14 septiembre, 2020

De Abakanowicz a Abercrombie

Abakanowicz, Magdalena, artista polaca (Varsovia, 1930 - 2017). 

Dedicada preferentemente a la creación de estructuras volumétricas con material de tapicería.

Figura destacada de la escuela polaca del tapiz. En sus composiciones, en las que aunó elementos procedentes de las corrientes estéticas en boga, recurrió a menudo a elementos escultóricos. Su originalidad radica en el traslado de sus conocimientos sobre tapicería a la escultura a partir de unos experimentos realizados en la década de los sesenta. Sus obras, verdaderos ambientes en los que las repeticiones de formas alusivas a la cabeza, tórax o multitudes, son representadas en tonalidades oscuras, confieren una dimensión dramática acentuada por los temas que priman en su obra: lo individual y lo colectivo, el anonimato y el estereotipo, la corrosión y la enfermedad, cuya presencia singular plasmada de manera concreta y sensible imprime en ella cierta elocuencia.

Realizó muchas exposiciones individuales, entre ellas: Xavier Fourcade Gallery, Nueva York (1985) Turske a. Turske Gallery, Zurich, (1988) Mucsarnok Palace of Exhibitions, Budapest (1988) Stadel Kunstinstitut, Frankfurt, (1989) Sezon Museum of Art, Tokio (1991) Walker Art Center, Minneapolis (1992 m.) Hiroshima City Museum of Contemporary Art, Japón (1993) P.S. 1 Museum, Nueva York (1993) Fundación Miro, Mallorca, (1994) Marlborough Gallery, Madrid, (1994) Kordegarda Gallery, Varsovia (1994) Yorkshire Sculpture Park, Inglaterra (1995) Manchester City Art Galleries, Inglaterra (1995) Charlottenborg Exhibition Hall, Dinamarca (1996) Oriel Mostyn, Gales (1996) Gallerie Marwan Hoss, París (1996)

Abalos, Iñaki, arquitecto y urbanista español (nacido en 1956)

Estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde obtuvo el título en 1978, y de la que es profesor desde 1989. Desde 1984 trabaja con Juan Herreros en el estudio A & H. El equipo debutó con el proyecto de las depuradoras de aguas de Villalba, Guadarrama y Majadahonda (1988). Posteriormente han realizado proyectos de distinto signo, como el parque Europa de Palencia (1991), la Delegación de Hacienda de Almería, o las oficinas para el Ministerio del Interior en Madrid. En 2000 inauguraron junto al vertedero de Valdemingómez (Madrid) un centro procesador de residuos, primer paso de un ambicioso proyecto que incluye la regeneración y adecuación paisajística de un territorio degradado por la acumulación de desechos industriales.

Abarca, Agustín, pintor chileno (Talca, 1882 – Santiago de Chile, 1953)

Discípulo de Pablo Burchard y Pedro Lira, su obra tuvo como motivo principal el paisaje natural, que cultivó influenciado por tres corrientes artísticas: romanticismo, decorativismo y especialmente, simbolismo. 

Se formó en el Liceo de Hombres y el Instituto Comercial de su ciudad natal, pero se dedicó a la pintura después de conocer a Pablo Burchard, en 1900. En 1904 se trasladó a Santiago para estudiar en la Universidad Católica, donde tuvo como profesor a Pedro Lira hasta 1907; en la capital también recibió clases de otro de los grandes maestros de la pintura chilena: Alberto Valenzuela Llanos. En 1909 ingresó en la Academia de Bellas Artes, donde recibió la influencia del naturalismo difundido por su director, el español Fernando Álvarez de Sotomayor. Aunque todos ellos ejercieron influencia en su arte, Abarca se reconoció discípulo de Buchard, de quien heredó el gusto por la simpleza y la austeridad en las formas y las tonalidades, aunque frecuentemente es incluido dentro de la Generación del 13 junto a artistas como Pedro Luna y Arturo Gordon. Entre 1916 y 1927 ejerció el cargo de inspector de la Escuela Normal de la ciudad sureña de Victoria, y en 1940 dio clases en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. 

Agustín Abarca encontró en los exuberantes bosques del sur de Chile el tema principal para desarrollar su arte, en un intento de reflejar en sus paisajes el misterio y la poesía que encierra la naturaleza; para ello prescinde del detalle, huye de artificios, y se limita a retratar la esencia misma de lo que se ofrece ante su vista. Como característica principal de su estilo, cabe señalar las ricas variedades cromáticas que recoge en una pincelada generosa: desde los distintos azules del cielo y los marrones de la tierra hasta los diversos colores de la vegetación según la estación del año (verde, amarillo, rojo) y los matices en las tonalidades que la luz imprime en ella. Pintor amigo de la soledad, sus obras también transmiten algo de esta sensación; uno de sus cuadros más famosos, El solitario, consigue expresar este sentimiento en la nostalgia que desprende un paisaje desnudo. En algunas de sus obras también aparecen la figura humana y otros motivos. Además de la ya citada, entre sus cuadros más célebres se encuentran Bosque, Olivos y Charcas. En cuanto a su técnica, trabajó tanto el óleo, como la acuarela, el dibujo a carboncillo y el pastel. 

A lo largo de su carrera artística recibió numerosos premios y galardones, entre otros el primer premio de la Exposición de la Academia Universidad Católica de Chile, en 1907; la Segunda Medalla del Salón del Centenario en el Museo Nacional de Bellas Artes, en 1910; premio del Certamen Edwards en 1919 y 1925; premio del Certamen Carmen Enrique Matte Blanco, en 1929; premio de 1ª Categoría en acuarela del Salón Oficial, en 1930 y 1938; premio de honor del IV Centenario de Santiago de Chile; o premio de honor del Salón Nacional, en 1950.

La obra de Agustín Abarca se caracteriza por un profundo intimismo, existe un tema que atraviesa todas las etapas de su creación: el árbol que busca incesantemente en la naturaleza con una idea preconcebida de máxima perfección. En cada una de sus innumerables caminatas lleva una tela especial enrollada que nunca llega a utilizar, esperando siempre encontrar un árbol que se acerque más a lo que él imagina.

La búsqueda solitaria fue lo que caracterizó a este pintor chileno, pese a que siempre estuvo rodeado de importantes influencias; en Talca, mientras trabajaba como contador por necesidad, conoció al maestro Pablo Burchard, quien reconoce su talento artístico y lo impulsa a pintar, encausándolo a su verdadera profesión. Cuando Burchard vuelve a Santiago, Abarca renuncia a su empleo e ingresa a la Academia de Bellas Artes de la Universidad Católica de Santiago bajo la tutela de Pedro Lira y Alberto Valenzuela Llanos, donde permanece 6 años. En esta primera etapa desarrolla la figura humana, como la mayoría de los alumnos.

Cuando egresó de la universidad vuelve al sur, instalándose en Victoria como inspector de la Escuela Normal, trabajo que le permite dedicarse a su verdadera pasión: la pintura. Realiza largas caminatas en las que tiene la posibilidad de recopilar las impresiones del paisaje sureño que luego plasmará a través de las diferentes técnicas: óleo, pastel, acuarela y carboncillo. Realiza dibujos al carbón de delicada luminosidad y grises tenues. Por otro lado, incorpora la acuarela que agrega a su obra síntesis de trazos y riqueza cromática. Vuelve a Santiago en la década del 20, donde se enfrenta a nuevas tendencias artísticas como el Grupo Montparnasse y comprueba que se encuentra muy distante de los pintores de su generación. A diferencia de sus compañeros, Abarca no viaja a Europa en busca de nuevos modelos y técnicas, si bien recoge las innovaciones, las adapta a su estilo y sus temas basando sus estudios e investigaciones en la observación del paisaje. Es autónomo respecto de las modas, las galerías, la crítica y el poder comprador.

“Vi realizadas mis aspiraciones y viví (…) libre en el interior de los bosques dibujando y pintando robles, laureles, mañíos, lingues y otros árboles…. Todas las estaciones eran hermosas, el verano con sus campos amarillentos y aromáticos; el otoño, el invierno con sus inmensas lagunas y la primavera con sus campos cubiertos de flores. Qué hermosas eran las quebradas con sus arroyos, sus rocas cubiertas de musgo”, comenta Agustín Abarca.

En el aspecto académico, imparte clases de dibujo durante un año en la Academia de Pintura de Viña del Mar en la década del 40, postulando la necesidad de guiar a los alumnos sin limitar sus iniciativas.

Al final de su vida se ve forzado a trabajar en el taller debido a la imposibilidad de realizar sus caminatas por el bosque. Debió concentrarse en la acuarela y el desarrollo de la naturaleza muerta ya que nunca se valió de la fotografía como medio de inspiración. 

Abarca, María de, pintora española (Madrid, s. XVII)

Pintora barroca española, activa en Madrid a mediados del siglo XVII, especializada en la pintura de retratos, que practicaba por afición y con notable acierto. Es José García Hidalgo quien, en sus Principios para practicar el nobilísimo y real arte de la pintura (Madrid, 1691), transmitió la noticia, recogida luego por Ceán Bermúdez en el Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España. Entre las mujeres artistas del siglo XVII español, con figuras tan relevantes como La Roldana o Josefa de Obidos, María de Abarca es figura en cierto modo singular pues su práctica de la pintura tiene lugar al margen de los talleres familiares en los que se formaron, además de las dos artistas citadas, María de Valdes, hija de Juan de Valdés Leal, Francisca Palomino y Velasco, hermana de Antonio Palomino, o Andrea y Claudia, hijas de Pedro de Mena, entre tantas otras.

Abasida, arte

Arte que recibe su nombre de la dinastía que sucedió a los omeyas. Los abasidas, fundadores de Bagdad (762), volvieron a las tradiciones persas y sasánidas. El ladrillo y el pilar son característicos de su arquitectura junto con el arco en quilla y la decoración en estuco en la que tradicionalmente se distinguen tres estilos. El liván y la bóveda son los elementos más importantes de la herencia sasánida de este arte, que se desarrolla entre el 750 y el 1258.

Con el término de arte abasida se hace referencia a la producción artística que tuvo lugar bajo esta dinastía de Califas hasta la llegada de los turcos Selyúcidas a Bagdad, en el año 1055. Tras dicha fecha, si bien la dinastía abasida perdura y encarga algunas obras de arte, se considera que el estilo es diferente, y en este caso se habla ya de arte selyúcida.

Los Abasidas dan un fuerte impulso a dos ciudades: Bagdad y Samarra, ambas en el actual Iraq. Bagdad se crea prácticamente desde cero, como una ciudad completamente nueva. Actualmente, únicamente se conoce a esta Bagdad antigua a través de los textos, ya que se encuentra bajo la ciudad moderna, lo que hace casi imposible la realización de excavaciones arqueológicas. Se sabe sin embargo que se trataba de una ciudad circular, en la que únicamente residían el califa y sus allegados, al igual que una guarnición militar, mientras que la población en general residía extramuros de la ciudad. En el centro de la ciudad se hallaban en Palacio califal, la mezquita de al-Mansur y los alojamientos para la tropa, a la vez que la muralla contaba con un sistema de fortificaciones fuera de lo común.

Samarra tomó el relevo de Bagdad en los momentos en que los Califas quisieron acercarse a la población de sus dominios. Se trata de un yacimiento inmenso, hoy en un estado de completa ruina, en el que se multiplicaron los palacios edificados con ladrillos.

La ciudad de Samarra contaba con dos mezquitas: la mezquita de Abu Dulaf y la Grand Mezquita de Samarra. Ambos edificios están hoy en día en muy mal estado de conservación, pero presentan una interesante característica común: poseen un minarete helicoidal. Sólo se conoce esta misma característica en otro caso, en Egipto, en un monumento de este mismo período: la mezquita de Ibn Tulun. Esta última mezquita, de planta árabe pero que comprende también una ziyada, es decir, una muralla doble, es no obstante mucho menos imponente que las mezquitas de Samarra.

Otro monumento importante es la mezquita de Qayrawan, en el Maghreb, concretamente en el actual Túnez. Siempre de planta árabe, posee el más antiguo minbar (púlpito) conservado, y su mirhab es de una particular belleza, estando decorado con losas de brillo metálico.

La decoración de la arquitectura abasida consiste principalmente en estucado. Los arqueólogos distinguen tres estilos, a los que denominan A, B y C. Hay que destacar que los tres estilos tienen importancia destacada también por su influencia en otras artes menores, especialmente en la relativa a los trabajos en madera. La madera se emplea mucho, especialmente en Egipto, y las decoraciones estructurales fabricadas en dicho material retoman los motivos de los estucos de Samarra.

Bajo los abasidas, el arte de la cerámica generó dos grandes innovaciones: la invención de la loza y la del brillo metálico. En los países islámicos, la palabra loza (o porcelana) no designa la misma técnica que en Occidente. Se trata de una cerámica elaborada con pasta arcillosa recubierta de un vidriado, con decoración pintada sobre el vidriado. Por lo que respecta al brillo metálico, se trata de una técnica característica del Islam: el alfarero, que ha añadido iones metálicos a la pasta, las transforma, por medio de un sutil juego con el tipo y temperatura de cocción, en metal. Dicho metal queda incrustado en la pieza, formando motivos decorativos destacables por su brillo. El brillo puede adquirir diversas tonalidades, de color chocolate a rojo, pasando por el dorado. En sus inicios, como proeza técnica, era incluso policromo. La misma técnica puede aplicarse al trabajo del vidrio, lo que en esta época se observa en Irak pero especialmente en Egipto.

Abbasi, Reza, calígrafo, miniaturista y pintor persa (1565-1635)

Su nombre completo Aqa Reza Reza-e 'abbasi, en ocasiones conocido como Reza. Perteneció la escuela de Isfahán, la cual floreció durante el imperio safávida bajo el patronazgo del Sah Abbas I (1571 – 1629). Es considerado como uno de los principales pintores persas de todos los tiempos, en especial del arte safávida.

La fecha exacta de su nacimiento es desconocida. Comenzó su educación en el taller de su padre, Ali Asghar, que trabajaba en la corte del sah Ismail II (1537 – 1577), y fue recibido en el taller del Sah Abbas I sobre 1587.

Cambió su nombre. Este hecho y el que a lo largo de su vida experimentara un cambio tan significativo en su obra ha llevado a los estudiosos a establecer la hipótesis de que se trata de dos maestros diferentes. En sus dibujos en la primera mitad de la década de los 90 del siglo XVI muestra la influencia del artista Shaikh Muhammad, mientras que en la segunda mitad desarrolla un planteamiento más dinámico y con un estilo expresivo.

Para mejorar la dinámica, Riza comenzó a utilizar los trazos de diferentes espesores, lo que era nuevo para el arte de la pintura persa (aunque algunos científicos atribuyen esta innovación a Sadic Beck). Esas características son propias de las obras de Riza Abbasi-Yi en las décadas de los 80 y 90 del siglo XVI, entre las que se encuentran varias hojas separadas, y cuatro ilustraciones del libro «Shahnameh», que fueron creadas con ocasión de la subida al trono del Shah Abbas, pero no habían sido terminadas.

El joven artista demostró una excelente habilidad para la representación de los tejidos y texturas de la piel, la multitud y las características individuales. Introdujo en el repertorio de la pintura persa nuevos temas, como la mujer desnuda y jeques meditando.

A comienzos de los años 1600, cuando la capital de Persia era una ciudad de Isfahán, el estilo de Riza alcanzó la madurez, y en parte perdió su espontaneidad. En 1603, a los 38 años, recibió el título honorífico de Abbasi; y poco después dejó el empleo del Shah, aparentemente en busca de una mayor libertad para asociarse con la gente del pueblo, como muestra en el Retrato del calígrafo, Museo Británico. En su obra se ve una nueva evolución, y es que la línea del dibujo es cada vez más cerrada. Entre 1603-10 realizó una serie de imágenes de personas que vivían en el campo, y probablemente refleja la confusión del estado de ánimo del artista, asícomo el rechazo de la vida privada del patio shah.

En 1610 regresó a la corte, posiblemente debido a la falta de fondos, y continuo bajo las órdenes del Shah hasta su muerte. Su arte en este periodo se vuelve más pesado, no tiene la fragilidad y la dinámica, que es típica de los años 90 del siglo anterior. La paleta ha cambiado, y ya no aparecen jóvenes en las escenas.

En los años 20 del siglo XVII, Riza Abbasi, rindiendo tributo a su gran predecesor, Kamal al-Din Bihzad, creó varias obras sobre los motivos de sus dibujos.

Con la excepción de las miniaturas en el libro «Khamisp» de Nizami, que en su mayor parte, fueron creados por sus alumnos, sus últimas obras son una serie de retratos realizada en hojas separadas. Estos retratos más tarde escritos desde 1630 hasta 1635 (el año de la muerte del artista), en los que demostró su interés por la naturaleza y los nuevos temas, tales como de la mujer en los brazos de su amante, o europeos. En los años 20 de ese siglo, se produce una filtración de visitantes europeos a la corte de Isfahán, al presentar a los iraníes con estilo europeo, familiariza a los iraníes con el estilo europeo, su vestuario y sus costumbres. Riza aunque nunca ha gozado de las técnicas artísticas, como el claroscuro o la perspectiva, parece que atrae a los europeos. Sin embargo, para algunos artistas, los seguidores del arte de Riza, el arte europeo resultó irresistible, y la introducción de nuevos elementos cambió completamente el desarrollo de la pintura persa.

Riza Abbasi-Yi fue su hijo y también fue pintor. Los investigadores sugieren que tras la muerte de su padre, terminó algunas de sus obras inconclusas.

Muchas de sus obras representan guapos jóvenes, a menudo en el papel de decantador de vino, que a veces son el centro de la mirada de admiración de un hombre mayor, lo que, de acuerdo con Louis Crompton, es una manifestación de la tradición persa de "apreciar la belleza juvenil masculina.”

Hoy en día, sus obras pueden verse en los grandes museos de occidente, como el Instituto Smithsoniano de Washington D.C., el Museo del Louvre en París y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Algunas de estas obras son: Desnudo echado (1590), Instituto Smithsoniano, Washington D.C. Mujer con abanico (1590-2), Instituto Smithsoniano, Washington D.C. Mujer con velo (1590-5), Instituto Smithsoniano, Washington D.C. Joven descalzo (1600), Instituto Smithsoniano, Washington D.C. Joven sentado (1600), Instituto Smithsoniano, Washington D.C. Niña con sombrero de piel (1602-3), Museo del Hermitage, San Petersburgo. Saki (1609), Palacio Golesta, Isfahan. Fiesta de convivencia (1612), Museo del Hermitage, San Petersburgo. Fiesta de convivencia (1612), Museo del Hermitage, San Petersburgo. Caja de espejo (1617), Instituto de Arte, Detroit. Mujer con espejo (1618), Instituto de Arte, Detroit. Príncipe joven y derviche (1625), Museo Metropolitano de Arte, Nueva York. Dos hombres amantes (1629-30), Museo Metropolitano, Nueva York. Retrato de un portugués (1629-30), Museo Metropolitano, Nueva York. Oficial de guardias (1634), Instituto de Arte, Detroit. Pastor (1634), GBP, San Petersbusgo. Príncipe Muhammad-Beg de Georgia.(c.1620) Museum fur Islamische Kunst, Berlín.

Abate, Andrés, pintor italiano (fines del s. XVII – 1732)

Pintor napolitano de historia natural que nació a fines del siglo XVII y murió en 1732. Fue empleado por el rey de España, y dejó algunas obras estimadas.

Abbad Ríos, catedrático e historiador del arte español (Zaragoza, 1910 - Madrid, 1972)

Licenciado en Filosofía y Letras y en Derecho por la Universidad de Zaragoza, doctor por la Universidad de Madrid desde 1935, con su tesis El Románico en Cinco Villas. En 1953 gana por oposición la cátedra de H.ª del Arte, puesto que desempeñará en las universidades de Oviedo (1953-58) y Zaragoza (1958-72), siendo nombrado para la de Madrid a comienzos de 1972; pero entonces fallece, en la clínica «Puerta de Hierro» de Madrid, tras una enfermedad que le aquejaba desde 1966.

En el campo de la investigación, realizó numerosos estudios sobre muy variados temas, entre los que sobresalen los siguientes libros: Las Inmaculadas de Murillo (1948), La Seo y Pilar de Zaragoza (1948), Manual de orfebrería (1949), su tesis citada (1954), las guías artísticas de Zaragoza (1952) y de la provincia de Zaragoza (1959), así como el Catálogo Monumental de España. Zaragoza (2 vols., 1957), Las iglesias románicas de Santa María y San Miguel de Uncastillo (1955), La iglesia románica de San Miguel de Tamarite (1963) y el primer volumen de una Historia General del Arte, dedicado a la Antigüedad (1966).

Entre sus artículos sobre arte aragonés destacan sus estudios sobre el románico: Pilas bautismales románicas (1941), La iglesia de San Esteban de Sos (1942), El Maestro románico de Agüero (1950), Algunas iglesias románicas del Pirineo (1951) y Las pinturas de la iglesia de San Esteban de Sos (1971). Los que se refieren a la escultura aragonesa: Estudios del Renacimiento aragonés, I: La vida y el arte de Juan de Moreto (1945), II: Las obras de J. de Moreto (1945), III: Obras atribuidas equivocadamente a J. de Moreto. Probables obras de J. de Moreto (1946), Una obra inédita de Pedro de Mena (1949), Seis retablos aragoneses de la época del Renacimiento (1950), y Dos retablos de San Martín del Río (1950). Y los que tratan de orfebrería: Jerónimo de la Mata (orfebre del s. XVI) (1951), El trabajo de los españoles en la orfebrería (1954) y La orfebrería en la iglesia parroquial de Benabarre (1960). En otros muchos trata otros diversos aspectos del arte aragonés, como el gótico, la pintura, el arte mudéjar, la miniatura o la documentación artística, quedando al morir varios trabajos en prensa o inéditos. Por todo ello, Francisco Abbad ha sido el creador de una escuela de investigadores actuales del arte aragonés.

Abbate, Niccolo dell, pintor manierista y decorador italiano (Módena, 1512 – Fontainebleau, 1571)

Es conocido principalmente por sus frescos, ejecutados en el palacio de Fontainebleau sobre los dibujos de Primaticcio. Todas sus obras, a excepción de los cuadros que representan la historia de Alejandro Magno, fueron destruidos en 1738 por indicación del arquitecto encargado de agrandar el palacio.

Se formó en la tradición de su ciudad de origen Módena, pero maduró su estilo en Bolonia bajo la influencia de Correggio y Parmigianino. En esta ciudad decoró palacios donde combinó estucos pintados con composiciones figurativas y paisajes. Destaca su obra en el Palazzo Poggi de Bolonia con un nivel de gran elegancia.

Abbate fue llamado a la Corte Francesa seguramente por influencia de Primaticcio y permaneció en aquel país hasta su muerte.

La mayor parte de sus obras se han perdido. Actualmente se le reconoce su importancia por sus paisajes con figuras de inspiración mitológica. Una obra interesante es El Paisaje con la Muerte de Eurídice de la National Gallery de Londres.

Nació en la ciudad italiana de Módena, y fue hijo del escultor Pietro Paolo Dell'Abbate. Comenzó su aprendizaje en el taller del escultor modenés Antonio Begarelli, siendo sus primeras influencias los pintores de la Escuela de Ferrara como Benvenuto Tisi da Garofalo y Dosso Dossi. Su primera obra documentada, en colaboración con Alberto Fontana, es la decoración de la Beccherie de Módena en 1537, de los que se conservan algunos fragmentos en la Galería Estense de dicha ciudad.

Se especializó en grandes frescos de temática secular y mitológica muy de la moda de su época. Ejemplos de estos trabajos los tenemos en el Palazzo dei Beccherie (1537) o en la Rocca de Scandiano, propiedad de los condes Boiardo, en el que destaca un delicado techo que representa un Concierto compuesto de anillos de jóvenes músicos en perspectiva sotto in su (comienzos de la década de los 1540). También es de este periodo la Sala de Hércules en la Rocca dei Meli Lupi de Soragna (c. 1540–1543) y posiblemente los frescos de la logia del Palazzo Casotti en Reggio Emilia. En 1546, pintó la Sala del Fuoco del Palacio Comunal de Módena con episodios de la historia romana. Entre 1545 y 1547 realizó para la iglesia de San Pedro de su ciudad natal la pala con El martirio de San Pedro y San Pablo, destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Su estilo fue desarrollándose por influencia de los grandes maestros del periodo como Correggio y Parmigianino,1 cuando Dell'Abbate se traslada a Bolonia en 1547. En esta ciudad, la mayor parte de su obra describía elaborados paisajes o aristocráticas escenas de caza o de amor cortés, a menudo en paralelo con historias mitológicas. Fue en este momento cuando decoró el Palazzo Poggi, y realizó una serie de frescos inspirados en el Orlando Furioso de Ariosto en el Palacio Ducal en Sassuolo, cerca de Módena.

En 1552, Nicolò se trasladó a Francia, donde trabajaría en el Castillo de Fontainebleau como miembro del equipo de decoración dirigido por Francesco Primaticcio. En colaboración con Primaticcio pintó el Salón de baile en 1554 y la Galería de Ulises entre 1559 y 1560; los murales de esta última resultarían destruidos en el siglo XVIII pero se conocen gracias a grabados de Theodor van Thulden.

A los dos años de su llegada le fue encargado el diseño del proyecto especialmente pensado para la decoración de las habitaciones de Ana de Montmorency, cuyo bocetos preparatorios se conservan en el Museo del Louvre. Entre 1552 y 1556 también trabajó en el castillo de Fleury-en-Bière.

En París se encargó de los frescos del techo de la capilla del Hôtel de Guise (destruido), siguiendo los diseños de Primaticcio. También realizó encargos privados de pequeño formato en lienzo con escenas paisajísticas de temática mitológica. Mucha de esta producción refleja la tan inadvertida función de los artistas de esta época: decoraciones efímeras para celebrar ocasiones especiales en el restringido círculo de la corte, como por ejemplo, la decoración preparada para la entrada triunfal en París de Carlos IX y su esposa Isabel de Habsburgo en 1571. Ese mismo año, prosigue el proyecto en Fontainebleau con la decoración de la cámara del Rey y la cámara de la duquesa de Étampes, y muere en dicha ciudad francesa.

Niccolò fue destacado por sus paisajes como telón de fondo de la narrativa mitológica que pudieron inspirar a los franceses Claude Lorrain y Nicolas Poussin, y por sus profusos y elegantes dibujos.

Abbati, Giuseppe, pintor italiano (Nápoles, 1836-Florencia, 1868)

Se formó en la Escuela pictórica de su padre Vincenzo, pintor de interiores y en la Academia de Venecia. En Florencia frecuentó el Café Michelangelo donde se reunían artistas con un estilo común, la llamada poética de los macchiaioli. Esta se caracterizaba porque destacaba la mancha sobre la forma académica , ya no importaba tanto el claroscuro, técnica que venía de la tradición, sino que crearon combinaciones nuevas con los colores y las luces dando una nueva intensidad a sus obras.

Además de las innovaciones formales se interesaron también por los problemas sociales y políticos, inclinándose por la defensa de la democracia.

Otro aspecto en el que se puede considerar innovadores a este grupo es en la eliminación de temas religiosos o históricos y en un acercamiento a la estricta belleza del mundo real.

Abbati en su primer periodo pintó temas urbanos, luminosos y sólidamente construidos. Esto se ve en su obra El Claustro de Santa Croce. En un periodo posterior se dedicó más a escenas del natural y sugestivos paisajes de la periferia florentina, como su obra Callejuela Soleada de 1863 y El Molinero en su Trabajo.

Abbati, Vincenzo, pintor italiano (Nápoles,1803 – Florencia 1866)

Fue el padre e instructor inicial de Giuseppe Abbati, quien alcanzó mayor notoriedad que su padre.

Inició su formación artística en Florencia, desarrollándola posteriormente en Venecia donde ejecuta numerosos encargos de la duquesa de Barry. Entre sus obras se recuerdan: el monumento para la tumba de Don Pedro, en la catedral de Palermo; Coro de los frates en la iglesia de San Efremo Vecchio en Nápoles; el interno de la "Chiesa dei Frari"; Capilla del "Minutolo"; Cripta en la gruta de "Posillipo"; vista de Capri a la luz de la luna (Veduta di Capri al chiaror di luna).

Su pintura, mayormente de internos y paisajes nocturnos, pero también de hechos y personajes históricos, se caracteriza por acentuados efectos de luces y por una buena perspectiva.

Abbevillense

Cultura del paleolítico inferior, caracterizada principalmente por unos amigdaloides, toscamente tallados. Toma el nombre de la ciudad de Abbeville, en Francia, donde Jacques Boucher de Perthes descubrió, en 1838, entre los depósitos aluviales del Río Somme, unos sílex, toscamente labrados, que atribuyó al hombre prehistórico. Los estratos donde se hallaban enterrados pertenecen al período interglaciar Mindel-Riss, es decir que cuentan con una antigüedad de 300.000 años.

Sinónimo de abbevillense es chellense, que indica una cultura contemporánea de esta, cuyos restos se hallan cerca de Chelles, en la Francia central.

Dícese de la fase antigua de la industria del hacha de mano, de talla tosca, con una antigüedad de 500.000 años y restos de pitecantrópidos. Su denominación, derivada de la localidad francesa de Abbeville, ha sustituido a la de chellense.

El Abbevillense se desarrolló en la glaciación de Mindel, es decir, durante el estadio isotópico 15 ó 14, aproximadamente (hace algo más de 500.000 años). Es una cultura con bifaces, y es posterior al Paleolítico Inferior Arcaico, cultura con cantos tallados pero sin bifaces propiamente hablando. No es, por lo tanto, la primera cultura europea, aunque durante mucho tiempo se creyó que sí. Los hallazgos se circunscriben al sur de Europa occidental. El utensilio principal (es lo que se denomina "fósil director") es el hacha de mano bifacial (bifaz) obtenido a partir de alguna roca de rotura concoidea (cuarcita, sílex...), por percusión dura, mediante eliminación de grandes lascas; estos bifaces abbevillenses presentan aristas laterales cortantes, pero muy sinuosas y una punta poco trabajada. Había sin duda útiles sobre lasca pero son más escasos. En cambio, son abundantes, también, los cantos tallados. De esta época son los primeros indicios de la existencia de fuego en Europa. Las últimas tendencias en la investigación se inclinan a no considerar al Abbevillense como una cultura independiente, sino que simplemente sería parte del Acheulense más antiguo. Sin embargo, dado que el bifaz de talla arcaica y morfología poco cuidada es muy característico, se puede hablar entonces de bifaces de estilo abbevillense.

Abbiati, José, grabador italiano (s. XVIII)

Vivió en Milán a principios del siglo XVIII. Existen grabados suyos muy estimados que representan batallas especialmente.

Abbot, Samuel, pintor inglés (1762-1803)

Se aplicó exclusivamente a la pintura de retratos. Entre sus obras más notables, se distinguen los retratos de Nelson y de Cooper.

Abbott, Handerson Thayer, pintor estadounidense (Boston, 1849-1921)

Fue un naturalista, profesor y artista estadounidense. Como pintor de retratos, figuras, animales y paisajes, gozó en vida de cierto éxito, como demuestra el hecho de que sus pinturas estuvieran en las colecciones de arte más importantes de Estados Unidos. También influiría en el arte estadounidense con su labor docente, que desarrollaría en su estudio de New Hampshire.

Durante el último tercio de su vida, trabajó junto con su hijo, Gerald Handerson Thayer, en la redacción de Concealing Coloration in the Animal Kingdom: An Exposition of the Laws of Disguise Through Color and Pattern, un vasto libro sobre la coloración protectiva en la naturaleza, que fue publicado por primera vez en 1909 por Macmillan, y de nuevo en 1918. Tendría amplia repercusión en el campo del camuflaje militar durante la Primera Guerra Mundial.

Entre sus obras de puede citar “Ángel de la aurora” (1919), “Las hermanas” (1884), “Virgen en el trono” (1891), “Memoiral Stephenson” (1903), “Pavo Real en el bosque” (1907), “Angel Monadnock”, Cáritas” (1895) y “Alina Wollerman” (1903).

Abd al-Samad, pintor y calígrafo persa (hacia 1525-1600)

Fundador de la pintura mongol en la India. Como pintor destacan sus miniaturas del Álbum de Teherán, en el que adapta el estilo persa al de la India con gran realismo.

Abel, Josef, pintor y grabador austríaco (1768, Aschach an der Donau – 1818, Viena)

Se dedicó a la pintura de historia. Abel visitó la Academia de Viena, que en aquella época estaba dirigida por Friedrich Heinrich Füger, y fue uno de sus mejores estudiosos. Abel desarrolló interés por el mundo antiguo, reflejando una dirección popular en el arte de comienzos del siglo XIX en Alemania y Francia. Durante el período 1801–1807 estudió en Italia, luego regresó a Viena donde se convirtió en miembro de la Academia el 8 de febrero de 1815 y allí permaneció hasta su muerte en 1818.

Entre sus obras más famosas se encuentran cuadros y grabados de Klopstock en el Elíseo, Orestes y Electra, Sócrates y Terámenes así como el emperador Francisco I de Austria. También pintó la parte de figuras del Burgtheater según instrucciones de Füger.

Abela, Eduardo, pintor cubano (San Antonio de Baños, 1889-La Habana, 1965)

Estudió en la Academia de San Alejandro de La Habana. En 1924 residió en París, donde recibió la influencia de Picasso. Con todo, su obra más representativa está dentro del expresionismo. Comenzó a trabajar en una compañía tabacalera situada en su ciudad natal, pero dejó este empleo al recibir una beca para estudiar en la Academia de Arte de San Alejandro de Cuba, en la cual se licenció en 1921. Ese mismo año realizó su primer viaje a Europa, concretamente a España, donde permaneció hasta 1924. Para expandir su arte y sus horizontes culturales, también vivió en París entre los años 1927 y 1929. Allí entró en contacto con un gran número de artistas y escritores vanguardistas cubanos. Tras experimentar con varios estilos modernos, Abela creó el suyo propio aunque influido por Julius Pascin y Marc Chagall. Su estancia en París culminó con la exhibición de sus obras en la Galería Zak, en noviembre de 1929. Más tarde volvió a exponer junto con a los artistas más importantes de la época, como Pascini, Pablo Ruiz Picasso, Henry Matisse, Kissling o Giorgio de Chirico. Cuando volvió a Cuba, comenzó a trabajar en periódicos como La Noche y El diario Cubano, donde sus dibujos alcanzaron gran popularidad. Más tarde trabajó para la revista La Semana y el periódico La Marina, donde creó su caricatura El Bobo, que representaba a la opinión pública cubana y, en concreto, caracterizaba y criticaba al gobierno de Gerardo Machado. En la segunda mitad de los años treinta, Abela volvió a la pintura, influido en esta etapa de su vida por el Renacimiento temprano y el movimiento mexicano rural. También se acercó a una visión idealista de los paisajes cubanos. Con este espíritu llegó a representar lo que se llamó "el criollismo puro", que supuso para Abela la culminación de su pintura. En 1937 fue nombrado director designado del Estudio Libre de Pintura y Escultura de la Habana. Sus enseñanzas se centraron en que los alumnos olvidaran el academicismo impartido en las escuelas de Arte. Fue uno de los primeros pintores cubanos en darse cuenta de que era necesario romper con todo lo anterior para llegar a una concepción nueva de la pintura. Durante la década de los años cuarenta, Abela sirvió a Cuba como Agregado Cultural en México (1941-1946) y en Guatemala (1947-1952). Sin embargo, después de servir como diplomático, volvió a sentir la necesidad de pintar y comenzó una nueva etapa pictórica conocida como el “periodo mágico” que duró más de diez años, y en la cual gustó de representar un mundo de fantasía habitado por mujeres, niños y animales. Sus pinturas han sido exhibidas en Cuba, España, Francia, México y Guatemala, y muchas de ellas forman parte de colecciones privadas de todo el mundo. Abela consiguió numerosos premios a lo largo de su trayectoria como pintor, incluyendo los galardones otorgados por los Salones Nacionales en 1938 y 1956. Una de sus principales obras es la titulada el Rapto de Europa.

Abelló Prat, Joan, pintor español (Mollet de Vallés, Barcelona, 1922 – Barcelona, 2008)

Estudió en la Academia Baixas y en el Real Círculo Artístico. Su primera etapa pictórica, centrada en la representación del paisaje de su tierra, recibió la influencia de Joaquín Mir. Posteriormente cultivó una pintura intimista de escenas de interiores y bodegones. Gran coleccionista de obras de arte, en 1954 creó el Museo Abelló en su casa de Mollet del Vallés.

Desde joven se inicia en el mundo de la pintura. En su período formativo se inicia con Pere Pruna y Carles Pellicer, y la influencia a través de las obras que Joaquim Mir había realizado en Mollet del Vallés.

Como muchos artistas del siglo XX, Abelló pasa por Londres, Bélgica, Isla de Man, París... Los años 60 vuelve a Mollet, donde se interesa de nuevo por los paisajes del Vallés y del Mediterráneo, pero no abandona los grandes viajes por Europa, África, Costa de Marfil, Marruecos o Brasil. En paralelo, Abelló desarrolla la pasión por el coleccionismo.

El año 1996 dona al Ayuntamiento de Mollet su fondo de arte y se crea la Fundación Municipal Joan Abelló, que inaugura el Museo Abelló en marzo de 1999, emplazado en un edificio modernista de 1908 y convertido en un espacio moderno y funcional. Anexo al museo se encuentra una casa antigua en la calle Lluís Duran, donde Abelló nació, unida a otras casas vecinas que el pintor había ido comprando para dar cabida a las obras de arte y los objetos que adquiría y que se fueron convirtiendo en la Casa Museo del pintor.

El Museu Abelló. Fundació Municipal d'Art (Museo Abelló. Fundación Municipal de Arte) es una institución museística creada por el ayuntamiento de Mollet del Vallés (Barcelona) a partir de la donación de la colección de arte legada a la ciudad por el pintor Joan Abelló.

El Museo está situado en un edificio modernista, construido en 1908 y reformado en los años noventa. Inaugurado y abierto al público el 29 de marzo de 1999, el Museo se estructura en tres plantas y un subterráneo. La primera y segunda planta acogen la colección permanente y la planta baja dispone de una sala de exposiciones temporales y del espacio conocido como L’Aparador (El Escaparate), en el cual se exhiben muestras temporales en un escaparate visible desde la calle. L'Aparador es un espacio de difusión y producción de las artes visuales, que busca una nueva relación entre artista, obra y espectador. Este espacio está abierto las 24 horas del día. El subterráneo se destina a cursos, conferencias y pequeñas exposiciones, y dispone de una sala acondicionada donde se proyecta un audiovisual didáctico sobre la figura del pintor Joan Abelló.

El Museo presenta en su colección permanente obras de autores de los siglos XIX-XX (existe una pequeña selección de piezas anteriores al siglo XIX y que muestran una pequeña y muy parcial evolución del arte en España desde algunas esculturas románicas hasta un retrato de Felipe III obra de Juan Pantoja de la Cruz), y quiere ofrecer una visión cronológica suficientemente amplia de la evolución del arte desde finales del siglo XIX hasta la época de madurez del mismo Joan Abelló, mostrando al espectador obras de autores como Ramon Martí i Alsina, Mariano Fortuny, Isidre Nonell, Ramon Casas, Joan Llimona, Manolo Hugué, Joan Ponç, Pancho Cossío o Salvador Dalí, entre otros artistas.

Igualmente, en la segunda planta se muestra al público "Llenguatges", una selección permanente de la obra de Joan Abelló.

A parte del Museo, la Fundació Municipal Joan Abelló nos presenta también La Casa del Pintor. Es una casa antigua,donde nació Joan Abelló, y que se encuentra unida con las casa vecinas que más tarde Abelló compró,para almacenar todos los objetos y obras de arte que adquiría. Es en esta casa donde se puede entender bien la faceta coleccionista de Joan Abelló. Entre sus muros, encontramos: colecciones de arte sacro, arte africano, arte oriental, cerámica, objetos de cristal, toros y carteles de corridas, indumentaria, composiciones de Picasso y Dalí...etc. Puntualmente, se llevan ha cabo, visitas con guia del museo, asi, con el fin de conocer, tanto el museo, como de la casa Abelló.


Abercrombie Donaldson, David,  pintor escocés (1916-1996)

Fue un pintor impresionista, postimpresionista y modernista. Ha hecho retratos realistas y convencionales de gente de la aristocracia, la reina incluida. Sus figuras femeninas, recreaciones bíblicas e, incluso, sus naturalezas muertas, son lo más destacado de su obra.

Abercrombie, Gertrude, pintora estadounidense (Austin, Texas,1909​ - Chicago, Illinois, 1977)

Llamada "la reina de los artistas bohemios", Abercrombie estuvo involucrada en la escena del jazz de Chicago y era amiga de músicos como Dizzy Gillespie, Charlie Parker y Sarah Vaughan, cuya música inspiró su propio trabajo creativo.

Sus padres eran Tom y Lula Janes Abercrombie. Ambos eran cantantes de ópera itinerantes que estaban en Austin el día del nacimiento de Gertrude. La familia vivió en Berlín en 1913 para avanzar en la carrera de su madre, pero el comienzo de la Primera Guerra Mundial hizo que la familia regresara a los Estados Unidos.3​ A su regreso, la familia vivió en Aledo, Illinois, antes de establecerse en Hyde Park, Chicago, en 1916. Fue criada en casa, en un estricto ambiente científico cristiano.

Obtuvo una licenciatura en lenguas romances de la Universidad de Illinois en Urbana– Champaign en 1929.4​ Después de estudiar brevemente dibujo de figuras en el Instituto de Arte de Chicago, tomó un curso de un año en arte comercial en la Academia Americana de Arte de Chicago, con lo que logró su primer trabajo dibujando guantes para los anuncios de los grandes almacenes Mesirow. También trabajó brevemente como artista para Sears.

En 1932 comenzó a centrarse estrictamente en su propio arte.5​ El verano siguiente realizó su primera venta en una feria de arte al aire libre en Chicago y recibió una mención de honor en el periódico por el evento.3​ A mediados de la década de 1930, se mudó de la casa de su familia y se volvió activa en la escena artística regional. De 1934 a 1940 fue pintora de la Administración de Progreso de Obras y en 1934 la Sociedad de Artistas de Chicago realizó una exposición individual de su trabajo. Durante las décadas de 1930 y 1940 también comenzó a crear grabados en madera.

En 1940 se casó con el abogado Robert Livingston, y en 1942 dio a luz a su hija Dinah. En 1948 la pareja se divorció. Ese mismo año se casó con el crítico musical Frank Sandiford, con Dizzy Gillespie actuando en la boda. La pareja fue muy activa en la vida bohemia y la escena de jazz de Chicago, de ahí su conexión con Gillespie. Conocieron a músicos a través de Sandiford y de las propias habilidades de Abercrombie como pianista de improvisación. La pareja se divorciaría en 1964.

Dentro del círculo social de vanguardia de Abercrombie, ella fue la inspiración para la canción "Gertrude's Bounce" de Richie Powell, quien afirmó que caminaba "tal como suena el ritmo en la Introducción",6​ y apareció como ella misma en Gertrudis de Island Avenue Stony de James Purdy y como un personaje de ficción de Purdy en Malcolm, Eustace Chisholm.

A fines de la década de 1950, su salud disminuyó debido a problemas financieros, alcoholismo y artritis, y se volvió solitaria. Después de 1959, sus pinturas disminuyeron en número y escala.7​ Necesitó una silla de ruedas y finalmente quedó postrada en cama. En el último año de su vida, se realizó una gran retrospectiva de su trabajo en el Centro de Arte Hyde Park.3​ Murió en Chicago el 3 de julio de 1977. Su testamento estableció el Gertrude Abercrombie Trust, que distribuyó su trabajo y el trabajo de otros artistas de su propiedad a instituciones culturales en todo el Medio Oeste.

Abercrombie pintó muchas variaciones de sus temas favoritos: interiores escasamente amueblados, paisajes áridos, autorretratos y bodegones. Muchas composiciones presentan a una mujer solitaria con un vestido fluido, a menudo representado con atributos de brujería: un búho, un gato negro, una bola de cristal o un palo de escoba.3​ Estas obras a menudo eran autorretratos, como afirmó en una entrevista con Studs Terkel poco antes de su muerte: "siempre soy yo a quien pinto".8​ Alta y de rasgos afilados, se consideraba fea;9​ en la vida, a veces usaba un sombrero de terciopelo puntiagudo para acentuar su apariencia de bruja, "disfrutaba del poder que este artificio le daba sobre otros que temerían o retrocederían de ella".10​ Las décadas de 1940 y 1950 se describen como su período más prolífico y productivo; una época en que ya no pintaba muchos retratos, pero conservaba los temas mencionados anteriormente.

Las obras maduras de Abercrombie están pintadas en un estilo preciso y controlado. Le interesaba poco el trabajo de otros artistas, aunque admiraba a Magritte.11​ En gran medida autodidacta, no consideraba su falta de entrenamiento formal extenso como un obstáculo.12​ Dijo de su trabajo: “No estoy interesada en cosas complicadas ni en el lugar común. Me gusta y me gusta pintar cosas simples que son un poco extrañas. Mi trabajo viene directamente de mi conciencia interna y debe venir fácilmente. Es un proceso de selección y reducción.”

Su trabajo evolucionó para incorporar su amor por la música de jazz, inspirada en fiestas y sesiones improvisadas que organizó en su casa de Hyde Park. Músicos como Sonny Rollins, Max Roach, Jackie Cain y el Modern Jazz Quartet fueron considerados dentro de sus amigos. Dizzy Gillespie la describió como "la primera artista bop. Bop en el sentido de que ella ha tomado la esencia de nuestra música y la ha transportado a otra forma de arte".

Abercrombie, Sir Leslie Patrick, arquitecto y urbanista inglés (1879-1957)

Hermano de Lascelles Abercrombie, Fue profesor de diseño en la Universidad de Liverpool desde 1915 hasta 1935 y maestro de urbanismo en la Universidad de Londres después de 1935. Trabajó como asesor en la remodelación y planificación de Londres, Bath, Edimburgo y otras ciudades.

Recibió el título de caballero en 1945. Sus voluminosos escritos han sido de un considerable impacto en los campos de la planificación regional y el planeamiento urbano. Entre sus libros se encuentran The Preservation of Rural England de 1926 y Town and Country Planning de 1933.


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