francés George Mathieu. El Action Painting también afectó a otros aspectos del arte moderno, principalmente a la idea de que una obra de arte debía exhibir claramente la impronta de su proceso creativo.
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