30 septiembre, 2020

De Aguirre, Manuel a Aizenberg

Aguirre, Manuel, escultor español (Vergara, Guipúzcoa, 1841– San Sebastián, 1900)

No debe ser confundido con los pintores Manuel Aguirre y Monsalve y Miguel Aguirre y Rodríguez. Tras lograr una pensión de la Diputación Provincial de su provincia, se trasladó a Roma, donde estudió con Obici. Obtuvo medallas y menciones en numerosas exposiciones. De entre sus obras, ubicadas casi todas en suelo guipuzcoano, destacan una imagen de San Ignacio de Loyola, estatuas de Churruca y Pío IX, el monumento fúnebre del matrimonio Idiáguez (conservado en el cementerio de San Sebastián) y las figuras de carácter popular Un cazador y Un jugador de Morra. Fue, asimismo, autor de un proyecto de monumento al general Espartero que nunca llegó a levantarse. 

Aguirre, Marcelo, pintor ecuatoriano (Quito, 1956 –  )

Se formó artísticamente en Argentina (Taller Serna de Buenos Aires), en Quito (Facultad de Artes de la Universidad Central) y en Alemania (Escuela Superior de Artes de Berlín). Hijo de madre francesa y de padre diplomático, su obra está empapada del neoexpresionismo alemán, con especial afinidad con De Kooning, cuya obra apreció personalmente durante su estancia en Berlín. En Aguirre es fundamental el proceso creativo, de forma que sus obras "llevan en sí la historia de su creación". Trabaja una capa sobre otra, corrigiendo y añadiendo cualquier cambio sobre la marcha. Sus cuadros muestran un colorido frontal y profundo, en líneas y brochazos violentos. Ha participado en exposiciones colectivas en casi todos los países latinoamericanos, en Miami y Bruselas, así como en bienales Internacionales en Cuba, Brasil, Cuenca (Ecuador), Perú, y Chile. También ha realizado exposiciones individuales en Quito, Guayaquil, Cuenca, Bogotá, Lima y Berlín. Ha desempeñado además labores docentes como profesor de dibujo en las universidades Central y San Francisco de Quito.

En la I Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, efectuada en 1987, obtuvo Mención de Honor. En 1989 el jurado de la II Bienal Internacional de Pintura de Cuenca le otorgó el premio Julio Le Parc. El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey distinguió a su obra Transeúnte con el premio Marco 1996."

Exposiciones Individuales:

2003 “Caldo de Cultivo”, Centro Cultural Metropolitano. Quito – Ecuador

1998 Instalación “Lo Enmarañado / Las mil caras, lenguas y ojos” Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito – Ecuador

1997 Museo del Filanbanco, Quito – Ecuador

1996 “Manos limpias y sin sangre”, La Galería, Quito – Ecuador

1995 “Casa Peinado”, Santo Domingo, República Dominicana

1995 Museo Municipal de Arte Moderno, Cuenca – Ecuador

1994 “Los siete pecados capitales”, pintura y acción. La Galería Quito – Ecuador

1994 Municipalidad de Miraflores, Lima – Perú

1993 Feria de Arte “ARTIFI93”

1992 La Galería. Quito – Ecuador

1991 Colegio de Arquitectos: Exposición de Dibujos, Quito – Ecuador

1989 Convenio Andrés Bello, Bogotá - Colombia

1987 La Galería. Quito – Ecuador

1985 Museo de Arte Moderno de Cuenca (Exposición Intinerante)

1985 Museo Antropológico del Banco Central, Guayaquil

1985 Museo Camilo Egas, Quito – Ecuador

1985 Galería Eivisa, Berlín RFA

1985 Instituto Iberoamericano, Bonn RFA

1985 Galería Artes, Quito – Ecuador

1982 La Galería, Quito – Ecuador

1979 Galería Artes, Quito - Ecuador

Exposiciones Colectivas:

2001 “Clinicas”, Marcelo Aguirre y Luigi Stotnaiolo, Galería El Conteiner, Quito – Ecuador

2001 Galería David Perez Macollum, Guayaquil – Ecuador

2000 “Dialogo: Ecuador – Brasil” Memorias de América Latina, Sao Paulo – Brasil; Centro Cultural de la PUCE. Quito – Ecuador

1998 “Eros”, Museo del Banco Central del Ecuador, Quito – Ecuador

1998 Centro Cultural Mexicano, Aniversario de Fundación, Quito – Ecuador

1998 Galería Bar Pobre Diablo, Quito – Ecuador

1997 Exposición Homenaje a Cuatro Artistas Ecuatorianos: Marcelo Aguirre: Premio único Marco, México

1996 The Gallery, Miami Fl, Coral Gables, 8 Artistas Latinoamericanos.

1995 Exposición Concurso Premio Marco, Museo Contemporáneo de Monterrey-México. 90 Artistas del Mundo, con invitación

1995 Arte Erótico, La Galería, Quito-Ecuador

1994 “Instalaciones” Exposición Conjunta, Galería Art Forum, Quito - Ecuador

1994 Exposición Internacional de Arte Latinoamericano, Guadalajara - México

1994 Galería Expresiones “Pequeño Formato” Guayaquil – Ecuador

1993 Exposición Colectiva: Marcelo Aguirre, Ramiro Jácome y Nicolás Svistonoff. Lanzamiento de la carpeta de serigrafía, La Galería, Quito – Ecuador

1992 Invitado a participar en la Subasta, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey – México.

1992 Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey Marco, “Mito y Magia de los 80”

1990 Posada de las Artes Kingman “Arte Amazonía, 12 Reflexiones Plásticas, Quito – Ecuador

1989 Exposición de Grabados, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito – Ecuador

1989 Museo de Arte Moderno “6 Grabadores de Hoy”, Cuenca – Ecuador

1986 Galería Perspectiva, “Propuestas”, Guayaquil – Ecuador

1985 Escuela Superior de Artes, Berlín – Alemania

1985 Galería de la Municipalidad de Miraflores, Lima – Perú

1979 Galería Sepia, Asunción – Paraguay

1979 Concurso Nacional de Artes Plásticas del Banco Central del Ecuador, Quito

1978 Concurso Nacional de Artes Plásticas del Banco Central del Ecuador, Quito

Premios:

1996 Condecoración de la Orden “Honorato Vásquez, en el grado de Placa de Oro, otorgado por el Presidente del Ecuador Sixto Durán Ballén

1995 Premio MARCO, Museo Contemporáneo de Monterrey-México (Premio Único)

1995 Primer Premio Salón de Julio, Guayaquil – Ecuador

1989 Premio Julio Le Parc, Segunda Bienal Internacional de Pintura, Cuenca – Ecuador

1987 Mención de Honor, Primera Bienal Internacional de Pintura, Cuenca - Ecuador

Aguirre y Monsalve, Manuel, pintor español (Málaga, 1822 – Borja, 1856)

Activo durante la primera mitad del s. XIX, que nació en Aragón en fecha desconocida y murió en Zaragoza en 1855. Su segundo apellido, que lo distingue de su casi homónimo, el pintor gaditano Miguel Aguirre y Rodríguez, puede aparecer con las grafías "Monsalve" y "Monsalbe". Fue discípulo del retratista Vicente López, quien le profesó un afecto especial y lo distinguió siempre entre sus discípulos. Desde 1846, fue socio de mérito de la Real Academia de Nobles Artes de San Luis de Zaragoza, honor que alcanzó tras entregar el cuadro Judith y Holofernes. Más tarde, fue profesor en la misma academia hasta su muerte. Cultivó el género histórico (Cleopatra aplicando el pecho al áspid) y el religioso (San Fernando, Aparición del Señor a la Magdalena, La Virgen en contemplación), así como el retratístico. En este último, al que se dedicó con profusión, es digna de destacar, aunque no sólo por sus méritos pictóricos, la serie de retratos de los reyes de Aragón, llevados a cabo para el Casino de Zaragoza, durante el reinado de Isabel II -etapa que se caracterizó por una fiebre en la pintura historicista que sacudió España-, y que fue paralela a las de los reyes de Castilla (llevada a cabo por varios pintores por encargo del Ministerio de Fomento) y Navarra (encargada por la Diputación Provincial de dicha región), y a la decoración de una de las salas del restaurado Alcázar de Segovia con las efigies de los reyes anteriores a los Católicos en tallas de estilo neogótico.

Aguirre y Rodríguez, Miguel, pintor español (Cádiz, 1855 – Madrid, 1907)

Llevó a cabo sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, a la que acudió becado por el ayuntamiento de su ciudad natal. De su obra destacan cuadros de género costumbrista como Una partida de brisca, Cantaora o El castigo de una falta, además de numerosos retratos oficiales llevados a cabo por encargo de ministerios y otros organismos del estado; entre estos últimos, cabe destacar el de Alfonso XII para el Ministerio de la Guerra, el del Marqués de Duero, que forma parte de la colección de retratos de presidentes de la Cámara Alta (Madrid, Palacio del Senado) o el de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena para el Ministerio de Marina (hoy entre los fondos del Museo Naval, Madrid).

Agullana

Yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce situado en el municipio de Agullana en la comarca del Alto Ampurdán (Gerona). Se trataba de una necrópolis perteneciente a la Cultura de los Campos de Urnas del noroeste de la Península Ibérica.

Historia

La necrópolis de Agullana se encontraba situada al pie de los Pirineos Orientales, a la salida de dos vías naturales de penetración en la cordillera, en un lugar desde donde era visible toda la llanura del Alto Ampurdán. 

  Los primeros en excavar el lugar fueron P. Palol, J. Maluquer y J. Tomás en 1943, quienes localizaron 226 enterramientos. En general, éstos constaban de una urna cineraria que se colocaba en el interior de un hoyo de poca profundidad excavado en el terreno de granito blando. La mayoría de los hoyos estaban revestidos de piedras, lo que les daba cierto aspecto de cista, sensación que se acrecentaba en aquellos casos -escasos- en los que había colocada una losa en el fondo del hoyo. Todos los enterramientos estaban cerrados en su parte superior por una gruesa losa. 

  Los vasos de ofrendas y los objetos metálicos del ajuar del muerto se solían situar en el interior de las urnas, aunque en algunos casos también se situaban junto a ellas. La cremación de los cadáveres se efectuaba junto a la tumba y, casi siempre, el muerto estaba vestido y llevaba sus joyas, como demostraron los abundantes restos de bronce fundido hallados en el interior de algunas urnas cinerarias, si bien la presencia de objetos en perfecto estado indicaba que algunos de éstos no se arrojaban en las piras funerarias. Además, se sabe que la incineración, por lo general, no era completa, pues los huesos no estaban consumidos en su totalidad. 

  El número de enterramientos de la necrópolis aumentaba conforme avanzaba el tiempo cronológico, lo que parece indicar que hubo un incremento de la población del asentamiento madre de Agullana, todavía hoy no descubierto. Los enterramientos no estaban distribuidos en zonas definidas por épocas, sino que las tumbas se superponían unas a otras partiendo de un nivel original a lo largo de los dos s.s en que se utilizó la necrópolis.

Tipología de las urnas

  Las urnas de las tumbas más antiguas eran bitroncocónicas con cuello vertical y una decoración de acanaladuras. En las catorce tumbas que pertenecen la fase inicial de Agullana, destacaba el ajuar formado por un vaso y algunas puntas de lanzas. Las de la siguiente fase, considerada de transición, mantuvieron las mismas formas pero variaron la decoración, que pasó a mostrar dibujos en zig-zag y grupos de ranuras verticales y paralelas en los cuellos. 

La segunda fase presentaba urnas bicónicas con decoración geométrica incisa, un modelo del que existían dos variantes: una bitroncocónica con pequeño cuello y otra en forma de escudilla de borde reentrante. Los tipos decorativos de ambas eran muy similares, aunque el número de escudillas era mucho menor. De este período, que llegaba hasta la Edad del Hierro, existían al menos treinta y cinco tumbas. Contemporáneo a estos modelos, existía un tercer tipo que estaba constituido por urnas ovoides y subcilíndricas con decoración de cordones, impresiones digitales y acanaladuras. En los tres tipos de enterramientos se encontraron los mismos ajuares: agujas con cabezas de aro y de cabeza enrollada. 

Un período tardío de la Edad del Bronce (datado en primera mitad del s. VII a.C.) estaba representado por urnas ovoides lisas, de las que existían muy pocos ejemplos. El grupo más reducido lo constituía una serie de urnas bicónicas con decoración de puntos incisos, que presentaban en sus ajuares los primeros objetos de hierro. 

La última etapa se caracterizaba porque las urnas aparecían junto a objetos de hierro. En este período existían cuatro tipos de recipientes para las cenizas: el bicónico con puntillado, el ovoide liso, las troncocónicas con pies altos y las urnas con onfalos en la base y asas horizontales. La tumba más característica de este período es la nº 184, que tenía un ajuar excepcional y que era una cubeta rectangular cubierta por una gran losa de granito, caso único que se atribuyó a la influencia colonial griega y fenicia del s. VII a.C.

Etapas

Toda esta tipología llevó a los arqueólogos a dividir la evolución de la necrópolis en tres fases:

Agullana I (850-800 a.C.): Se caracterizaba por las urnas de cuellos verticales y decoración de acanaladuras. La cultura desarrollada en este período se desarrollaba íntegramente en la Edad del Bronce Medio III. Los ajuares característicos estaban formados por navajas de hoja rectangular y mango romboidal acabado en una anilla. Estas navajas se databan a finales del s. IX a.C. La fase de transición al siguiente período estaría representado por las mencionadas urnas con acanaladuras y decoraciones incisas. La evolución comenzaría por las influencias de la cultura mailhaciense sobre las manifestaciones locales. La combinación de elementos de ambas realidades produjo una alteración en el contenido de los ajuares, en los que aparecieron las puntas de lanzas de hoja plana.

Agullana II (825-675 a.C.): Producto de la evolución de la fase anterior, su elemento más característico eran los objetos con decoración incisa con temas geométricos, zoomorfos y antropomorfos. En los ajuares se añadieron a los objetos tradicionales las fíbulas de doble resorte, producto de las relaciones comerciales con los fenicios. Según Palol, las urnas ovoides de este período responderían a enterramientos femeninos, cuyo ajuar estaba constituido principalmente por fusayolas. 

Agullana III (675-600 a.C.): El momento final de la necrópolis, en el cual se desarrolló la metalurgia del hierro y se intensificaron los contactos con el mundo colonial. Los objetos principales de los ajuares eran una serie de cuchillos de hierro con pasadores.

Agulló, Francisco, pintor español (Cocentaina, Valencia, 1538-1648)

Pintó y doró en 1637 el retablo mayor del convento de San Sebastián de Cocentaina. Falleció en dicha villa en 1648, de peste. Estuvo casado con María Terol desde 1630. Vivió 110 años y murio aquejado por la peste.

Agulló y Just, Pascual, escultor español (1800 – 1876)

Fue discípulo de Carlos José Cloostermans. El 7 de septiembre de 1828 fue nombrado académico supernumerario, siendo luego de Mérito, en mayo de 1831, en la Academia de San Carlos. Desempeñó también el cargo de Teniente Director de Escultura. Sus obras más conocidas son Los símbolos de los Evangelistas, que adornan el dosel de Nuestra Señora del Milagro; una estatua de San Cayetano de la parroquial iglesia de Almoradi; otra de San José en Orihuela y un bajorrelieve en la de Potries.

Agustino, el Veneciano, grabador italiano (Roma, 1470 – 1540)

Se han conservado muchas estampas suyas, como el Sacrificio de Isaac; San Pablo herido de ceguera; la Adoración de los pastores; una Batalla; Los israelitas recogiendo maná; Asamblea de esqueletos presidida por la muerte.

Su verdadero nombre era Agostino Musi. Al igual que otros grabadores como Marco Dente y Bernardo Daddi, se engloba en el círculo de artistas que trabajaron a la sombra de Marcantonio Raimondi, grabador predilecto de Rafael Sanzio. Como ellos, se especializó en el grabado de reproducción para surtir al creciente mercado de estampas de los grandes del Renacimiento. Su hábito de firmar y fechar las planchas ha contribuido a reconstruir más fácilmente su amplia producción. Se conservan unas 140 obras firmadas, aunque se le atribuyen muchas más.

Fue conocido como Agostino Veneziano debido a su lugar de nacimiento. Sus primeras obras, fechadas en 1514, son copias de La última cena de Durero y de El astrólogo de Giulio Campagnola. Otras dos copias grabadas, de diseños de Andrea del Sarto (Cristo muerto sostenido por tres ángeles, 1516) y de Baccio Bandinelli (Cleopatra, 1515) han permitido situarle en Florencia en esos años. Se mudó a Roma, donde pasó a colaborar como ayudante en el taller de Marcantonio Raimondi.

Hacia 1516 se fecha una plancha creada para Raimondi, La muerte de Ananías (catálogo Bartsch 42), de una serie de grabados sobre Los hechos de los Apóstoles, los tapices para la Capilla Sixtina diseñados por Rafael Sanzio poco antes. Veneziano es el autor de varias de las planchas de la serie, mientras que a Raimondi sólo se atribuye una de ellas.

Hacia 1520 grabó una réplica (Bartsch 347) de la plancha Hércules y Anteo de Raimondi, basada en un diseño de Giulio Romano. Retomó el mismo tema, aunque en una composición diferente, en 1533, con un diseño de Rafael donde el combate entre Hércules y el gigante es presenciado por la madre de éste, la diosa Gea (Bartsch 316).

También tomó de Rafael el diseño de Hombre y mujer uniendo sus manos (Bartsch 471). Otra plancha suya es La academia de Baccio Bandinelli, que muestra el taller de dicho escultor florentino.

Ahmad ibn Baso, arquitecto almohade, (Sevilla, principios del s. XII – 1184)

En toda la historia de la arquitectura musulmana se trata del primer profesional del que poseemos datos ciertos y pormenorizados. Este arquitecto, quizas el primer sevillano de una familia que probablemente había emigrado de Toledo en el s. anterior, era algo más que un simple carif al-banna'in, es decir, un "perito de los albañiles", pues se le atribuye autoridad sobre todos los de Al Andalus, y aunque dificilmente pudiera haberla alcanzado a traves de un proceso de convergencia de los gremios urbanos, no hay duda que los dos primeros califas almohades, sobre todo Abu Yaqub, se la reconocían o se la otorgaban, manteniéndolo en tales condiciones desde el año 1160 hasta que desaparece de la documentación en 1184.

A partir de 1159, por orden directa del califa, comenzó a dirigir, junto a al- Hayy Yais, la planificación y construción de Gibraltar, donde apareció al frente de "todos los albañiles y sus similares y los obreros que les ayudasen y obedeciesen". En 1162 apareció dirigiendo restauraciones en Córdoba, tratando de devolverle su antigua vitalidad para lo que "y trajeron albañiles, arquitectos y obreros para la edificicación de los palacios y las casas de sus barrios para volverlas a levantar. Se construyó y se mejoró su estado. Se encargó de ello el arquitecto Ahmad b. Baso, quien reparó alli todo lo derruido". Construcción de la Buhayra de Sevilla (a partir de 1171). "(...) Mandó el Amir al-Mu/minin al cadí Abu- l-Qasim Ahmad b. Muhammad al-Hauffi, y a Abu Bakr Muhammad b. Yahya b. al-Haza, imam de su mezquita, por la confianza que tenía en la fidelidad y de ambos en su religiosidad y conocimiento de la geometría y de la agrimensura y de los cultivos, que le acotasen de la tierra blanca (...). El alarife Ahmad b. Baso, jefe de los que edificaban en al-Andalus, se ocupó de construir los palacios citados en la Buhayra (...) Había fuera de la puerta de Carmona, en el llano, sobre el camino que conduce a Carmona, huellas antiguas, que se habían cubierto, de la construcción de una acequia. La tierra se elevaba sobre ella y había en la tierra una línea de piedras, cuyo significado se desconocía. Fue a ella al-Hayy Yacis, el ingeniero, y cavó alrededor de los vestigios mencionados, y he aquí que apareció la traza de un acueducto, por el que se conducía el agua antiguamente a Sevilla (...). Niveló la tierra desde este sitio, y condujo el agua por el terreno nivelado hasta la Buhayra citada."

Los textos no ofrecen duda sobre el apel que jugó en la planificación y construcción del nuevo centro urbano de la nueva capital de Al-Andalus a partir del año 1172: "empezó el Amir al-Mu/minin a delinear el emplazamiento de esta mezquita noble y hermosa. (...) se encargó de ello al jeque de los arquitectos Ahmad b. Baso y a sus colegas, los arquitectos constructores de Sevilla, y a todos los arquitectos de al- Andalus, y con ellos a los arquitectos constructores de la capital Marrakus y de la ciudad de Fez y de la gente de allende al Estrecho y se reunieron en Sevilla de ellos y de las distintas clases de carpinteros y aserradores y obreros para las diferentes construcciones en gran número, hábiles cada uno en cada especialidad de las obras (...) Reunió para ello obreros con abundancia de hombres y servidores y con la aportación de útiles de madera, traídos de las costas de allende el Estrecho, como no pudo hacerlo ningún rey de al-Andalus antes de él (...). Era el inspector jefe de los constructores y alarifes el arquitecto Ahmad b. Baso; y encargado del registro de los gastos Abu Dawud Yalul b. Yaldasan, privado del Amir al- Mu/minin y almojarife de las obras. Entre los inspectores sevillanos de esta obra estaba Abu Bakr b. Zuhr y Abu Bakr al-Yannaqi; luego se les asoció en la inspección cAbd al-Rahman b. Abi Marwan b. Sacid al-AcAsi, el granadino. (...) Entonces llegó la partida del Amir al-Mu/minin para su capital, Marrakus el 14 del mes de Sacban del año 571, y mandó a los alarifes y constructores y operarios el volverse a sus patrias". "(...) mandó al gobernador que mandaba en Sevilla (...) construir el alminar dicho (...). El alarife Ahmad b. Baso abrió sus cimientos, junto a la aljama, y encontró en ellos un pozo manantial y lo cegó con piedras y cal, explanó sobre el agua hasta que aseguró las bases de los cimientos. Se encargó del registro de los gastos de la obra el almojarife, Muhammad b. Sacid ya citado"

Ahmadabad o Ahmedabad

Ciudad de la India en el estado federal de Gujarat, junto al Sabarmati

Arte

Conjunto artístico formado por más de 50 mezquitas, una necrópolis real (en el arrabal de Sarjej) y mausoleos. En el sector moderno, edificios proyectados por Le Corbusier. Famosa ermita o asram , fundada por Gandhi.

Desde el punto de vista arquitectónico, Ahmadabad es una de las ciudades más suntuarias del país. Entre sus principales monumentos destaca el Jama Masjid (conocido también como la ‘Gran Mezquita’), una construcción de estilo indosarraceno que tiene 300 columnas talladas en un estilo muy recargado; el templo de Hathi Singh, un santuario jainí construido en 1848, y el edificio de la Asociación de Fabricantes de Tejidos de Algodón, de fecha más reciente y diseñado por el arquitecto francés Le Corbusier. Al otro lado del río se encuentran el ashram (retiro religioso) de Mahatma Gandhi y el museo dedicado a su memoria.

El Museo de Ahmedabad en la India fue encargado al Arquitecto Charles-Édouard Jeanneret-Gris (Le Corbusier), en el año 1951. Después de un debate que tuvo el Ayuntamiento de la ciudad en julio de ese mismo año, el proyecto del museo se convirtió en el principal objetivo a realizar, el “corazón” para el centro cívico.

Simultáneamente Le Corbusier realizo distintos proyectos para Ahmedabad como el Palacio de la Asociación de Hiladores en el mismo año, la Villa Shodhan y La Casa de Manorama Sarabhai.

La idea generadora del Centro Cultural fue la de un Museo “Ilimitado” (Musée à croissance illimitée), que anteriormente Le Corbusier habría proyectado, idea que con el paso de los años sufriría modificaciones e inclusive añadiría nuevos conceptos o elementos.

A lo largo de la obra de Le Corbusier podemos encontrar conceptos que evolucionaron con el paso del tiempo a partir de proyectar y construir. El concepto de museo ilimitado fue una de esas ideas que manejó en dos proyectos con anterioridad, como: El Mundaneum, el Museo Mundial de Ginebra, Suiza, en el año de 1929 y el Musée à croissance illimitée de Sans lieu en 1939. Sin embargo solo tres proyectos de museos se realizaron incluyendo el de Ahmedabad.

La “espiral cuadrada” sigue siendo la constante, disponiendo de los espacios en torno a un patio y por medio de una retícula de columnas que levantan el edificio un nivel a partir de la cota cero; los muros que se proyectan y extienden hacia afuera en planta baja, consiguiendo no tener límites en extensión.

El museo es un prisma que se eleva de la cota cero un nivel sobre Pilotis en una retícula de 7 x 7 metros, formando andadores de catorce metros de ancho generando circulaciones en espiral dentro del edificio. En proyecto cuenta con volúmenes que se ligan mediante la planta baja creando una direccionalidad en espiral aunque no se llegaron a construir. Actualmente cuenta con:

Planta Baja: En planta baja encontramos el vestíbulo de entrada que tiene una triple altura, para llegar a él es necesario pasar por el espacio libre soportado por pilotis. En la parte central encontramos la rampa de acceso al primer nivel, así como unas escaleras que suben al mismo, un núcleo de baños y un kiosco como punto de venta para las reproducciones de arte. También podemos encontrar un depósito de colección del museo, del cual se desprende un elevador para mover las obras a las plantas superiores. En el proyecto original se desprenderían 3 volúmenes del edificio principal, los cuales no se construyeron. En proyecto el primero tendría un atelier con una extensión considerable para la preparación de exposiciones en la planta alta. Sin olvidarnos del auditorio para conferencias y la biblioteca con depósito para libros. Los otros dos son volúmenes independientes tendrían salas arqueológica y antropológica contando cada uno como edificios independientes con circulaciones propias.

Planta Primer Nivel: Llegando por una rampa o por la escalera llegamos a este nivel donde se encuentran las primeras salas de exposiciones que se disponen en forma de pasillos largos que abarcan 7 metros de ancho cada uno. Todas las salas disponen de circulaciones que vinculan la planta baja y esta. Algunas cuentan con dobles alturas para aprovechar el espacio en vertical. En el remate del forjado del entrepiso se encuentra una jardinera hecha de hormigón armado.

Planta Segundo y Tercer Nivel: Estas plantas se ligan mediante las escaleras que se desprenden del primer nivel. Estas conducen a distintas salas de exposiciones que se localizan como en el primer nivel en galerías de 7 metros de ancho. En este nivel se localiza claramente un forjado de concreto que tiene remates en todo el contorno que sobresalen en fachada como piezas independientes.

Cuarto Nivel: En el cuarto nivel tenemos gran parte de instalaciones eléctricas así como el remate del edificio que consta en dejar los muros en fachada bajos para poder tener una abertura donde se filtrara el aire y la iluminación natural.

Azotea: La azotea es un tema importante, ya que aunque no es la clásica terraza empleada en todos los proyectos, Le Corbusier la concibe como vasijas llenas de agua las cuales brindaran frescura al edificio debido a las altas temperaturas que existen en la ciudad. Es por eso que la cubierta es un forjado de hormigón armado que se recubre de una capa de concreto ligero, luego una capa de impermeabilizado, para después cubrirlo por distintas capas de tierra y arenillas para rellenar todas las “vasijas” con agua.

La estructura se compone de losas de hormigón armado y pilotis, con lo cual obtenemos un clásico sistema domino con planta libre. En el primer nivel se encuentra una bandeja de hormigón donde se localizan las instalaciones y a su vez es rematada por una jardinera de hormigón la cual tiene vegetación con lo que se pretende tener un aislamiento térmico natural. Los elementos de circulación son de hormigón y van de la mano con los forjados.

Las Fachadas se componen de muros dobles de ladrillo rojo con distintas separaciones entre ellos en cada fachada, recubriendo el edificio de esta manera para disminuir las temperaturas. En el cuarto nivel podemos distinguir que el forjado tiene un remate en sobresalientes de hormigón que hacen una función para sujetar la fachada principal de ladrillo y dar rigidez necesaria. También podemos apreciar una repisa de hormigón armado como remate en la fachada principal en todo el edificio La azotea es de hormigón armado en módulos de 7x7m o 50 m2, recubierta de hormigón de baja densidad e impermeabilizantes con capas de arena para hacer la función de contenedores de agua.

Los pisos son de hormgión armado y las carpinterías así como puertas de acceso son perfiles extruidos en acero y acero laminar remachado.

Ahrensburgiense

Dícese de una cultura prehistórica que se desarrolló en la fase final del Paleolítico superior en el Norte de Alemania. Entre sus utensilios destacan unas pequeñas puntas ‌de proyectil talladas en espiga. El nombre proviene de la localidad alemana de Ahrensburg.

Marca el final de Paleolítico Superior. Su nombre viene dado por la villa epónima de Ahrensburg, situado a unos 25km al noreste de Hamburgo, en el estado alemán de Schleswig Holstein. Aquí los arqueólogos han encontrado tres importantes poblados: Meiendorf, Stellmoor y Borneck. La industria lítica destaca por un gran número de raspadores cortos sobre lasca, menor número de buriles y pocos perforadores. El utillaje sobre asta de Reno se compone de hachas y arpones de una y dos hileras de dientes. Asociado a estas industria, podría estar la caza de aves con cuyas plumas se rematarían las flechas, cuyas puntas son característica de esta cultura. Los campamentos al aire libre se encuentran cerca de lagos o cursos de agua y son campamentos de verano mientras que los de cueva son invernales. Las manifestaciones artísticas corresponden a escotaduras y líneas entrecruzadas formando complicados diseños.

Aicardo, Juan, arquitecto italiano (Cuneo, Piamonte, fines del s. XVI – 1650)

Arquitecto piamontés, hizo construir varios edificios en Génova, entre los cuales destacan los almacenes de grano, y un magnífico acueducto, que fue concluido por su hijo.

Aichel, Giovanni Santini, arquitecto alemán (1667 – 1723)

Se formó en Italia y, luego, viajó por Inglaterra y Holanda. Algunas veces cultivó el estilo barroco y otras, el estilo neogótico. Se especializó en éste último estilo, un gótico alegre, ingenuo y muy personal, con predilección de las formas estrelladas en sus elegantes y etéreas bóvedas: Marienkirche, Kladrau (1712-26) y las iglesias de Seelau y San Juan Nepomuceno en la Montaña Verde, cerca de Saar (1719-22). Sin embargo, fue un extravagante y no ejerció ninguna influencia ni tuvo ningún discípulo.

Santini nació en Praga de una familia de masones, que se mudaron de Italia a Bohemia durante el siglo XVII. La influencia de Borromini es evidente en su gusto por las formas estrelladas y el simbolismo complejo. Muchas de sus contrucciones son frescas y elegantes, a pesar de todo sus contemporáneos lo catalogaban como un genio incorformista y debido a eso ejerció poca influencia en las generaciones subsecuentes de los arquitectos de Bohemia.

El asteroide 37699 Santini-Aichl fue nombrado en su honor.

Obras suyas son: Entrada del edificio principal en Plasy. La Capilla Ana en Brezany (1705-1707) El monasterio en Plasy (1711-1723) El chateau Karlova Koruna en Chlumec nad Cidlinou (1721-1723) La Iglesia de la Ascensión en Kladruby (Tachov District) La Iglesia de peregrinación de San Juan Nepomuceno en Žďár nad Sázavou (1719-1727) (Patrimonio Unesco) Arquitecto inicial y reconstrucción del Chateau de Zbraslav. Diseños y Construcción del Chateau de Kalec.

Aija

Ciudad de Perú, capital de la provincia homónima (Aija), perteneciente al departamento de Ancash. Se encuentra situada a 70 km al SO de Huaraz, sobre la carretera que une Recuay -en el Callejón de Huaylas- con Huarmey, sobre el litoral Pacífico. Emplazada a 3.515 m de altitud, en la margen derecha de un riachuelo que fluye hacia el Huarmey.

Patrimonio artístico

  En sus alrededores se encuentran numerosos restos arqueológicos, como monolitos tallados con representaciones antropomorfas y bajorrelieves. En la cumbre del cerro Quillayoc, se encuentran las ruinas de lo que debió ser un templo consagrado al culto a la Luna, y que probablemente fue el centro religioso de la región. Según testimonio del arzobispo Toribio Alfonso de Mogrovejo, que visitó la zona en 1593, la población contaba por aquel entonces con "ochocientas noventa y siete ánimas", y un obraje en el que se empleaban cien obreros.

Aikman, Guillermo, pintor escocés (1682-1731)

Estudió en Italia y después estuvo en Turquía y en Inglaterra, donde halló un generoso protector en el duque de Argyle. Sobresalió en los retratos. Es estimado por sus compatriotas por la gracia y elegancia de sus composiciones, de las cuales se han conservado, entre otras, los retratis de los personajes más distinguidos de su tiempo. Fue amigo de los primeros poetas de su nación; y cualquiera que sea el lugar que ocupe entre los artistas, merece reconocimiento porque fue el primero que dio a conocer y alentó el mérito naciente del poeta Thomson.

Ainaud de Lasarte, Joan, historiador y crítico del arte español (Barcelona, 1919 – 1995)

Figura relevante en la organización de numerosos museos españoles, destaca también por sus obras sobre arte medieval.

Hijo de Manuel Ainaud y nieto de Carmen Karr, realizó estudios por libre de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Se doctoró en historia en Madrid el año 1955. Estudió historia del Arte en los Estudios Universitarios Catalanes con Agustí Duran i Sanpere y Ferran Soldevila.

Fue director de los Museos de Arte de Barcelona (1948 1985) y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, presidente del Instituto de Estudios Catalanes (1978 1982); miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, de la Real Academia de las Buenas Letras de Barcelona, correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Real Academia de la Historia, miembro de la Junta Consultora de Òmnium Cultural, de la Académie de Beaux Arts belga y del Consejo Internacional de Museos (ICOM), y presidente del patronato del Instituto Amatller de Arte Hispánico. Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona entre 1968 y 1978, donde fue uno de los fundadores del departamento de Historia del Arte. Comisario en numerosas exposiciones, entre las que se destacan Catalunya, la fábrica de España (1985) o la Gran Exposición de Arte Románico (1961) en el Palacio Nacional de Montjuïc, patrocinada por el Consejo de Europa, el catálogo de la cual es un libro de referencia del arte románico en Cataluña.

Obras suyas son: Cerámica y vidrio, 1955; Jaime Huguet, 1955; Escultura gótica en colaboración con Duran i Sanpere, 1956; Miniatura, grabado y encuadernación con Domínguez Bordona, 1958; Pinturas románicas españolas, 1962; Cerámica (colección "Ars Hispaniae"), 1964; Museo de Arte de Cataluña. Arte Románico. Guía; 1973; Los vitrales medievales de la iglesia de Santa María del Mar con Joan Vila Grau y Assumpta Escudero (Premio Crítica Serra d'Or de Investigación, 1986)), 1986; Los vitrales de la catedral de ‌Girona con Joan Vila Grau y Assumpta Escudero, 1987; El palacio de la Generalitat, 1990; La Pintura Catalana (tres tomos: La Fascinación del Románico; Del Esplendor del Gótico al Barroco; Del s. XIX al Sorprendente s. XX) (Premio al libro mejor editado del año otorgado por el Ministerio de Cultura. Premio al libro mejor editado del año otorgado por el Gremi d'Editors de Catalunya. Premio Nacional de Artes Plásticas de Cataluña al autor Joan Ainaud de Lasarte), 1989 1991; Los vitrales de la catedral de Barcelona y el monasterio de Pedralbes con Joan Vila Grau y Assumpta Escudero, 1995.

Se le han hecho algunos reconocimientos, entre ellos, la cruz de San Jorge de la Generalidad de Cataluña (1982), medalla de Oro de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura (1982) medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona al mérito científico (1993) y premio de Honor Lluís Carulla (1994).

Ainaud Sánchez, Manuel, pedagogo y dibujante y pintor español (Barcelona, 1885 – 1932)

Director General de la «Asesoría Técnica de la Comisión de Cultura» del Ayuntamiento de Barcelona y miembro del Consejo de Cultura de la Generalidad de Cataluña.

De padre francés, pionero de la fotografía en Cataluña, y madre andaluza fue el menor de 7 hermanos. Estudió primaria en las escuelas del Ateneu Obrer de Barcelona donde ya empezó a destacar como dibujante, teniendo de profesor a Antoni Gelabert. También tomó clases con el pintor Joan Roig, aunque fue muy autodidacta. 

Formó y lideró el grupo artístico «Els Negres», denominación en alusión a los dibujos y composiciones al carbón de temas urbanos y multitudes (de manera parecida a Modest Urgell) principalmente, con una cierta intención social, que realizaban. Expuso en Els Quatre Gats por primera vez en el año 1903 junto con su amigo el escultor Enric Casanovas,1​ presidió la sección de Arte y Literatura del Aplec Catalanista, colaboró con «Les Arts i els Artistes» y alternó la actividad artística con la pedagogía. En el año 1905 creó la Agrupación Artística, que organizó varias exposiciones notables.

Ingresó el año 1909 como profesor de dibujo y trabajos manuales en la Escuela Horaciana, cabecera de las nuevas corrientes pedagógicas y dirigida por Pau Vila. Posteriormente fue director del Nuevo Colegio Mont d'Or, donde conoció su mujer, una de las hijas de Carmen Karr, Carme de Lasarte Karr, con la que se casó en 1918 y tuvieron 4 hijos: Joan, historiador y crítico de arte, Josep Maria, historiador, abogado y político, Anna y Montserrat.

Realizó viajes, a partir del año 1914, a Francia, Italia, Bélgica y Suiza para conocer directamente las experiencias de las nuevas escuelas y metodologías que se imponía en Europa.

En el año 1915 fue elegido presidente del Ateneo Enciclopédico Popular, desde donde ya había dedicado sus esfuerzos a conseguir una escuela pública gratuita y de calidad, tarea que desempeñó hasta 1918. Organizó una intensa campaña a favor de la enseñanza pública a través de la prensa, de conferencias a entidades obreras y dirigiendo manifestaciones ciudadanas. Sus campañas como presidente en pro de la renovación en la enseñanza tuvieron gran eco entre la sociedad barcelonesa. Fruto de este trabajo, según Salvador Domènec,2​ fue nombrado director general de la asesoría técnica de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona en 1917. Recuperó cerca de cuarenta antiguos legados que el Ayuntamiento tenía olvidados, para la construcción de escuelas (“Grupos Escolares”), con una subvención del 50% del Estado, y proyectó un ambicioso plan de construcciones escolares, en colaboración con el arquitecto Josep Goday. También impulsó toda una serie de servicios complementarios como las Cantinas Infantiles, los Baños de Mar, las revisiones médicas, las Colonias de Verano y las modélicas escuelas innovadoras, como la Escuela del Mar (1922) o la del Guinardó (1923). Contó con buenos colaboradores, como el Dr. Mias, Ventura Gassol, Ramon Jori, Antoni Gelabert, Pere Vergés o Artur Martorell. En 1922, consiguió la aprobación del Patronat Escolar, que dio un gran impulso a la enseñanza primaria en Barcelona e influyó en gran manera en la pedagogía, formando y seleccionando maestros. En el año 1926 participó de nuevo en la Junta del Ateneo Enciclopédico Popular, ocupando el cargo de bibliotecario.

La dictadura de Primo de Rivera lo destituyó de su cargo por el carácter liberal y catalanista de su labor, no pudiendo volver al Ayuntamiento hasta el año 1930. Ya durante la Segunda República retomó el trabajo interrumpido; en un solo día, por ejemplo, en el año 1931, pudo inaugurar 11 grupos escolares nuevos. Fue nombrado miembro del Consejo de Cultura de la Generalidad, vocal del Comité de la Lengua y consejero de Instrucción Pública en Madrid, hasta que una grave enfermedad acabó con su vida a los 47 años, en 1932.

Se le ha dedicado una plaza en Barcelona, en San Martín, un espacio de unos 7.400 metros cuadrados. Por otro lado, el Instituto de Estudios Catalanes ha concedido ayudas de estudio con el nombre «Premio Manuel Ainaud».

Ainmuler, Maximiliano Emanuel, pintor de vitrales alemán (Münich, 1807-1870)

Bajo la tutela de Gartner, director de la Real Fábrica de porcelana de Nymphenburg, se dedicó al estudio de la pintura de cristal, como un proceso mecánico y como un arte, y en 1828 fue nombrado director de la recién fundada Real pintado de vidrio fábrica en Munich.

Las primeras muestras de trabajo de Ainmiller se encuentran en la catedral de Ratisbona. Con pocas excepciones, todas las ventanas de la catedral de Glasgow de la mano. Las muestras también se puede ver en St Paul's Cathedral y Peterhouse, Cambridge, y la catedral de Colonia contiene algunas de sus mejores producciones. Ainmiller había una considerable habilidad como pintor de petróleo, sobre todo en interiores, sus cuadros de la Capilla Real del Castillo de Windsor y la Abadía de Westminster está muy admirado. Está enterrado en el antiguo Südfriedhof en Munich.

Airola, Ángela Verónica, canonesa y pintora italiana (Génova, 1600 - 1699)

Pintora del período barroco, activo principalmente en Génova. Fue discípula del pintor Domenico Fiasella . Se convirtió en una monja de la orden de San Bartolomé Oliveta dell 'en Génova. Pintó varias obras, principalmente religiosas, que se conservan en los conventos en los que estuvo. 

Aitken, Robert Ingersoll, escultor estadounidense (1878 - 1949)

Nacido en San Francisco, Aitken estudió en el Instituto de Arte Mark Hopkins Institute of Art junto con Douglas Tilden. De 1901 a 1904 fue instructor del Instituto. En 1904 emigró a París, Francia, donde continuó sus estudios. Volvió luego a Nueva York, donde trabajó como instructor de Arte en el Art Students League of New York. 

Su trabajo incluye la fuente Science (Ciencia) y las estatuas Great Rivers (Grandes ríos) del Capitolio del Estatal de Missouri, La estatua Iron Mike en la isla Parris, en Carolina del Sur, varias esculturas militares en la Academia West Point, y el Temple of Music (Templo de la Música) y el Monumento Dewey en San Francisco, California.

Posiblemente su obra más conocida es el frontis oeste del edificio de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que lleva la inscripción Equal Justice Under Law (Justicia igualitaria ante la Ley). La escultura, sobre la entrada del edificio, consta de ‌nueve figuras: la Libertad rodeada de figuras representando el Orden, Autoridad, Concejo y Mejora. Estas figuras alegóricas representan personas reales que tuvieron que ver con la construcción del edificio: Aitken mismo está representado a la izquierda de la Libertad.

Muchos de sus trabajos fueron tallados por los Hermanos Piccirilli.

Aivazovsky Iván Konstantinovitch, pintor ruso (Theodosia, Crimea, Ucrania, 1817 – 1900)

De ascendencia armenia, se hizo famoso por sus paisajes marinos. En 1833 ingresó en la Academia de Arte de San Petersburgo, recibiendo dos años después la medalla de plata en un certamen artístico por su obra Estudio aéreo sobre el mar. Esta pintura fue elegida para decorar el Palacio de Invierno. En 1841 comenzó un viaje de cinco años que le llevaría por distintos países, entre ellos Italia, Portugal, España, Francia, Reino Unido y Holanda. En 1842 conoció al célebre paisajista Turner. A su regreso a Rusia, en 1844, recibió el nombramiento como académico de la Academia de San Petersburgo. Dos años después fue nombrado profesor en la misma institución. 

En 1848 celebró su primera exposición en Moscú. En 1853 participó en las excavaciones arqueológicas realizadas en Teodosia, sacando a la luz numerosos objetos de arte que pasaron a formar parte de las colecciones del Hermitage. En 1857, tras una brillante exposición de sus obras celebrada en París, Aivazovski fue condecorado con la Legión de Honor. En 1869 visitó Egipto.

El pintor Ivan Konstantinovitch Aivazovsky hizo cerca de 6.000 pinturas marinas.

Sus numerosas marinas le hicieron merecedor del nombramiento de pintor oficial de la marina rusa.

El Arte de Aivazovsky es el arte del Hombre y la Humanidad; es la denuncia de la opresión y el despotismo. Él es el artista del principio de la libertad, y el verdadero abogado de la Madre Naturaleza.

Hovhannes (Ivan) Aivazovsky es el fenómeno más interesante del arte del s. XIX. Ganó fama internacional a la edad de 25 años, fue elegido miembro de cinco Academias europeas y le fue otorgada la medalla de la Legión francesa de Honor. Delacroix se refirió con reverencia y Turner lo llamó un genio.

El nombre de Aivazovsky está intricadamente limitado con el mar. "Quizás nadie en Europa ha pintado la belleza extraordinaria del mar con el tanto sentimiento y expresión como Aivazovsky tiene",escribe V. Adasov.

En sus mejores marinas (con un legado de aproximadamente 6000, hay algunos trabajos dignos de su habilidad artística y otros donde resalta el mérito a su atención ‌artística singular) él ha revelado su ego interno a través del espíritu de los tiempos, sus ideales de humanismo, y el amor de libertad. El Artista vivió por estos ideales; el amor que él tenía hacia los oprimidos, la ayuda que él ofreció y el trabajo que él hizo para el bien público hicieron de él un individuo excepcional y un verdadero hijo de sus tiempos.

Aivazovsky nació a una familia armenia en la ciudad de Theodosia en la Crimea (los antepasados del artista se llamaron Aivazian. Su padre se llamó Haivazosky. Hovannes y su hermano decidieron llamarse Aivazian o Aivazovsky. Algunos de los trabajos del artista llevan la firma Hovhannes Aivazian. A la edad de veinte años se gradúa en la Academia de Arte de San Petersburgo con la medalla de un oro. Él viaja a Italia para continuar sus estudios y retorna como un pintor de marinas aclamado internacionalmente. No le interesaban la seguridad financiera ni vida de lujo. Él vuelve a su tierra natal, edifica un taller hogar en la costa y, hasta los últimos días de su vida, se dedica al trabajo que él ama. Participa en exhibiciones por todo el mundo. Obtiene el reconocimiento y la gloría en grado sumo como representante de arte ruso contribuyendo a su conocimiento y su famialirización por parte de todo el mundo.

En el trabajo creativo de Aivazovsky uno encuentra notables aspectos de la cultura armenia y el temperamento nacional, imposibles de separar su arte de sus connacionales. Es esta característica que otorga su única calidad a la creatividad de Aivazovsky.

Después de la guerra ruso persa, al principio del segundo cuarto del s., Armenia Oriental cayó bajo el mandato ruso. Armenia occidental todavía estaba bajo el dominio turco. El movimiento de Liberación en Grecia y los Balcanes se volvió un incentivo para los armenios. La ola de vida espiritual encontró su reflexión en el arte y literatura.

Los artistas armenios recibieron su educación en las escuelas europeas y rusas, siendo Aivazovsky uno de los primeros, y así pudo introducir los nuevos conceptos en nuestro arte nacional. Este proceso culminaría después en la clarificación y purificación de nuestro idioma artístico nacional.

Incluso en años tempranos, Aivazovsky tenía una comprensión vívida y emocional de la realidad. Continúo siendo en el fondo un romántico incluso a través de su arte nunca podría separarse de su formación académica. El idioma expresivo del Artista estaba en la armonía completa con las técnicas que él usó. Cuando un muchacho joven Aivazovsky había conocido el mar, lo había amado apasionadamente y conoció los secretos de sus movimientos. Era esta memoria, junto con su imaginación que era responsable de sus mejores trabajos. En lugar de meramente "reproducir" el mar, Aivazovsky nos cuenta sus fábulas y así hace una declaración simbólica.

Aivazovsky dejó su marca en el arte contemporáneo a través de sus propias reglas y su propia vista mundial; él era en verdad, por un lado su formación académico y sus inclinaciones románticas.

En el lienzo "Los Hermanos Mejitaristas en la Isla de San Lazaro", por ejemplo, la isla da la impresión de una nave en el ocaso y las personas parecen ser viajeros de ‌esperanza y sueños.

El concepto de luz es un todo importante para Aivazovsky. El espectador perceptivo observará que mientras pinta las olas, nubes o espacio del cielo, el énfasis del Artista está en la luz. En el arte de Aivazovsky la luz es el símbolo eterno para la vida, esperanza y la fe. Este concepto tiene sus raíces más profundas en la cultura armenia y una marca de su continuidad para la próxima generación de artistas armenios. El Artista había oído las canciones de los poetas medievales que glorifican la luz en las iglesias armenias. En sus últimos trabajos ("Entre las Olas") la luz desciende de una fuente inadvertida como rayo poderoso que agujerea la oscuridad y establece la esperanza.

En los lienzos que pintan las tormentas (qué constituye más de la mitad del legado de Aivazovsky ) la solidaridad del hombre con el hombre es evidente en la lucha contra los elementos.. El hombre no se rinde; él triunfa. Ésta es la expresión del rasgo popular de optimismo extremo y resistencia. La ironía en el romanticismo de Aivazovsky es la fe que el hombre (esta criatura diminuta del Universo) tiene en la vida y Naturaleza. En el políticamente turbulento s. XIX, es esta misma fe inquebrantable que los armenios mantenían en su lucha por su auto determinación.

Para terminas con la "Cuestión armenia", el Sultán Abdul Hamid, en 1895, ordenó la masacre de centenares de miles de armenios. Numerosos monumentos culturales armenios fueron quemados o destruidos. Estos trágicos hechos conmocionaron a Hovannes: "Mi corazón está lleno de pesar por nuestra gente muerta en esta matanza, trágica e inaudita.... " así le escribía al Catholicos armenio Jrimian. Él arrojó al mar la medalla que el Sultán le había otorgado años atrás. Pintó y exhibió lienzos que pintan y describen la matanza. Embargado por el dolor y pesar pintó "La Explosión de la Nave turca" última obra que nunca pudo terminar. La fecha fue el 2 de mayo de 1900.

La casa de Aivazovsky en Theodosia se volvió un lugar para la peregrinación artística. Fueron invitados allí numerosos artistas armenios y también actores y músicos donde pudieron trabajar. Fue allí que artistas como Bashinjagyan, Sureniants, Makhokhian y Shabanian empezaron su vida creativa. El sueño de Aivazovsky era crear una unión de artistas armenios de todo el mundo.

Durante su período largo de vida creativa, y sobre todo después de las 1868, Aivazovsky pintó decenas de pinturas con temas armenios. Sus paisajes que pintan la vida en Tbilisiel Lago Sevan y el Monte Ararat popularizó el género en el arte armenio. También pintó una serie de trabajos con los temas de la Biblia y de la historia antigua armenia. Dos de sus trabajos que se exhibieron en la Iglesia en Theodosia y han inspirado su patriotismo desde entonces.

Es imposible de apreciar el arte armenio del s. XIX sin Aivazovsky. Es igualmente imposible de ignorar sus raíces armenias y considerarlo un artista ruso. Hoy, se ve el arte del gran artista del mar como el ejemplo más bonito del eslabón íntimo entre las culturas rusas y armenias.

Según sus deseos, Aivazovsky fue enterrado en la Iglesia armenia de St. Sarkis en ‌Theodosia. Su lápida tiene una cita de la "Historia de los armenios" de Movses Jorenatsí "Nacido un mortal, él dejó recuerdos inmortales".

Hoy sus obras han cobrado altísimo valor, incluso monetario, las grandes casas de remates de arte europeas subastan sus obras en valores millonarios. Shahen Khachatrian Director de Art Gallery Nacional y Martiros Saryan Museo.

Aix en Provence

Ciudad de Francia en el departamento de Bouches du Rhône, en el valle del Aix. Fundada por los romanos en 123 a. de J.C. (Aquae Sextiae), después de haber sido escenario de la victoria de Mario sobre los teutones (102 A. DE J.C..). En el s. XII fue la cap. del condado de Provenza.

Arte

Hay muchos edificios religiosos importantes en la ciudad, entre ellos se puede citar a la catedral de Saint Sauveur, la catedral gótica en la rue J. de la Roque, frente a la Universidad, la catedral de Saint Sauveur, que fue construida entre los s.s V y XVIII, lo cual se manifiesta en la ausencia de homogeneidad estética en la fachada principal, influida por las corrientes arquitectónicas de los s.s XII a XVI. Presenta un imponente campanario octogonal construido en dos cuerpos ahusados, que data de 1323. El interior presenta tres naves: una románica, una barroca y una gótica. La obra artística más importante de la Catedral es el Triptyque du Buisson ardent (Tríptico de las zarzas ardientes) de Nicolas Froment. Importantes tapices como Vie de la Vierge et de Jesús, de finales del s. XV; del mismo periodo data el Retable de la Légende Saint Mitre. Destaca la falsa caja de órgano pintada en relieve frente a la auténtica. Significativo baptisterio prerrománico. El claustro de la Catedral está considerado una de las joyas del Románico en Provenza. También son dignos de mencionat la iglesia de Saint Jean de Malte, el monasterio del Saint Sauveu, la iglesia de Notre Dame de la Seds la iglesia del Saint Esprit y la iglesia de la Madeleine (1691), cuya fachada fue realizada en 1855.

Otras construcciones importantes son Plaza de los cuatro delfines, construida en 1667 que, situada en la confluencia de las calles rue du 4 Septembre y rue Cardinale, destaca por su fuente decorada con cuatro esculturas de delfines con las aletas levantadas y está rodeada de mansiones, como la de Boisgelin, que data del s. XVII; la Fuente de la Rotonda o de las tres Gracias (1860); el Ayuntamiento (1562); la Torre del Reloj (1511); la Fuente de agua caliente (1734); la Fuente del Rey Renato (1824); la Plaza Albertas; el Puente de Saint Pons, Puente des Trois Sautets; numerosos hoteles, como el Hotel d'Estienne de Saint Jean; el Pabellón negro, actualmente Centro Nacional de Danza.

Aizenberg, Roberto, pintor y escultor argentino (Federal, Entre Ríos, 1928 Buenos Aires, 1996)

Es considerado como el más importante surrealista de la Argentina. Era hijo de un inmigrante ruso judío que se estableció en las colonias judías de Entre Ríos, en la localidad de Villa Federal, ahora conocida como Federal. Cuando tenía 8 años su familia se mudó a la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de La Paternal. Allí realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. Comenzó la carrera de arquitectura pero la abandonó para dedicarse a la pintura.

Sus comienzos fueron como alumno de Antonio Berni y luego más tarde con Juan Batlle Planas, quien le inculca el surrealismo, en la década del 50. En 1969 el Instituto Torcuato Di Tella realizó una importante exposición retrospectiva de su obra (dibujos, collages, pinturas y esculturas).

Poco antes comenzó a convivir con la periodista y escritora Matilde Herrera y sus tres hijos. Luego de producido el golpe militar que dio origen a la dictadura conocida como Proceso de Reorganización Nacional, en 1976 y 1977, fueron secuestrados los tres hijos de su compañera y sus respectivas parejas; una de ellas, Valeria Belaustegui, estaba embarazada. Todos permanecen desaparecidos.

En 1977, a causa de la dictadura argentina de 1976 1983 debió exilarse en París. Una vez recuperada la democracia, volvió a Buenos Aires en 1984.

Murió en Buenos Aires el 16 de febrero de 1996 cuando preparaba una gran exposición retrospectiva de su obra en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Aizenberg, como Giorgio de Chirico, admiraba la arquitectura, la idea de construcción, y en especial la arquitectura del Renacimiento. Su obra está permanentemente influida por esta fascinación sobre la que reflexionaba: “Me interesa mucho la arquitectura me dijo , todo lo que tiene que ver con el espacio tridimensional y no sólo con el espacio pictórico... que es bidimensional”.

La obra de Aizenberg muestra torres aisladas, ciudades vacías, edificios misteriosos y deshabitados, raras construcciones poliédricas. Utilizaba óleos de secado lento para obtener acabados perfectos, una gran densidad y un brillo fuera de lo común en sus obras. Laura Feinsilber habla del "rojo Aizenberg, verde Aizenberg, azul Aizenberg". Utilizaba una técnica de pintura en dos fases:

La primera, utilizando el automatismo, librándose al azar;

La segunda, excluyendo todo azar, seleccionando unos pocos bocetos de entre decenas y analizando la información generado por la fase automatista.

Prestaba una gran atención a los avances científicos referidos a los procesos cerebrales relacionados con la creación. Estudiaba apasionadamente textos sobre genética y psicología y mantenía extensas conversaciones con científicos como el biólogo Daniel Goldstein. En este sentido Aizenberg decía: “Pienso que tomamos muy por encima, abordamos todas las actividades de la especie humana sin reflexionar que primero está la especie, el macroorganismo cuyos designios no conocemos, que a lo sumo podemos sospechar vagamente...”

Aizenberg criticaba severamente la utilización de modelos en la enseñanza del arte. ‌Para él, el modelo implicaba una "rigidez total, anacrónica, totalitaria, en el sentido de la dependencia del artista al modelo, a la autoridad del modelo, es la enseñanza del arte". El modelo, para Aizenberg, era lo opuesto a la libre expresión. Sostenía que la esencia del arte moderno era la ausencia de un modelo para copiar o de una realidad exterior que debía ser imitada.

La influencia de Juan Battle Planas fue fundamental para Aizenberg. Batlle era un artista inclasificable destacaba la importancia del surrealismo y el psicoanálisis, y ubicaba la pasión en el centro de la actividad del artista, con el fin de utilizar el automatismo energético como agente catalizador del inconsciente colectivo.

El poeta Carlos Barbarito, autor de un libro sobre Aizenberg, destaca la presencia del silencio en la pintura de este: “¿De qué nos habla el silencio en Aizenberg? De la soledad, de la condición humana, de nuestros límites y de nuestra finitud, de la angustia”.

“Para el logro de esa perfección, Aizenberg elimina todo lo accesorio, y así como cualquier rastro que signifique duda, impulso incontrolado, en un esfuerzo casi ascético por recurrir solamente a lo esencial. Pero aunque elimine toda huella relacionada con lo vital inmediato ( que incluye el error, la vacilación y hasta la torpeza), su obra presenta una curiosa palpitación que, aunque apartada de la vida común, refleja la sorprendente vitalidad de lo visionario” (Aldo Pellegrini).

La obra de Roberto Aizenberg atraviesa dos períodos diversos de la historia de nuestra pintura: el vanguardismo de los años sesenta y su posterior crisis y agotamiento. Y, sin embargo, como bien anotó el crítico Fermín Fevre, su pintura y su temática son atemporales. Lo que lo llevó a denominarlo un pintor esencialista.

Si el propósito de lo moderno es desechar todo aquello que no remita al presente, a los nuevos días que corren veloces en Aizenberg, una elaboración rigurosa encaminada a la construcción de formas puras, cuya perfección lo emparentan con una pintura, que él mismo no dudó de calificar de clásica, anterior, muy anterior: la del Renacimiento.

Ahora, ¿qué se entiende por esencial ? Es lo relativo o perteneciente a la esencia, es decir aquello que es verdad tras la apariencia cambiante. Por lo tanto, no sujeto al tiempo, invariable. La relación entre los hechos y las esencias es que los primeros se fundan en las segundas, pero no al revés. Esto, como apunté antes, coloca a quien privilegia lo esencial en directa oposición con quien privilegia lo contingente, cosa esta última insoslayable de toda vanguardia, de todo movimiento moderno.

¿Esto quiere decir que Roberto Aizenberg trabajaba de espaldas a su tiempo ? No, sólo se servía de los métodos y técnicas de la vanguardia (el automatismo psíquico puro de los surrealistas) pero dotando a su obra de elementos diversos, ajenos a la estricta temporalidad de lo moderno. Es más, hay un aspecto en la labor de Aizenberg que lo emparenta con la pintura del Renacimiento : al boceto surgido gracias al automatismo le sigue un trabajo posterior muy estricto, sucesivas capas de pintura hasta lograr el acabado perfecto. Quizás el ejemplo más cercano a Aizenberg sea Giorgio De Chirico, ambos pueden ser llamados pintores metafísicos.

Aizenberg inició su obra en medio del apogeo del informalismo. Sus primeros cuadros, pequeños, estaban pintados, a contracorriente del arte hegemónico, con una técnica depurada, próxima a la renacentista italiana. Esto lo convirtió, de entrada, en un creador solitario, excéntrico. Pero no sólo la obra, la personalidad de Aizenberg era la de un solitario, la de un excéntrico. Había una estrecha relación entre persona y creación en él, relación de la que era consciente. Cada vez que pienso en este aspecto recuerdo a Artaud cuando dice: No amo la creación separada... Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí. No existía separación en el arte de Aizenberg con relación a la persona que lo hacía, entre sus cuadros únicos, misteriosos, de técnica rigurosa, obsesivamente acabada y el artista de vida y forma de ser distantes, casi inabordable.

Desde el comienzo, Aizenberg tomó un camino que consideró el único posible y lo recorrió con total fidelidad. No hay en ningún momento de su trayectoria como artista un desvío, un acercamiento a tal o cual moda, todo es una absoluta concentración en un estilo y modo de expresión que el propio Aizenberg no dudaba en llamar clásicos. Es decir, una pintura sin desbordes, severa, uno de cuyos ejemplos sería, en nuestro s., la de Leger, en contraposición con la plástica romántica, más desbordada, menos rigurosa, como la de Picasso y Pollock.

Cada cuadro de Aizenberg, sin excepción, está ejecutado en dos momentos o fases: uno, donde predomina el azar y otro, donde el azar es excluido. La primera fase es la del automatismo, recurso típicamente surrealista, en la que el artista deja que su mano se mueva con total libertad sobre el papel. El resultado del automatismo es una enorme cantidad de imágenes, un sinnúmero de bocetos, a los que es necesario elegir algunos y desechar el resto.

En sus investigaciones acerca del automatismo, Aizenberg llegó a una conclusión: ...sentí que las imágenes que aparecen en los surrealistas, las producidas por el automatismo, no es que sólo estén dentro del individuo sino que forman parte de una trama muy compleja de circulación de la información. A partir de esta conclusión, cada boceto nacido del automatismo sería fruto de una recepción, donde el artista oficiaría de antena, de información casi sin interferencias, sin ruidos. El artista captaría lo que posee interiormente y cuanto sucede fuera de él, en el universo, de modo múltiple y sincrónico. Así, existiría entre micro y macrocosmos una relación de vasos comunicantes que el artista captaría gracias al automatismo.

Un aspecto notable en Aizenberg es su preocupación por la ciencia, sobre todo el relacionado con los procesos cerebrales relacionados con la creación. De nuevo hay una proximidad con De Chirico, quien alguna vez dijo: ...yo me pierdo en sueños extravagantes ante el espectáculo de mi pintura y me sumerjo en reflexiones sobre la ciencia de la pintura y sobre el enorme misterio del arte.

Resulta infrecuente encontrarse con artistas que, además de reflexionar sobre su propia obra, indagan profundamente en el fenómeno del arte en general y en los mecanismos biológicos y psíquicos vinculados con el quehacer artístico. En nuestro medio, el caso de Aizenberg es excepcional. Me consta su pasión por la lectura de ‌textos sobre genética y psicología, fui testigo de sus prolongadas y apasionadas charlas con el biólogo Daniel Goldstein.

Aizenberg dice: ...Pienso que tomamos muy por encima, abordamos todas las actividades de la especie humana sin reflexionar que primero está la especie, el macroorganismo cuyos designios no conocemos, que a lo sumo podemos sospechar vagamente... Pero no se piense que el trabajo artístico y las reflexiones acerca de ese trabajo corrían, en Aizenberg, por cuerdas separadas, se trataba de una sola cosa, una suma. Una de sus preocupaciones centrales era, como actividad específica de la especie humana, indagar qué mecanismos (que no dudaba en calificar de pulsiones, de necesidades biológicas) intervenían en la creación pero sin obviar, por el contrario teniéndolas siempre presentes, las cuestiones básicas tales como qué es la especie humana, qué es el hombre y qué es la mente.

Una de las pocas disciplinas me dijo una vez en las que he encontrado que se sigue aferrado a una rigidez total, anacrónica, totalitaria, en el sentido de la dependencia del artista al modelo, a la autoridad del modelo, es la enseñanza del arte. Lo decía basándose en experiencias personales, dos años de actividad como profesor en instituciones educativas. Allí tuvo ocasión de observar a muchos profesores haciendo que los alumnos copiaran modelos. Este hecho lo espantaba, tanto como a mí la realidad de una enseñanza de la literatura con suma frecuencia detenida en los días de Bécquer y Darío, como si el arte del s. XX, acaso el más rico y complejo de la historia, para esos profesores no hubiese nunca existido.

El uso del modelo, para Aizenberg, es lo opuesto a la libre expresión. El alejamiento del arte de un modelo a copiar, de una realidad exterior a imitar, es piedra basal de lo moderno. Pero esto no es entendido por la generalidad, sólo por una minoría todavía, si bien hay mucha gente que tiene noticias del arte moderno, son relativamente pocos todavía los que lo llegaron a conceptualizar. Aquí está la causa de lo que Aizenberg llamaba desconcierto, la existencia de un gran número de personas, incluidos profesores, que creen que hay que saber dibujar o pintar, en el sentido de que existe un modo de arte, un único paradigma al que se debe seguir. Cuando el arte de este s. que termina es un abanico, una pluralidad de expresiones a menudo contrapuestas.

Por este motivo, Aizenberg rechazó en su momento la enseñanza de Antonio Berni, artista inmenso y sin embargo de criterios académicos frente a sus alumnos. Y consideró siempre iluminadora su relación con Batlle Planas, con quien se identificó plenamente desde el primer momento. Quedará para un estudio posterior qué elementos si los hay de la obra del pintor de las noicas y los profetas se encuentran presentes en Aizenberg, aquí hablaré de lo que sí le dejó huella indeleble en su trato con el maestro.

Se trata del método de enseñanza practicado por Batlle, un hombre influenciado por el surrealismo, el psicoanálisis y la filosofía de Gurdieff. Para alguien que venía desencantado con el rigor académico, molesto con la preservación a rajatabla del status quo, conocer a Batlle significó una experiencia inolvidable. Fue Batlle quien le hizo tomar conciencia de su pasión, hasta entonces Aizenberg ignoraba que poseía tal bagaje creador. Imagino la sorpresa y, luego, la casi veneración del joven entrerriano al oír a Batlle, quien adhería al surrealismo, como afirma Pellegrini, predicándolo mediante una argumentación que más tenía que ver con Gurdjieff que con los surrealistas: hablaba de la existencia de un automatismo energético como agente catalizador del inconsciente colectivo.

La influencia de Batlle Planas en Aizenberg fue de carácter filosófico. Influjo decisivo, duradero. Batlle fue un artista inclasificable, aunque la crítica se afane en rotularlo de surrealista. Si el propio Batlle adhirió en sus escritos al movimiento, en otros se manifiesta heterodoxo, próximo al misticismo.

Aizenberg nada tenía en común con el misticismo, pero compartía con su maestro un ansia de absoluto. Esto se daba tanto en el plano ideológico como en el plano artístico: ambos estaban ocupados en indagar en lo que Batlle llamaba la acción interno mecánica gestora de la creación, en usar la evocación y las imágenes oníricas, la irrealidad, término que Aizenberg aborrecía, para, como bien anota Févre, llevarnos a la realidad.

Batlle en sus escritos y conversaciones se manifestaba como una personalidad múltiple, el zen, la magia, la psicología y una creencia en una metabiología cohabitaban en su mente y en sus obras. Este deseo de absoluto, de encontrar una cosmovisión abarcadora, aparece en Aizenberg, aunque en éste las preocupaciones pasaban por el terreno de lo científico, sobre todo la biología. Pero, de algún modo, partiendo ambos de presupuestos diversos, uno se nos aparece como un idealista y el otro como un materialista, se vio antes, se valen de los mismos recursos, de un semejante deseo de volver atemporal cada obra.

Aizenberg se relaciona con Batlle en 1948. Estudiaba entonces Arquitectura. La influencia de uno sobre otro resultó fundamental, la decisión de Aizenberg de abandonar la carrera y ser pintor data de apenas dos años más tarde. Ya en 1954, junto con otros discípulos de Batlle, expuso sus primeros dibujos en la Galería Wilensky.

Una palabra se repite en cuanto se escribió acerca de la obra de Aizenberg: silencio, noción que rocé en alguna parte de estas notas.

Puede decirse que el arte actual, con suma frecuencia, se repliega sobre sí mismo para oír su propio silencio. En las obras de Aizenberg esto no sucede, opino, el silencio entabla diálogos con el espectador, no existe un repliegue sino todo lo contrario, una apertura hacia quien la contempla. El silencio en De Chirico y en Aizenberg, pintores donde este elemento predomina, está poblado. En este punto entramos en una zona indefinida, indefinible, dominio acaso de la poesía, también de la metafísica. Si, como afirmara Octavio Paz, el silencio es el borde del lenguaje, las obras de Aizenberg, dominadas por el silencio, resultan travesías hacia ese borde. Aquí el espectador siente algo poderoso, ominoso que lo llama. Nos retan, como afirma de nuevo el poeta mexicano, a descender, a ir al fondo. Sin ese descenso en el silencio, adonde aguarda cierta revelación, la obra de Aizenberg no está completa, aunque se trate de una pintura, en apariencia, rigurosamente ejecutada, acabada. Sólo puede completarla la acción de aquel que se ‌atreve. ¿De qué nos habla el silencio en Aizenberg? De la soledad, de la condición humana, de nuestros límites y de nuestra finitud, de la angustia.

En este aspecto, coincide Griselda Gambaro en su texto en el catálogo de la muestra que hizo Aizenberg en la Galería Palatina, en 1992, cuando dice estos cuadros están hechos para que los goce y los padezca la mirada, pero también para que el pensamiento y la memoria los sobrevuelen más tarde.

Una idea recurrente en la obra de Aizenberg es la de la construcción. Me interesa mucho la arquitectura me dijo , todo lo que tiene que ver con el espacio tridimensional y no sólo con el espacio pictórico... que es bidimensional.

Como pintor y dibujante, Aizenberg planteó lo que algunos llaman un arte geométrico y, otros, geometría metafísica. El propio artista hizo caso omiso de estas definiciones, aunque, en vías de situarse en alguna parte, se autorotuló metafísico, por el hecho de dotar a sus obras de un clima. La idea de lo constructivo aparece siempre en Aizenberg, tanto en sus pinturas como en sus dibujos y esculturas, en una multiplicidad de figuras. Torres aisladas, ciudades vacías, edificios misteriosos y deshabitados, raras construcciones poliédricas, rostros que, según Févre, aluden a la forma geométrica aunque prescindan de ella, aparecen a lo largo de su evolución creadora. Construcciones que, como dice Gambaro, no son sino paisajes de la personal viscisitud. Pero este paisaje trasciende lo personal, se transforma continúa Gambaro en un contragolpe de la pintura para abrir un espacio a la realidad de lo que somos.

Las figuras en Aizenberg no pertenecen a lo cotidiano, aunque se trate de presencias reales. Son, como se vio en el caso de De Chirico, apariciones, revelaciones súbitas y puras que confirman una idea muy cara al artista: fuera de la convención de la mirada se encuentran cosas sorprendentes.

Sobre el final de su vida, el arte de Aizenberg sufrió una variante. No fue un cambio repentino sino el resultado, como siempre sucedía con este artista, de un largo proceso de meditación.

Los cuadros exhibidos en su última muestra, en la Galería Palatina, mostraban a dos figuras estilizadas enfrentadas, despojadas de curvas, sobre un fondo neutro. Figuras con colores a los que Laura Feinsilber llamó, con acierto, rojo Aizenberg, verde Aizenberg, azul Aizenberg, con una presencia dramática del negro como fondo. En estas pinturas trabajaba cuando grabamos los diálogos en este libro reproducidos. Hacia el final de esos encuentros, Aizenberg me contó de algunas ideas que producirían un cambio profundo en su arte. Se trataba de un estallido de la construcción, de formas que ocupaban todo el cuadro, ya ausente de fondo. Incluso me mostró algunos bocetos, coloreados si mal no recuerdo. En un reportaje hecho por la misma época habló de algunas cosas nuevas, sin extenderse, cosa habitual en él que conservaba los secretos de su arte como un alquimista. Dijo en esa ocasión que tenía material para una nueva muestra, en dos años. Su muerte, en 1996, truncó ese paso drástico en su evolución.


29 septiembre, 2020

De Aguagoma a Aguirre Sanchez, Lorenzo

Aguagoma

Disolución de goma arábiga en agua, usada por los pintores para desleír en ella los colores y darles, una vez secos, mayor viveza y consistencia.

Águas de Lindóia

Municipio del Sudeste de Brasil, perteneciente al estado de São Paulo, con un área total de 60 km² y una población de 16.191 habitantes (censo 2000), de los cuales 15.464 conforman el sector urbano.

Historia

  Las tierras del Ribeirão das Águas Quentes, de las que forman parte los terrenos del actual municipio de Águas de Lindóia, fueron entregadas, en 1728, a Manuel de Castro, comenzando desde entonces a ser conocidas como sitio de descanso para los bandeirantes y troperos que se dirigían hacia la meseta de Goiás. Ellos fueron quienes difundieron la noticia de la bondad de las aguas del lugar. A partir de 1850, las tierras fueron destinadas al cultivo del café, al mismo tiempo que se hacían presentes grupos de emigrantes, particularmente italianos. Así se fue formó el primer núcleo poblacional. Atraído por la fama de las aguas, en 1913 llegó al lugar el Dr. Francisco Tozzi, con la decisión de comprar las tierras. En 1913 construyó su pequeño consultorio, al que luego añadió todo lo necesario para transformar el lugar en una estancia terapéutica y de descanso, muy visitada por distinguidas personalidades brasileñas. En 1928, recibió la visita de la científica Madame Curie, la cual, una vez constatada la calidad de aquellas aguas radiactivas, las dio a conocer en Europa. El lugar fue constituido en municipio autónomo en 1938, emancipándose de Serra Negra. 

  En 1941, Macedo Soares, entonces gobernador del estado, consciente de la proyección futura de las entonces Termas de Lindóia, decidió expropiar las fuentes y las tierras circundantes, y urbanizar el lugar. Así, en 1954 se comenzó la construcción del nuevo balneario, que fue inaugurado en 1959. Finalmente, en 1963 se comenzaron las obras de urbanización, según los planos del paisajista Burle Marx.

Patrimonio Artístico

  Inmuebles de significado histórico en el municipio son:

Ingenio de Barreiro: construcción del s. XIX, hecha por esclavos. La casa sede aún conserva muebles rústicos hechos de troncos de árboles. La hacienda tiene buena cantidad de agua natural, un horno y un tostador de café a leña, molino de caña movido por fuerza animal y un viejo alambique. 

En arquitectura religiosa cuenta con la Iglesia Cristo Rey, construcción moderna en forma de estrella.con varios vitrales; la Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias, construcción de 1918, y símbolo del nacimiento de la ciudad; la Gruta de Nuestra Señora de Fátima, lugar de oración, con su fuente de agua natural; y la Capilla de Santa Elena.

  El sitio más emblemático de la ciudad es la Plaza Adhemar de Barros, también proyectada por Burle Marx: 36.000 m2, con lago, árboles y flores, fuente luminosa, parque de distracciones y helipuerto. De ella salen los trencillos que pasean por la ciudad.

Aguascalientes

Es uno de los 31 estados que junto con el Distrito Federal conforman las 32 entidades federativas de México.

Se ubica en la región centro-norte del país. No tiene salida al mar; colinda al norte con Zacatecas y al sur con Jalisco. El nombre proviene de las aguas termales que los fundadores descubrieron en el actual Estado. Representa el 0.3 por ciento de la superficie del país. Al igual que los otros Estados de la federación, Aguascalientes posee una constitución local, legislación penal, leyes y escudo propios.

Su capital es la ciudad de Aguascalientes, a quien debe su nombre, la segunda ciudad más poblada del Estado es Jesús María, que juntas con San Francisco de los Romo conforman la zona metropolitana de Aguascalientes. Es la décimo tercera ciudad más importante de México y la octava en Índice de Desarrollo Humano.

Arquitectura

Plaza de la Patria y Exedra

Juan de Montoro y otros vecinos de la Villa de Lagos obtuvieron del rey de España, Felipe II, la autorización para fundar l Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas calientes, 1575. Al principio, los pobladores fueron escasos, padecieron epidemias y tuvieron que sufrir el acoso de tribus chichimecas.

En 1609 se dispuso que la villa de ajustase a una tranza congruente. El poblado se formó a partir de una plaza de 84 metros por lado, en torno a la cual se encuentran los edificios principales, la iglesia al poniente; las casas de gobierno, al sur, y en los solares cercanos, las casas de los conquistadores. Durante la época colonial, la Plaza tenía una fuente que surtía de agua a la población. Contaba además con la horca y la picota, símbolos del poder del soberano, así como una cruz de humilladero. Al centro de la plaza de encuentra una columna con capitel de doble voluta, esto es, jónica. Fue erigida en las postrimerías del Virreinato, en 1808, por Manuel Tolsá, con el objeto de honrar al rey español Carlos IV; pero al concluirse la obra se colocó la escultura de cantera de su hijo Fernando VII, quien había ascendido al trono; poco después de consumada la Independencia se cambió por un águila real devorando una serpiente. Cuando se construyó esta columna, el único ornato que tenía en se base a cuatro grandes farolas, una a cada lado del pedestal cuadrado que la sostiene. Entre 1948 y 1949, el arquitecto Roberto Álvarez Espinoza proyectó y construyó la Exedra y los cuatro arbotantes de las esquinas de la Plaza, así como la fuente dedicada al músico Manuel M. Ponce. En la cabe de Exedra se encuentran depositados los restos del gobernador José Ma. Chávez, héroe liberal fusilado en 1864 por las fuerzas francesas invasoras. Tanto la Plaza de Armas como la Exedra fueron remodeladas en 1985: se eliminó el tráfico automovilístico en las partes sur, oriente y poniente para ampliarla y comunicarla con la Placa de la República hoy denominada Soberana Convención Revolucionaria.

Palacio de Gobierno

Este señorial palacio, situado en la parte sur de la Plaza de la Patria, es el único edificio civil construido en el s. XVII que sobrevive. El párroco y licenciado don Pedro Rincón de Ortega adquirió este privilegiado solar en el año 1665. Perteneciente a una acaudalada familia, propietaria de grandes extensiones de tierra, decidió someter a vínculo sus posesiones; creó el Mayorazgo de Rincón Gallardo o de Ciénega a Mata. Ese mismo año se empezó a construir esa majestuosa mansión para los miembros de esa familia. Llamada Casa del Vínculo, pasó así en herencia a diversos sucesores hasta que, en 1936, el Marqués de Guadalupe, don José María Rincón Gallardo, último titular del Mayorazgo, vendió la finca a una sobrina. Seis años más tarde, adquirida por don Pedro Oviedo, propietario de la hacienda San Diego de la Labro, se convirtió en El Mesón de la Unión, pues para este entonces Aguascalientes ya era frecuentado lugar de paso y un importante centro agrícola-comercial.

El ayuntamiento de Aguascalientes compró el edificio en 1855 y un año después pasó al gobierno del estado; desde entonces ha sido el albergue del poder ejecutivo. El Palacio de Gobierno ha sufrido una seria de transformaciones en su disposición arquitectónica, requeridas por las necesidades y exigencias de las distintas épocas, aunque conserva gran parte de su diseño y decoración barroca original. La fachada de dos niveles luce un recubrimiento de tezontle, piedra ajena a la región cuyo vivo color hace un hermoso juego cromático con el piso de la Plaza y el del interior del propio edificio. La fachada ostentaba, todavía a principios de este s., una rica decoración pictórica, que fue eliminada casi en su totalidad. De este estilo sólo se conservan algunos detalles: los enmarcamientos de cantera de las puertas, remembranzas del barroco tablereado, elementos mixtilíneos, volutas, decoración esgrafiada y el trabajo escultórico de los balcones ( con sus rocallas, roleos, elementos vegetales, molduras quebradas) rematados por medallones con los escudos de armas de las cinco familias emparentadas con fundadores; el elemento que cierra la composición en un gran friso a base de cerámica mayólica. El interior del Palacio es impresionante. La sucesión de la arcada en ambos pisos genera un juego espacial muy agradable a la vista sin importar el ángulo de ubicación. Una escalera de corte imperial separa dos patios decorados con arcos sostenidos por achaparradas y sobrias pilastras, cuyo capitel es una derivación del orden corintio. Las paredes del interior de este recinto, decoradas con pinturas murales del pintor chileno Oswaldo Barra Cunnigham, discípulo de Diego Rivera, nos ofrecen una idea aproximada de lo que fue y es el estado de Aguascalientes. En la pared sur del Palacio, al fondo de los dos patios, se encuentra el mural más representativo, ya que nos narra la historia de la entidad. En la pared norte del segundo piso, otro mural escenifica la tradicional feria de San Marcos , fiesta cuya importancia es ya nacional.

Plaza Tres Centurias

Esta plaza fue construida para rendir homenaje a los trabajares que lograron el enorme progreso que vive ahora la ciudad de Aguascalientes y con el cual se pretende que los hidrocálidos la adopten como suya.

Este lugar cuenta con Plaza Cívica, estacionamiento, Almacén y estación (donde se encuentra actualmente el Museo del Ferrocarril), así como cafetería, nevería, un área de servicios comerciales y gastronómicos, la explanada de los manantiales, la plazuela del silbato y el Paseo Histórico.

Centro Regional del INAH

En este Centro ubicado en la Calle Juan de Montoso, muy cerca del Museo de Arte Contemporáneo, se realizan investigaciones y registros para preservar el patrimonio arqueológico, histórico y artístico con el que esta dotada esta hermosa ciudad. Este edificio, construido entre 1900 y 1917, esta diseñado con varios estilos arquitectónicos, en el que sobresale el Modernismo.

Archivo Histórico

Este edificio de un solo nivel, cuenta con un gran y hermoso diseño arquitectónico. De fachada labrada en cantera, el Archivo Histórico cuenta con una Sala de Exposición temporal, en el que se exhiben fotografías y objetos, del tema a tratar. Ejemplo de esto, son las exposiciones realizadas sobre la Feria de Aguascalientes en el s. XIX y la Revolución Mexicana.

Plaza de Toros Monumental

Esta espectacular plaza que fuera construida en el año de 1974, inicialmente estaba diseñada para albergar a 9,000 almas, pero en los siguientes años su remodelación y modernización, aumentaron su capacidad a 15,000 espectadores.

Este coso ha sido sede de grandes corridas presentando a los mejores exponentes del arte taurino, y en el cual su arquitectura y ornamentación, ambientan de una manera especial a éste hermoso lugar. Cuenta además con una capilla y la estatua del torero aguascalentense Armillita.

Plaza de Toros San Marcos

La plaza de Toros San Marcos fue construida en tan solo 48 días y su inauguración se llevo a cabo el 24 de Abril de 1896 teniendo un cartel de Lujo. Debido a su limitado espacio para albergar a amantes del arte taurino, desde 1988 se realizan en éste recinto eventos taurinos y funciona como Teatro del Pueblo de la Feria de San Marcos

Museos

Museo Regional de Historia

Éste hermoso recinto Cultural se encuentra localizado en la Calle Venustiano Carranza desde el año de 1987. El Museo fue montado en una casa habitación que nos impresiona por el hermoso diseño del s. pasado con el que fue construido, además de combinar diferentes estilos arquitectónicos.

Cuenta con nueve salas en las cuales podemos observar en orden cronológico, la historia y el proceso en el cual se fue edificando la ciudad de Aguascalientes, sin olvidar el contexto nacional.

Museo Aguascalientes

Éste edificio de estilo neoclásico, edificado en 1903, albergaba anteriormente a la Escuela Normal del Estado. Fue hasta el año de 1975 y con motivo del IV centenario de la Fundación de Aguascalientes, que el gobierno del estado se dio a la tarea de inaugurar éste hermoso Museo. La razón del Gobierno para acondicionar este edificio como Museo, fue para reconocer a los más destacados artistas plásticos oriundos de esta Ciudad.

Cuenta con 6 salas en las que podemos encontrar esculturas de Jesús F. Contreras, grabados de Francisco Díaz de Léon, pinturas de Gabriel Fernández Ledesma, así como obras de Saturnino Herrán. También exhiben colecciones paleontológicas, arqueológicas e históricas.

El Museo Aguascalientes abre sus puertas al público de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:30 horas, de Martes a Domingo. Sus instalaciones cuentan con sanitarios y librería, así como el servicio de visitas guiadas.

Exhibiciones: 

Sala 1: Exposición de obras de los s.s XVII, XVIII y XIX

Sala 2: Pinturas Contemporáneas

Sala 3: Muestra de Obras de Saturnino Herrán

Sala 4: Muestra de Obras de Saturnino Herrán

Sala 5: Muestra de Obras de Saturnino Herrán

Sala 6: Exhibición de dibujos del pintor, grabador y escritor Gabriel Fernández Ledesma

Museo de Arte Interactivo de Ciencia y Tecnología Descubre

De estilo modernista y con 6,465 metros cuadrados, el Museo de Arte Interactivo de Ciencia y Tecnología “Descubre” esta localizado a un lado del Parque Héroes Mexicanos.

Temas relacionados con la vida, la tierra y la sociedad, son los que se abordan en este recinto cultural en el que además de tocar y jugar, aprendes.

Cuenta con 4 salas, el innovador Domo IMAX que proyecta películas filmadas con la mejor calidad cinematográfica, así como el Ciberespacio, Exhibiciones temporales de obras nacionales e internacionales y Talleres. No podemos dejar a un lado su auditorio, cafetería y la tienda de souvenirs.

Sala “El Universo”: a través de los 5 sentidos aprendes sobre el sistema solar y las múltiples teorías existentes en cuanto a la formación de las galaxias.

Sala “La Tierra”: Muestra el interior de la tierra, como se forman los suelos y las rocas, origen de los volcanes y terremotos.

Sala “La Vida”: Expone el origen y la evolución de la vida

Sala “El Hombre”: Se aprende sobre los sentidos y la interacción del hombre con su entorno, todo esto a través del arte, la ciencia y la tecnología.

Museo J. Gpe Posada

Este museo esta edificado en lo que fue la casa cultural del templo del Encino y es dedicado al famoso grabador aguascalentense José Guadalupe Posada. En este recinto se pueden apreciar distintas obras de Posada con temas revolucionarios, en los que critica al gobierno de su época. Cuenta con 4 salas de exposición y en su patio central se presentan eventos culturales cada domingo.

Exhibiciones:

Sala 1: Galería

Sala 2: Obras de Manuel Manilla

Sala 3: Exposición de obras de seguidores del arte de Posada

Sala 4: Biblioteca

Museo de la Escuela de Cristo

Ubicado en el Andador Juárez, muy cerca de la Plaza Patria, El Museo de la Escuela de Cristo cuenta con una galería y una explanada que es utilizada para presentaciones artísticas y editoriales. Este edificio construido en el s. XVIII, abre sus puertas de 10:00 a 20:00 hrs. de Lunes a Domingo.

Museo de Arte Contemporáneo

Anteriormente el Museo de Arte Contemporáneo fue un almacén llamado "El Número 8". Éste edificio monumental fue construido en el año de 1918 y se ubica en la esquina de la calles Morelos y Primo Verdad. Éste museo cuenta con 6 salas en las que podemos apreciar obras de la Plástica Moderna en México y trabajos de Enrique Guzmán Villagómez. Además, tiene un área en el que se exhibe una Biblioteca de las Artes, así como un lugar en el cual se presentan obras temporales de artistas reconocidos a nivel nacional e internacional.

Museo Taurino

Éste recinto exhibe piezas relacionadas con el ambiente taurino: carteles de presentación, fotografías, cabezas de astados, hierros de ganadería famosas, capotes, payas, vailas para picar, moños, etc. Localizado en el Patio Domecq, éste recinto que consta de 2 salas puede ser visitado únicamente con previa cita.

Museo Ferrocarrilero

Este bello museo esta conformado por 2 edificios: La Antigua Estación y el Antiguo Almacén de Carga. En la Estación podemos apreciar recreaciones de una sala de espera, que cuenta además con una taquilla y fotografías del grupo de Rieleros de Aguascalientes, así como una simulación de la oficina del superintendente.

Por otro lado, en el Almacén de Carga se presenta la historia del ferrocarril en la Ciudad de Aguascalientes; encontraremos información de las luchas obreras, la guerra cristera, la historia de la locomotora, descarrilamientos, primeros ferrocarriles, entre mucha información más.

El Museo Ferrocarrilero puede ser visitado de martes a jueves de 11:00 a 19:00 hrs., los viernes de 11:00 a 20:00 hrs. y los sábados y domingos de 13:00 a 21:00 hrs.

Centro Cultural Los Arquitos

Éste Centro Cultural fue construido por el Ayuntamiento de Aguascalientes el 4 de Mayo de 1821, y fue edificado originalmente para albergar a los Baños de los Arquitos y para beneplácito de las personas humildes que no tenían el acceso de recrearse en los Baños Grandes de Ojocaliente.

El Centro Cultural Los Arquitos cuenta con edificaciones de distintas épocas, albercas y unos arcos que adornan este bello recinto.

Para 1989, el Entonces llamado Balneario de los Arquitos, fue declarado monumento histórico, por su hermosa estructura, historia y diseño artístico con el que fue construido. Mientras que en el '93, se inició el rescate y restauración de éste bello lugar con la intención de transformarlo en un Centro Cultural.

En Noviembre de 1994, el Centro Cultural Los Arquitos abrió sus puertas al público oficialmente, contando al 100% con la ayuda del Instituto Cultural de Aguascalientes, el cual promociona y difunde todas las actividades y cursos que allí se imparten.

El caracol

Este bello lugar fue construido por iniciativa del Alcalde Mayor Matías de la Mota en el año de 1730 y es un Parque Temático desarrollado en un ambiente natural.

En este lugar podemos encontrar desde hallazgos fósiles hasta leyendas culturales, pasando por cultura del agua, ecología y preservación de tradiciones.

Puede visitar el Laboratorio de Paleontología y admirar piezas fósiles, o pasear en lancha a través de la presa Cedazo, bajar hacia “El Caracol” y maravillarse con el hermoso atardecer y adentrarse a la Cueva de Juan Chávez, famoso bandolero del s. XIX.

También debe visitar la Caja de Agua, que es un edificio construido en 1730 y que almacenaba y unía el agua de 2 acueductos subterráneos, o finalmente conocer la Zona de las Paleosculturas, que cuenta con más 40 figuras de tamaño natural en una representación de la fauna prehistórica de la edad del Mioceno y Pleistoceno.

“El Caracol” abre sus puertas de Martes a Domingo, con visitas guiadas en los siguientes horarios: 10:00, 12:00, 16:00 y 18:00 hrs. El Recorrido tiene una duración aproximada de 2 horas y cada grupo debe ser de máximo 30 personas.

La casa Terán

Este bello recinto de estilo barroco y construido a finales del s. XVIII, esta enfocado a brindar servicios culturales a la comunidad como conferencias y exposiciones, además de contar con videoteca, biblioteca, cafetería y hasta un local en el cual se venden artesanías típicas de la región.

Aguascalientes cuenta con verdaderas joyas del arte barroco, como la catedral construida en 1738, la iglesia del Rosario de 1773, la de Guadalupe de 1789 y la del Encino de 1776. Existen museos que guardan tesoros tanto de la época colonial como del México independiente; entre ellos destacan el de Aguascalientes, el de la Insurgencia y el de José Guadalupe Posada, encargado de promover y exponer las obras más importantes de los grabadores mexicanos. En sus salas se recogen las obras seleccionadas en el Concurso Nacional de Grabado. El Museo de Arte Contemporáneo reúne y sirve de sede para los trabajos premiados en el Encuentro Nacional de Arte Joven que se lleva cabo desde 1981. Entre las numerosas bibliotecas destaca la que toma el nombre de Jaime Torres Bodet, famoso poeta y novelista mexicano. El arte rupestre constituye un importante atractivo turístico. En el municipio de Calvillo se encuentran localizadas las cavernas de Tezapan, la Barranca del Toro y del Pastor, con interesantes restos. El termalismo también es una actividad recomendable, hay muchos balnearios y hay multitud de lugares pintorescos y propicios para la práctica de deportes acuáticos y de pesca deportiva, como la Presa Boda del Milagro, Borunda, El Llavero, Mal Paso, etc. 

  Entre las artesanías destacan los bordados y deshilados, de gran fama por su delicadeza, al igual que los textiles de lana.

Aguateca

Yacimiento arqueológico maya situado en las orillas del lago Petex Batún, en la región guatemalteca del Petén. Localizado al sur de Sayaxché, Aguateca es un gran centro fortificado que data del período Clásico tardío de la historiografía mesoamericana. Parece ser que la ciudad fue en su tiempo aliada de la cercana Dos Pilas, y que las fuerzas combinadas de ambos ejércitos acabaron provocando la caída de Altar de Sacrificios, otro de los centros importantes de la zona. Si ello hubiera sido efectivamente así, Aguateca habría sido durante un tiempo el enclave maya más importante de la región.

Entre los hallazgos arqueológicos más notables del yacimiento descubiertos hasta la fecha destacan unas diez estelas dedicadas a los gobernantes del lugar; sobresalen la Estela 1, que conmemora la ascensión al trono de un nuevo gobernante en el año 741, y la Estela 2, que data del año 736 y muestra representaciones del dios Tláloc en los ropajes del personaje principal y el signo del año en el tocado del mismo. Las estructuras arquitectónicas del sitio todavía no han sido excavadas.

El sitio de Aguateca data del Período Clásico, junto a Dos Pilas y Ceibal era uno de los principales centros urbanos del área del río de la Pasión.

Es un sitio en la cuál los arqueólogos trabajan actualmente para encontrar algunas respuestas a los enigmas de la civilización Maya.

La ubicación de Aguateca es parte de la aventura, ya que se llega únicamente por medio de una lancha a través de la selva tropical, Aguateca se encuentra a orillas de la laguna del Petex Batun.

Aunque sus pirámides no son de las más grandes, se encuentran varias estelas esculpidas, dos plazas, el palacio y algunos otros interesantes edificios.

La ciudad está a la orilla de varias profundas fallas geológicas de hasta 90 metros de profundidad, algunas se pueden explorar, lo que le hará pasar una experiencia inolvidable.

Aguatinta

Procedimiento de grabado sobre metal (cobre o zinc) con el que se obtienen bellísimos efectos plásticos que, en cierto modo, recuerdan a los dibujos hechos a ​pincel en tinta china o en sepia.

Historia

Se le atribuye su invención al francés Jean Baptiste Le Prince (1734 1781). Sin embargo, lo más probable es que esa técnica ya se conociera en época anterior; a este respecto, algunos expertos y críticos del arte recuerdan, por ejemplo, que el pintor holandés Hércules Pieterzoon Seghera, que trabajó en la primera mitad del s. XVII, utilizó, en la realización de sus famosos grabados, una técnica elaborada y compleja en la que el procedimiento del aguafuerte se combinaba con el del aguatinta. Pero lo cierto es que el método solo alcanzó verdadera difusión en la segunda mitad del s. XVIII y primeros años del s. XIX, sobre todo en las obras de Jean Baptiste Le Prince y de otros grabadores franceses: Louis Phillibert Debucourt y Jean Jaset, que llevaron al aguatinta a un elevadísimo grado de perfección técnica. En este mismo período, el más grande de los pintores de la época, Francisco José de Goya y Lucientes, usó también el aguatinta, a veces solo y, con mayor frecuencia, asociado al aguafuerte, obteniendo con tales procedimientos admirables resultados estéticos.

Técnica

Los métodos varían según los resultados que se persiguen:

La primera fase consiste en preparar la granulación adecuada, esto es, una especie de porosidad difusa sobre la superficie de la plancha. Esta operación puede realizarse de dos modos:

1) Derramando sobre el cobre limpio un extracto sutil de pez griega (más comúnmente llamado colofonia) o asfalto en polvo y calentado durante un corto tiempo la plancha sobre la llama, los diminutos granos se funden, adhiriéndose a la superficie. Quedan así, al descubierto, intersticios pequeñísimos a través de los cuales la solución ácida atacará el metal.

2) Cubriendo la plancha con cera y derramando un extracto de sal fina sobre ella. Calentar la cera hasta que los granos de sal penetren y se adhieran a la plancha, enfriando después el conjunto y eliminando, por último, los granos de sal, disolviéndose en agua fría.

Una vez obtenida la granulación, se dibuja el negativo, cubriendo con un barniz aislante aquellas partes que, en el grabado, deben permanecer blancas; después se sumerge la plancha en el ácido, manteniéndola en él tanto tiempo cuanto más profundas se deseen las diminutas cavidades que produce (mordiente). Después del primer mordiente se vuelve a dibujar aún, cubriendo las partes correspondientes a los primeros tonos grises y prosiguiendo la operación de mordiente y cobertura hasta llegar a los tonos más obscuros.

Procedimiento que consiste en depositar sobre la plancha de metal una capa de resina en polvo a la que luego se calienta lo necesario para que adhiera. La resina en polvo se sopla sobre el metal dentro de una caja especial llamada “caja de resina”, quedando depositada sobre la plancha en forma de retícula en virtud de que el calor contrae las ​partículas dejando poros donde actúa él ácido; este produce al estampar una calidad más bien obscura, de carácter plano sobre la superficie. Luego se decalca el dibujo, se seleccionan los valores en un croquis previo y se somete a sucesivos baños de mordiente, reservando las partes que no recibirán tinta, siguiendo un orden cuidadoso del claro al obscuro lavando y barnizando entre cada baño. En la impresión se sigue el procedimiento general, con la preocupación de no presionar demasiado fuerte para no borrar el granulado, aplastándolo.

Los grabados al aguatinta surgen en el s. XVIII, por el empeño de los artistas de recrear en los grabados el efecto de las acuarelas y de los dibujos a la aguada. El aguatinta es un proceso de grabado en hueco, similar al aguafuerte, que produce una estampa con un aspecto totalmente distinto. Se exponen a la acción del ácido amplios segmentos de la lámina, creando zonas tonales más que líneas. Para crear un grabado al aguatinta, se rocían con resina ciertas zonas de la lámina y se calienta ésta para que la resina quede adherida. A continuación se sumerge la lámina en un ácido suave que disuelve la superficie en las zonas que no están cubiertas por la resina. Si el artista quiere que, una vez terminado el grabado a la aguatinta, algunas zonas queden más oscuras que otras, expondrá éstas a una acción más prolongada del ácido que acabará picándolas y así retendrán mejor la tinta. El método de la aguatinta resulta difícil de controlar y suele ser utilizado en combinación con las técnicas del grabado al aguafuerte y del grabado a punta seca.

El aguatinta es quizás la técnica de grabado más pictórica, ya que permite manchar superficies con distintas intensidades sin entrecruzamiento de líneas. Esto se consigue mediante la preparación de la plancha:

Primero se espolvorea con una leve capa de polvo de resina (polvo de colofonia).

Después se calienta y la resina se funde formando pequeñas gotas, que dan como resultado una superficie granulada con minúsculos islotes de intensidad variable, donde el ácido no puede morder.

Esta superficie granulada, de intensidad variable según el tiempo de mordido, es apta para componer los fondos y modelar las figuras.

El aguatinta se emplea frecuentemente en conjunción con la técnica de grabado del aguafuerte para conseguir distintas tonalidades, que de otra manera será imposible obtener, ya que el aguafuerte sólo permite obtener líneas. Para ello, primero se espolvorea toda la superficie de la plancha ya grabada al aguafuerte con una capa de polvo de resina o de betún de Judea. Luego la plancha se calienta para que estos granos se adhieran. Después se cubren con barniz aquellas zonas que van a quedar en blanco. Se somete la plancha a un primer mordido que ataca a los intersticios que han quedado entre los granitos de resina. Se saca y se cubren los grises más claros. El proceso se repite cuantas veces sea necesario, tapando en último lugar las partes más oscuras.

Una variante parecida del aguatinta es el llamado grabado a la sal, aunque el resultado es justo el contrario: sobre una plancha barnizada se espolvorean granos de sal que, tras ser disueltos en agua, dejan sobre el cobre desnudo pequeños puntos para ​que el ácido los muerda.

De todos los procesos tradicionales al aguafuerte, la aguatinta es uno de los más usados para crear áreas de tono puro.

El objetivo del aguatinta era imitar el aspecto de las aguadas, para lo que se añadían tintas transparentes y pasajes de luz y sombra al aguafuerte de línea. Aún hoy se sigue utilizando en combinación con otras técnicas, en particular con el aguafuerte de línea. Recientemente, en muy pocas ocasiones se ha utilizado por sí sola o como técnica independiente. Además existen otras técnicas para la obtención de bases porosas de aspecto similar al aguatinta.

El término “aguatinta” se suele emplear para describir un método concreto consistente en la deposición de resina pulverizada sobre la plancha, el calentamiento de ésta hasta fundir y fijar la resina y la mordida. La plancha entonces, se convierte en una masa más o menos compacta de diminutos puntos metálicos que se elevan sobre una superficie que aparece corroía y también hundida. Cada uno de los granos de resina transparente actúa como un diminuto punto o isla de material resistente al ácido rodeado de metal libre que se corroe durante el ataque. En principio, cuanto mayor sea la cantidad de resina aplicada a la plancha, tanto más clara o fina será la impresión; por el contrario una aplicación pobre de resina, dará como resultado una calva más o menos rugosa. Una vez eliminados con disolvente el barniz y la resina de las planchas se introduce bien la tinta calcográfica en la base texturada y se limpia uniformemente. El metal que antes aparecía cubierto por la resina se imprime en forma de puntos diminutos; el metal mordido mantiene la tinta y aporta el fondo negro. En principio cuanto mayor sea la cantidad de resina aplicada a la plancha, tanto más clara o fina aparecerá la impresión y viceversa. Al haber reducido ahora la superficie protegida por la resina, se puede obtener una capa más oscura y una textura que aparece más perceptible.

La aguatinta se trabaja básicamente de lo claro a lo oscuro, o grabado a la manera negra o mezzotinto, de oscuro a claro. Es también esta técnica el medio más seguro para aportar tonos a superficies corroídas irregulares, como las grandes calvas; se comporta peor, por el contrario, sobre rayados de líneas cruzadas.

La calidad tonal de la aguatinta depende de varios factores controlables, destacando el referente a la aplicación de la resina sobre la plancha. Esta calidad dependerá de la densidad y de la distribución del polvo resinoso sobre la superficie del metal. Hay varias formas de aportar la resina y de regular su densidad. La más sencilla es la aportación manual de la misma, agitando una bolsita de seda, muselina o cualquier otro tamiz que nos permita una controlar la caída de la resina sobre la plancha.

La principal ventaja de la muñequilla o bolsa es que nos permite un control más riguroso a la hora de aportar distintas concentraciones y densidades de la resina, algo que nos permitirá por ejemplo, realizar tonos degradados. Este particular es prácticamente imposible de lograr con otros métodos como las cajas de resinar, cuya aportación de resina suele ser más uniforme. Esta técnica de resinar con bolsa, permite además el empleo de distintas variantes, como el empleo de bolsas u otros recipientes ​con cedazos diferentes, que permiten una mayor o menor caída de polvo de resina sobre la plancha, adaptándose mejor a las diferenciaciones tonales. Sin embargo hay que tener en cuenta que las zonas muy recubiertas de resina quedan blancas en la impresión. Si toda la plancha recibe una capa muy gruesa de polvo de resina, se frustrará el objetivo mismo de la aguatinta. Por el contrario, si la capa de polvo es muy escasa, delgada o dispersa, el resultado tras la impresión será una plancha llena de calvas con unos pocos puntos sin morder, que además no resistirá muchas pasadas por la prensa. Para obtener una superficie resistente, duradera y de textura marcada, el metal debe quedar cubierto por resina en al menos un cincuenta por ciento.

Para obtener texturas más finas, puede sustituirse la resina por polvo de asfalto, más fino y de mayor adherencia. Una vez distribuida al gusto la capa de resina, no debe golpearse o desplazarse bruscamente la plancha ya que la resina podría desplazarse y agruparse en montoncitos no deseados.

Para resinados más uniformes, se emplean las cajas de resinar. Con dichos útiles, se obtienen bases absolutamente uniformes que generan en la prensa tonos continuos y negros perfectos. El funcionamiento de estas cajas es sencillo; consisten en cajas cerradas con un soporte para las planchas, dentro de las cuales, se generan una serie de corrientes de aire en su interior, aventando el polvo de resina y haciendo que flote dentro de la caja hasta que poco a poco se va depositando de nuevo en el fondo de la caja. De esta manera y mientras el polvo va precipitándose hacia la parte baja de la caja, lo hace de igual manera sobre la plancha colocada en su interior.

Dependiendo del tipo de mecanismo que emplean estas cajas, se las denomina cajas de aventar de fuelle o de aventador. Las del primer tipo, utilizan un fuelle, bombas de pie o incluso ventiladores eléctricos. Las del segundo tipo, emplean un aventador que gracias a su giro accionado desde el exterior con una manivela, generan unas turbulencias que hacen que la resina se levante del depósito que está en la parte baja de la caja. Inmediatamente cesan estas corrientes de aire, las resina se va depositando, primero los granos más gruesos y poco a poco los más finos. Por lo tanto si se desea un recubrimiento de granos finos, habrá que esperar unos minutos (en función de la resina) antes de introducir la plancha en la caja. Si se deseara una aguatinta muy fina y densa, se repetiría la acción hasta obtener el grado de cobertura deseado.

Una vez cubierta la plancha, se le aporta calor, normalmente por debajo y con cuidado de no sobrecalentar la resina. Este punto viene dado en el momento que la resina vira de blanco a amarillo, lo que quiere indicar que se ha fundido y se ha adherido a la plancha. Es entonces cuando las zonas que desean reservarse pueden pintarse con barniz de secado rápido o barniz a la cera líquido.

Hay diversas variaciones para la aguatinta. La base líquida o al alcohol, no es sino resina disuelta en alcohol; con la aguatinta al papel esmeril se logra una base rugosa. Las variantes a día de hoy son múltiples, ya que existen en el mercado diversos tipos de lacas, barnices y resinas, de modo que pueden desarrollarse todo tipo de variaciones.

Aguayo, Fermín, pintor español (Burgos, 1926-1977)

Fue un adelantado de la abstracción formando parte del Grupo Pórtico de Zaragoza, ciudad a la que llegó con algo más de diez años. Su obra se inicia dentro del poscubismo para evolucionar muy pronto hacia la abstracción y posteriormente, tras su marcha a París en septiembre de 1952, hacia la pintura figurativa. Según el retrato de Santiago Lagunas, Fermín Aguayo era «inteligente, dotado para el color y la forma».

Llegó a Zaragoza cuando finalizaba la Guerra Civil, tras ser fusilado su padre y sus dos hermanos mayores por el bando franquista. En 1943 consiguió un trabajo como delineante en la Escuela Técnica de Maquinaria y Fundiciones del Ebro, donde conoció a Eloy Giménez Laguardia (también delineante), quien junto a Santiago Lagunas y el propio Aguayo formarían el núcleo más estable del Grupo Pórtico, pionero en el desarrollo de la pintura abstracta española.

Comenzó a pintar, según sus propias declaraciones, inclinado a la pintura vanguardista y estimulado al ver un libro de pintura moderna que compró gastando todo el dinero que tenía y en el que había alrededor de diez reproducciones en blanco y negro de cuadros de Juan Gris, Ferdinand Léger, George Braque o Picasso entre otros.

Hacia 1946 frecuentó la tertulia del café Niké donde se reunía un grupo de artistas e intelectuales zaragozanos encabezados por Miguel Labordeta. También concurría a la del café Espumosos, donde se reunían Santiago Lagunas, José Orús y el librero y promotor cultural José Alcrudo, fundador de la librería Pórtico y del grupo pictórico homónimo que comenzó a desarrollar el camino hacia el informalismo pictórico.

En abril de 1947 presenta su obra con la exposición conjunta Pórtico presenta nueve pintores celebrada en el Centro Mercantil de Zaragoza, que acogió sus obras junto a las de José Baqué Ximénez, Alberto Duce, Vicente García, Manuel Lagunas, Santiago Lagunas, Vicente López Cuevas, Manuel Pérez Losada y Alberto Pérez Piqueras, en lo que sería el punto de partida del Grupo Pórtico, que cesaría su actividad en 1952, año en que Aguayo marcha a Francia (posiblemente incentivado por Alfonso Buñuel, arquitecto y artista vanguardista del collage hermano menor del gran cineasta), tras realizar cuatro pinturas murales para el bar La Parrilla, de las cuales se conservan tres: Semana Santa, Tú y yo y A las cinco de la tarde, las dos últimas adquiridas por las Cortes y el Gobierno de Aragón respectivamente.

Parte de su obra de este periodo se perdió debido al desalojo que sufrió de su ático del Paseo de La Mina de Zaragoza, donde trabajó hasta 1952, del que solo se recuperaron las obras de formato pequeño gracias a los desvelos de su amigo Federico Torralba.

En París fue contratado por la galería Jeanne Bucher como pintor profesional con un sueldo mensual, lo que le dio gran estabilidad en su labor pictórica, que evolucionó hacia un figurativismo esencial, intimista y poético.

Fallecido en 1977, no fue hasta 2005 que se celebró la primera exposición antológica de su pintura en el Museo Reina Sofía, comisariada por Concha Lomba y Antonio Bonet en colaboración con el Palacio de Sástago de Zaragoza.

Águeda

Ciudad de Portugal, perteneciente al distrito de Aveiro, capital del concejo del mismo nombre y de la comarca de Baixo Vouga (región centro o Región das Beiras), situada a orillas del río Águeda, a 22 km al ESE de Aveiro. 

  Los restos arqueológicos más antiguos descubiertos en la zona se remontan a la época pre-romana. En un documento fechado en el año 1050 aparecen mencionadas varias villas situadas en el concejo de Águeda, algunas de las cuales con toponimia árabe.

  La actual ciudad surgió durante el proceso de repoblación llevado a cabo entre los s.s XI-XII. 

Patrimonio Artístico

Uno de los monumentos más representativos del patrimonio artístico de la ciudad es su iglesia, que fue levantada en el s. XVIII. Consta de tres naves, con capillas laterales abovedadas sustentadas por arcos ojivales que descansan sobre columnas. El interior del templo es fruto de la reforma inconclusa realizada entre los años 1898 y 1900, y entre otros valores alberga una pila bautismal probablemente del s. XIV, el retablo de la Capilla del Santísimo, de estilo renacentista, y el grupo escultórico de la Aparición de Cristo, del s. XVII.

  Asimismo sobresalen el Cruzeiro do Calvário, del año 1630, y diversas casas solariegas. Algunas de las más notables de cuantas se conservan en la ciudad son la casa del capitán José Xabier da Silva, del s. XVIII, la Casa do Morangal, con una capilla del s. XVIII, la Casa da Borralha, y la Quinta da Póvoa, con capilla del XVII.

  En los alrededores de Águeda merecen especial atención los lugares de Recardã, 1 km al SO, donde existen una iglesia construida en el año 1709; Trofa do Vauga, 5 km al N, con una iglesia parroquial con fachada barroca y capilla funeraria dos Lemos, con estatua y decoración del primer renacimiento portugués atribuidas a Nicolau Chanterene; Aguada de Címa, 8 km al S, conserva la iglesia parroquial de Santa Eulalia, del s. XVIII, y la capela das Almas, que tiene planta octogonal; Travaçó, 8 km al NO, con su interesante Ponte da Rata, Préstimo, 18 km al NE, con varias casas del s. XVII, la iglesia parroquial y la capilla de Nuestra Señora de las Nieves, del s. XVI

  Cabe mencionar varios museos, entre ellos, el Museo Etnográfico de la Región do Vouga, en Trofa, y el Museo Ferroviario do Voug.

Agüero, Benito Manuel, pintor español (Burgos, hacia 1626 – Madrid, hacia 1670)

Era discípulo de Juan Bautista del Mazo, fue un gran paisajista, muy correcto en el dibujo; además, pintó cuadros de asunto religioso, en los que se percibe el influjo de la escuela veneciana en general y de Tiziano muy en particular. Sus obras pueden verse en los palacios de Aranjuez y del Buen Retiro. Otro cuadro famoso de Agüero es el que recoge la imposición de la casulla divina a San Ildefonso, en la madrileña Iglesia de Santa Isabel. En toda su producción, se ve la huella de los modelos centroeuropeos e italianos; de hecho, su estilo se ha confundido con frecuencia con el de Jan Both y el de Juan Bautista Martínez del Mazo, al tiempo que también se parece a Claudio de Lorena o a Salvatore Rosa, en especial por el dramatismo de sus pinturas.

Fue un pintor barroco español, seguidor de Velázquez y especializado en la pintura de paisaje. Natural de la ciudad de Burgos, según declaró él mismo en la información para el ingreso como seminarista en el Monasterio de El Escorial de Melchor Julián Mazo, hijo de Juan Bautista Martínez del Mazo, aunque Antonio Palomino le tenía por madrileño, fue discípulo de Alonso Cano en cuyo taller entró como aprendiz en octubre de 1639.1 Colaborador y amigo de Martínez del Mazo, pintor de cámara y yerno de Velázquez, gracias a él y a su trabajo en el Alcázar de Madrid pudo entrar en contacto con la pintura de Velázquez y de los maestros venecianos de la centuria anterior, cuyas influencias son notables en su pintura, pero también conocer las obras de artistas como Claudio de Lorena y Salvator Rosa, a los que debe la concepción dramática de sus composiciones. Se especializó en la pintura de paisajes con figuras, siendo muy alabados por Antonio Palomino, aunque abordó también, como parecía obligado, la pintura religiosa. A este género pertenece la única obra nominalmente citada por Palomino junto con los muchos paisajes de los palacios de Aranjuez y del Buen Retiro: la Imposición de la casulla a San Ildefonso del Real Monasterio de Santa Isabel, destruido en 1936. Falleció en Madrid, donde tenía su residencia en la calle de Santa Polonia, el 19 de marzo de 1668, siendo enterrado en la parroquia de San Sebastián,2 lo que llevaría la fecha de su nacimiento a 1624 si, como asegura Palomino, tenía en ese momento cuarenta y cuatro años, si bien el propio pintor declaró en diciembre de 1665, al tasar la pequeña colección de pinturas de Nicolás del Castillo, que es de edad de treinta y seis años poco más o menos, lo que obligaría a retrasar el año de nacimiento a 1629.3 Siempre conforme a Palomino, era hombre de buen humor y de «dichos muy agudos», por lo que el mismo rey Felipe IV gustaba de oírle.

Todas las obras conservadas pertenecen al género paisajístico en el que se especializó, proporcionando, según Palomino, numerosas obras para la decoración de los palacios del Buen Retiro y de Aranjuez, en el que según el inventario de 1701 colgaban treinta y tres paisajes de Mazo y Agüero en el Salón o galería del rey, en su mayoría con escenas mitológicas. Algunos de estos paisajes, atribuidos en ocasiones a Mazo o al propio Velázquez, pasaron al Museo Nacional del Prado (que conserva diez obras del pintor), siendo restituidos a Agüero ya en el s. XX.

Se trata de paisajes con figuras en los que se representan escenas mitológicas (Mercurio y Argos, Latona y los campesinos y Paisaje con una ninfa y un pastor, depositado en el Museo de Burgos) o extraídas del ciclo troyano (Dido y Eneas, Salida de Eneas de Cartago, Prado), y en los que aprovecha, además de la lección fundamental de Lorena, composiciones de Rubens para las figuras de reducido tamaño. Lo que importa en ellos, con todo, no son estas figuras, completamente secundarias, sino el ambiente, que es el resultado de la ordenación en el espacio de masas vegetales, ruinas, rocas y montañas lejanas y, sobre todo, de la luz, contrastando sombras y claros con un sentido dramático casi romántico.

Junto a estos paisajes imaginarios merecen destacarse las vistas de los Reales Sitios (Vista del Monasterio de El Escorial y Vista de El Campillo, casa de campo de los monjes de El Escorial, Prado, depositados en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial), cuadros de formato apaisado al destinarse a sobrepuertas. En ellos, junto a su valor descriptivo y testimonial, tratándose de auténticas vistas del natural animadas por figuras empequeñecidas a causa de la visión panorámica, sobresale el tratamiento de los celajes claros que envuelven con técnica velazqueña la Sierra de Guadarrama.

Agüero, Juan Miguel de, arquitecto español (1574 – 1589)

Participó en el diseño y la construcción de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, la Catedral de Mérida, y las fortificaciones de La Habana, Cuba.

Célebre como arquitecto e ingeniero militar en América y sobre todo por las obras que dirigió de la catedral de Mérida del Yucatán y de las fortificaciones con que se dotó la plaza de la Habana, fue Juan Miguel de Agüero, del que sabemos que vivió en el s. XV.

Agüero, Miguel de, escultor español (mediados del s. XVII)

Trabajó con Fernando de Mazas en 1699 en las estatuas de piedra de San Agustín, San Francisco y San Sebastián, las cuales están colocadas en la portada principal del Hospital de San Agustín del Burgo de Osma, que mando a ejecutar dn fray Sebastián de Arévalo y Torres, obispo de Osma.

Aguiar Carmona, Waldo, pintor español (Madrid, 1930-2000)

Hijo del pintor José Aguiar García, estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Fue becado por el Gobierno español para pintar en los territorios españoles de Guinea, por el Gobierno francés para ampliar estudios en París y por la Fundación Juan March. Ejerció como catedrático de Instituto de la asignatura de dibujo desde 1970. Fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1973, y de la Comisión de Monumentos Histórico-Artísticos de Vizcaya en 1973.

Su obra se centra en el paisaje, el retrato y la figura humana siguiendo una estética tradicional de gran colorido. Algunas de sus creaciones se encuentran en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museo de Arte Contemporáneo de Sao Paulo, Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Biblioteca Nacional de Madrid.

La embajada de España en Brasil le patrocinó su primera exposición. Obtuvo la medalla de Oro en la IX Exposición de pintores de África celebrada en Madrid. La Dirección General de plazas y provincias africanas le pensionó para que fuera a pintar en los territorios entonces españoles de Guinea. El ayuntamiento de Huelva presentó una exposición de sus obras en el palacio municipal. Posteriormente marcha a París para ampliar estudios pensionado por el Gobierno francés. Obtiene la segunda medalla de grabado y tercera de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

En 1970 gana por oposición la cátedra de dibujo del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Portugalete (Bizkaia).

Es correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y miembro de la Comisión de Monumentos Histórico-Artísticos de Vizcaya.

En sus años de enraizamiento en Vasconia la temática vasca se ha hecho muy fuerte en Waldo. Mario Ángel Marrodán escribió en 1972 sobre este aspecto lo siguiente:

"La estadía portugaluja de Waldo Aguiar ha supuesto en su pintura una nueva tendencia: la comunión y comunicación con el alma de nuestras tierras y de nuestras gentes. Fruto de asimilación y conocimiento de un artista íntegro de la geografía en que vive. El montaje ponderado de estas obras, en función de la monumentalidad de la temática euskérica, cuyas raíces ha penetrado Waldo de manera culminante, ha supuesto algo básico en él: la exaltación del trabajo con el vigor y la fuerza del muralismo, la epopeya vasca (como tal grandeza y cruda magnificencia). En sus obras de temática vasca se palpa el tejido, la presencia humana en una gran cantera de temas recogidos por él sin localismos ni folklore. Ahí está la aventura humana de los hombres de Vizcaya, y el martirologio ferruginoso ante el hecho fatal, heroico e irremediable de la vida humana. En la interpretación pictórica de los altos hornos quizá esté el cuadro más waldoniano de cuantos hasta ahora el pintor trajo a la vida. Esta buena y sólida pieza de museo es su plástico plato fuerte.

Waldo se ha encontrado providencialmente con los cielos metalúrgicos de Vizcaya y su paleta, en consecuencia, ha dado aliento universal partiendo de lo de aquí. La preocupación dramática ha ennegrecido dicha paleta, pero tal gama de óxidos y negro, de mugres y de sequedad, ha huido de la igualdad y de la monotonía para canalizarse en el portentoso tono de los minerales.”

Aguiar García, José, pintor español (Vueltas de Santa Clara, 1898 - Madrid, 1976)

Realizó su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde recibió clases de José Pinazo. Gracias a una beca concedida por el Cabildo insular de la Gomera, tras su primera exposición en el Museo de Arte Moderno de Madrid (1935), viajó por Italia, donde recibió la influencia de la pintura del treccento y en especial de Masaccio, así como de la pintura pompeyana, cuyos reflejos permanecen en su obra. Como becario de la Fundación Juan March realizó su obra más conocida, el cuadro Los Ángeles y los Monstruos, donde se aleja de su temática habitual, de carácter religioso y regionalista, y empieza a mostrar los rasgos expresionistas que caracterizan toda su obra de los últimos años. Además de pintura de caballete, realizó pinturas murales como la realizada para el Casino de Santa Cruz de Tenerife.

Aguiar, Tomás de, pintor español (muerto en Madrid, 1679)

Activo durante el periodo barroco. Fue alumno de Diego Rodríguez da Silva y Velázquez, y conocido por pintar retratos en miniatura. Pintaba en Madrid por los años 1660 con gran crédito retratos al óleo en pequeño con semejanzas y buenas máximas.

Águila, Miguel del pintor español (¿ – 1736)

Fue un pintor barroco español activo en Sevilla, del que Ceán Bermúdez dice que sus obras eran estimadas por el buen gusto del color entendido a la manera de Murillo.

Pintor vinculado a Murillo de quien apenas se conoce otra cosa que el nombre,​ ha de ser el mismo «Miguel del Águila natural y vezino de Sevilla, con oficio de pintor», que salió el 18 de mayo de 1692 en Auto público de fe celebrado en Triana, condenado por hechicero, adivinador y embustero a cinco años de destierro de Sevilla y de Madrid, los tres primeros en prisión.

Sus cuadros están pintados siguiendo el estilo de Murillo, tienen buen colorido y son muy estimados.

Águila, Miguel, pintor español (Alacuás, Valencia, 1936)

Su amor por el arte afloró desde muy joven, observando las litografías realizadas por su padre, así como los óleos que le rodeaban en las paredes de su casa.

Estudió con Don José María Constant, José María Ruiz Ferrándiz, y en la Centro de Artes y Oficios de Aldaia (Valencia) con Don Ramón Rives.

Desde Valencia pasó por Madrid, Barcelona, Reins, París y desde hace años reside en Palma de Mallorca.

Exposiciones individuales

1976.- Galería Xaloc. Palma de Mallorca.

1977.- Círculo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1978.- Galería Xaloc. Palma de Mallorca.

1980.- Galería Xaloc. Palma de Mallorca.

Exposiciones colectivas

1954.- Alumnos de Ruiz Ferrandiz. Sala Muñoz. Valencia.

1958.- Concurso de Pintura. Burjassot. (Valencia).

1959.- Concurso de Pintura. Burjassot. (Valencia).

1973.- IV Certamen Internacional de Pintura. Ciudad de Felanitx. (Mallorca).

1973.- XII Certamen Internacional de Pintura Ayuntamiento de Pollensa (Mallorca).

1973.- XXXII Salón de Otoño. Círculo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1974.- Premios Ciudad de Palma. (Mallorca).

1974.- Certamen Internacional de Pintura Caja de Ahorros i Monte de Piedad de Baleares.

1974.- II Jornades d'Art de Balears.

1974.- V Certamen de Pintura Ciudad de Felanitx (Mallorca).

1974.- XIII Certamen Internacional de Pintura Ciudad de Pollensa (Mallorca).

1974.- Círculo de Bellas Artes .Palma de Mallorca.

1974.- XXXIII Salón de Otoño. Circulo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1975.- Premios Ciudad de Palma.

1975.- Colectiva Hermanos Aguilar. Sala Cumbre. Palma de Mallorca.

1975.- II Certamen Internacional de Pintura Caja de Ahorros i Monte de Piedad de Baleares.

1975.- Círculo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1975.- XIV Certamen Internacional de Pintura Ayuntamiento de Pollensa. (Mallorca).

1975.- XXXIV Salón de Otoño. Círculo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1976.- Premios Antonio Rivas Ciudad de Palma. (Mallorca).

1976.- Premio Nacional de Pintura "Pueblos y Paisajes de España" Fundación F. Estrada Saladich. Barcelona.

1976.- I Certamen Internacional de Pintura Ayuntamiento de Andratx (Mallorca).

1976.- Galería Art Fama . (benéfica). Palma de Mallorca.

1976.- XV Certamen Internacional de Pintura Ayuntamiento de Pollensa (Mallorca).

1976.- XXXV Salón de Otoño Círculo de Bellas Artes. Palma de Mallorca.

1976.- VII Certamen Internacional de Pintura Ciudad de Felanitx. (Mallorca).

1977.- III Certamen Internacional de Pintura Caja de Ahorros "Sa Nostra". Mallorca.

1977.- Círculo de Bellas Artes ( subasta pro monumento a Lorenzo Cerdá). Palma de Mallorca.

1977.- Galería Xaloc. Palma de Mallorca.

1978.- Premios Ciudad de Palma 1977.

1978.- XVII Certamen Internacional de Pintura Ayuntamiento de Pollensa (Mallorca).

1980.- Galería Xaloc Palma de Mallorca (Obras seleccionadas para Art Expo . New York).

1984.- Primer aniversario Galería Kronyussa. Palma de Mallorca.

1986.- X Aniversario Galería d'Art. Pollensa (Mallorca).

1989.- Galería Juan XXIII. Pollensa (Mallorca).

1992.- Premio de Pintura Gir-Art. Calafell. (Tarragona).

1993.- Galería Gir-Art. Calafell. (Tarragona).

1993.- Pintores d'Alaquàs, Sala Municipal de exposiciones.(Exposición organizada por el Ayuntamiento). Alaquàs (Valencia).

2001.- Colectiva. La Galería virtual de arte Latino. Interars.

Aguilar de Anguita, Yacimiento arqueológico de

Necrópolis celtibérica de incineración situada en la provincia de Guadalajara, perteneciente al grupo del Alto Tajo-Alto Jalón. Excavada hacia 1911 por Enrique Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo, se documentaron cerca de cinco mil tumbas siguiendo el ritual de cremación y depósito de cenizas en urna. Fechada entre los s.s VI-V/III-II a.C., destaca la riqueza de los ajuares hallados en las tumbas más antiguas, que cuentan con una importante presencia de armamento; en las últimas fases el empobrecimiento de los ajuares es notable, especialmente la ausencia de armas, fenómeno éste que se aprecia igualmente en otras necrópolis del mismo grupo. 

Las tumbas, señalizadas mediante una estela, se disponían en cinco calles longitudinales, situándose en los extremos los recintos donde se quemaron los cuerpos. Esta disposición, igualmente atestiguada en otros yacimientos del Alto Tajo-Alto Jalón, como Riba de Saelices o La Hortezuela de Océn, ambas en Guadalajara, no es extensible a todas las necrópolis del área de la Celtiberia, aunque sí se documenta en las necrópolis de esta zona. En los ajuares hallados en esta necrópolis destaca un tipo de espada con empuñadura de antenas rematadas en forma esférica o lenticular, denominada como la necrópolis, así como dos espadas del tipo denominado "aquitano", con paralelos en el sudoeste de Francia, y que evidencian la existencia de contactos transpirenaicos.

Aguilar de Anguita es un lugar imprescindible para todo aquél que quiera estudiar la cultura celtíbera. Los celtíberos se asentaron en el lugar que actualmente ocupa el pueblo, así como en el poblado de la Cera (en la vega del Arroyo del Prado) y en el lugar conocido como "El Castillejo".

Destaca el hallazgo en el lugar de la necrópolis celtíbera más extensa que se conoce: la necrópolis de "el Altillo". Todo lo que se halló en el lugar fue llevado por el Marqués de Cerralbo a su Museo, en Madrid, pasando, posteriormente, al Museo Arqueológico Nacional (MAN), donde actualmente se encuentra.

El lugar cuenta con uno de los dólmenes más meridionales que se conocen: el dolmen del Portillo de las Cortes, en aceptable estado de conservación. Igualmente, en el lugar se encontraron menhires.

En la vega del Arroyo del Prado, en dirección a Anguita, se encuentra un puente romano-medieval en excelente estado de conservación. Cerca de este lugar, igualmente, se conserva un trozo de calzada romana.

Junto con Anguita, a partes iguales, comparte la propiedad del yacimiento de "La Cerca", eventual ciudad celtíbera, posterior asentamiento romano.

Cerca del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora del Robusto. Lugar al que se hacían célebres procesiones en las que participaba todo el antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli. Al lado de esta ermita, en el año 2007, al realizar obras en el próximo oleoducto La Rota-Zaragoza, se hallaron restos de una villa romana, hoy sepultada.

Aguilar, Sergi, escultor y joyero español (Barcelona, 1946)

Tras abandonar la joyería en 1972, se ha dedicado plenamente al trabajo escultórico en bronce, latón, acero, hormigón y mármol. Ha realizado exposiciones individuales en la Fundación Joan Miró (1991) y en las galerías Joan Prats (1995), Antonio de Barnola (1996) y Carles Poy (1998), en Barcelona. Participó en la Bienal de Estambul (1992) y en la muestra Arte español para el fin de s., en el Centro Cultural Tecla Sala, L’Hospitalet (1996).

Tras cursar estudios en la Escola Massana, donde ingresa en 1962, y el Conservatori de les Arts del Llibre, ambos en Barcelona, en 1968 inicia su actividad como diseñador de joyas, siguiendo con ello la tradición familiar. Integrado en un circuito europeo de exposiciones y muestras, el trabajo en diferentes materiales cobre, latón, plata , el oficio y los pequeños formatos le facultan para dar comienzo a partir de 1972 a su carrera como escultor, marcado por la obra de Julio González, Brançussi y los constructivistas rusos. Tras unas primeras tentativas con el bronce, el hormigón y el acero, el mármol se convierte en su material recurrente a partir de 1973. Un año después tiene lugar su primera individual Galería Adrià de Barcelona , en la que presenta una obra de pequeño formato, de reminiscencias minimalistas y naturaleza casi objetual, aún diversa en sus materiales, volúmenes geométricos y un trato exquisito de las superficies, aunque no carente de juegos compositivos que truncan y animan el aparente rigor que se desprende de sus acabados. Ya en 1974 desarrolla su faceta como dibujante, con la serie Estudis de la Naturalesa, sobre motivos minerales y vegetales que encuentra en sus paseos por la isla de Menorca, que incorpora posteriormente a su serie escultórica Tronc Espai Terra Eina. En 1977 comienza a impartir clases de volumen en la Escuela Eina de Barcelona, dando inicio a una amplia actividad docente. En la segunda mitad de los años setenta cobra progresiva importancia en su producción el espacio, concepto al que remiten sus últimas obras en piedra y para cuyo máximo desarrollo acude al hierro, material que incorpora desde 1979, año en el que se hace patente la diversificación de sus formatos de trabajo, presentando una serie de fotografías bajo el título genérico de Transcurs, y en la que reflexiona sobre el paisaje y el tiempo. A comienzos de los ochenta, que coincide con su primera individual en Madrid Buades, 1981 , intensifica su trabajo con el collage, ‌con el que abre vías de experimentación opuestas a las estrictamente escultóricas mezcla de materiales, acabados sucios, formas difusas y ambiguas, uso explícito del color . El resto de la década trabaja sus esculturas en una doble dirección; de un lado trabaja sistemáticamente sobre el plano y sus intersecciones; a la vez, dedica una especial atención al acabado del material, con un tratamiento diferenciado de pátinas que le permite hacer más complejos sus juegos de planos, al incorporar el color y los matices tonales, que completa, posteriormente, con la inclusión de elementos gráficos y lingüísticos. Tras celebrar una amplia muestra en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid (1984), lleva a cabo su primera escultura monumental Julia, 1986 , para la ciudad de Barcelona, a la que suceden otras intervenciones como Marca d’aigua Homenaje a Carlos Barral (Vila Seca, 1992). Su interés por el espacio se amplía al incorporar otros conceptos como territorio y paisaje, temas que aparecen en nuevas series de pequeño formato que realiza en los primeros años noventa, así como en sus continuas incursiones en el terreno de la fotografía y el collage, en las que procede a una interpretación de mapas, planos, recorridos y texturas topográficas a través de su relación formal y su manipulación, que en sus últimas series se sitúa en términos próximos a lo pictórico. En la segunda mitad de los noventa vuelve a experimentar con diversos materiales, trabajando con cartón, fieltro o corcho, y, especialmente, la mezcla de hierro y madera, en las que intensifica un diálogo entre formas y acabados opuestos que remiten a un doble lenguaje geométrico y expresivo, que remite a un diálogo entre lo natural y lo cultural.

Aguilera y Gamboa, Enrique de, político, arqueólogo y coleccionista español (Madrid, 1845 – 1922)

A su muerte, donó al Estado español su magnífica colección de obras de arte y el palacio madrileño que las alberga, hoy llamado Museo Cerralbo.

Los orígenes de la ilustre casa de Cerralbo se remontan al s. XIII. Fue el octavo señor de Cerralbo, Rodrigo Ossorio, quien en 1533 recibió de Carlos I el título de marqués de Cerralbo, por los servicios prestados al monarca en Alemania. Su sucesor en el título, Juan Pacheco Ossorio, fue capitán general de Galicia y como tal defendió la ciudad de La Coruña del ataque del pirata inglés Francis Drake en 1589, y el tercer marqués de Cerralbo llegó a ser virrey de Méjico. Las sucesivas generaciones dejaron otros nombres sonoros para la historia de España, hasta llegar a José de Aguilera y Contreras, XVI marqués de Cerralbo a quien, tras la temprana muerte de sus hijos mayores, sucedió en el título su nieto primogénito Enrique de Aguilera y Gamboa.

Hijo de Francisco de Aguilera Becerril, conde de Villalobos, y de su esposa María Gamboa López de León, Enrique de Aguilera nació en Madrid, en la casa familiar de la plazuela de Matute el 8 de julio de 1845. Desde muy niño, cuando aún era alumno de las Escuelas Pías, el futuro marqués demostró una rara afición por coleccionar monedas antiguas, en cuya compra, según sus biógrafos, invertía toda la paga semanal. A la muerte de su padre, sucedida en 1867, Enrique de Aguilera hereda el título de Conde de Villalobos. Tras fallecer su abuelo pocos años más tarde hereda también los títulos de marqués de Cerralbo, Almarza y Campofuerte, y de conde de Alcudia, Foncalada y Sacro Romano Imperio, además de un generoso patrimonio que administró inteligentemente.

Como siempre había demostrado una natural inclinación hacia las Letras y las Bellas Artes, compaginó sus estudios de Derecho con los de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, e incluso llegó a publicar algunas composiciones poéticas en La Ilustración Católica. En 1871 contrajo matrimonio con María Manuela Inocencia Serrano y Cerver, viuda del militar y político Antonio María del Valle. El matrimonio había tenido dos hijos, Antonio y Amelia, a quienes el marqués de Cerralbo acogió como un segundo padre. 

Ya en esta época había dejado bien clara el marqués su vocación política, tras ingresar a los veinticuatro años en el partido carlista. En 1872 fue elegido diputado a Cortes por el municipio salmantino de Ledesma. En estos años fue muy intensa la amistad del marqués con el infante Carlos, que llegó a encargarle que organizara una junta de carlistas leales para hacer frente al entonces jefe del partido Cándido Nocedal. En 1885 Enrique de Aguilera fue nombrado senador del reino, y cinco años más tarde el infante Carlos le pidió que fuese su representante en territorio español. Su actividad en favor de la causa carlista fue tan intensa que Carlos le otorgó el Toisón de Oro. El marqués dejó su cargo de representante regio en 1890, aduciendo motivos de salud, aunque muchos pensaron que en realidad el marqués estaba profundamente decepcionado por las crisis internas del partido. Volvería a la actividad política unos años más tarde, coincidiendo con la muerte de Carlos en 1909 y tras ser llamado por Jaime en 1912, pero nunca tuvo con él la sintonía ni las buenas relaciones que mantuvo con su antecesor. A pesar de ello, representó a Jaime hasta 1919, cuando las divergencias entre aliadófilos y germanófilos durante la Primera Guerra Mundial causaron hondas crisis en el seno del partido carlista.

Cuando inició su alejamiento de la política, tuvo el marqués más tiempo para entregarse a otras aficiones. Una era la cría de caballos en su finca soriana, donde tuvo magníficos ejemplares que consiguieron premios en varios concursos. Otra, la investigación histórica, disciplina en la que destacó y por la que fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia, como más adelante formaría también parte de la Real Academia Española y de la de Bellas Artes de San Fernando. 

Pero la gran pasión de Enrique de Aguilera fue el coleccionismo. Durante años, el marqués de Cerralbo había viajado por una veintena de países, donde gastó verdaderas fortunas en adquirir obras de arte con destino a su colección particular. En 1883, los hijastros del marqués de Cerralbo habían adquirido un solar de la calle Ventura Rodríguez, que posteriormente cederían a Enrique de Aguilera para levantar un palacio donde pudiera guardar su rica colección de arte. Fue el propio marqués quien diseñó el edificio y el pequeño jardín, y fueron los ejecutores del proyecto los arquitectos Cabello Lapiedra, Sureda y Cabello y Asó, y su decorador José Soriano Fort.

Las obras de construcción y acondicionamiento duraron más de diez años, pero tras ellas se vio terminado uno de los más bellos palacios de la capital, que fue durante años uno de los centros neurálgicos de la vida social madrileña. El palacio, que contaba con un salón de baile de estilo Rococó, un comedor de gala y una biblioteca con más de diez mil volúmenes, alberga hoy el interesante Museo Cerralbo, que está abierto al público y en el que se conserva la espléndida colección artística reunida por el marqués en sus numerosos viajes. En el transcurso de éstos, además de obras de arte, también adquirió exquisitas piezas de mobiliario con destino a su palacio, como por ejemplo la espléndida lámpara de cristal de Murano que todavía se conserva en el salón de música del actual museo Cerralbo. Precisamente con destino a esa sala el marqués compró en París varios instrumentos orientales. Poco a poco, la colección de Enrique de Aguilera se incrementó con piezas de la mejor porcelana, bronces, grabados, tapices y alfombras, así como una selección de armas de distintos países (y en cuya recopilación fue ayudado el marqués por su hijastro Antonio del Valle) y una galería pictórica donde pueden encontrarse lienzos de Ribera, Zurbarán, Alenza o Van Dyck. Poco a poco, el marqués llegó a convertirse en un experto en la tarea de reconocer y tasar antigüedades, como antes se había hecho especialista numismático. Buena muestra de ello es la colección de monedas antiguas que cuidadosamente catalogada se encuentra en su palacio.

A todos los objetos de arte adquiridos en distintos lugares de Europa había que añadir también algunas piezas arqueológicas de primer orden, pues en los últimos años el marqués había desarrollado especialmente su afición por la ciencia de la arqueología, promoviendo y sufragando distintas excavaciones en varios yacimientos españoles. En 1912, el marqués acudió como representante de la Academia Española de la Historia al Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistórica celebrado en Ginebra, donde, tras el éxito de sus ponencias, el español fue admitido como idioma oficial en próximos congresos.

A su muerte, Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, donó al Estado español su palacio con todas las obras de arte que en él se encontraban "sin que jamás se trastoquen, y por ningún concepto, autoridad o ley se trasladen de lugar, se cambien objetos ni se vendan". Así ha sido, y a día de hoy el Museo Cerralbo sigue abierto al público en la madrileña calle de Ventura Rodríguez.

Aguirre, Francisco de, pintor español (Madrid, hacia 1645)

Pintor barroco español. Según Ceán Bermúdez, aunque no hay otros indicios de ello, fue discípulo de Eugenio Caxes. En 1646 se le documenta en Toledo, trabajando en la catedral en la reparación de las pinturas de la sala capitular de invierno, en especial el cuadro de la Asunción de Nuestra Señora que ya había restaurado Blas de Prado. Al mismo tiempo y con el mismo destino se encargó de la pintura del retrato del cardenal infante don Fernando de Austria. Según Angulo y Pérez Sánchez se trata en realidad de una copia del retrato pintado por Gaspar de Crayer, adaptado al formato de los restantes retratos de la serie. El 10 de octubre de 1646 cobró por todo ello tres mil reales conforme a la tasación hecha por el maestro mayor Lázaro Goiti. Toda la documentación relativa a estos trabajos le llama vecino de Madrid.

En 1649, con Antonio Ponce, el escultor Manuel Correa y otros artistas poco conocidos se le contrató para realizar las decoraciones de las gradas de la iglesia de San Felipe en Madrid con motivo de la entrada de Mariana de Austria.

Aguirre, Juan, escultor español (s. XVI)

Activo en Santiago de Guatemala (hoy La Antigua Guatemala) en la segunda mitad del siglo xvi, a donde llegó proveniente de Perú, aunque probablemente era de origen español. Se desconocen sus años de nacimiento y muerte. Toda la información sobre él proviene de fray Francisco Vázquez.

Hacia 1558 esculpió una Virgen de Concepción, llamada del Coro, para el Convento franciscano de Santiago, que hoy todavía se venera en la iglesia de San Francisco de la ciudad de Guatemala con el nombre de “Niña María”. De acuerdo a Vázquez, hizo además dos vírgenes que el Obispo fray Diego de Landa se llevó a Yucatán, probablemente entre 1558 y 1560, una de Concepción, que se conoció como Nuestra Señora de Izamal, que gozó de gran veneración y que se quemó en 1829, y otra de la Natividad, con el Niño Jesús en brazos. Ingresó en Guatemala en la orden franciscana con calidad de lego. Sin base alguna V. M.

Díaz le asignó el Jesús Nazareno de Candelaria, hoy atribuido a Mateo de Zúñiga. Probablemente falleció en Santiago.

Obras suyas son: Virgen de Concepción, llamada del Coro, Convento franciscano de Santiago (Guatemala), c. 1558; Nuestra Señora de Izamal (perdida en 1829), c. 1558; Natividad, con el Niño Jesús, c. 1560. 

Aguirre, Juan Antonio, pintor, crítico de arte y teórico español (Madrid, 1945)

Su pintura de temas cotidianos se sitúa en el ámbito de la nueva figuración madrileña. En 1980 presentó una de sus exposiciones más significativas (Madrid D.F.). En 1999, fue objeto de una muestra ‌retrospectiva en el Instituto Valenciano de Arte Moderno y realizó una exposición que recogía su obra de los años noventa en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

Realiza su primera exposición individual en la Galería Amadis en 1965. Funda el grupo Nueva Figuración en 1967, junto a Elena Asíns, Barbadillo, García Ramos, Julio Plaza, Iturralde, Alexanco, Gordillo y Teixidor. De su faceta de teórico del arte destaca la publicación Arte último. La Nueva Generación en la escena española, que aparece en 1969 y en dónde se plantea una revisión de la escena artística española del momento y, en especial, del citado grupo. En los años setenta regresa a la pintura la que compagina con su labor de conservador del Museo Español de Arte Contemporáneo, del que llega a ser subdirector. Su pintura figurativa y de cierto carácter expresionista, aunque sin el desgarro del movimiento, se caracteriza por el color y los contornos desdibujados. Sus composiciones nos recuerdan a las de Pierre Bonnard y los fauvistas. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, entre las que cabe citar la realizada en 1997 en el Centro Cultural Conde Duque (Madrid) y en 1999 en el IVAM. Se encuentran obras suyas en el MNCARS, Museo Municipal de Madrid, Museo de Bellas Artes de Álava, Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca y en el IVAM.

Aguirre Sánchez, Lorenzo Victoriano, pintor español (Pamplona, 1884 – Madrid, 1942)

Nacido en Pamplona en 1884 y ejecutado en Madrid el 6 de octubre de 1942, tras dos años de reclusión en la cárcel de la calle General Díez Porlier. Pasó la mayor parte de su infancia en Alicante, que insufló en su espíritu artístico el colorido típico de los paisajistas levantinos; en 1904, consiguió plaza como profesor de dibujo en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid; por su calidad y la admiración que en muchos despertaba, colaboró con Gutiérrez Solana y Vázquez Díaz en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Trabajó en Francia como escenógrafo en la Ópera de París y recorrió toda Europa empapándose de diversas tendencias artísticas. Gozó de éxito y fama como pintor, cartelista y caricaturista. En 1925, consiguió la medalla de oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París; en 1926, la de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. El siguiente honor recibido fue la medalla de honor de la Asociación de Pintores y Escultores de Madrid. En 1930, se casó por segunda vez con Francisca Benito Rivas, de la que tuvo tres hijas. Al estallar la Guerra Civil se trasladó a Valencia con el Gobierno de la República e ingresó en el Partido Comunista; en 1938, pasó a Barcelona, donde a la sazón se había instalado el Gobierno; en 1939, se exilió junto a su familia, estableciendo su residencia en París. Desanimado por completo, decidió que su familia regresase a España en 1940; a poco, fue entregado a las autoridades españolas y fue encerrado en la cárcel de Ondarreta (Guipúzcoa); el 8 de febrero de 1941 era traslado finalmente a la cárcel madrileña. A pesar de la petición de clemencia que sus hijas Margarita, Susana y Francisca presentaron ante la hija del Dictador, Carmencita, con el propósito que intercediese ante su padre, Aguirre fue ejecutado ante los ojos de otros muchos reclusos. Su obra, largo tiempo olvidada, fue reivindicada en 1999 por dos exposiciones en Pamplona y Barcelona y por un emotivo artículo del poeta Félix Grande ("Noticia del pintor Lorenzo Aguirre", El País, 29-XII-1999).

Se inicia en la pintura en Alicante, ciudad a la que sus padres se trasladaron cuando él tenía cuatro años y a la que estuvo ligado toda su vida, llegando a ser uno de sus personajes más célebres, promotor de las Fogueres de Sant Joan y autor de los primeros carteles de estas fiestas. Su primer maestro fue el pintor alcoyano Lorenzo Casanova Ruiz. Posteriormente se trasladó a Madrid (1899) y París (1910) donde continúa sus estudios artísticos. De vuelta a España obtuvo numerosos premios en exposiciones nacionales e internacionales como la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (Madrid, 1922) por la obra Luz divina (actualmente en el Museo de la Rioja en Logroño, la Segunda Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (Madrid, 1926) por la obra Crepúsculo de Vidas (actualmente en el Museo Elisa Cendrero de Ciudad Real) y la Medalla de Honor de la Asociación de Pintores y Escultores de Madrid por la obra Artistas de circo (1934), actualmente en el Museo de Pamplona. En 1930 es incluido su nombre en el primer apéndice de la Enciclopedia Universal ilustrada Europeo Americana Espasa, donde además se reproduce una copia de su obra El Picador.

Ingresó por oposición en el Cuerpo General de Policía, donde llegó a ocupar cargos de responsabilidad durante la República. Su fidelidad al gobierno legítimo le obligó a exiliarse a Francia tras la guerra civil. En 1940, debido a la invasión alemana, decide regresar a España con su familia. Al atravesar la frontera fue apresado y encarcelado. En 1942 fue ejecutado en la madrileña cárcel de Porlier bajo la acusación de auxilio a la rebelión.

Obras en museos y otros organismos: Retrato de mujer. MUBAG, Alicante. Luz divina 1922. Museo de la Rioja,Logroño. La cabrita 1923. Museo de Pamplona. Crepúsculo de vidas 1926. Museo Elisa Cendrero, Ciudad Real. La mujer de las ligas 1928. Museo de Pamplona. Metropolitano 1932. Colección de la Caja de Ahorros de Navarra. Cartel de Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy 1932 Museo de Bellas Artes Gravina Alicante. Peixcaters de Moraira 1933. Ayuntamiento de Alicante. Artistas de Circo 1934. Museo de Pamplona. Remat de casament Biar 1935. Enviado a la Unión Soviética en 1937 por la Diputación de Alicante. Sección de Moscú del Museo del Hermitage. Costureras 1935. Colección de la Caja de Ahorros de Navarra. Palmira 1935. Colección de la Kutxa de San Sebastián. San Fermín 1936. Museo de la Real Academina de Bellas Artes de San Fernando Madrid. Exposiciones retrospectivas: Caja de Ahorros Provincial de Alicante. Alicante 1984. Banco de Bilbao. Homenaje a Lorenzo Aguirre. Bilbao. y Pamplona. 1986. Caja de Ahorros de Navarra. Pamplona y Madrid. 1999 - 2000. Museo de Bellas Artes Gravina. Alicante. 2003.


De Balbás, Jerónimo de a Baldovinetti, Alessio

Balbás, Jerónimo de, arquitecto y escultor español (Zamora, 1673 - Ciudad de México, 1748)  Fue el introductor de uno de los elementos más...