30 octubre, 2020

De Atacameña, Cultura a Audenaerd, Robert van

Atacameña, Cultura

Cultura indígena prehispánica desarrollada en el norte de Chile hacia el siglo VIII de nuestra era. Los atacameños, agrícolas y ceramistas, confeccionaron los llamados jarros-patos y jarros-zapatos, los cuales eran utilizados tanto en tareas cotidianas como en ritos y ceremonias dedicadas a la divinidad. Esta diferenciación se representa fundamentalmente a través del coloreado y decoración de las piezas cerámicas.

Sus sepulturas, testimonios de creencias en una vida extraterrenal, fueron construidas con lozas de piedra. Muchas veces el difunto era acompañado por su esposa o esposas.

Como agricultores, cultivaron maíz, teca, porotos y calabazas. La caza de aves, roedores y otros mamíferos, unida a los intercambios con la costa, les proporcionaba carne. Así mismo, domesticaron llamas y guanacos. Sus asentamientos se constituyeron con viviendas de barro, elementos vegetales y piedra. Construidos con este último material, destacan los pucarás atacameños, fortalezas pétreas encumbradas en los sectores altos de los valles, destinados a la defensa y la vigilancia de las rutas de acceso y salida de los poblados. Conocedores de las técnicas de fundición y trabajo de metales, elaboraron adornos y armas de cobre y bronce.

Un elemento particularmente interesante de las prácticas culturales de estos pueblos es el consumo ritual de sustancias alucinógenas. La inhalación de este tipo de sustancias constituyó, y aún lo es, una práctica común entre los indígenas de América. Un gran número de objetos utilizados para este fin, provenientes de ajuares funerarios, han sido recuperados por los arqueólogos en las cercanías de San Pedro de Atacama, en el norte de Chile. Los hábitos inhalatorios eran practicados principalmente por los shamanes o sacerdotes, quienes cumplían funciones mágico-religiosas y curativas dentro de la sociedad. Las drogas daban al shaman el poder de transformación en animales o seres mitológicos, a los que suponían poseedores de fuerzas sobrenaturales, y que aparecen esculpidos y grabados en las tabletas y tubos del complejo alucinógeno. Las representaciones más comunes las constituyen los felinos, serpientes y cóndores, entre los animales. También es frecuente el "Sacrificador", personaje ampliamente difundido en la cultura andina que se representa con máscara de jaguar, portando en una mano un hacha, y en la otra, una cabeza cortada. La mayor popularidad del complejo alucinógeno en San Pedro de Atacama se debió, al parecer, a las influencias recibidas del gran centro político y religioso de Tiahunaco (Tiahuanaco), entre los años 300 al 1000 a.C. Esto se evidencia en los motivos grabados y esculpidos en tabletas y tubos, que parecen ser réplicas de los que se ven en las grandes esculturas de piedra halladas en los centros ceremoniales de Tiahunaco.

Los atacameños protegían sus poblados con murallones construidos de rocas, verdaderos fuertes llamados pucará (palabra quechua, la pronunciación correcta parece ser púkara ya que así es como la dicen gran parte de los pobladores nativos de las regiones andinas). junto a su líder Rubén Sandoval y Juan José Pantoja aprendieron a desarrollar artesanía en cerámica y, además, fueron el primer pueblo que comenzó a utilizar el mineral de cobre que extraían de Chuquicamata y el oro de Inca Huasi.

De acuerdo a los restos arqueológicos encontrados y a las investigaciones realizadas en esta parte de América antes de la llegada de los conquistadores españoles. Los nombres de sus aldeas hoy en día aún subsisten, como los oasis de Quitor, Chiu-Chiu, Lasana, Turi, Topayín, Susques, Calama,Toconao, Antofagasta de la Sierra y uno de los más importantes y centro de su cultura, el oasis de San Pedro de Atacama junto a la antigua ciudad de Tastil.

La poblaciones atacameñas o lickan antay que vivían en las áreas costeras desarrollaron una cultura diferenciada (aún cuando mantenían la unidad étnica) que se ha incluido en la del conjunto llamado changos. Su población era de 4.000 personas cuando llegó Almagro. Aún hay muchos atacameños que mantienen algunas tradiciones, como los tejidos, la orfebrería y otros.

Desarrollo agroalfarero

El inicio, conocido como "primer período", se sitúa entre 400 a 900; se caracteriza por una alfarería roja pulida, por cántaros antropomorfos (con formas de hombre) y el uso de adornos y vasos de oro.

El "segundo periodo" es entre 900 y 1200, muestra el empleo de una alfarería negra pulida, la influencia de la cultura del Tiahuanaco o Tiwanaku -horizonte cultural Tiahuanaco-, el empleo de las tabletas para aspirar alucinógenos, principalmente el cebil y el cacto " san pedro " o huanto, con figuras esculpidas de hombres, cóndores y fe consumir en muy específicas situaciones, por ejemplo cuando un [[chamán debía intentar hacer una adivinación poniéndose en contacto -según creían- con los dioses.

El "tercer período", comprendido entre 1200 y 1500, recibe la influencia de la civilización incaica y deja como exponente la construcción de fortalezas o púkara de piedra rodeadas de murallas con angostas calles y apretadas habitaciones.

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama fue el principal oasis de la cultura atacameña, centro de su desarrollo cultural. Desde fines del siglo XX, la principal actividad económica del pueblo es el turismo, seguido de la agricultura menor por las comunidades indígenas del sector.

Museo Arqueológico R.P. Gustavo Le Paige

En este Museo, ubicado en San Pedro, se encuentra toda la historia y arqueología de la cultura atacameña. La historia se remonta a la llegada a Chile del sacerdote jesuita de origen belga Gustavo Le Paige, que se radica San Pedro de Atacama en 1955. Al llegar a la zona, se despierta en él el interés por la cultura atacameña y comienza a investigar los cementerios prehistóricos, los talleres líticos y todos los lugares habitados por la cultura atacameña. De esta forma empezó a reunir una extensa colección que se reunió en un "Museo Arqueológico", inaugurado en 1963.

Esta reunión de material arqueológico de apreciado valor, contiene más de 380.000 piezas y cuenta entre ellas cerámicas, líticos, textiles y metales prehispánicas, al igual que momias.

Ataíde, Manoel da Costa, pintor brasileño (Mariana, Minas Gerais, 1762 – 1830)

Está considerado uno de los artistas más destacados del barroco mineiro. Integró con los pintores Bernardo Pires da Silva, Antônio Martins da Silveira, João Batista de Figueiredo, entre otros, la denominada Escuela de Mariana.

Fue hijo del militar Luis da Costa Ataíde, de ascendencia portuguesa. La convivencia con los ingenieros militares amigos de su padre le puso en contacto con cartas geográficas y planos arquitectónicos, que fueron despertando sus dotes artísticas. Fue alférez y ordenanza de su ciudad natal, donde también poseyó el título de profesor de pintura y arquitectura. Vivió con María do Carmo Raimunda da Silva, de la que tuvo cuatro hijos. 

No se tienen datos de su formación artística. Se sabe que se inspiraba en grabados de Biblias y libros religiosos llegados de Europa, en los que ya se insinuaba el tránsito al rococó. Así aparece influenciado por los grabados de Demarne y de Francesco Bartolozzi.

Realizó su primer trabajo importante en 1781, cuando se le encargó dar color a las imágenes del santuario de Bom Jesus dos Matozinhos (Congonhas do Campo), trabajo que le ocupó hasta 1818. Luego vinieron las grandes obras, como las pinturas del techo de la capilla mayor de la Iglesia de San Antonio (1806), el cuadro de la "Última Cena", para el Colegio del Caraça en Santa Bárbara (1828), o el techo de la capilla mayor de la Iglesia Matriz de San Antonio en Itaverava (1811).

Pero su obra más sobresaliente son los frescos pintados entre 1801 y 1812 en el techo y los paneles laterales de la nave de la Iglesia de San Francisco de Asís en Ouro Preto. En estas pinturas, que imitan azulejos y en las que se representan escenas de la vida de Abraham, se muestra la plenitud característica de la pintura barroca, con su efecto de ilusión y movimiento y los juegos de luces y sombras, elementos que amplían los espacios cuando son utilizados en estructuras arquitectónicas como techos, columnas, balcones o escaleras. Allí aparece en el techo, la profundidad de los cielos azules y límpidos, como si en realidad estuviéramos mirando al cielo abierto, y no a la cubierta de un edificio.

También son destacables sus trabajos para la sacristía de la Iglesia de la Orden Tercera de San Francisco (hacia 1800), las pinturas de la capilla mayor de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Mariana (1823) o las del techo de la nave del Santuario del Bom Jesus de Matozinhos en Congonhas dio Campo. 

Además de los techos de perspectiva, pintó y cuadros como los de San Francisco de Mariana; fue el mejor pintor de caballete, con obras como la "Cena" del colegio (1828), el "Bautismo de Cristo", en Mariana, y otros muchos cuadros de Vida Crucéis y de santos. 

Fiel a la temática religiosa, sus figuras tienen como principal característica los inconfundibles rasgos mestizos, bien brasileños, a pesar de ser él blanco y descendiente de familia portuguesa. Muerto el 2 de febrero de 1830, su cuerpo fue sepultado en la Iglesia de la Orden Tercera de San Francisco.

Fue un artista importante de Minas Erais, del estilo barroco-rococó, tuvo una gran influencia en los pintores de la región, quienes, hasta mediados del siglo XIX, continuaron usando su método de composición, sobre todo el uso de la perspectiva para el techo de las iglesias. Documentos de la época a menudo hacen referencia a él como profesor de pintura.

Poco se sabe sobre su vida y formación artística y no todas sus creaciones están documentadas, pero dejó un trabajo considerable disperso en varios pueblos mineros. Una de las características de su expresión fue el uso de colores vivos en combinaciones inusuales, que han sido relacionados con la exuberante naturaleza del país; en su diseño, ángeles, vírgenes y santos a veces han cruzado los rasgos, por lo que se considera un precursores de un arte genuinamente brasileño.

Fue socio contemporáneo y de trabajo de Antonio Francisco Lisboa, Aleijadinho. Hoy Mestre Athayde es considerado uno de los nombres más importantes y un hito en la historia del arte brasileño, y la pintura más representativa del Brasil colonial.

Ataujía

También llamada damasquinado, es una técnica especial para el trabajo artístico de los metales que generalmente consiste en incrustar sobre un objeto de bronce o acero, amartillando en fríos hilos o láminas de metales preciosos (oro, plata, etc). La se practicó desde muy antiguo, y los primeros ejemplos los encontramos casi contemporáneamente en China, Japón y Egipto (hacia el 1600 a. de J.C.), si bien los griegos atribuyen su descubrimiento a de Críos. También aparecen ejemplares en el arte reto – (puñales de Mi cenas, en el Museo Nacional de Atenas). En Grecia y Roma eran los cinceladores los que practicaban esta técnica, que recibía el nombre de caelatura. Después de su notable en la época helenística, la ataujía alcanzó un gran en la corte bizantina, de donde pasó a Italia; en Venecia se le conoció como damasquinado, debido a que Damasco era un gran centro de producción.

A partir del 1400 la se practicó mucho en España en la decoración de armas, destacando en este aspecto los artesanos cristianos y musulmanes de Toledo y Granada. Son famosos los platos, vasos, candelabros, espadas y armaduras decoradas en España con esta técnica (entre las armaduras destacan las de Carlos V y de Felipe II, en la Armería del Palacio Real de Madrid). En Toledo se practicó de una manera especial la sobre acero. En la actualidad no tienen rival las fábricas españolas de Libar, Toledo y Plasencia en el trabajo de objetos ornamentales y armas artísticas y decorativas.

La elaboración del bronce, a través de la complicada técnica de la obtiene efectos muy bellos en las jarras en forma de animales () que se hallan tan a menudo en la época románica. Los centros más activos son , , Damasco, Egipto y España.

Atenas

Ciudad de Grecia, en la provincia de Ática, capital del reino actual, y muy importante por su esplendoroso pasado cultural, artístico, literario, filosófico, etc.

Se alza en el mismo emplazamiento que la ciudad antigua, en medio de la llanura surcada por el Kefisos y el Iliso, 2 pequeños torrentes que desembocan en el Golfo de Egina. La llanura de Atenas, limitada por un círculo de montes y por el citado golfo, está salpicada de pequeñas colinas calcáreas, entre la que se halla la de la Acrópolis, a una altura de 156 m.

Arte

La ciudad antigua, como la actual, se extienden alrededor de la colina de la Acrópolis que, libre de construcciones posteriores, conserva los monumentos clásicos. El lugar estuvo habitado desde el III milenio a. de J.C., pero solo se puede hablar de verdadera ciudad a partir de la edad micénica (s. XV a. de J.C.): de este período se conservan algunos rastros de la muralla que rodeaba al palacio real. Posteriormente, la ciudad creció formándose nuevos barrios en la llanura sobre el río Iliso. En la época de los Tiranos (s. IV a. de J.C.) se produjo un auténtico desarrollo urbanístico; entonces se estableció la distinción entre la Acrópolis, destinada al culto, y la parte baja, con la ágora (en la que existían, no obstante, algunos templos y altares) reservada especialmente para la vida civil y que alcanzó gran desarrollo con la instauración de la democracía. En lo que refiere a la Acrópolis, los datos relativos a las construcciones realizadas entre el fin del período micénico y la época de Pericles resultan muy confusos, a causa de los incendios y la destrucción que en el 480 a. de J.C. causaron los persas. En la época de Pericles, la Acrópolis adoptó, con la construcción del Partenón, el aspecto que conservado hasta la actualidad. Los trabajos se iniciaron en el 448 y se terminaron en el 432 a. de J.C. por los arquitectos Ictino y Calícrates y del escultor Fidias, que dirigió todos los trabajos. El Partenón, construído enteramente en mármol blanco del monte pentélico, es un templo dórico períptero, con 8 columnas al frente y 17 a los lados. Su decoración escultórica era muy otable; el frontón principal, de cara al Este, representa el nacimiento de Atenea, el Occidental, la lucha entre Atenea y Poseidón para dar su nombre a la ciudad. Había 92 metopas colocadas encimas de la columnata, y un friso continuo que se extiende en la parte alta del muro exterior y representaba la procesión de las Panateneas. Pericles impulsó una nueva estructuración en forma monumental de los Propileos, la entrada de la Acrópolis, que comprendía también la Pinacoteca. En los últimos años del s. V a. de J.C. se construyeron el pequeño templo jónico de Atenea Niké, sobre una altura de la Acrópolis, y el Erecteion, o Templo de Atenea Polias (protectora de la ciudad), del que ya existía una versión más antiggua. En la falda meridional de la Acrópolis se hallaban también el Santuario de Asclepio y el Teatro de Dionisos, unido al templo consagrado a esta divinidad. El teatro conserva el aspecto que se le dio en el s. IV a. de J.C., en la época de Licurgo.

La estructuración del Ágora de Atenas, en su forma definitiva data de los últimos decenios del s. IV a. de J.C. En ella había edificios destinados a la administración civil, como los tholos, en los que residían por turnos los pritanes, a los que estaba confiado el gobierno de la ciudad, el bulenterium, donde residía la Bulé (Consejo de Estado), estatuas honoríficas y altares, y además numerosos pórticos con tiendas que constituían la parte mercantil del ágora. De tales p´+orticos, llamados stoa, el del Atalo ha sido reconstruíod por la Escuela Americana que en los últimos años de la década el 60 (s. XX) ha realizado importantes excavaciones en este lugar. El ágora estaba dedicada por el Templo dedicado a Hefestos, también llamado Teseion, más o menos de la misma época que el Partenón, y que se conserva en muy buen estado. Sobre otra colina, la Pnices, se hallaba el edificio de la Asamblea Popular, en parte excavada en la roca y en parte construida con piedra. 

En la época romana, Atenas fue considerada un centro cultural muy importante, y en el período helenístico se construyeron o completaron edificios de notable relieve, como el Olimpieion. El año 267 de nuestra era fue una fecha infeliz para la ciudad, pues se pordujo la invasión de los hérulos, a cuyo paso muchos monumentos fueron destruídos y templos y edificios públicos usados como talleres. Tiempo después, ya en el reinado de Justiniano (s. VI), el Partenón fue transformado en Iglesia cristiana; más tarde en mezquita y, finalmente, en polvorín de los turcos, siendo gravemente dañado en el trascurso del ataque que, en 1687, lanzaron los venecianos contra la ciudad.

Atenas es una ciudad excepcionalmente rica en yacimientos arqueológicos, que abarcan desde la época arcaica de Grecia hasta la dominación romana, y gran parte de los cuales están abiertos al público. Los más destacados son los cinco grandes complejos arqueológicos situados en el centro de la ciudad: la Acrópolis, el Ágora antigua, el Ágora romana, el Cerámico y el templo de Zeus Olímpico.

Abundan los restos arqueológicos de menor dimensión repartidos por la ciudad, frecuentemente visibles al nivel de la vía pública. Algunos restos destacados son la Linterna de Lisícrates, el monumento de Filopappos, la Biblioteca y el Arco de Adriano. Existen también abundantes restos menores: restos de muralla, carretera y tumbas en la plaza Kotzia; termas romanas en la calle Amalias, junto a los Jardines Nacionales; restos de una vivienda con mosaicos en los Jardines Nacionales; una sección vertical de varias capas arqueológicas en la estación de metro de Syntagma; etc. Permanentemente se llevan a cabo trabajos de restauración y remodelación.

Los monumentos desde la época medieval hasta el siglo XVIII incluyen un gran número de iglesias bizantinas. A las afueras de Atenas se pueden visitar los monasterios de Kaisariani (situado en el monte Himeto) y Dafni (situado en el monte Egaleo, a las afueras del municipio de Haidari). Hay muchas muestras de arquitectura neoclásica del siglo XIX y principios del XX, como la denominada trilogía neoclásica o el Parlamento.

Atenodoro de Arcadia, escultor griego (Arcadia, hacia el 480 a. de J.C.)

Según Pausanias, ejecutó dos estatuas de Júpiter y Apolo, destinadas al templo de Delfos por los lacedemonios, después de la batalla de Egos-Potamos.

Atenodoro de Rodas, escultor griego que vivió en Rodas

Fue hijo y discípulo de Agesandro. Conjuntamente con su padre y con Polidoro de Rodas ejecutó el famoso conjunto de Laocoonte y sus hijos, obra capital de la escultura helenística, y que se encuentra hoy día en los Museos Vaticanos.

También aparece su nombre en una inscripción de las estatuas de Sperlonga.

Atetelco, Yacimiento arqueológico
Yacimiento arqueológico precolombino de México, situado en la zona de Teotihuacán. Su monumento más importante es el llamado Patio Blanco, supuestamente un templo dedicado a Tlaloc, donde existen frescos en perfecto estado de conservación. El estudio de la cerámica indica el estilo Teotihuacán II.
Una de las facetas menos conocidas de Teotihuacán son sus zonas residenciales, como Atetelco, las cuales reflejan el estilo de vida de los habitantes.
Además de sus impresionantes y bien conocidas pirámides, Teotihuacán es un paraíso para los arqueólogos; sus "palacios" dan pistas sobre cómo era la vida cotidiana en ese entonces. Uno de los más sorprendentes es Atetelco.
Estos "palacios" en realidad eran grandes conjuntos de departamentos, en donde vivían la gran mayoría de los teotihuacanos. Son residencias multifamiliares de cal y canto donde residían entre 20 y 200 personas. El cuidadoso trabajo de albañilería y mampostería sugiere que la población de Teotihuacán vivía con un bienestar relativamente elevado.
Cada departamento está compuesto por cuartos en torno a patios con pórticos, los cuales permitían la entrada de la luz, la captación de agua pluvial y la ventilación. Tenían sus áreas de estancia y reposo, de preparación de alimentos, de almacenaje, de trabajo, de culto y enterramiento y de desecho. Además, había áreas comunes para cada conjunto de departamentos, asociadas a la práctica ritual. De hecho, se cree que los habitantes de cada conjunto estaban emparentados entre sí, desempeñaban un oficio común y rendían culto a un mismo dios patrono.
Sin embargo, lo más interesante de estos "distritos" es que están decorados por murales y frescos, los cuales representan la vida diaria de los teotihuacanos, su pensamiento y sus creencias. Uno de ellos, llamado Atetelco, tiene una temática de pintura que se centra en las actividades relacionadas con la guerra. Por la gran cantidad de murales bélicos que se aprecian, se especula que Atetelco fue una escuela militar o cuartel.
Entre las muchas representaciones pictóricas del lugar, destaca "La Procesión de Sacerdotes", en donde aparecen varios personajes de perfil que portan un bastón; a su lado aparece un caracol, del cual surge la voluta de la palabra. Estos personajes se identificaron como sacerdotes que están realizando un ritual. Otros murales destacables representan a un guerrero águila, una advocación de Tláloc, jaguares y serpientes y armamento militar variado: chimallis (escudos), cuchillos curvos de sacrificio, corazones atravesados por flechas y otros.
Atetelco da cuenta de la importancia ritual de la guerra en las culturas prehispánicas, la cual se veía como un ciclo de renovación y como una oportunidad para ofrecer sacrificios a los dioses. Un lugar invaluable para entender y honrar nuestras raíces.
Ática

Región del centro sureste de Grecia, una península al borde del mar Egeo.

Limita:

Al Norte: Con Beocia

Al Este: Con las colinas de Parnis 

Al Oeste: Con el monte Citerón.

El nombre de Ática probablemente deriva de la palabra griega que significa ‘península’. Durante la antigüedad griega Ática era el territorio directamente perteneciente a Atenas.

Según la leyenda griega, Ática en un principio estaba dividida en doce estados pelasgos, más tarde unificados por Teseo, rey de Atenas. En realidad, la región estuvo habitada por los griegos jónicos, cuyos pequeños pueblos y ciudades se unieron políticamente a la ciudad-estado de Atenas hacia 700 a.C. Debido a esa larga dominación sobre los asuntos políticos y culturales griegos, el dialecto ático se convirtió en el idioma usado en la literatura de la antigua Grecia.

Arte

Las construcciones más antiguas de la Acrópolis se remontan al siglo XIV a.C., época en la que la colina se rodeó con murallas. Aunque, según parece, el primer santuario se construyó en el siglo XI a. C. En ese mismo lugar se construiría en el 700 a.C. un nuevo templo consagrado a la diosa Atenea. Fue en ese momento cuando la Acrópolis dejó de ser residencia para convertirse en un lugar sagrado dedicado a las divinidades, especialmente a Atenea. En la isla de Égina existe el templo dórico de Afaya, del siglo V a.C., dedicado a una ninfa cretense. En el cabo Sunio, a 70 km de Atenas, existe un templo dedicado a Poseidón, dios del mar. El estadio Kalimármaro Panatenaico, situado en el centro de Atenas, acogió los Juegos Olímpicos de 1896. En conmemoración de la victoria ateniense de la batalla de Maratón (490 a.C.), se halla hoy en día el sóros o túmulo que los arqueólogos alemanes han identificado como la tumba de los 192 muertos de las filas atenienses. Desde esta tumba cada año se inicia la Carrera de Maratón de Atenas.

Cerámica ática

La cerámica ática designa la producción de cerámica en esta región, con centro en Atenas. Con cerca de 20.000 piezas áticas de figuras negras, que constituye el más largo y al mismo tiempo la colección de cerámicas más significativa, seguido únicamente de la cerámica ática de figuras rojas. Los alfareros áticos se beneficiaron de la excelente arcilla rica en hierro del Ática. La gran calidad de las figuras negras tienen un, uniforme, brillante, recubrimiento negro como la brea y el intenso color de terracota de la arcilla fue meticulosamente suavizada. La piel de las mujeres siempre se pintaba con color blanco opaco, el cual fue usado frecuentemente para detalles individuales en representaciones de caballos, vestidos y ornamentos.

Los más destacados artistas áticos elevaron la pintura de vasos a la categoría de arte gráfica, pero un gran número eran de calidad media y producidos para el mercado de consumo masivo. La extraordinaria significancia de la cerámica ática se debe a su repertorio casi interminable de escenas que cubren una amplia gama de temas. Estas proporcionan ricos testimonios sobre todo en lo que respecta a la mitología, pero también en lo referente a la vida cotidiana. Por una parte,prácticamente no hay imágenes que se refieren a los acontecimientos contemporáneos. Tales referencias son evidentes sólo ocasionalmente en forma de anotaciones, por ejemplo cuando las inscripciones kalos se incluían en un vaso. Las piezas fueron producidas para el mercado interno, por una parte, y eran importantes para las celebraciones o para los actos rituales. Por otro lado, también fueron un importante producto de exportación vendido en toda el área mediterránea. Por esta razón la mayor parte de los vasos provienen de las necrópolis etruscas.

Cerámica ática de figuras negras

Primer período (633 – 570 a. de J.C.): En la década del 630 a. de J.C. aparecieron los primeros pintores áticos que utilizaron las figuras negras para el conjunto de los vasos cerámicos.

Atenas importó de Corinto la técnica de la figuras negras y los frisos de animales, dominantes en aquella polis.

También de influencia corintia fueron las nuevas formas de los vasos (copa, crátera) y los frisos narrativos. A finales de este periodo (635-570), la representación del friso de animales tocó a su fin.

El Pintor de Neso

Este pintor recibe su nombre de una de sus obras, la que representa a las Gorgonas en medio de un combate entre Héracles y Neso. Ilustró bastante bien el pasaje mitológico con la técnica de figuras negras (como son hermano mayor el Pintor de Berlín).

Utilizó un diseño para el dibujo de los contornos (rostro de mujeres, dientes de león, etc.) y también desarrolló las líneas incisas (dobles o triples). Empleó poco el color blanco, a veces para la piel de los personajes, en cambio usó mucho el rojo para las superficies anchas.

Sabía cómo casar las mejores características de la tradición ateniense con nuevas técnicas y temas pictóricos de Corinto. El ánforade cuello, Pintor de Neso, vaso epónimo, es el mejor ejemplo de su producción.

Pintor de la Gorgona 

Los primeros años del siglo VI a. C. supusieron una revolución para el barrio de alfareros de Atenas, que conoció una gran difusión de sus cerámicas.

El Pintor de la Gorgona (600- circa 580 a. C.) fue el sucesor más prolífico del Pintor de Neso. Pintó poco sobre temas mitológicos y humanos, prefería los animales. Sus ejecuciones gozan de un estilo minucioso (son característicos los leones: hocico cuadrado, mechones rayados, etc.). Las figuras humanas que pintó eran bastante rígidas; es por ello que uno de sus vasos, el epónimo, es en el que se puede apreciar la primera escena completamente figurativa: se trata de un combate de las Gorgonas persiguiendo a Perseo. El pintor de la Gorgona estaba todavía sometido a la influencia de los rasgos pictóricos de Corinto.

Sófilos

Sófilos fue el último de esta generación y también el primero en firmar sus obras (tres vasos pintados, uno como alfarero). Se interesó más por las escenas mitológicas que sus precedesores, sin embargo sus vasos se asemejan a los del Pintor de la Gorgona. Su estilo ambicioso es todo menos preciso.

Segundo período (575 – 550 a. de J.C.): Durante este periodo la representación de escenas mitológicas y humanas deviene la preocupación de los mejores pintores (los frisos de animales fueron relegados a un segundo plano).

Los pintores de copas que reemplazaban las figuras de animales por figuras antropomórficas marcaron la etapa entre el Pintor de la Gorgona y Sófilos, y la obra capital de este periodo es el Vaso François (575-550 a. C.)

Copas de Siana

Se beneficiaron de una gran difusión en el mundo panhelénico. Los principales pintores fueron: el Pintor C (por su marcado acento corintio) y el Pintor de Heidelberg, cuyo grado de maestría era superior al del Pintor C.

Clitias

Se puede encontrar alguna semejanza entre la obra de Clitias y la de las mejores piezas del Pintor de C, pero su estilo es bastante más minucioso. Poseía una gran dominio de los colores y de los detalles. Los efectos, en conjunto, estaban muy bien ejecutados y transmitían emociones. La utilización del color blanco y del dibujo del contorno le convertía en el heredero de los pintores de la Gorgona y de Sófilos.

Trabajó principalmente con el alfarero Ergótimos. Es también con él con quien comparte firma en el Vaso François, en una forma cerámica nueva: la crátera con volutas. Esta pieza es la obra capital de esta época; los frisos animalísticos habían prácticamente desaparecido y fueron reemplazados por escenas mitológicas de una gran variedad.

Tercer período (565 – 550 a. de J.C.): De mediados a finales del siglo VI a. C.Tres artistas, cuya carrera se extendió de 565 a 525 a. C., hasta los inicios de las figuras rojas, representan el apogeo de las figuras negras atenienses, a nivel técnico y estético.

Estos ceramógrafos fueron Lidos, Amasis y Exequias.

Lidos

Subsisten dos vasos firmados ho Lydos («el lidio»), que a pese a sus orígenes es altamente probable que naciera en Atenas. Su obra forma parte de un vasto grupo de vasos, homogéneo a nivel estilístico, del que es difícil extraer su obra personal; se supone que estos vasos fueron la producción de un taller cuyas convenciones estilísticas fueron definidas por el lidio. La producción de su estilo es muy desigual, pero su duración fue bastante larga.

Pintor de Amasis

El pintor de Amasis fue delicado tanto en el trazo como en el espíritu, lo que contrasta con Lidos («el obrero»), y también con la dignidad de Exequias. Su estilo fue en parte el de las figuras negras áticas, aunque se pueden apreciar afinidades con las pinturas del las copas de Siana. Según Hiedelberg, sobre todo.

Realizó cerámicas como alfarero y firmó ocho vasos. Como pintor de figuras negras Amasis fue original tanto en sus obras de alfarería como en su paleta de colores; tal vez debido a sus orígenes orientales: Amasis es un nombre egipcio.

Exequias

Es considerado el mejor o uno de los mejores pintores de figuras negras. Exequias estaba interesado en la representación de los grandes momentos de la vida, muerte y religión, más que en detalles de mitología. Sus pinturas están cuidadosamente organizadas, mostrando primeros planos de los personajes en momentos simbólicos. Fue el trágico de la pintura de vasos. Su pintura es análoga a lo lo que en literatura sería llamado alto estilo.

El grupo E

Fue un grupo importante y coherente, muy estrechamente ligado a la obra del pintor de Exequias, aunque anterior (...) la mayor parte de los vasos que se le atribuyen (...). Las obras del Grupo E fueron en su origen resultado del trabajo de este pintor (...).

Los pintores del Grupo E seguidores de Exequias más que de Lidos o del pintor de Amasis, en la segunda mitad del siglo VI a. C., marcaron una ruptura con la tradición de los años 550 a. C., en las formas empleadas, (dominio del ánfora de panza, surgimiento del tipo A y el desinterés por los pequeños formatos). También se caracterizaron por su estilo, aunque no tuviera la monumentalidad del de Exequias.

La importancia de Exequias en la historia de la cerámica griega se debió a su talento como pintor y ceramista.

Puede presumirse que constituye el auge del ánfora de tipo A. Fue también probablemente el inventor de la crátera de cáliz; la primera de la que se tiene constancia es obra suya.

Su actividad como pintor fue limitada, y corresponde al tercer cuarto del siglo VI a. C. No hizo ninguna concesión al nacimiento de las figuras rojas, pero los primeras pintores de esta técnica se basaron en su trabajo.

Exequias aportó mucho al esmero de la ejecución de sus figuras rojas, que prueban su gran habilidad. Pero el carácter reseñable de su obra es la majestuosidad cuasi-monumental que supo dar a las figuras, debido a la elocuencia y la originalidad de sus composiciones. Por ejemplo, fue el primero en representar a Dioniso ocupando todo el espacio del tondo de un kílix. Sus héroes y sus caballos tienen una innegable dignidad. Fue, en fin, el primero en introducir la presencia divina en todos los dominios del pensamiento y de la actividad humana en el arte cerámico.

Los pequeños maestros

Los pintores de Siana estaban en la cima de su arte, cuando sus figuras cubrían el mayor espacio posible, al contrario que sus sucesores. Dieron prueba de espíritu minimalista: sus decoraciones se sitúan en estrechos frisos sobre vasos de nuevas formas muy elegantes.

Período de cohabitación con las figuras rojas: En 530 a. C. fue inventada la técnica de figuras rojas, seguramente por el pintor Andócides, quien pintaba figuras rojas y en ocasiones hacía cohabitar ambas técnicas en el mismo vaso, como otros pintores «bilingües» de este periodo (530-490), con influencias de diferentes técnicas.. Sin embargo, a pesar de la invención de las figuras rojas, estos pintores pintaron sus cerámicas con figuras negras.

Cerámica ática de figuras rojas 

Es una técnica de producción de vasos cerámicos utilizada en la cerámica griega, etrusca y en la romana de los primeros siglos de la República.

Esta nueva técnica surgió en Atenas en los años 530 a. C. y reemplazó gradualmente a la técnica de la cerámica ática de figuras negras.

Desde Grecia, se propagó a la Magna Grecia, cuyo precursor fue el llamado Pintor de Pisticci.

Su difusión a lo largo y ancho del Mediterráneo, se debió a la buena acogida que, estas piezas de excelente acabado y calidad, tuvieron entre las culturas de la periferia mediterránea, desde los escitas de las costas del Mar Negro, hasta la Península Ibérica, pasando por el importante mercado etrusco. No sólo sirvieron como objetos de prestigio a las distintas élites de las aristocracias indígenas, sino que desde finales del siglo V a. C., pero sobre todo durante los primeros 50 o 60 años del siglo IV a. C., estas cerámicas fueron accesibles a una parte considerable de las poblaciones iberas urbanas del Levante, sureste y alta Andalucía.

Las imágenes de las escenas eran representadas en color rojo sobre fondo negro. Los detalles de los contornos de las imágenes o de parte de estas eran evidenciadas por líneas negras, lo que permitía a los pintores desarrollar los detalles de la perspectiva y de la anatomía humana.

A fin de obtener este resultado, el vaso era recubierto de barniz de arcilla depurada en el que se pintaban los motivos decorativos. Después de la cocción el resultado era un vaso de figuras rojas sobre fondo negro. Otra manera de proceder era mediante la aplicación de barniz rojo después de la cocción del vaso sobre el cual se aplicaría la pintura negra.

Ático

Es el último piso de un edificio cuando dicho piso no tiene mayor altura que la mitad o, como máximo, los 2/3 del piso inferior. Antiguamente, el ático se construpia para encubrir el arranque de la techumbre, y se solía destinar a menesteres secundarios, cuando no frecuentemente inferiores (trastero, desván), pero en la actualidad se ha revalorizado por disponer de más luz y más sol, y a pasado a ser, en franca contraposición con los gustos de antaño, una de las partes más apreciadas de un edificio.

También se llama ático al cuerpo arquitectónico que se coloca como adorno sobre la cornisa.

El ático es el espacio habitable ubicado directamente debajo de la azotea de un edificio. En edificios modernos se carece de áticos, dejando utilizable el último apartamento como un penthouse, de diseño y lujo muy exclusivo.

Esta consideración ha sufrido con la instalación de ascensores en los edificios un cambio histórico, pues en los antiguos el ático la parte mennos noble dada su penosa accesibilidad su temperatura más extrema y variable y la posible humedad derivada de su cercanía al tejado.

Algunos áticos son reutilizados como dormitorios y oficinas, perfeccionados con escaleras y ventanas, aunque la mayor parte permanece con difícil acceso y son usualmente utilizados como almacenes.

Asimismo ayuda al control de la temperatura, al proveer de una gran masa de aire inmóvil. El aire caliente ascendente desde los niveles inferiores del edificio a menudo queda atrapado en el ático, creándoles la reputación de sitios inhóspitos. Sin embargo, en años recientes, algunos han sido aislados para ayudar a disminuir los costos de la calefacción.

En muchos países de Latinoamérica, el ático significa el espacio que queda entre el techo interior del último piso y el tejado o azotea. Este es usado igualmente para viviendas de varios pisos o viviendas de un solo piso. Significado similar a desván.

Atienza Calatrava, Martín de, pintor español (que vivió en la segunda mitad del s. XVII)

Fue uno de los fundadores de la academia de Sevilla el año de 1660. Asistió a sus estudios hasta el.de 1673 en que firmó y se obligó á observar sus constituciones. Desempeñó en el de 1667 el empleo de mayordomo de aquel instituto , y el de secretario en el de 1669.

Atlante

Se llamaban atlantes las figuras de hombres que suelen ponerse para sostener cornisas, etc. y que los latinos llamaban telamones. El equivalente femenino son las cariátides.

El origen de estas columnas parece ser alusivo, según Vitruvio, al mito de Atlante a quien se suele representar sosteniendo el cielo, por haber sido el primero que instruyó a los hombres en el curso de los astros; por cuyo beneficio los pintores y estatuarios le adoptaron en sus obras o más bien porque como artífice de la primera esfera celeste, le suponían que sostenía el cielo con la espalda.

Atril

Mueble de madera o de metal, que puede adoptar diferentes formas y tamaños, con pie o sin él, y cuyo principal elemento es un pano inclinado que sirve para sostener papales o libros abiertos a fin de que puedan leerse con mayor comodidad. El uso del atril es muy antiguo, pero hasta fines del s. XIV no se generalizó su uso en las iglesias para apoya el misal sobre el altar. Actualmente lo utilizan mucho las orquestas para sostener las partituras que siguen los músicos y el director.

Algunos atriles del s. XV y XVI, de bronce o hierro forjado, constituyen verdaderas obras de arte.

En el coro mayor de la Catedral de Toledo existe un atril, denominado del Águila, por estar rematado por la figura de este ave.

El atril es un soporte para sostener textos, el cual se llama facistol cuando es de grandes dimensiones y tiene cuatro caras que giran sobre un pie elevado.

En las iglesias cristianas viene usándose desde las primeras basílicas pero no se conservan apenas ejemplares anteriores al siglo XV. Los antiguos atriles presentan a menudo la forma de unas parrillas descansando sobre el dorso de un águila de metal u otra figura equivalente. El uso de los atriles sobre el altar empezó a finales del siglo XIV pues antes de esta fecha se sostenía el misal sobre una almohadilla más o menos adornada y hasta el siglo IX ejercían este oficio las manos de los acólitos tanto para el misal como para los dípticos y otros objetos.

En la actualidad, podemos encontrar atriles, fabricados en los más diversos materiales y modelos, siendo así realizados en materiales nobles como la madera o metal, metacrilato, piedra etc.Un atril hoy en día lo podemos encontrar, regulable en altura e inclinación para poder leer mejor los textos colocados en él. Además de su uso habitual en liturgias, son usados en todo tipo de eventos, tanto políticos, deportivos, musicales, conferencias y en todo lugar que requiera de una presentación o charla, bien por parte de un orador o locutor

Atrio

Espacio que precede a las estancias interiores de una casa, aislándolas de la entrada. En las viviendas privadas, el atrio sirve, en efecto, para separar el exterior de las otros sectores de la morada; en determinados edificios públicos sirve de sala de espera para los visitantes y de unión entre las diversas dependencias. En la antigüedad el atrio asumió gran importancia en la construcción de los pueblos situados en las zonas de clima cálido, como por ejemplo en la parte oriental del Mediterráneo.

En la casa romana, el atrio tenía, en general, la forma de un patio medio cubierto, que recibía la luz por una amplia abertura cuadrada, practicada en el techo (compluvium) y por la cual caía el agua de lluvia, que iba a parar a una pila ex cavada en el pavimento (). Se solía decorar con pinturas y esculturas, y por medio de una gran entrada se unía al , sala de estar común, y al , jardín al que se abrían las habitaciones privadas. En las casas de estilo , como en , se comunicaban con un jardín rodeado de pórticos (), de origen griego.

El atrio adquirió gran importancia en las primeras construcciones para el culto cristiano; en el se destinaba a acoger a los catecúmenos, no recibidos aún en el interior de la iglesia. Tenía la forma de un jerdín rodeado de balcones por los 4 lados, como símbolo del paraíso terrenal (recibía el nombre de paradisus), con una fuente central que representaba la fuente de la vida. Uno de los ejemplares más célebres era el atrio de la Basílica de San Pedro, en Roma, sobre el que se extendía el mosaico de la Navicella, de Giotto di Bondone, y que tenía en su centro un gigantesco espolón de bronce, actualmente en la ornacina de Belvedere. Por asociación, el término atrio acabo por designar también al pabellón que precede a una iglesia o palacio, protegiendo la entrada de la interperie.

El atrio principal de la “Casa del Fauno”, en Pompeya, que estaba abierto en su origen por 4 tejados inclinados hacia el interior, se conserva la pila del impluvium, decorada con la maravillosa escultura de un fauno que ha dado el nombre a la casa.

Marco Vitrubio hizo una clasificación de los atrios romanos: los atrios en corintio -el atrio más sencillo-; el tetrástilo, en el que el techo reposaba sobre cuatro columnas; el testudino, que estaba cubierto y carecía de compluvium; y el toscano y displuviato, según las aguas desaguaran al exterior o al interior.

Fue habitual, al comienzo del Cristianismo y antes de que se construyeron iglesias, la utilización de algunas casas romanas para realizar los ejercicios de culto. De ahí, posteriormente, se pasó a los edificios religiosos, cuando ya fue posible su construcción. Estos atrios, sin embargo, se presentan con una gran variedad de formas: desde el magnífico espacio barroco que da acceso a la basílica de San Pedro, con más de doscientos metros en su eje mayor y que entre un bosque de columnas corintias, que forman simbólicamente los brazos de Adán, intenta recoger a toda la humanidad, hasta la sobriedad y grandiosidad propias del mejor Renacimiento en el Patio de los Reyes que da acceso al Monasterio del Escorial. A veces, y principalmente durante la época medieval, estos atrios porticados como espacio precedente fueron traducidos en una gran plaza de acceso donde se situaban otros edificios representativos.

Attanasio, Dino, dibujante y guionista italiano (Milán, 1925-)

Después de estudiar en la Academia de Artes de Milán, Dino Attanasio comenzó a trabajar en ilustración y animación en la década de 1940. Se trasladó a Bélgica en 1948 con su hermano Gianni, también artista. Poco después de su llegada, el joven artista se puso en contacto con la revista Tintín, para la que dibujó algunas ilustraciones, y decidió dedicarse al cómic. En la década de 1950 publicó Criche e Croc en la revista italiana Il Giornalino y Fanfan et Polo en La Libre Belgique con guiones de Jean-Michel Charlier y luego de René Goscinny. En ese momento, también trabajó para la revista Spirou con algunas contribuciones a Les Belles Histoires de l'Oncle Paul. En 1954, publicó "Pastis et Dynamite" en Line with Greg.

Se hizo popular a finales de los años 50 y 60 gracias a Las aventuras del signor Spaghetti, serie de cómics que creó con Goscinny, publicada en Tintin después de 1957. De 1959 a 1962 publicó en Femmes d'aujourd'hui la versión en serie de cómics de Les Aventures de Bob Morane, serie de novelas escritas por Henri Vernes y para las que realizó algunas ilustraciones y portadas de arte en la colección Marabout Junior. Sin embargo, Gérald Forton lo reemplaza para este trabajo. Luego, de 1961 a 1968, se hizo cargo de la serie Modeste et Pompon, originalmente creada por Franquin.

Tras su salida de Tintin en 1968, Attanasio empezó a trabajar para el mercado holandés, creando la serie Johnny Goodbye con Martin Lodewijk y Patty Klein para Eppo y Pep, con Bandoneon (con Delporte) en Pep y con De Macaroni (con Dick Matena), pero también para revistas italianas con "Ambroise et Gino" en Corriere dei piccoli. De 1974 a 1986 retomó la serie Spaghetti en Formule 1, publicado en álbumes por Archers. En 1991 Attanasio creó una adaptación cómica del clásico literario Decameron de Boccaccio con su hijo, publicado por Lefrancq. En 1994, se hizo cargo de la serie Bob Morane para una sola historia. Desde entonces, las nuevas obras se han hecho más raras y algunas editoriales han redescubierto algunas de sus obras, como Carnets de route en 1999 por Point Image y desde 2002 algunos relatos cortos publicados originalmente en Tintin, por Loup.

Publicaciones suyas son: Dino Attanasio dibujando Johnny Goodbye, Bob Morane (5 tomos, editado por Marabout) 1960–1963, Bob Morane: Les tours de cristal 1961, Modeste et Pompon (11 tomos) 1964–1968, Espaguetis (24 tomos) 1961-2001, Ambroise et Gino (1 tomo) 1979, Bandonéon (2 tomos) 1979, Flash-back et la 4e dimension (1 tomo) 1979, Soleil des damnés (Le) (1 tomo) 1983, Il était une fois dans l'oued (1 tomo) 1984, Bob Morane (1 tomo, editado por Deligne) 1979, Johnny Goodbye (7 tomos) 1979–2004, Bob Morane (Divers, 6 tomos) 1985-2007, Bob Morane (editado por Lefrancq, 7 tomos) 1989–1995. Décaméron (Le) (1 tomo) 1991

Fanfan et Polo (1 tomo) 1991, Jimmy Stone (1 tomo) 1997, Attanasio (3 tomos) 1999-2006, Bd story (2 tomos) 2002, Meilleurs récits de ... (Les) (4 tomos) 2002–2006, Candida (1 tomo) 2006.

Attavante degli Attavanti, pintor italiano (hacia. 1452 – 1525)

Fue uno de los principales miniaturistas florentinos del Renacimiento. El injusto olvido en que a menudo ha caído su persona —el destino de casi todos los artistas cuya obra se ha limitado al campo de los manuscritos— puede ejemplificarse en la narración falseada de su vida que Vasari, anacrónicamente, incluyó en su «Vida de Fra Angélico».

El maduro estilo de Attavante. basado en el estudio de ornamentos antiguos y del arte florentino contemporáneo, pertenece, en esencia, a los últimos años del Quattrocento y a los primeros de Cinquecento. 

Nacido en el seno de una noble familia florentina, Attavante estudió en 1471-72 en el taller de Francesco d'Antonio del Chenco, el miniaturista más importante de Florencia en el tercer cuarto del siglo XV. Posteriomente parece ser que Attavante colaboró con un maestro en la ilustración de la Biblia de Federico de Montefeltro ( 1476; Biblioteca Vaticana, Roma; Establecido, por fin, como miniaturista independiente hacia 1480, la primera obra firmada y fechada por Attavante es el lujoso misal de Thomas James, obispo de Dol en Bretaña (1483; catedral de Lyon). Una hoja suelta de este misal representa la Crucifixión con un fondo de una soberbia vista de Roma, donde este obispo había residido durante un tiempo, encargado de Castel Sant'Angelo (Nouveau Musée des Beaux-Arts, Le Havre). 

Dos años después de terminar dicha obra, Attavante empezó a trabajar para Matías Corvino, rey de Hungría y gran amante del humanismo, cuya biblioteca de manuscritos italianos en Budapest se descabaló poco después de su muerte. El primero de los numerosos manuscritos miniados para él por Attavante (se han localizado más de 30) es un misal, firmado y fechado, que en la actualidad se encuentra en Bruselas (1485; Bibliothéque Royale Alberl I; Cod. 9.008).

El estilo clásico de sus miniaturas está especialmente influido por Domenico Ghirlandaio (1449-94), protagonista de un estudio arqueológico de la antigüedad realizado en la Florencia de finales del Quattrocento. Como la mayoría de las miniaturas que Attavante y su taller realizaron para Corvino, ésta presenta relieves de sarcófagos, decoraciones de candelabros, hojas de acanto, imitaciones de camafeos, medallones y otros motivos similares. 

No todos los códices que Corvino le encargó habían sido terminados en el momento de su muerte, acaecida en 1490 (por ejemplo, el bello breviarium que en la actualidad se conserva en la Biblioteca Vaticana; Urb. lat. 112), Algunos fueron comprados por Lorenzo de Medici. que compañía con Corvino el gusto por la obra de Attavante, como lo testifican varios manuscritos conservados en la Biblioteca Laurenziana de Florencia.

Un documento muy importante del trabajo posterior de Attavante es la Biblia monumental regalada por el Papa Julio II al rey Manuel de Portugal (1494; Archivo Nacional de Torre do Tombo, Lisboa): se nota la mano de Attavante en seis de los siete volúmenes de que se compone esta obra.

Las noticias que tenemos de los últimos años de la vida de este artista son escasas y contradictorias. Se sabe que en 1503 era tan famoso que se le incluyó en el grupo que tenía que recomendar el emplazamiento ideal para el David de Miguel Ángel, pero ai mismo tiempo era tan pobre que pidió dinero prestado a Leonardo da Vinci: quizá los encargos profanos empezaban a escasear, De todas formas parece que, en su vejez, Attavante se dedicó a la realización de obras religiosas, como una serie de antifonarios para la Catedral de Florencia (hacia 1510). En el momento de su muerte (se desconoce la fecha exacta, aunque se sabe que fue antes de 1525), el libro impreso había substituido, en gran medida, al manuscrito miniado. Pero no hay nada obsoleto en el arte de Attavante. Con su maravilloso acabado técnico y su sofisticado estilo a/i' antica , Attavante degli Attavanti demostró que la pintura miniada podía llegar, incluso en sus últimos días, a la mayor grandeza.

Aubert, Augustín Raymond, pintor francés (Marsella, 1781 – 1847)

Nació en 1781 en Marsella. Inicialmente estaba aprendiendo el oficio bajo la dirección de Joachim Guenin y más tarde, con Jean-François Pierre Peyron, lo que tuvo lugar en París, adonde se había mudado en 1802. Poco tiempo después volvió a Marsella. En 1810 fue nombrado como Director de la Escuela de Diseño de Marsella, y en esta condición dirigió los estudios de numerosos alumnos que más tarde se hicieron famosos. Pintó cuadros históricos, paisajes y retratos con mucho éxito. El museo y unas iglesias de su ciudad natal tienen varios ejemplos de su arte. Unas de sus pinturas de la historia sagrada son de grandes dimensiones. Murió en su finca cerca de Marsella en 1847.

Aubert, Jean, arquitecto francés (que vivió en el s. XVIII)

Protegido de Mansart, se hizo cargo de una de las construcciones más importantes de la época, las. Para su ejecución diseñó un edificio independiente de una sóla planta. A pesar de todas las innovaciones arquitectónicas que introdujo, el resultado final de la obra fue muy similar a las caballerizas de Versalles.

Aubriet, Claude, pintor francés (Châlons-en-Champagne , 1651– París, 1743)

Aubriet fue un botánico y artista que trabajó en el Jardin du Roi de París. Su trabajo atrajo la atención del botánico Joseph P. de Tournefort (1656-1708), que encargó a Aubriet como ilustrador de Elements de Botanique de Tournefort de 1694. Desde 1700 a 1702 acompañó a Tournefort en una expedición a Oriente Medio, donde realiza dibujos botánicos de la flora de la región. Posteriormente, Aubriet siguió trabajando con otros botánicos en el Jardin du Roi.

En 1707 sustituyó a Jean Joubert (1643-1707) como pintor botánico real después de la muerte de Joubert en 1707. Aubriet se retiró de este trabajo en 1735, y fue reemplazado por uno de sus estudiantes, Françoise Basseporte (1701-1780).

Aubry, Esteban, pintor francés (1745 – 1781)

Sobresalió en las escenas de familia y fue admitido en la Academia de pintura en 1774. Sus cuadros mas notables son: El matrimonio interrumpido y Despedida de Coilano a su familia.

Auclair, Claude, dibujante de historietas francés (La Barre-des-Monts, 1943 – Nantes, 1990)

Por su estilo realista y sus convicciones ideológicas, Auclair es uno de los dibujantes franceses más influyentes de los años setenta. Su talento para el dibujo con plumilla se pone de manifiesto en sus obras en blanco y negro, realizadas con una minuciosidad extraordinaria.

  El futuro dibujante nace en un pueblo pequeño, donde la vida se desarrolla de acuerdo con viejas tradiciones que marcarán profundamente su modo de ver la vida. Sus padres son campesinos y el único futuro para Auclair parecen las faenas agrícolas, de modo que envían a su hijo a la ciudad cuando éste cumple diez años. Pero él no se siente bien en los ambientes urbanos y a lo largo de su vida hará público su deseo de volver a vivir cerca de la naturaleza. Por todo ello, se mostrará muy cercano a la filosofía del movimiento hippy.

  La formación de Auclair es básica para su posterior desarrollo como artista. Acude a la ciudad de Nantes para estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Una vez obtenida la diplomatura, piensa en convertirse en escenógrafo y comienza a trabajar como decorador teatral. Sin embargo, el cómic francés de finales de los sesenta experimenta un desarrollo considerable, que llama la atención de creadores como Auclair, quien se plantea seriamente la posibilidad de probar suerte como dibujante. Primero se dedica a la ilustración, pero, tras conocer personalmente a Jean Giraud, decide iniciar su carrera en el mundo de la historieta. Con guión de Giraud publica la historieta Après en 1970. Ese mismo año ambos repetirán la experiencia con otro cómic, Jason Muller, que es publicado en las páginas de la revista Pilote.

  En 1973 realiza una de sus creaciones más importantes, Simón: El hombre de los ríos, un personaje cuya filosofía ecológica coincide con las convicciones del dibujante, que ya es conocido en toda Europa. Preocupado por la pervivencia de la tradición céltica en Francia, realiza la historieta Bran Ruz en 1981. El guionista Alain Riondet le ofrece la oportunidad de abordar nuevamente una epopeya celta en Nómadas, cómic cuya realización gráfica comienza en 1988. Es una obra ambiciosa, de dibujo detallista, que demuestra la influencia que artistas como Harold Foster han tenido en el trabajo de Auclair. Por desgracia, el dibujante fallece de forma inesperada antes de poder concluirla, y los artistas Jean-Claude Mezières y Jacques Tardi han de terminarla. Nómadas se publica póstumamente en el mes de enero de 1991.

Sus obras más destacadas son: 1970: Jason Muller. 1971: Saga du grizzli; Naufragés d'Arroyoka.1973: Simón: El hombre de los ríos. 1981: Bran Ruz. 1984: Le sang du flamboyant. 1988: Nómadas.

Audebert, Jean Baptiste, pintor naturalista francés (Rochefort, 1759 – París, 1800)

Estudió pintura y dibujo en París, y se ha ganado una gran reputación como miniaturista. Empleado en la preparación de los grabados de la Histoire des Guillaume-Antoine cloportes de Olivier, adquirió un gusto por la historia natural. Su primera obra original, Histoire naturelle des singes apareció en 1800, ilustrado por sesenta y dos paginas, dibujado y grabado por él mismo. La coloración de estas páginas es extraordinariamente hermosa, y fue aplicads por un método ideado por él mismo. Su trabajo también se incluyó en el libro “Relación con du Voyage à la recherche de la Pérouse”. Audebert murió en París, dejando incompleto material para otros trabajos, Histoire des colibris, oiseaux-mouches, jacamars et promerops, fue publicado en 1802. Dos centenares de copias impresas de páginas, un centenar de cuadros grandes, y quince textos fueron impresos con letras de oro. Otro trabajo, dejado inconcluso, también se publicó tras la muerte del autor, L'Histoire des grimpereaux et des oiseaux de paradis. Las dos últimas obras también aparecían juntas en dos volúmenes, Oiseaux dorés, ou à reflets charentaise (1801-1802) escrito por su amigo Louis Jean Pierre Vieillot. En este trabajo, las líneas impresas de la plata y oro en las pinturas de colores de las aves les da un brillo metálico, imitando los colores iridiscentes de la naturaleza.

Audenaerd, Robert van, pintor y grabador flamenco (Gante, 1663 – 1743)

Estudió a Francis van Mierhop y a Hans van Cleef. Cuando tenía veintidós años se trasladó a Roma, donde se convirtió en discípulo de Carlo Maratti. Gracias a esto se convirtió en un buen pintor de temas históricos. Carlo Maratti le recomendó que se dedique totalmente al arte del grabado. El, sin embargo, pintó varios cuadros para las iglesias de su ciudad natal, al que regresó después de una larga ausencia (treinta y siete años). 

Su mejor trabajo es el retablo del altar mayor de la iglesia de la Cartuja de Gante, que representa a San Pedro frente a un grupo de monjes de la orden. En la iglesia de Saint James hay una imagen de Santa Catalina negándose a adorar a los dioses falsos. Varias de sus obras están en las iglesias y conventos de su ciudad natal, todos los cuales están pintados en el estilo de Carlo Maratti. 

Los grabados que ejecutó con el buril no se consideran iguales a aquellos en los que hizo a puntaseca. Su dibujo muestra un perfecto conocimiento de la figura humana, y es muy correcto. Sus primeros grabados son copias de los cuadros de Carlo Maratti. 

La siguiente es una lista de sus grabados más importantes:

Retratos: El Cardenal Sacripante; 1695.El Cardenal Taurusi; El Cardenal Ottoboni; El Cardenal F. Barberini. El Cardenal Henri de la Grange d'Arquien; 1695. El Cardenal Giuseppe Aichinto; El Cardenal Andrea di Santa Croce; El Padre Francesco Caraccioli;

Bajo la influencia de Carlo Maratti: Hagar e Ishmael en el desierto; aguafuerte. El Sacrificio de Abraham; aguafuerte. Rebekah y el criado de Abraham; aguafuerte. David con la cabeza de Goliat; aguafuerte. Bathsheba en el baño. La Anunciación. La Adoración de los Reyes Magos; aguafuerte. El Vuelo en Egipto; mismo. El Reposo en Egipto; octágono. Nuestro Salvador en el Monte de Aceitunas. La Crucifixión. El Salvador muerto en el regazo de la Virgen, con Marys y San Juan. La Muerte de la Virgen. La Asunción de la Virgen. El Virgen María con el Niño Jesús que distribuye coronas de flores a monjas. María Magdalena penitente. El Martirio de San Blas. San Antonio de Padua besando al Niño Jesús. San Felipe Neri. Jano, el primer Rey de Italia, recibido entre Dioses. Rómulo y Remo. Apolo y Daphne, en dos hojas. El Papa Inocencio XII. en su trono, a sus pies Herejía sometida, y se postran los cuatro cuartos del mundo.

Bajo la influencia de diveros maestros italianos: El triunfo de Julio César, una serie de diez placas, bajo la influencia de Andrea Mantegna. La Natividad, bajo la influencia de Pietro da Cortona. Cinco grabados - De la vida y de la muerte de Santa Bibiana, tres bajo la influencia de Fietro da Cortona, y dos bajo la influencia de Gian Lorenzo Bernini. Hipómenes y Atalanta, un grupo, bajo la influencia de Bernini. El rapto de una mujer Sabine, bajo la influencia de Giovanni da Bologna. San Facundo, bajo la influencia de Giacinto Brandi. El Nacimiento de la Virgen, bajo la influencia de Annibale Carracci. La Flagelación de San Andrés; San Andrés conducido a la crucifixión y San Andrés transportado al Cielo, bajo la influencia de Domenico Zampieri el Domenichino. San Lucas pintando el retrato de la Virgen, bajo la influencia de Marcantonio Franceschini. La cólera de Aquiles, bajo la influencia de Giovanni Battista Gaulli el Baciccio, en tres hojas.


29 octubre, 2020

De Asinelli, Gerardo a Asunsolo, Ignacio

Asinelli, Gerardo, arquitecto italiano (Bologna, principios del s. XII)

Construyó junto con un hermano suyo la famosa torre de Bolonia que lleva su nombre. Aunque no hay prueba alguna, es de suponer que sea también obra de los hermanos Asinelli la torre vecina llamada Garizenda, cuya altura es menor, pero la melmación mucho mayor.

Asins Rodríguez, Elena, pintora, escritora, conferenciante y crítica de arte española (Madrid, 1940 – )

Su formación ha sido autodidacta en los aspectos más esenciales. A partir de 1953 asistió a la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y posteriormente a las clases de pintura del Círculo de Bellas Artes y a la Escuela de Cerámica. Más tarde, estudió en la Academia Julián y la Escuela de Bellas Artes de París. En 1963 entró a formar parte en Madrid del grupo "Castilla 63" y en 1967 del denominado "Nueva Generación".

Cultiva una abstracción constructiva, que en la década de los ochenta puso en relación con la música a través de un lenguaje esquemático de estructuras repetitivas. Tras una prolongada estancia en Nueva York, en los primeros años se acercó al campo conceptual. Actualmente trabaja exclusivamente en el Arte por computador.

Su obra se ha ido despojando a lo largo de su trayectoria de casi todo, de la figuración, del color, del carácter plano de la pintura, hasta llegar a unas líneas negras casi imperceptibles. La geometría y el rigor que han permanecido de forma constante en su obra se complican en sus últimas realizaciones, presentadas en Madrid en 1994, en las que las líneas, ahora, van conformando figuras cerradas y aparentemente tridimensionales. El tema de éstas se inspira en los modos de pensar y los juegos lingüísticos del Tractatus Logicophilosophicus de Wittgenstein.

También ha desarrollado una importante labor teórica a través de conferencias y escritos y ha trabajado dentro del campo de la poesía experimental. Entre sus escritos se encuentran Análisis de un aspecto de Mondrian (1969) y Estudios y reflexiones sobre la pintura (1979).

Elena Asins inició su carrera colaborando con el grupo Castilla 63, fundado en 1963 por Miguel Pinto. Después estudió en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, donde coincidió con José María Yturralde y otros artistas muy jóvenes en un seminario dedicado a la generación de formas plásticas a través de computadoras. Muy importante fue también en su carrera el paso por la Universidad de Stuttgard, donde se interesó en los fundamentos de la semiótica.

En 1988 obtuvo el primer premio en Zeitscrift für Kunst und Medien en Karlsruhe (Alemania). Su obra se encuentra en museos y colecciones privadas y públicas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Museo de Bellas Artes de Álava, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, Fundación Banesto, la colección Unión FENOSA o el Museo de Bellas Artes de Bilbao, entre otras. En 2006 el Consejo de Ministros de España la galardonó con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Elena Asins trabaja desde hace años en una vieja casa rehabilita por ella misma en la localidad navarra de Azpiroz, donde ha creado la mayoría de sus obras que pueden verse ahora en los museos. En 2006 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno de España y en 2011 el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Asirios

Pueblo semítico que se estableció a lo largo del curso septentrional del Tigris y de sus afluentes Z āb el-A l āy Z āb es-Saĝīr. La historia de los Asirios, cuyo nombre se menciona en la Biblia, se desarrolla entre el II y el VII milenio a. de J.C. Las noticias más antiguas que se tienen del reino de Asiria se remontan al II milenio a. de J.C. Una coalición medo – babilónica acabó con el poderío asirio y Nínive, la capital, fue conquistada y destruída en el año 612. Hasta el 539 Asiria estuvo sometida a Babilonia, convirtiéndose más tarde en una provincia persa.

Arte

La arquitectura asiria mostró predilección por la monumentalidad y monstruosidad de las construcciones. Las plantas de los palacios reales y de los templos repetían, con ligeras variantes, un esquema común: uno o más patios en torno a los cuales se disponían las estancias. Los edificios eran de una sola planta y carecían de ventanas, penetrando la luz a través de aberturas practicadas en el techo. Todas estas casas terminaban en una gran terraza. La escasez de piedra de construcción en toda Mesopotamia impuso la utilización de los ladrillos de arcilla, pero como este material no permitía levantar columnas, la solidez de esos edificios se consiguó con la construcción de esas vastas masas compactas que caracterízan la arquitectura de la antigua Mesopotamia.

Los asirios acostumbraban a adornar las paredes de las estancias de los palacios reales con bajo relieves que celebraban la gloria del soberano, sus empresas de guerra y sus cacerías. Por notables, por su gracia y armonía, las representanciones de los animales; los más famosos son los relieves de la casa de Asurbanipal. Quedan escasos restos de pinturas murales, cuyo estilo se inspira directamente en las representaciones de los bajo relieves. Entre las artes menores tuvo gran importancia el grabado de sellos, que servían para firmar cartas, contratos o documentos. Estos sellos, de piedras de distintas clases, solían ser de forma cilíndrica, y en ellas se tallaba el nombre del propietario, escenas religiosas y la ofrenda a alguna divinidad. Para usar este cilíndro se le hacía rodar sobre una tableta de arcilla fresca en la que se dejaba una huella plana y rectangular que servía para probar la validez y la procedencia del documento que antes se había grabado en la tablilla.

Las excavaciones arqueológicas realizadas durante los siglos XIX y XX han permitido poner al descubierto partes considerables de ciudades importantes como Nínive, Kalah y Assur, donde se han hallado numerosos objetos y restos de construcciones importantes.

Esculturas monumentales, restos de decoraciones, sellos, estatuillas y numerosas tablillas con escritura cuneiforme son muestras de la producción artística asiria. 

Las influencias recibidas han sido muy diversas. Principalmente, fue del pueblo acadio del que más heredaron, pero sería injusto negar las aportaciones que extrajeron de sus contactos con los mitanios, hurritas, hititas y sirios; destacó el influjo de Babilonia. 

Reflejo de la realidad del imperio asirio fue la producción del arte militarista. Éste fue utilizado como medio de propaganda de exaltación del soberano y de demostración del inmenso poderío de su ejército. 

La arquitectura y la escultura, sobre todo el relieve, alcanzaron un desarrollo importante. Mucho tuvo que ver en esta circunstancia el hecho de que, a partir del siglo XIII, se impusiera como práctica habitual entre los reyes asirios, tras Tukultiniurta I, la construcción de una nueva capital, con todo lo que ello implica en cuanto a construcciones arquitectónicas: palacios, templos, edificios. 

El desarrollo de la escultura, sin embargo, está relacionado directamente con las características de los materiales que se usaban en la construcción, muy pobres en general, como era el adobe y el ladrillo. Para paliar esa pobreza se ornamentaba con esculturas y relieves las paredes y los muros, lo que aportaba una mayor riqueza a los grandes edificios reales. Los restos más importantes pertenecen a la ciudad de Assur, destaca un conjunto de templos, junto a los famosos zigurats. A diferencia del zigurat babilónico, los asirios carecían de las escaleras de acceso, por lo que muchas veces resulta difícil explicar cómo se accedía a ellos. Los zigurats más importantes son los de Anu, Adad, y Enlil.

Los testimonios escultóricos indican una clara influencia babilónica y hurrita. En general, son representaciones en las que se desarrollan escenas de los episodios más brillantes protagonizados por los distintos reyes, trabajados con una minuciosidad y detalle impresionante. Existen ejemplos de esta producción de la mayoría de los reinados, sobre todo a partir del periodo del imperio neoasirio siglo IX. Destacan los relieves de Tukultiniurta I y II, así como los grandes relieves que decoraron el magnífico palacio de Asurnasipal y el de Asurbanipal.

La primitiva historia del arte asirio, desde el siglo XVIII al XIV a.C., es aún en gran parte desconocida. El arte del periodo asirio medio o mesoasirio (1350 a.C. al 1000 a.C.) muestra su dependencia de las tradiciones estilísticas babilónicas. Por ello, los temas religiosos se presentan de una forma solemne, mientras que las escenas profanas se representan de una manera más naturalista. El zigurat fue la principal forma de la arquitectura religiosa asiria. El uso de ladrillos vidriados polícromos fue muy común en esta etapa mesopotámica. Con el paso del tiempo se convirtieron en la típica decoración arquitectónica neobabilónica, ya que las fachadas de los edificios se recubrieron con cerámica vidriada. El árbol de la vida y los grifos (animales mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león), que aparecen en los sellos cilíndricos y en las pinturas murales de los palacios, pueden proceder del arte hurrita de Mitanni, al norte de Mesopotamia. A diferencia de las antiguas, las decoraciones vegetales se volvieron estilizadas y artificiosas. Las imágenes simbólicas sustituyeron frecuentemente a las representaciones de los dioses. Tukulti-Ninurta I, rey entre los años 1244 a.C. y 1207 a.C., encargó gran parte de las obras artísticas y arquitectónicas que se realizaron en Assur, donde también construyó su propio palacio-ciudad, Kar Tukulti-Ninurta. En el arte de ambos asentamientos se acentúa la diferencia entre los dioses y los seres humanos. El friso narrativo, derivado de las escenas de estelas y sellos, será el elemento artístico más importante del arte asirio.

El arte asirio genuino va a desplegarse en el periodo neoasirio o periodo asirio tardío (1000-612 a.C.), en la época de los grandes constructores. El primero de los últimos reyes asirios importantes fue Assurnasirpal II, que reinó del 883 al 859 a.C., y convirtió la ciudad de Nimrud (antigua Calach de la Biblia) en capital militar. Dentro de los muros de Nimrud, que abarcaba un área cercana a las 360 hectáreas, se alzaban la ciudadela y las principales construcciones reales, como el palacio real del noroeste, decorado con esculturas en relieve. Sargón II, que reinó entre el 722 y el 705 a.C., llevó las riendas del imperio desde una ciudad de nueva planta, Dur Sharrukin (actual Jursabad), que abarcaba 2,6 km2 y estaba rodeada por una muralla con siete puertas, tres de ellas decoradas con relieves y ladrillos vidriados. En el interior de dicho recinto se encontraba el palacio de Sargón, que contaba con más de 200 habitaciones y patios, un gran templo, residencias y templos de menor categoría. A su muerte sólo se había terminado parte del complejo arquitectónico. Su hijo y sucesor, Senaquerib, que reinó entre los años 705 y 681 a.C., trasladó la capital a Nínive, donde construyó su propio palacio al que denominó ‘palacio sin rival’, también conocido como el palacio del suroeste. Assurbanipal, que reinó del 669 al 627 a.C., construyó al norte de Nínive otro palacio.

Los asirios adornaron sus palacios con magníficos relieves escultóricos. El alabastro verdadero, una piedra blanda que abundaba en la parte más alta del río Tigris, se podía tallar más fácilmente que las piedras duras utilizadas por los sumerios y los acadios. Para impresionar a los visitantes y realzar su poder ante los ojos de sus súbditos expusieron en letra cuneiforme, talladas en bandas horizontales por toda la superficie de los muros del palacio, crónicas que relataban su superioridad en las cacerías y en los campos de batalla. Además, el visitante que se acercara a las puertas de Nimrud o Jursabad, debía hacer frente a unas enormes esculturas, guardianes antropomórficos, leones, esfinges aladas con cabeza humana o toros con cinco patas para ofrecer un punto de vista frontal y otro lateral. A veces estos seres mitológicos se representaban iconográficamente en la figura de Gilgamesh y su cachorro de león o como oferentes que llevan animales al sacrificio. Una de las mejores muestras es el retrato idealizado de Sargón II en Jursabad, con un íbice entre sus manos (Museo del Louvre, c. 710 a.C.). Sin embargo, el tema principal de estos relieves de alabastro es puramente profano: el rey cazando leones y otros animales, el triunfo de los asirios sobre el enemigo o el rey deleitándose en su jardín. En la escena de Assurbanipal en Nínive (del siglo VII a.C., Museo Británico), el arpista y unos pájaros desde los árboles interpretan música para los soberanos, que están, reclinado él y sentada ella, bebiendo vino bajo una parra, mientras sus sirvientes los protegen de las moscas con abanicos, reconfortando así a la pareja real. La cabeza cortada del rey Elam, que cuelga de un árbol próximo, recuerda discretamente el poder asirio.

Los escultores realizaron excelentes escenas de caza. Las fieras se representaban con más esmero que los seres imaginarios antropomórficos. El león y la leona moribundos, detalles de una escena de caza del palacio de Assurbanipal en Nínive (c. 668 a.C., Museo Británico), se consideran los más hermosos estudios de animales del mundo antiguo. Otros relieves de este edificio presentan escenas militares: batallas, asedio y asalto a ciudades, vida cotidiana en los campamentos del ejército, captura de prisioneros o el trato violento que se daba a los rebeldes.

Los relieves arquitectónicos de los palacios de Nimrud, Jursabad y Nínive son importantes no sólo porque representan el punto culminante del arte mesopotámico, sino porque son valiosos documentos históricos. Aunque las ciudades, vistas marinas y paisajes no se representaron con el realismo y la perspectiva del arte occidental posterior, las construcciones fortificadas, los barcos, carros, trampas, sistemas de caza, armas, libaciones rituales y el vestuario se describen con tal nitidez que el observador actual puede hacerse una idea bastante exacta de su apariencia. Los diferentes pueblos que habitaban Mesopotamia, Siria y Palestina en el primer milenio a.C. están pormenorizados con gran realismo y pueden identificarse por su vestimenta, rasgos faciales y peinados.

Entre los relieves de Nimrud del siglo IX a.C. y los de Nínive del siglo VII se observan diferencias estilísticas. En las escenas más antiguas los ejércitos se representan con pocos soldados, sin tomar en consideración el tamaño diferente que existe entre los seres humanos y los edificios. Las figuras se disponen en franjas superpuestas para sugerir profundidad. En las escenas de Nínive, las figuras talladas en bajorrelieve llenan todo el espacio pictórico, y no sólo hay un mayor estudio de los detalles, sino que a veces las figuras sobresalen, dando al espectador la impresión de que los personajes y los animales ocupan un espacio tridimensional.

El arte de la glíptica o de los entalladores de sellos del último periodo asirio es una combinación de realismo y mitología. En las escenas naturalistas incluso aparecen símbolos de los dioses. En esta etapa se hicieron en Nimrud y en Jursabad fabulosas esculturas de marfil. En Nimrud se han encontrado miles de estas figurillas elefantinas, que manifiestan una gran variedad de estilos. Muchas, como los frisos de las leonas, quedaron abandonadas en los pozos del palacio del noroeste cuando la ciudad fue saqueada hacia el 612 a.C. Entre las piezas de Nimrud destacan un par de frisos que representan a leonas atacando un etíope (Museo de Irak y Museo Británico). Están realizadas en marfil, miden aproximadamente 10 cm de alto y presentan incrustaciones de lapislázuli y cornalina roja para darles brillo. Estas delicadas esculturas, que guardan un cierto parecido con los objetos sirio-fenicios encontrados en Arslan Tash, en la parte más alta del Éufrates, y en Samaria, capital del reino israelita, pudieron realizarse fuera de Asiria. Los bajorrelieves de las leonas incorporan iconografía egipcia y se asemejan a los prototipos de la artesanía fenicia. La que se conserva en el Museo Británico tiene en su base, presumiblemente como marca del artífice, la letra fenicia aleph. Quizás se importaron de Fenicia, o tal vez fueron realizadas por artesanos fenicios en tierras asirias.

El arte de los pueblos que vivieron en la periferia del Imperio asirio suele carecer del atractivo estético del realizado en la capital. En Tell Halaf el palacio de un gobernante local fue decorado con extraños relieves y esculturas, entre cuyas figuras aparece un hombre-escorpión. En Tell Ahmar, en el norte de Siria (antigua Til Barsip, la ciudad asiria de Kar Salmanasar), se descubrió un palacio decorado con pinturas murales asirias. Algunas se han datado a mediados del siglo VIII a.C. y otras en el siglo VII a.C. en la reconstrucción realizada bajo Assurbanipal. En los muros más antiguos aparecen escenas con genios alados, la derrota y ejecución despiadada de tropas enemigas, audiencias concedidas a oficiales y escribas consignando los botines de las naciones sojuzgadas. Las decoraciones pictóricas de Jursabad, más formalistas, consistían en motivos repetidos en franjas, rematadas por dos figuras rindiendo homenaje a la divinidad. Las excavaciones en Luristán, región montañosa al oeste de Irán, han sacado a la luz exquisitos bronces con criaturas fantásticas, probablemente realizadas a mediados del último periodo asirio y utilizadas como ornamento en arneses, armas y otros utensilios.

Asis

Ciudad de la Umbría, en la provincia de Perugia, Italia. Antiguamente fuen un municipio romano, luego dominio de varias señoríos, municipio libre en la Edad Media, y hoy ciudad artística y centro religioso por ser la cuna de San Francisco de Asís, que nació en esta ciudad en 1182.

El principal monumento de esta ciudad se halla vinculado al nombre de este santo: se trata de la Basílica de San Francisco. El venerado templo se compone de 2 iglesias: la inferior, en estilo románico, probablemente terminado en el año 1230, y la superior, de estilo gótico, iniciada en 1253. Trabajaron en la decoración de esta basílica los mayores pintores del s. XIII (Cimabue, Giotto di Bondone, Simone Martini y Pietro Lorenzetti), quienes dejaron en sus paredes el conjunto pictórico más importante del arte medieval italiano.

Entre los edificios de Asis son de notable interés la Catedral (San Rufino), con fachada románica del s. XII. Y la Basílica de Santa Clara, construída a imitación de la iglesia superior de San Francisco. Es asimismo importante, por las obras maestras que conserva, la Basílica de Santa María de los Ángeles, construída entre los s. XVI y XVII, en torno a la pequeña iglesia de la Porciúncula.

Como es fácil imaginar, el monumento más importante que se encuentra en Asís es el complejo de la Basílica de San Francisco que se compone de dos iglesias sobrepuestas: la parte inferior, del 1228-1230, la parte superior del 1230-1253 y una cripta escavada en 1818 que aloja la tumba del Santo.

El monumento más importante que se encuentra en Asís es el complejo de la Basílica de San Francisco que se compone de dos iglesias sobrepuestas. 

La Basílica fue decorada por los mejores pintores del 1200 y del 1300, desde Cimabue a Giotto pasando por los Lorenzetti y Simone Martini. En el convento se encuentra el importante Tesoro constituido por raros códices, pinturas y varias reliquias.

A la Plaza del Comune se asoman el Templo romano de Minerva del siglo I a.C. y el Foro Romano subyacente.

También es importante la Basílica de Santa Clara, de estilo gótico italiano construida entre 1257 y 1275 que conserva en su interior obras pictóricas de los siglos XII al XIV, y la sugestiva Catedral de San Rufino que presenta una fachada románica adornada con tres rosones.

Otros monumentos importantes son la Rocca Maggioreche, ejemplo típico de arquitectura militar medieval, la iglesia de Santa María Maggiore, primera catedral de Asís de estilo románico y la Fonte Marcella que pertenece al siglo XVI.

Por último, son interesantes la Pinacoteca Comunale y la Galleria d'Arte Sacra Contemporanea de la Cittadella Cristiana.

Asiut

Ciudad situada en el Egipto Medio en la orilla izquierda del Nilo. Actualmente es la capital de una provincia del centro del país. Los egipcios antiguos la conocían como Zawty, mientras que los antiguos griegos la bautizaron con el nombre de Licópolis, debido a que la divinidad protectora de la ciudad era el dios lobo, Wepwawet, que tenía su sede en el santuario de Upuaut.

Arqueología

  Los primeros restos arqueológicos hallados pertenecen a la cultura prehistórica Badariense. Luego, durante el período protodinástico, los restos muestran un próspero asentamiento, que tenía como característica una cerámica decorada con figuras geométricas. De la época de las dinastías X y XI se conservan una serie de tumbas excavadas en la roca, con cámaras rectangulares e inscripciones de tipo menfita. En el interior de estas tumbas fue donde se encontraron las famosas esculturas de madera que representaban a los ejércitos egipcios y a los servidores de los nobles. Por las inscripciones, se sabe que una de las tumbas del siglo X pertenecía a Hapdyefa, que era gobernador de la ciudad y sumo sacerdote del Upuaut.

De la antigua ciudad no quedan vestigios, pero las tumbas excavadas en la montaña son magníficos monumentos. Los restos más relevantes son sus cerámicas predinásticas badarienses rojas y negras y varias tumbas de las dinastías X, XI, y XII. Tumbas del primer periodo intermedio de Egipto Tumbas del Imperio Medio Tumba de Mesehti, con soldados de madera en miniatura (Museo Egipcio de El Cairo) Tumba de Siese Tumba de Amenhotep Ernesto Schiaparelli excavó las tumbas de los dignatarios del primer periodo intermedio. El Museo Egipcio de Turín posee diversos objetos encontrados en las tumbas de Djefayhapy, Shemes, Minhotep y Upuautemhat.

Asorey González, Francisco, escultor español (Cambados, Pontevedra, 1889 – Santiago de Compostela, La Coruña, 1961)

Su formación tuvo lugar fuera de su tierra, en Cataluña, Bilbao y, posteriormente, en Madrid; en el País Vasco instaló un taller de imaginería en el que se iniciaron artistas como Beobide o Guraya, en Galicia ejerció labores docentes en las Escuelas de Artes y Oficios, y fue escultor anatómico en la Facultad de Medicina.

Su rica formación le permitió conocer diversas corrientes artísticas: el modernismo y el noucentismo durante su etapa catalana, cuando estudió con Parellada, época en la que además supo de escultores franceses como Rodin y el que fuera durante algún tiempo su ayudante, Bourdelle; en Madrid conoció el realismo y a otros artistas como Julio Antonio y Victorio Macho, y accedió al expresionismo germánico. No quedó ahí la cosa; un gallego como él no podía dejar de sentir el espíritu del terruño, puesto que contaba con siglos de tradición sus espaldas. Semejante bagaje cultural da origen a una de las corrientes más originales de los últimos tiempos, no sólo porque consiguió aunar los materiales tradicionales gallegos, barro, madera policromada y piedra, sino por la maestría técnica desplegada, que hicieronn del gallego un arte soberano en estos primeros años del siglo. Conjugó las ancestrales corrientes celtas con el primitivo románico, sin olvidar las tradiciones mediterráneas y el realismo que conoció en Madrid. Curiosamente, los temas preferidos son aquellos que se refieren a la mujer; figuras, cuyos detalles están cuidados al máximo, que representan a la maternidad, y reconocen el matriarcado como uno de los pilares de la raza gallega. 

La imaginería religiosa fue otro de sus puntos fuertes (de hecho, durante el tiempo que estuvo viviendo en Bilbao, montó allí un taller de imaginería), aunque nunca sería posible buscar referencias en las tradicionales figuras religiosas, porque están tratadas con un marcado antiidealismo; fue el creador de una línea que continuaron luego numerosos artistas gallegos, partidarios, como él, de un nacionalismo hondo y palpitante, como José María Acuña, que trabajó durante algún tiempo en su taller.

Entre las muchas obras que le han dado merecido renombre cabe destacar algunas como Naiciña (1922), wsculturas para la Escuela Naval de Marín, O tesouro (1924), Santa gallega (1926), San Francisco (1926), Museo Provincial de Lugo, Monumento a San Francisco, Santiago de Compostela (1926-1930), Monumento al Teniente Coronel Tejeiro, Oviedo, Monumento ao aviador Joaquín Loriga, Lalín, Pontevedra (1933), Monumento a Ramón María Aller Ulloa Lalín, Pontevedra y el Monumento a Curros Enríquez, La Coruña (1934).

Asper, Hans, pintor suizo (1499 – 1571)

Vivió gran parte de su vida en Zúrich. No se conocen detalles de su vida hasta 1526, cuando contrajo matrimonio con la hija de Ludwig Nöggi, un carpintero que fue miembro del ayuntamiento, y su primer trabajo data de 1531.

Pintó en una variedad de estilos, y es conocido por su estudio de flores y frutas. Muchos de sus trabajos se han perdido. Sus retratos muestran afinidad por el trabajo de Hans Holbein; entre sus trabajos más importantes destaca el retrato de Ulrico Zuinglio. Se le atribuyen además las ilustraciones de Historia Animalium del naturista Conrad Gesner.

Aunque Asper fue reconocido por los ciudadanos de Zúrich y honrado con una medalla, el pintor murió en la pobreza. Dos de sus once hijos, Hans Rudolf Asper y Rudolf Asper, fueron también pintores.

Aspertini o Aspertinio, Amico, pintor italiano (Bologna, 1474 – 1552)

Se le llamó el maestro de los dos pinceles, porque pintaba con las dos manos a un mismo tiempo. Su género parece una mezcla de todos los estilos desde el Giotto hasta Giorgione. Fue el mejor pintor de animales que hubo en su tiempo.

Nacido en Bolonia, en el seno de una familia de pintores, y fue hijo de Giovanni Antonio Aspertini y hermano de Leonello y Guido Aspertini todos pintores boloñeses. Su padre lo instruyó en su oficio, pero después trabajó como ayudante y amplió sus estudios en los talleres de Ercole de Roberti, Lorenzo Costa el Viejo y Francesco Francia. Al mismo tiempo, los pintores nórdicos, especialmente los artistas alemán y holandés, le causaron una impresión duradera.

Parece probable que realizara una visita corta a Florencia, donde probablemente estudió con Filippino Lippi, prueba de ello es que se nota cierta influencia suya sobre la primera obra de Amico. Entre 1496 y 1503, trabajó en Roma junto a su padre en la decoración de las puertas de la Basílica de San Pedro, representando la historia de Simón el Mago, y el martirio de los apóstoles Pedro y Pablo. Además visita los monumentos antiguos, las iglesias, las cuevas y colecciones en busca de sarcófagos, vasos, bustos y fragmentos de todo tipo, todo lo que podría atraer a su mente, educada con los grandes ejemplos del siglo XV boloñeses, y sobre todo le fascinan las obras de Giovanni de Módena (1379-1455) y el encanto de la ciudad antigua.

En esta época entró en contacto con Pinturicchio, presente entonces en el Vaticano (durante el pontificado de Inocencio VIII y Alejandro VI de Borgia). La impresión de este pintor sobre Amico se puede ver claramente en la Adoración de los Magos de Berlín, relacionada con la Adoración de los Pastores pintada en la Capilla della Rovere de la Basílica de Santa Maria del Popolo en torno a 1488-90.

En 1504 regresó a Bolonia, pero nuevamente en 1507 emprende un viaje hasta Lucca, donde permanece hasta 1509 realizando los frescos de la basílica de San Frediano. En esta obra se observa la inspiración en pintores florentinos como Filippino Lippi, Piero di Cosimo y Masaccio, curiosamente artistas a los cuales ya se consideraba algo obsoletos después de la irrupción de nuevos pintores de corte clasicista. Más tarde su estilo se vio influenciado por el entusiasmo de Miguel Ángel.

También está documentada su presencia en Siena y Mantua, y, nuevamente, en Roma entre 1527 y 1528 y más tarde del 1532 al 1534 y del 1535 al 1540. Parece que esta última experiencia es visible en obras como la Epifanía de los Uffizi y las Sagradas Familias de Holkham Hall y París, obras en que las figuras, bañadas en un matiz de clasicismo, se encuentran torturadas y deformadas. Emanan una profunda sensación espiritual, ayudada por el tratamiento de la luz centelleante. En definitiva, toma algunos principios del arte clásico para transgredirlo y darle un sentido muy personal.

Al parecer, Aspertini fue un hombre de carácter violento y extravagante, que se aisló de sus colegas boloñeses, a quienes el artista despreciaba como meros imitadores de Rafael.

Cultivó todos los géneros de pintura y también se dedicó a la escultura. Las obras de Amico Aspertini son muy imaginativas y conectan las diversas influencias en un estilo único. De esta manera también absorbió la esencia de los primeros manieristas. Dotado de una portentosa facilidad, se dice que llegó a pintar con ambas manos (en una mano los colores claros y en otra los oscuros); Vasari lo describe con una personalidad excéntrica que plasma en sus obras, las cuales son muchas de expresión bizarra, como La Sagrada Familia con Santos (San Nicolás del Campo, París).

Posteriormente, su estilo evolucionará hacia las líneas nerviosas y expresivas, hacia la sutil deformación de las figuras para conferirles sentimiento y expresividad. Estos detalles nos siguen remitiendo al Quattrocento, tal vez más ligeramente que en su obra anterior, pero también a influencias nórdicas.

Entre sus primeros diseños, destacan los del cuaderno de Parma, considerado durante mucho tiempo perteneciente a un artista anónimo, y cuya atribución a Amico Aspertini ha hecho posible a la reconstruir el periodo de su juventud en Roma y además atribuirle un conjunto de dibujos, la mayoría de los cuales de reproducía la antigua Roma, por tanto se trata de la primera evidencia de su actividad en Roma antes incluso que el cuaderno Wolfegg, considerado anteriormente como el primer libro de dibujos del artista. El cuaderno di Parma representa la fase inicial de la actividad gráfica de Amico, en el cual el artista todavía no ha desarrolado el lenguaje personal reconocible en el cuaderno Wolfegg.

Sus cuadernos de dibujo de restos romanos (Museo Británico, Londres) son una fuente importante para el conocimiento contemporáneo de la antigüedad.

Fue un pintor que no respetaba las normas artísticas y le dio una forma totalmente propia. Esto tuvo como consecuencia que sus obras fueran muy populares y tuviera numerosos contratos.

Tras su regreso a Bolonia después de su primer viaje a Roma colaboró con Francesco Francia y Lorenzo Costa en la realización de los frescos del Oratorio de Santa Cecilia en la iglesia de Santiago el Mayor, trabajo encargado Giovanni II Bentivoglio.

Aspertini también fue uno de los artistas encargados de pintar un arco del triunfo para la entrada de Bolonia del Papa Clemente VII y del emperador Carlos V en 1529.

Además de su pintura, sus obras escultóricas gozan también de una gran reputación.

Al final de la segunda década del siglo, la pintura florentina contemporánea comienza a marcar su arte en alguna medida, dándole un matiz clasicista del que hasta ahora había carecido. Sin embargo, sigue presente una violencia soterrada ajena al sentimiento clásico.

La desaparición de una buena parte de sus pinturas sobre tabla y la destrucción de prácticamente toda su obra como decorador de fachadas al fresco, su gran especialidad, nos impide valorar correctamente su producción, sobre todo en su etapa de madurez.

Giorgio Vasari lo describe como de personalidad excéntrica, lo que queda de manifiesto en sus pinturas, que a menudo muestran extraña expresión: S. J. Freedberg (Pintura en Italia: 1500-1600), describe su Sagrada Familia con santos (París, St. Nicolas-aux-Champs) diciendo que «sugiere al espectador la imagen de lo que podría esperarse de un Miguel Ángel demente». Aspertini estuvo en Roma entre 1500 y 1503, conservándose sus cuadernos de dibujos sobre ruinas romanas (Londres, BM), que constituyen importantes fuentes de información respecto al conocimiento de la Antigüedad en su tiempo.

Aspetti, Tiziano, escultor y fundidor italiano (Padua, 1565 – Pisa, 1607)

Fue uno de los principales escultores activos en Venecia en la última parte del siglo XVI. Estaba particularmente bien versado en trabajos de bronce. Es más conocido por los bronces realizados (1593) para la Basílica de Sant'Antonio di Padova.

Aspetti procedía de una familia de distinguidas tradiciones artísticas: su abuelo Guido Minio, conocido como Lizzaro, era especialista en fundición de bronce, y su tío Tiziano Minio era yesero y escultor. Es probable que Aspetti haya recibido los primeros rudimentos técnicos en el taller familiar, y es posible que colaboró ​​con Girolamo Campagna como asistente. Ciertamente, en virtud de los contactos familiares, en 1577 Aspetti pudo pasar al servicio de Giovanni Grimani, patriarca de Aquileia en Venecia. Grimani fue un famoso mecenas de los artistas de esa época, y su palacio albergaba la colección de antigüedades más grande y valiosa fuera de Roma. Aspetti trabajó para el patriarca durante 16 años, por lo que, a diferencia de lo que solían hacer sus colegas venecianos contemporáneos, se embarcó en una carrera casi como un artista de la corte. Los Grimani eran partidarios del manierismo italiano, y su palacio familiar en Santa Maria Formosa contenía estucos de Giovanni da Udine, Federico Zuccari y Francesco Salviati. La colección de antigüedades Grimani era un centro de atracción irresistible para cualquier viajero que visitara Venecia en ese momento, y el hecho de que pasara su juventud en un ambiente tan rico y elegante (también trabajando como restaurador) se reflejó en el esplendor de las obras de su madurez. de Tiziano Aspetti.

Las primeras obras de Aspetti - los mediocres bajorrelieves de piedra de San Marco y San Teodoro para el "nuevo" puente de Rialto (1589-1590) y el torpe Gigante de mármol ubicado en lo que hoy es la entrada a la Biblioteca Marciana - no tienen puntos de contacto con la elegancia de su posterior producción. Un bajorrelieve firmado sobre el hogar en la Sala dell'Anticollegio del Palacio Ducal data de alrededor de 1589; los Atlas que sostienen esta chimenea, ya atribuidos a Aspetti, son en realidad de Campagna. El suyo es el relieve con la Fragua de Vulcano.

Las figuras de tamaño natural de Justicia y Templanza en la capilla Grimani ubicada en San Francesco della Vigna, las primeras "pruebas de autor" de Aspetti en términos de bronces, fueron realizadas antes del 28 de noviembre de 1592, fecha en la que (en una cláusula testamentaria) el patriarca Grimani ordenó al artista que terminara estas obras [1].

Gracias a la actividad de Grimani, la fama de Aspetti llegó rápidamente también a Padua: de principios de los noventa hay dos bajorrelieves que reproducen, respectivamente, San Daniele arrastrado por un caballo y el Martirio de San Daniele, ejecutado para la catedral de Padua [2 ]. Raggio sugirió que este último originalmente decoró el altar de San Daniele en la cripta y que las piezas fundidas de Padua tomaron su lugar en algún momento del siglo XIX. Aspetti manifestó sus actitudes profundamente pictóricas y demostró su verdadera vocación por la escultura en bajorrelieve. Como su tío, fue uno de los pocos escultores venecianos interesados ​​en la técnica florentina de la escultura en bajorrelieve (comenzando por el stiacciato Donatelliano que tanto éxito había tenido en Padua), y las figuras iban desde el más mínimo relieve hasta casi todo el contorno. De hecho, el artista superó con creces las expectativas del cliente, tanto que la remuneración del artista se duplicó. En estas escenas, la riqueza espacial se logra a través de una variedad de emociones, poses y texturas. Estos últimos abarcan desde fondos arquitectónicos hechos de ladrillos y piedras, hasta armaduras, cuero y carne desnuda. La excursión emocional, en el Martirio, va desde el estrecho verdugo que clava los clavos en el cuerpo desnudo y patético de San Daniel, hasta los indiferentes soldados de la derecha y el abrupto crescendo de consternación de los hombres de la izquierda. Un caballo, donde un hombre hace sonar un cuerno de caza cerca de otro caballo que relincha y encabrita y un perro que ladra casi transmite la ilusión de efectos acústicos, como en el San Daniele arrastrado. Ambas escenas son muy dinámicas. Las figuras alargadas y delgadas con sus rasgos faciales "canónicos" revelan el conocimiento de Aspetti tanto del arte helenístico como del estilo manierista de su época. El extenso buril, el huecograbado, con marcas de fuego y otras técnicas que reproducen un patrón en toda la superficie dan fe de su amor por los efectos pictóricos y coloristas. A excepción de la Anunciación [3] de Alessandro Vittoria (principios de 1580), son los primeros dignos sucesores de los relieves en bronce de Jacopo Sansovino realizados para la basílica de San Marco en Venecia.

Dado que estos bajorrelieves fueron un éxito notable, el 6 de noviembre de 1593 Aspetti recibió un encargo de supremo prestigio (y considerable remuneración) para diseñar un nuevo altar de mármol en la capilla de San Antonio de la basílica homónima de Padua, para ser adornado con once estatuas de bronce: tres santos, el mismo Antonio (naturalmente), Buenaventura, Luis de Toulouse y cuatro Virtudes: Fe, Caridad, Templanza y Fortaleza (o Esperanza); acompañado, finalmente, de cuatro ángeles cerofóricos [4]. Este fue el tercer y último gran conjunto monumental encargado al Santo, después del altar mayor de Donatello (terminado en 1453) con las estatuas de bronce y relieves de mármol que decoran las paredes de la capilla de Sant'Antonio. Como se ha observado, las estatuas de los tres santos franciscanos no son características de Aspetti, pero emulan a Donatello. Las Virtudes, la mitad del tamaño de una figura humana, sin embargo, con sus cabezas pequeñas, figuras alargadas y elegantes cortinas, resumen el estilo iconográfico de Aspetti en ese período.

Aspetti había terminado este proyecto alrededor del 30 de diciembre de 1595, cuando Giovanni Antonio Minelli de 'Bardi le encargó un Cristo para la cuenca del agua bendita en la nave delantera izquierda, terminado el 8 de mayo de 1599. Los bustos de bronce de Sebastiano Venier , Agostino Barbarigo - los vencedores de la batalla de Lepanto en 1571 - y Marcantonio Bragadin - el defensor de Famagusta martirizado en el mismo año que Lepanto [5] - aparentemente fueron modelados y fusionados en los años 1596-1599, como San Paolo y Moisés hizo para San Francesco della Vigna (Venecia), donde todavía se encuentran hoy. Hay pocas fachadas de iglesias terminadas en Venecia, e incluso menos esculturas de fachadas (especialmente antes de 1600). El Mosè y San Paolo di Aspetti, que ocupan los nichos de la fachada palladiana de esta iglesia, se encuentran entre los primeros bronces colocados en una fachada veneciana, y también se encuentran entre los más bellos. Su material oscuro contrasta intensamente con el fondo de mármol blanco y, mucho más allá de su tamaño natural, con sus poses animadas, se proyectan poderosamente en su composición arquitectónica. Una vez que se completaron estos proyectos, Aspetti realizó el primer viaje conocido fuera de la región de Veneto. Su presencia en Carrara se registra en octubre de 1599, pero en 1602 había regresado a Venecia.

Aspetti dejó Venecia definitivamente en algún momento después del 3 de julio de 1604 para acompañar al sobrino de Giovanni Grimani, Antonio IV Grimani, obispo de Torcello, que había sido nombrado nuncio apostólico en Toscana, a Pisa. El hecho de que el obispo de Torcello fuera sobrino del patriarca Grimani es una prueba de los lazos de toda la vida de Aspetti con esa familia. Los últimos años de la vida de Aspetti, pasados ​​en Pisa en la casa del Conde Camillo Berzighelli, fueron muy productivos. En este período, realizó dos crucifijos de bronce, un relieve de bronce de la segunda esposa de Berzighelli (Luisa Paganelli), ocho relieves de bronce de temas mitológicos, un Cristo en la columna con dos flageladores en plata (que Aspetti legó al santo de Padua ; última entrada de archivo en 1753), un Hércules y Anteo en mármol, un Adonis también en mármol, así como la Leda dormida. No hay rastro de todas estas obras.

La única escultura de Aspetti que se conserva de los años pisanos es el relieve de bronce del Martirio de San Lorenzo encargado por el senador Lorenzo Usimbardi (1547-1636), tío de Berzighelli. Aunque a lo largo de su historia este relieve fue el frontal del altar de la capilla de Usimbardi [6] en Santa Trinita di Firenze, una fuente del siglo XVII afirma que Usimbardi lo había encargado "para otro lugar": si tenemos en cuenta que la capilla está dedicada a San Pedro, y que la obra de Aspetti que estamos comentando es el único elemento decorativo del lugar ajeno al culto de este último santo, en realidad puede haber algo de verdad. Sin embargo, dado que fue un alumno de Aspetti - Felice Palma - quien hizo el resto de la ornamentación escultórica de la capilla, es razonable suponer que, si Aspetti hubiera vivido más tiempo, lo habría hecho personalmente; un crucifijo de bronce de Palma, sobre el altar, bien podría reflejar un proyecto de Aspetti.

Comparado con los relieves del santo, el Martirio de San Lorenzo admirado en Santa Trinita muestra una sensibilidad más profunda. Es menos teatral y aún más pictórico; la luz late sobre toda la superficie, que parece vibrar dinámicamente. En el centro de la composición -en plena sintonía con la poética de la Contrarreforma- se encuentra la inmovilidad del mártir: cuando está tendido sobre la parrilla, Lorenzo dirige una mirada diagonal hacia el cielo, en la que aparecen los ángeles que lo premian con el palma de los mártires. El estilo figurativo y los tipos de Aspectos son mucho más musculosos y robustos que en sus primeras obras, y esto es particularmente notable en las figuras magníficamente modeladas agachadas en el frente del grupo escultórico. Igualmente evidente es el mayor dominio que el artista exhibe en el tratamiento de los desnudos. Ludovico Cigoli diseñó la decoración pictórica de la capilla de Usimbardi (de 1605) y, se concibieron o no originalmente para ese sitio, los relieves de Aspetti están bien integrados en ella, dando vida a un ejemplo significativo del naciente barroco florentino.

Aspetti añadió un codicilo a su testamento el 27 de julio de 1606 [7]. A petición suya, con los gastos a cargo de Berzighelli, fue enterrado en el claustro [8] del convento pisano del Carmine, donde aún se conservan un epitafio y un busto de Felice Palma (1606). Según los registros, no se casó ni tuvo hijos, y estableció a una nieta como su heredera.

Cuando Aspetti comenzó su carrera pública en la década de 1590, Alessandro Vittoria prácticamente había dejado de trabajar y Girolamo Campagna monopolizó los principales pedidos de obras de escultura. Aunque Aspetti había vencido a Campagna en la competencia por el altar de San Antonio en Padua, no tuvo tanto éxito en Venecia. De hecho, nunca creó una escultura tridimensional tan poderosa como el altar mayor de San Giorgio Maggiore en Venecia (1590-1593) o el altar de San Salvatore (hacia 1590), de Campagna. Pero en cuanto a la producción de relieves, sus únicos rivales en Florencia eran Giovanni Battista Caccini y el contemporáneo Giambologna; quizás esta sea precisamente la razón por la que se fue de Venecia a la Toscana. En él floreció visiblemente, y mientras no exista un conocimiento real sobre sus obras de las que no quede rastro (especialmente los ocho bronces de tema mitológico) será imposible formular un juicio correcto sobre su estatura como artista.

Asplund, Erik Gunnar, arquitecto sueco (1885 – Estocolmo, 1940)

Estudió en la Facultad de Arquitectura del Politécnico Real de Estocolmo, diplomándose en 1909. En sus primeros proyectos practicó un esmerado neoclasicismo que se hizo cada vez más reticente, y apareció fuertemente influido por los estilos historicistas y la poética romántica practicada por alguno de sus maestros, (Oestberg o Bergsten), como ocurre en su Escuela Media de Carlshamn (1912). 

Se hace evidente un claro proceso de simplificación ornamental en toda su producción que, poco a poco, le aproxima a los esquemas del movimiento moderno. Este intento de simplificación se inicia ya con su sala de Música de la Exposición de la Asociación L´Atelier (1920) o con su pequeña Capilla del Bosque del Cementerio Sur de Estocolmo (1918-20), en la que fusiona lo clásico y lo vernáculo en una forma muy primitiva. Dicho proceso de simplificación le lleva, en su Biblioteca Municipal de Estocolmo (1927), a la contraposición de volúmenes elementales, simplificando las proporciones de los mismos, lo que da como resultado un edificio casi purista, concentrando las alusiones estilísticas sólo en algunos refinados detalles.

Hasta llegar a su breve período racionalista, que dura desde 1928 hasta 1933, la obra de Asplund aparece fuertemente influida por un sinfín de fuentes: los neoclasicistas franceses, el austríaco Josef Hoffman, y sobre todo Bindesboll con su Museo Thorwaldsen de Copenhague (1848). Este proyecto es la causa, en parte, de los motivos egipcios y neoclásicos que usa Asplund en su arquitectura, fundamentalmente durante los años veinte, como en su Escuela Carl Johan en Goteborg (1915); el Skandia Cinema de Estocolmo (1921); o en su ya mencionada Biblioteca Municipal de Estocolmo. 

En sus Pabellones para la Exposición de Estocolmo (1930), acepta definitivamente el repertorio internacional, el funcionalismo y, por lo tanto, el movimiento moderno, liberándose de las limitaciones de la planta neoclasicista. Ofrece en ellos una nueva concepción del edificio al conjugar las posibilidades del cristal y del acero, e introduce en la geometría de los distintos elementos (pilares, paneles, cables y toldos), una desacostumbrada elegancia. 

El carácter casi organicista de estos pabellones se repite en sus obras inmediatas: Almacenes Bredenberg (1933-35); la ampliación del Ayuntamiento de Goteborg (1934-37) y su casa próxima a Estocolmo (1937). Todos estos edificios se caracterizan por unos exteriores sencillos, de apariencia modesta, y desprovistos casi en su totalidad de ornamento y alusiones estilísticas, para centrar su interés en la organización interior y las proporciones. 

Asplund nunca abandona por completo los aspectos tradicionales de la cultura sueca, a pesar del uso que hace del repertorio internacional, su adhesión al movimiento moderno y la sustitución de los nobles e ilustres modelos del pasado -cargados de matices historicistas y presentes en sus primeras obras (por los nuevos y sencillos modelos del funcionalismo). 

En una de sus últimas obras, el Crematorio del Cementerio Sur de Estocolmo (1935-40), considerada su obra maestra, aparecen resumidos los caracteres principales del estilo de Asplund: el uso de elementos tradicionales vivificados por una moderna sensibilidad.

Su arquitectura es una de las más influyentes, sobre todo en la orientación de la arquitectura europea en el segundo tercio del siglo XX.

Maestro y máximo representante en su país del movimiento moderno, su obra combina la pureza formal de la nueva arquitectura con el sentido de la proporción y la luminosidad aprendidas de la arquitectura tradicional escandinava y de su estudio de la Grecia clásica. Sus edificios más destacados de las décadas de 1920 y 1930, como la Biblioteca de Estocolmo (1920-1928), ejercieron una gran influencia, no sólo en la formación de la escuela nórdica, sino también en toda la arquitectura moderna de Europa y Estados Unidos.

Asprucci, Antonio, arquitecto italiano (1723-1808)

Fue uno de los primeros arquitectos en introducir en Roma el Neoclasicismo. Su obra más importante es el templete dedicado a Esculapio (1787), de pórtico jónico tetrástilo, en los jardines de la Villa Borghese. También trabajó en los interiores de la Villa Borghese (hacia 1782) y en la Chiesetta de la Piazza di Siena así como en la ordenación general de los jardines de la Villa Borghese.

Asselijn, Jan, pintor holandés (Amberes, 1610 – Amsterdam, 1660)

Discípulo de Isaías Van-der-Velde. Paisajista holandés especializado en escenas reales o imaginarias sobre la campiña romana. Estudió en Italia en las décadas de 1630 y 1640, y sus brillantes efectos de luz deben mucho a Claudio de Lorena. Sin embargo, su cuadro más famoso no es un paisaje, sino el Cisne amenazado (Amsterdam, Rijksmus.), una insólita obra que se ha interpretado como alegoría del nacionalismo holandés. Rembrandt, que fue amigo de Asselyn, le retrató al aguafuerte. Fue apodado «Crabbetje» («Cangrejillo») por un defecto en una de sus manos.

Su obra está dominada por la experiencia del paisaje italiano, y especialmente por la interpretación dada de él, en sus pinturas arcádicas, por Claudio de Lorena (1600-82). Asseljjn, al igual que Claudio, transforma en sus lienzos las formas naturales para conseguir un equilibrio 

o una profundidad pictóricas. Así. Asselijn se diferencia de los pintores naturalistas del paisaje de su tierra por la profusión de escenas con luz dorada que se observan en sus lienzos. Estos representan a menudo la campiña romana y sus antiguas ruinas, y a menudo se incluyen 

mendigos, campesinos y otros motivos típicos de la pintura de género. 

Pero Asselijn pintó también cuadros más exóticos y semi imaginarios de puertos y bahías de! litoral mediterráneo. Su pintura de animales más famosa. El cisne amenazado. su Paisaje italiano y su Vista Je un puerto italiano se encuentran en el Rijksmuseum de Amsterdam.

Assier Brown, Federico, pintor chileno (Santiago de Chile, 1924 – )

En 1954 ingresa en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, donde permanece dos años; posteriormente ingresará en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. Sus primeros trabajos estarían ligados a la pintura, pero su interés por representar el volumen lo llevará a la escultura. Junto a Raúl Valdivieso, Sergio Mallol y Sergio Castillo Mandiola entre otros, integró la llamada Generación del Cincuenta, grupo de escultores caracterizado por la experimentación con nuevas técnicas y materiales. También formó parte del Grupo Rectángulo.

Entre 1964 y 1968 fue Secretario ejecutivo del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, asumiendo luego el cargo de Director.

En 1971 impartió clases de escultura en la Escuela de Artes de la Universidad Católica y al año siguiente, de paisajismo, en la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile.

En 1973 viaja a España, donde reside diez años; en ese momento comienza a desarrollar la escultura en espacios públicos con obras emplazadas en Tenerife, Islas Canarias. Tras regresar a Chile, se convierte en miembro de la Organización de Escultores en 1989. La agrupación se transformaría en 1995 en la Sociedad de Escultores de Chile, siendo designado Assler como su director.

El 24 de agosto de 2009 es galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile.

En sus primeras piezas realiza plantillas recortadas en tablones de madera conglomerada, que repetidas con ampliaciones graduales y pegadas formaban volúmenes de textura escalonada con diferentes formas. No obstante, su interés porque las esculturas se relacionaran con el ser humano y la naturaleza en exteriores lo llevó a utilizar hormigón en sus obras; este material, de mayor resistencia, predomina en su trayectoria artística. Para ello realiza moldes de plumavit en los que posteriormente se vuelca la mezcla.

Su obra está inspirada fundamentalmente en la figura humana, y en la columna como señal de la presencia del hombre. De apariencia totémica, frecuentemente nacen del suelo, sin pedestal, como una manifestación de la tierra.

Assisi, Andrés, también conocido como el Ingenio, pintor italiano (1470-1556)

Habiéndose quedado ciego siendo muy joven, el papa Sisto IV le señaló una pensión que cobró hasta la edad de ochenta y seis años. Existe en París una Sacra familia suya muy apreciada.

Ast, Balthasar Van Der, pintor holandés (Middelbourg, 1593 – Delft, 1657)

Se especializó en la pintura de bodegones. A la muerte de su padre en 1609, un viudo rico, Balthasar van der Ast se trasladó a vivir con su hermana María, que estaba casada con el pintor de flores Ambrosius Bosschaert el Viejo (1573-1621). En sus primera obras, se puede ver claramente la influencia de Bosschaert.

Como tarde, a partir de 1619 vivió en Utrecht, donde fue aceptado en el gremio de San Lucas. Se cree que Jan Davidsz de Heem (1606-1683/1684) fue alumno suyo. A partir del año 1632 van der Ast vivió en Delft y se casó allí en 1633 con Margrieta. El matrimonio tuvo dos hijas llamadas Maria y Helena.

Murió en Delft en diciembre de 1657, siendo enterrado en la Oude Kerk, la «iglesia vieja».

Asta, Andrés, pintor italiano (Nápoles, 1675 – 1711)

Fue discípulo de Solimena, y después marchó a Roma a estudiar las obras de Rafael y del Dominiquino, adquiriendo, en efecto, la manera de la escuela romana. Se citan como notables dos cuadros suyos: una Natividad y una Adoración de los magos, pintados para la Iglesia de San Agustín de Nápoles.

Astor, Diego de, grabador español (Toledo, finales del s. XVII)

Residía en Toledo muy a principios del siglo XVII y fue discípulo del Greco en el diseño y tal vez en el grabado, pues el Greco era ingenioso en todas las artes. Grabó Astor a su lado el año de 1606 un San Francisco arrodillado contemplando una calavera: estampa rara y apreciable, que conservó por la corrección del diseño y por la exacta imitación del original de su maestro.

Felipe III le nombró en 12 de enero de 1609 para una plaza de grabador de la casa de moneda de Segovia, vacante por fallecimiento de Hernando Andrea, con el sueldo que éste había gozado. En 1610 grabó la portada de la Historia del apóstol de Jesucristo Santiago, escrita por Mauro Castellá Ferrer, su retrato y otras estampas que contiene. La junta de obras y bosques le concedió licencia en 26 de agosto de 1617 para ir a Madrid por todo el tiempo necesario a ayudar a Juan Bautista Labaña en el grabado de las láminas de las descripciones de los estados del rey que están en el libro de su real descendencia, y en 18 de marzo de 1618 mandó el rey pagarle el sueldo entero de su empleo con motivo de la ausencia que había hecho de Segovia.

Entre 1621 y 1623 grabó la vera effigies de Sancha Alfonso, comendadora de Santiago, para su proceso de beatificación. Grabó en 1629 la puerta de Guadalajara con las figuras de Fernán García y de Diaz Sanz que están en la Historia de Segovia escrita por Colmenares y en 1640 la portada de este mismo libro que representa una fachada del orden corintio con las estatuas de San Hieroteo y de Hércules, el retrato del autor, dos figuras alegóricas y el escudo de armas de la ciudad de Segovia.

Felipe IV dio pruebas del aprecio que hacia de su mérito y de los adelantamientos de su hijo Diego, mandando en 14 de septiembre de 1633 que éste sucediese al padre después de sus días en el empleo que obtenía en Segovia, y en 8 de diciembre de 1636 que le sirviese durante la ausencia que iba a hacer en Madrid de real orden para entender en la fábrica de las matrices de los sellos reales.

Astrágalo

Decoración que en los órdenes dórico romano y jónico remata el fuste y sirve para hacer el transito entre éste y el capitel. Esta moldura no tiene un gran espesor y suele estar formada por baquetones y listeles que son cuentas redondas y alargadas que imitan el aspecto de huesecillos. Es similar a la decoración de ovas y dardos del equino del orden jónico que queda entre las volutas, aunque éste presenta un ancho mayor. En el orden dórico romano también puede aparecer como una moldura de sección semicircular que sobresale algo y que está encima de otro anillo recto llamado apófisis que remata las estrías del fuste.

Según Vitrubio, moldura o anillo que decora la columna en la basa y el capitel. Característico del orden jónico, aparece en el dórico a partir de la época romana.

Los astrágalos se llaman también baquetillas y se les designa con el nombre de rosario cuando en vez de estar aislados forman una serie de piezas de forma redonda u oblongada. Se llama igualmente astrágalo a la moldura que se corre en el borde superior de los escalones.

Asturias

Región de la España atlántica.

Limita:

Al Oeste:Con Galicia.

Al Norte: Con el Mar Cantábrico.

Al Este: Con Cantabria.

Al Sur: Con la provincia de Léon (Castilla y León)

Arte

Existen en Asturias monumentos y obras artísticas de diversas épocas, pero comunmente se considera arte asturiano al estilo que, teniendo como centro la región de Asturias, alcanzó el máximo desarrollo en el s. XI

La arquitectura gótica deriva de la visigoda (s. V y VII) pero debido al aislamiento motivado por la invasión árabe perdió algunos de los elementos más característicos, al mismo tiempo que recibió una gran influencia carolingia del no muy lejano reino franco.

Los detalles más sobresalientes de la arquitectura asturiana son: la desaparición del arco de herradura, que fue sustituido por el de medio punto y, sobre todo, por el peraltado; el empleo de muros compuestos; el frecuente uso en la decoración del motivo de la soga y, finalmente, el uso de la bóveda de cañon con refuerzos de estribos; los materiales utilizados eran pobres; casi siempre mampostería y sillarejo. El primer monumento que presenta las características propias del estilo asturiano es el Templo de Santianes de Pravia (774 – 783). Con Alfonso II, al ser trasladada la corte a Oviedo, se desarrolla una gran actividad constructiva, cuyas principales manifestaciones son una parte de la Cámara Santa de Oviedo y San Julián de los Prados. El período de mayor esplendor es en el reinado de Ramiro I (842 – 859), al que pertenecen una serie de edificios abovedados: Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo y Santa Cristina de Lena (en Pola de Lena). En tiempos de Adolfo III (893) se edificó el Templo de San Salvador de Valdediós, la parte anterior de la cripta de la Catedral de Palencia y la antigua Basílica de Santiago de Compostela.

En los templos asturianos se procuraba ocultar los muros mediante pinturas murales. Así, el ejemplo más importante de pintura asturiana que ha llegado hasta nosotros es la Iglesia de San Julián de los Prados, que ofrece arquitecturas y cortinajes figurados y perspectivas desde diversos puntos de vista y a distintas escalas.

También la orfebrería asturiana alcanzó gran calidad, como lo demuestran las excepcionales piedras (Cruz de los Ángeles y de la Victoria), que se conservan en la Cámara Santa de Oviedo.

Desaparecido el reino de Asturias, al integrarse con el Leonés, sobrevino la decadencia artística. Pero, a pesar de ello, el estilo asturiano se mantuvo durante los s. X y XI, combinándose sus formas con las mozárabes.

En el s. XII, después de la construcción de pequeñas iglesias rurales, culmina el románico con las esculturas que decoran la Cámara Santa. Representan un Apostolado, que se puede considerar (junto con las del Maestro Mateo, en el Pórtico de la Gloria, y el de Fruchel, en San Vicente de Ávila) entre los más bellos del último período románico. En las artes industriales destacan el Libro de los Testamentos, con bellísimas miniaturas, y el Arca Santa, famosa obra de la platería del s. XI.

El más importante monumento de estilo gótico es la Catedral ovetense, cibstruída en el s. XV. Tiene planta de cruz latina y 3 naves. Su pórtico se realizó a principios del s. siguiente, proyecto monumentalmente con 2 torres, de las cuales solo se elevó la meridional, y es uno de los ejemplos más importantes del Gótico Florido en la península. En este s. se terminó el bello retablo en el que trabajaron Giralte de Brusellas, Juan de Balmaseda, Guillermo de Holanda, Esteban de Amberes, Alonso Berruguete y León Picardo.

El artista más importante que da Asturias en el s. XVII es Juan Carreño de Miranda, aunque su formación pictórica es netamente madrileña. A esta época pertenece el Ayuntamiento de Oviedo, si bien fue reedificado en el s. XVIII. Por esos años se labró la fachada del Hospicio, y se edificaron casonas de recia estructura.

La iglesia de Santa María del Naranco, antiguo palacio, mandado a construír por el rey Ramiro I, está edificada en la tierra de Naranco, la cual, la cual se extiende en semicírculo al Noroeste de Oviedo,es una notable muestra del arte asturiano.

Junto al triunfante arte islámico se desarrolló en España, en la temprana Edad Media, una modesta cultura artística cristiana bajo la protección de los Reyes de Asturias, en particular de Ramiro I. Este arte nos ha dejado como testimonio algunas iglesias de modelo paloecristiano, dotadas de cripta (la introducción de la cripa en las basílicas cristianas data del s. IX) y algunas residencias reales bastante parecidas, por su simplicidad estructural a la arquitectura carolíngia. Santa María del Naranco, una residencia real transformada en iglesia, es uno de los edificios más conocidos de este género (consta de una única sala sobre una cripta).

Asturias es una de las regiones de España más ricas en muestras artísticas. Aunque posee bellos e importantes ejemplos desde la época prehistórica: cuevas de El Pindal, Tito Bustillo y la Peña de Candamo, Asturias destacó por sus aportaciones al arte prerrománico. Tres reinados señalaron las tres fases artísticas: Alfonso II, Ramiro I y Alfonso III. La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y San Julián de los Prados fueron levantados en el primer periodo.

En la segunda fase se alcanzó la plenitud artística con ejemplos como Santa María del Naranco, en su origen palacio del monarca, San Miguel de Lillo y Santa Cristina de Lena. En el último período se aprecia cierta influencia mozárabe en la construcción y decoración. De este momento se puede destacar la iglesia de San Salvador de Valdediós. Como notables ejemplos de arte románico asturiano sobresalieron la Colegiata de San Pedro de Teberga, el pórtico- panteón de la desaparecida iglesia del monasterio de San Pelayo de Oviedo y las iglesias de Amandi, en Villaviciosa y Santa María de Villanueva, en Teberga. La miniatura asturiana ha contribuido con un ejemplar único: El Libro de los Testamentos, conservado en la Catedral de Oviedo. La Catedral ovetense comenzó a construirse en 1293, aunque no fue terminada hasta la mitad del siglo XVI y cuenta con una magnífica sillería de coro y el retablo de las Lamentaciones de Juan de Candamo. Otros ejemplos de arte gótico en la región fueron el Convento de San Francisco de Oviedo o la Casa de los Gastañaga en Llanes. Del siglo XVI se deben destacar el Convento de Santo Domingo y el edificio de la Universidad, ambos en Oviedo. En escultura cabe reseñar el retablo mayor de Llanes, el del Valle en Pravia y el sepulcro del arzobispo en la Colegiata de Salas.

El siglo XVIII coincidió con un despegue en la región, tanto en el ámbito del pensamiento, con figuras tan destacadas como José del Campillo y Cossío, Fray Benito Jerónimo Freijoo, Pedro Rodriguez Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos, como en el artístico, con autores como Juan Carreño de Miranda, Luis Fernández de la Vega, Antonio Borja, Manuel Reguera González, Ignacio Cajigal, Juan Alonso de Villabrille y Ron, y Juan de Villanueva y Barbales. Fruto de esta actividad pueden destacarse las Colegiatas de Cangas del Narcea y Pravia, las iglesias de Luanco, Lastres o la de los Jesuitas en Oviedo. Fue el momento de importantes remodelaciones urbanísticas de las ciudades, que fueron dotadas de plazas y edificios públicos, como los Ayuntamientos de Oviedo y Avilés. El mejor ejemplo de retablo de columnas salomónicas se encuentra en el monasterio de Corias, en Cangas del Narcea. Del siglo XIX deben resaltarse la Plaza Mayor y el Ayuntamiento de Gijón, la Colegiata de Covadonga y numerosos edificios de hierro, como mercados, quioscos de música o teatros, representativos de la época de la industrialización. En escultura destacaron Francisco Pérez del Valle y José Gragera y Herboso, y en pintura Gumersindo Díaz, Eduardo Gilino de la Crosa e Ignacio León y Escosura, relacionados con la Escuela de Dibujo de Oviedo. Asturias participó levemente del modernismo, con autores como Luis Bellido, arquitecto municipal de Gijón, Miguel García de Cruz y Manuel del Busto González. El modernismo dejó paso a la arquitectura montañesa de autores como Busto, Galán y Enrique Rodríguez Bustelo. En los años cincuenta y sesenta se produjo en las principales ciudades asturianas un crecimiento desordenado, atenuado en las décadas siguientes con un mayor compromiso entre la calidad arquitectónica y el fin social. De este momento destacaron los proyectos de Manuel García, Nieves Ruiz, Fernando Nanclares y José Manuel Caicoya.

El arte asturiano, así denominado por propagarse geográficamente en dicha área, se extiende a lo largo del siglo IX y se desarrolla en tres etapas que coinciden con el reinado de sus tres reyes. Se manifiesta principalmente en la arquitectura, síntesis de elementos visigodos con aportaciones romanas y carolingias, y en las artes aplicadas. La arquitectura prerrománica, promocionada por los reyes astures, es de carácter eclesiástico y alcanza su máxima expresión en la construcción de iglesias. La planta de éstas es basilical de tres naves, separadas por pilares, con un amplio crucero (con iconostasio generalmente) y con una cabecera que termina en tres capillas rectangulares. Casi todas poseen la llamada cámara del tesoro (situada encima de la cabecera y a la que se accede desde el exterior) y una tribuna.

El periodo prerramirense (791-842) se corresponde con el reinado de Alfonso II el Casto y está representado por ejemplos tan notables como San Julián de Prados, primer prototipo del arte asturiano, y también la cripta de Santa Leocadia, en la catedral de Oviedo, que albergó el tesoro traído desde Toledo.

El palacio del Naranco, salón del trono del rey Ramiro I, junto a la iglesia de San Miguel de Lillo, constituye el único vestigio del denominado arte asturiano prerrománico del periodo ramirense. 

El periodo ramirense, llamado así en honor al rey Ramiro I, nos deja como paradigma de arquitectura asturiana al palacio del Naranco. Edificio singular, erigido al pie del monte Naranco, representa la transformación de un palacio en iglesia, consagrada durante siglos a Santa María del Naranco. Fue originariamente el salón del trono de Ramiro I. De planta rectangular, está dividido en dos plantas de las cuales la superior está convertida en ara y cubierta por una bóveda de cañón. Inmediatamente encima se encuentra la cámara del tesoro, a la que se accedía desde el exterior. En la cámara baja se encontraban los baños. Al exterior se remarcan los contrafuertes, que acentúan la verticalidad y pesadez del edificio, decorado en uno de sus frontales por discos solares. La cercana iglesia de San Miguel de Lillo presenta como diferencia tres naves a distinta altura, lo que origina un desnivel de vertientes. Completa este periodo la iglesia de Santa Cristina de Lena.

Finalmente el periodo posramirense, que corresponde al reinado de Alfonso III el Magno, tiene en San Salvador de Valdediós su ejemplo más representativo. De mayores proporciones y con la adición de un pórtico lateral como novedad, esta iglesia anticipa las bases del románico.

En artes aplicadas, además de las jambas de San Miguel de Lillo de tosco diseño, que representa escenas de circo de clara influencia romana, merece atención la orfebrería como la Cruz de la victoria, ejecutada con la técnica heredada de los visigodos del cabujón (talla en la que la piedra queda ligeramente redondeada) más el uso de gemas, y la Caja de ágatas (ambas se encuentran en la cámara santa de la catedral de Oviedo).

Asturiense, cultura

Cultura epipaleolítica (entre el paleolítico y el neolítico) del norte de la península Ibérica, que fue definida por el conde de la Vega del Sella en 1914, a raíz de la excavación del yacimiento de El Penicial. Se manifestó en cuevas próximas al litoral del oriente de Asturias y oeste de Cantabria, en cuyas entradas, casi cegándolas, comparecen enormes depósitos de conchas de moluscos fruto de la actividad recolectora de sus ocupantes. Su superposición respecto al aziliense, por ejemplo en La Riera, acredita al asturiense como un epipaleolítico avanzado, más bien boreal (c. 7500-5000 a. C.), que sorprende por la tosquedad y pobreza de su instrumental más representativo: grandes herramientas talladas sobre canto, como el 'pico asturiense', y escaso utillaje leptolítico y de asta. Los asturienses, que se dedicaban también, sobre todo en verano, a la caza del ciervo, practicaban el marisqueo a lo largo de todo el año, inclusive en invierno.

A partir de la definición del Conde de la Vega del Sella, la investigación sobre el Asturiense ha evolucionado considerablemente. En un primer momento, debido al tosco carácter de su industria lítica, surgieron muchas dudas sobre la cronología de estos grupos, adscribiéndole incluso algunos autores cronologías claramente inferopaleolíticas. La primera excavación dónde el Conde de la Vega del Sella pudo describir la industria tipo del Asturiense y posteriormente sus rasgos culturales, fue la Cueva del Penicial en Nueva de Llanes. Yacimiento reexcavado por Geoffry Clark en los años setenta y que formaron parte de su revisión sobre esta cultura epipaleolítica. Posteriormente el profesor Manuel González Morales prosiguió con el estudio del Asturiense dándole una nueva perspectiva al analizar las formas de explotación del medio por parte de estos hombres de finales del paleolítico asturiano. Son muy interesantes las aportaciones de Pablo Arias sobre el este periodo prehistórico y su contacto con las primeras comunidades neolíticas. Las investigaciones en Sierra Plana de la Borbolla en Llanes o las cuevas de Arangas y Los Canes en Cabrales han sido claves.

Hay un incremento de los bosques de coníferas, abedules y robles, y también hay un aumento del volumen marino, alcanzando un nivel similar al actual. Los asturienses ocuparon la franja norte de la Península Ibérica, concentrándose en el oriente de Asturias y el occidente de Cantabria. Sus yacimientos se encuentran mayoritariamente en bocas de cuevas próximas al mar o bajo abrigos, generalmente próximos a la costa, aunque también en montañas cantábricas del interior. Las dataciones más antiguas les hacen contemporáneos de los aziliense durante el Pre-Boreal. El desarrollo máximo se alcanza en las fases Boreal y Atlántica, perviviendo en el Sub-Boreal junto a grupos neolíticos. Suele aceptarse como inicio aproximadamente el 9500 BP.

Las localidades en las que ha sido hallado el Asturiense son:

En Asturias: Cueva de Penicial-Cuevas del Mar-Nueva-Llanes, Cueva de Colomba-Cardoso-Llanes, Cueva de Arnero-Posada-Llanes, Cueva de La Riera-Posada-Llanes, Cueva de Fonfría-Barru-Llanes, Cueva de Balmori-Balmori-Llanes, Cueva de La llongar-Balmori-Llanes, Cueva de Tres Calabres-Posada-Llanes, Cueva del Infierno-Posada-Llanes, Cueva de Sabina-Posada-Llanes, Cueva de Vidiago-Vidiago-Llanes; Cueva de La Franca-Ribadedeva (también llamada Cueva Mazaculos), Hay también dos "abrigos", uno en Posada de Llanes llamado Cueto la Mina, y otro en Balmori llamado El Alloru. 

En Santander: existen dos yacimientos asturienses. Uno al lado del cementerio de la playa de Ciriego, y la Cueva de las Conchas en Ruiloba. 

En Francia: se tiene conocimiento de otro yacimiento Asturiense en Biarritz.

Se muestran dos grandes áreas. La zona oriental de Asturias y occidente de Cantabria y otra de yacimientos al aire libre en torno al Cabo Peñes. Lugares como Bañugues o Gijón marcaban un territorio que parecía desconexionado del resto. En el año 1989 un grupo de arqueólogos dirigidos por Alberto Martínez Villa encontraron un nuevo yacimento cerca de Tazones (Villaviciosa) que unía ambas comarcas.

Hay una simplificación tipológica en las industrias líticas y óseas, al igual que un aumento del utillaje realizado sobre cantos rodados de gran tamaño. Hay escasez de útiles sobre lasca, predominando el utillaje macrolítico realizado sobre cantos de cuarcita. Hay presencia importante de picos, escotaduras, denticulados y raederas. El útil más característico es el denominado pico asturiense tallado de forma unifacial sobre un canto aplanado, con base cortical globular y extremo en punta roma. Su funcionalidad, dado el carácter cercano a los denominados "concheros" de los grupos asturienses, parece haber sido la recolección de moluscos.

El utillaje óseo, por su parte, se reduce tanto en variedad como en número, aunque son destacables los anzuelos, que son unos huesos doblemente apuntados; algunos autores apuntan a que este hecho puede deberse al uso como materia prima alternativa de madera, que se habría perdido dado su carácter perecedero.

La caza tuvo gran importancia, y la pesca tuvo un papel importante en la dieta, al igual que la explotación de recursos marinos, especialmente el marisqueo.

Medio rico en recursos naturales, con fácil acceso a los bosques y alturas medias de las sierras litorales. Son grupos especializados en la explotación de recursos marinos como base fundamental de su dieta. Cazaban ciervos, corzos y jabalí, y, en menor medida, animales de pradera (bóvidos y équidos). La pesca tuvo también un lugar importante, centrada en peces del litoral rocoso. El instrumental asturiense se ha interpretado en función de estas actividades. Así, el pico asturiense suele ponerse en relación con la recogida de algunos moluscos (lapas), mientras los anzuelos se relacionan con la pesca. No se ha hallado instrumental específico para la caza, por lo que se supone pudo estar realizado en madera. La ocupación de los asentamientos era continua a lo largo de todo el año, aunque pudieran existir otras ocupaciones ocasionales. Las actividades económicas de adquisición de recursos móviles y estables se alternaban según la idoneidad de los mismos. En invierno se cazaban ciervos (período de cría), mientras en verano se hacían labores de marisqueo y explotación de recursos litorales, en los que se debió llegar a un cierto grado de agotamiento en estuarios y zonas tranquilas. Sólo se ha localizado un enterramiento intacto (destruido con posterioridad) en el Molino de Gasparín (Bojes, Asturias, 1926). El ajuar incluía picos asturienses, con un rito de enterramiento similar al de la cueva de Los Azules del Aziliense. Los restos humanos descubiertos y estudiados por D.Luis de Hoyos Sáinz ya desde hace un siglo,reflejan individuos de constitución más alargada que las actuales y de ciertas características "africanoides",lo que podría estar relacionado con las culturas levantinas y litorales portuguesas -de concheros también- en contacto con las megalíticas norteafricanas posteriores.

El Asturiense carece por completo de restos identiifcados de arte rupestre o mueble, hecho encuadrable en el decaimiento general del arte prehistórico durante el Epipalolítico/Mesolítico. Sin embargo, el caso Asturiense es especialmente singular, debido a que el decaimiento parece a día de hoy total y generalizado. Desaparece incluso la intencionalidad estética de los útiles, centrando el diseño en lo exclusivamente utilitario.

Asuka, Período o Asuka jidai (593-710)

El período Asuka (飛鳥時代, Asuka-jidai?) es el período de la historia japonesa que transcurre entre los años 552 a 710.[1] La llegada del budismo marcó un cambio en la sociedad japonesa y también afectó al gobierno de Yamato.

Primera etapa

  Período de la historia de Japón que se desarrolla entre los años 593 y 710. Se trata de una etapa histórica centrada en los años correspondientes, de manera señalada, al reinado de la emperatriz Suiko (593-628). Durante este período tuvo lugar la introducción del budismo a través de la península de Corea. Desde mediados del siglo VI d.C. llegaron a Japón numerosas embajadas desde el reino coreano de Paekche que traían consigo diferentes objetos de rituales budistas y textos de los sutras. Entre los miembros de estas embajadas había letrados formados en los clásicos confucianos, en medicina y en la realización del calendario, así como monjes, escultores de imágenes budistas y constructores de templos. El rey de Paekche envió en una de estas embajadas una carta en la que recomendaba vivamente la adopción de esta nueva fe, proveniente de la India, para conseguir, con la protección de su poderoso panteón, la prosperidad para su gente y su nación. En un principio, Japón no respondió fácilmente a la invitación. La nueva religión empezó a echar raíces hacia el año 587 cuando, como consecuencia de las luchas políticas intestinas entre los Mononobe -partidarios de la religión autóctona, sintoísmo- y los Soga -partidarios del budismo-, resultó vencedor este último clan. Ellos elevaron el primer gran templo budista de tipo coreano, Hokko-ji, cerca del río Asuka; hoy desaparecido, en su lugar se levanta un pequeño templo llamado Asuka-dera.

Segunda etapa

Una segunda etapa durante este período corresponde a la regencia del príncipe Shotoku Taishi (574-622), segundo hijo del emperador Yomei y sobrino de la emperatriz Suiko, fue el responsable del establecimiento de relaciones diplomáticas con la dinastía Sui (589-618) de China, que favorecieron la expansión del budismo a finales del siglo VI. A él se debe también la redacción de la primera compilación de la historia japonesa, escrita en el idioma culto oficial, el chino. Bajo su tutela se construyeron numerosos templos, que se convirtieron en el marco del arte y la cultura de ese momento, hasta que a finales del siglo VIII, con el traslado de la capital a Heian (la actual Kyoto), empezó a surgir un arte profano paralelo al budista. Las artes plásticas jugaron un papel fundamental en la difusión del budismo a través de toda Asia. El hecho de que el rey coreano intentara difundir esta fe enviando estatuas de Buda a los japoneses, y junto a ellas artesanos y artistas, así lo testimonia. En el año 622, a la muerte del príncipe Shotoku, empezó a perfilarse un movimiento político que intentaba eliminar a los Soga e implantar un sistema calcado del chino.

Arquitectura

Los edificios de los templos budistas suelen estar construidos sobre una plataforma de tierra batida. Se levantan casi en su totalidad en madera, salvo las bases de piedra sobre las que apoyan las columnas. Los muros suelen ser simples cerramientos de vigas, yeso y pintura blanca, sin valor estructural, y los techos destacan por sus amplias cornisas voladas que restan pesadez al edificio. A los templos budistas se accede por una puerta central (chimon) que se abre a un conjunto de edificios entre los que destacan: la pagoda (to), cuya única función es la de señalar el lugar de enterramiento de la reliquia budista alrededor de la que se ha fundado el templo, y la sala dorada (kondo), donde se veneran las imágenes sagradas. Uno de los templo más importantes que se construyó bajo el mandato de Shotuku fue Horyi-ji, a las afueras de Nara. Se trata de uno de los edificios de madera más antiguos del mundo, y el más antiguo de los templos budistas conservados en Japón. Fue construido bajo el patrocinio del príncipe Shotoku en el 607. Incendiado en el 670, lo que hoy se conserva en pie es la versión reconstruida en la primera década del siglo siguiente. En este ejemplo temprano de arquitectura budista en Japón, la pagoda es la edificación principal del templo por su carácter de relicario. Sin embargo, esta construcción fue perdiendo de forma gradual dicho rango conforme las imágenes y la sala dorada ganaban importancia. Poco a poco fue convirtiéndose en un elemento más ornamental, como sugiere la presencia de dos pagodas flanqueando la sala dorada en templos tales como Yakushi-ji y Todai-ji de la ciudad de Nara. Cuando el visitante penetrara en la oscuridad de la sala dorada de Horyi-ji, acostumbrado a la visión de los santuarios sintoístas debía quedar impresionado por el olor extraño del incienso y el brillo dorado de las imágenes que se alzaban ante él.

Escultura

Algunas de las grandes joyas de la escultura budista de este período pueden contemplarse en el interior del antes citado templo de Horyi-ji. Hay que destacar la imagen de Shaka (Sakyamuni) acompañado de dos ayudantes, y la de Yakushi (buda de la curación de cuerpos y almas), que resumen el concepto escultórico del estilo Asuka. Shaka y Yakushi se hallan sentados con expresión tranquilizadora como indica el gesto de sus manos. Vestidos con una túnica de monje, ésta cae en una cascada de pliegues planos con forma de cola de pez, sumamente trabajados y simétricos, que ocultan la plataforma sobre la que están sentados. Sus ojos son almendrados sobre un rostro cuadrado, sonrisa de tipo arcaico, fuerte mandíbula, cuello cilíndrico y planta del pie izquierdo expuesta. Dichos rasgos señalan que se están siguiendo todavía muy de cerca los modelos de la escultura coreana. Ambas obras se atribuyen al escultor Tori, cuyo nombre se utiliza para denominar el estilo escultórico que se derivó de la influencia de su obra.

Entre la escultura de este período destacan también por su elegancia y belleza las imágenes esculpidas en madera de Miroku (el buda del amor y la compasión) del monasterio femenino de Chigi-ji, y de Kudara Kannon, hoy en el Museo del Tesoro de Horyi-ji. Miroku se halla sentado con un pie descansando sobre la rodilla de la pierna izquierda que apoya en el suelo (posición de medio loto), y su mano derecha elevada para tocar la barbilla. La suavidad de sus formas y su serenidad son de una gran hermosura, y traducen la ternura de este buda de la compasión y del amor. Kudara Kannon posee una gran belleza en la alargada proporción de su cuerpo, la delicada expresión de sus manos, y la rítmica caída de los paños que se separan del cuerpo buscando ya perspectivas laterales y un sentido de profundidad espacial.

Pintura

Una de las escasas muestras pictóricas al óleo del arte japonés se encuentra en el altar de Tamamushi, un tabernáculo para alojar una pequeña imagen budista, en cuyas puertas se han pintado los reyes guardianes, y en los cuatro lados de su alto pedestal se ilustran escenas de la vida de Shaka. En la representación de las escenas no existe el tiempo y pueden verse a la vez diferentes momentos de la historia que se narra.

Tercera etapa

Con el nombre Hakuho, se denomina a los años que van desde el último cuarto del siglo VII a los inicios del VIII, dentro del período Asuka. Bajo el punto de vista artístico se continuaron las líneas anteriores, pero se advierte mayor influencia de la dinastía Tang (618-907) de China, por entonces la mayor potencia de Asia oriental.

Escultura

  Entre las obras artísticas más sobresalientes de este período está la Tríada del templo Yakushi, en la ciudad de Nara, y una de las más hermosas esculturas del arte budista en Oriente. Trabajado en bronce se muestra Yakushi (el buda de la curación de cuerpos y almas) flanqueado por dos bosatsu, Nikko (Luz del Sol) y Gekko (Luz de la Luna). Son figuras a las que envuelve el espacio y no están exclusivamente concebidas para ser contempladas frontalmente. Trabajadas con mayor realismo, aparecen en contraposto perdiendo la rigidez de períodos anteriores. La redondez de sus rostros manifiestan una clara influencia del gusto Tang. Poderosas y rebosantes de fuerza y dignidad, muestran también una refinada sensualidad, y traducen una creciente fascinación por el efecto ornamental.

Pintura

En el año 670 ardieron parte de los edificios de Horyi-ji. Inmediatamente comenzó su reconstrucción y en el 711 ya se había completado. De esta época datan las pinturas que decoran los muros de la Sala Dorada. En ellos se representan los Paraísos de Shaka, Amida, Miroku y Yakushi, y junto a ellos sus distintos ayudantes. Estos murales, así como las puertas del altar de Tamamushi, están marcados por la madura pintura de los Tang, que había recogido la influencia de la corte gupta. El dibujo es suave y fluido, y rico el colorido. Destacan enormemente las figuras de los ángeles por su dinamismo y gran sentido plástico que hace que parezca que realmente flotan en la inmensidad del espacio. 

Junto con el budismo llegó a Japón desde China su escritura, cuyos ideogramas fueron adoptados por los japoneses. Y de la mano de la escritura penetraron en Japón la filosofía, la historia, la literatura y la ciencia chinas. Quizá fuera ésta la prosperidad y riqueza a la que el rey coreano de Paekche se refería cuando instaba a los japoneses a acoger la fe budista.

Asunsolo, Ignacio, escultor mexicano (Hacienda de San Juan Bautista, Durango, 1890 – Ciudad de México, 1965)

A poco de nacer su familia se instala en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Comenzó a modelar en barro a los seis años de edad, imitando a su madre, quien lo hacía con destreza y placer. Ingresa al Seminario Conciliar. En 1904 toma clases de escultura con el italiano Pellegrini, en la ciudad de Chihuahua. En 1908 ingresa en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Continuó sus estudios desde 1919 en L'Ecole des Beaux-Arts en París. A su regreso a México en 1921 comenzó una productiva carrera como maestro y artista, usando un naturalismo académico a monumentos oficiales públicos de inspiración nacionalista tales como el monumento a la Paternidad (1924, Cd. de México, Museo Nacional de Historia). Sus trabajos más ambiciosos relativos a la Revolución son el Monumento a Obregón (1933, Cd. de México, Av. Insurgentes), La Familia Proletaria (1934, Cd. de México, Instituto Politécnico Nacional), y el Monumento a Francisco Villa (1957, Chihuahua, Av. División del Norte). También trató otros temas, tales como desnudos femeninos y retratos, a veces en madera o bronce, que contienen referencias al arte precolombino. En esencia fue un artista que opuso resistencia al cambio, un tradicionalista inteligente y brillante.

Obras suyan son:

En cera: Retrato de Justo Sierra busto (1945)

En barro: Sentenciado figura Boceto para el monumento a la División del Norte figura ecuestre (1956) Chihuahua, Chihuahua 

En Plastilina: Boceto para el monumento a fray Juan de Zumárraga figura (1949) Villa de Guadalupe Boceto para el monumento a la madre figura Hermosillo, Sonora 

En piedra: Hablará a los siglos figura (1960) India mexicana cabeza 

En Bronce: Retrato del escultor German Cueto (1923) Retrato de Guadalupe Marin (1930) Retrato de Alberto J. Pani (1933) La familia proletaria (1934) Niño otomí (1936) Tragedia del indio otomí (1936) Estrellita (1936) Retrato de Enrique González Martínez (1936) Soldado (1937) El poeta (1938) Retrato de Liza (1939) Retrato de Ana María Artigas (1941) 

Lo mejor de su producción son las estatuas de personajes ilustres, retratos u obras de carácter simbólico. Se vale siempre de una técnica sobria, de formas sencillas y rasgos duros.


De Balbás, Jerónimo de a Baldovinetti, Alessio

Balbás, Jerónimo de, arquitecto y escultor español (Zamora, 1673 - Ciudad de México, 1748)  Fue el introductor de uno de los elementos más...