15 septiembre, 2020

De Abiell a Abstracto, arte

Abiell, Guillem, arquitecto español (¿ – Palermo, Sicilia,1420)

Fue maestro mayor de las obras de las iglesias barcelonesas de Nuestra Señora del Pino, Nuestra Señora del Monte Carmelo, Santiago y Montesión y del Hospital de Santa Creu. En la consulta para la prosecución de la catedral de Gerona (1416), Abiell se inclinó por seguir la obra con tres naves como los maestros Paschasius y Juan de Xulga, Pedro de Vallfogona, Guillermo de la Mota, Bartolomé Gual y Arnaldo de Valleras. Entre sus principales trabajos encontramos la fábrica del Hospital de la Santa Creu y su colaboración en las obras de la iglesia de Santa Maria del Pi, junto a Jaume Fabre, Bartomeu Mas y Pere Castelló.

Abildgaard, Nikolai Abraham, arquitecto, escultor y pintor danés (Copenhague, 1743 – Frederiksdal, 1809)

Apodado el Rafael del Norte, tuvo un rol importantísimo para la difusión del neoclasicismo en su país.

Hijo del pintor y anticuario Søren Abildgaard (1718-1791), estudió pintura en la Real Academia Danesa de Arte (Det Kongelige Danske Kunstakademi) con Johan Edvard Mandelberg y Johannes Wiederwelt, como ayudante del primero colaboró en la decoración del palacio real de Fredensborg. En 1709 realizó las decoraciones del Palacio Real Danés de Fredensborg, allí se perciben los influjos estéticos de los franceses Claude Lorrain y Nicolas Poussin (téngase en cuenta que el maestro de N. Abildgaard, Mandelberg, había sido discípulo del pintor galante francés François Boucher). 

El 23 de marzo de 1741 se desposó con Anna Maria Oxholm. Entre 1772 y 1777 realizó un viaje de estudios a Roma donde estudió los frescos de Annibale Carracci y las pinturas y esculturas de Rafael, Tiziano, Michellangelo, al tiempo que se relacionaba con el escultor sueco Johan Tobías Sergel y el pintor suizo Johann Heinrich Füssli quienes ejercieron una gran influencia para la consolidación de Abildgaard en el neoclasicismo, ya aprendido en la Academia más, elementos de romanticismo así como su aproximación a fuentes literarias (Homero, Shakespeare, Osian). De retorno a Dinamarca fue nombrado profesor de la Academia en 1778, en ésta Christoffer Wilhelm Eckersberg, Caspar David Friedrich, Bertel Thorvaldsen, G.L. Lung y Asmus Jacob Cartens fueron algunos de sus discípulos. En 1780 fue requerido por el gobierno danés para pintar piezas históricas que sirvieran de decoración en el llamado "Salón de los Caballeros" (Riddersal) del palacio de Christiansborg. Tales pinturas no solo trataron una temática histórica sino también alegorías y cuestiones mitológicas con jeroglíficos y otros símbolos que reflejaban su adhesión a la Revolución Francesa, por tal motivo el rey danés rechazó tales diseños los cuales se perdieron durante un incendio ocurrido en 1794.

Tal como se ha indicado el estilo de N. Abildgaard fue clasicista, o, mejor dicho, neoclasicista con un trasfondo romanticista, en el cual se ha destacado por un notable sentido de la coloratura y una evidente preferencia por los temas históricos.

Dirigió la Academia de Copenhague de 1789 a 1791 y de 1801 a 1809, en ese tiempo escribió numerosos estudios referidos a la teoría e historia del arte.

Sus principales obras son: “Filoctetes”, de 1775 (pintura sobre lienzo, Copenhague); “Osian”, de 1782 (pintura sobre lienzo, Copenhague); “Emilia's Kilde”, de 1782(escultura) y “Pesadilla” (1800). 

Ablak

Típica decoración árabe basada en la alternancia de hiladas blancas y negras, o combinado tonos oscuros y claros.

Los muros del caravasar de Diyarbak1r están decorados con un sistema bicolor llamado Delliler Hani; construido en basalto durante el siglo XVII, se basa en la alternancia de piedras claras y oscuras, o decoración ablak, al igual que en la arquitectura ayubí y mameluca.

Abocinado

    Dícese de cualquier vano cuya anchura aumenta o disminuye progresivamente. Son característicos del Románico, principalmente, aunque también los encontramos en las portadas góticas, entre los siglos XI y XV, como podemos apreciar en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, del siglo XI, o en el Pórtico occidental de la Catedral de León, del siglo XIII.

Abramo, Livio, grabador brasileño (Araraquara, San Pablo, 1903 – Asunción, 1992)

De profunda ideología socialista, fue pionero del arte como denuncia de una preocupación igualitaria. Junto con Oswaldo Goeldi, es considerado uno de los introductores del grabado moderno en Brasil.

Descendiente de emigrantes europeos, inició sus estudios en Santos para luego continuarlos en São Paulo. En 1926, llevó a cabo sus primeras experiencias en el campo de la xilografía, siendo el primer grabador brasileño que realizó experiencias por cuenta propia en este campo. La primera influencia fuerte de su obra fue el expresionismo alemán, a través de algunas exposiciones alemanas realizadas en São Paulo, como la de Arte Decorativa Alemana, y la Exposición Alemana de Libros y Artes Gráficas. Para hacer frente a dificultades económicas, se dedicó durante algún tiempo a elaborar diseños de moda, carteleras de propaganda, pintura de anuncios y escenarios de teatro y de películas. En esa época de penuria, se afilió al partido comunista brasileño, del que luego se separó. Durante muchos años trabajó para el Jornal Diário da Noite; posteriormente, una vez que abandonó el partido comunista y se afilió al partido socialista, trabajó para diversos períodicos socialista. En 1948, ilustró el libro Pelo Sertão, de Afonso Arinos de Mello Franco, con 27 xilograbados. En 1949, ganó el premio Viaje al Extranjero, en el Salón Nacional de Arte Moderno de Rio de Janeiro, lo cual le permitió pasar dos años en Europa. A su regreso a Brasil, trabajó como profesor en la Escuela de Artesanía del Museo de Arte Moderno de São Paulo, y organizó, junto con otros artistas, el Estudio Gravura. En el segundo período de la dictadura de Getúlio Vargas, cuando contaba con 59 años de edad, se vio obligado a trasladarse a Paraguay, donde desarrolló una extraordinaria labor en el campo de las artes plásticas durante más de 30 años; fundó el Centro de Estudios Brasileños, y fue cofundador del taller de grabado de Julián de la Herrería. Durante su estancia en Paraguay, influenció sobre toda una generación de artistas de aquel país.

Realizó numerosas exposiciones, incluso grandes retrospectivas, como la del Centro Cultural de São Paulo (1983), la del Museo de Arte Moderno de São Paulo (1984), y la del Banco Francés y Brasileño (1991). Participó en importantes muestras, como en la Bienal de Venecia, la Bienal de São Paulo, Muestra Brasileña en Buenos Aires y otras en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia. Entre otros galardones, obtuvo los de las Bienales de São Paulo en 1952 y 1961.

Aunque Lívio Abramo ha sido más conocido como grabador, por haberse expresado en todas las técnicas del grabado, sin embargo fue antes que nada, un excelente dibujante y acuarelista. El propio artista reconocía la diferencia de sus grabados y de sus dibujos, cuando decía: Mis grabados son mucho más sintetizados, las formas son mucho más trabajadas, severas, mientras que en el dibujo, soy más espontáneo (1981).

A a lo largo de su vida, recibió diversas influencias, primero del expresionismo alemán (Kokoscha, Kubin y Kolwitz), luego del pintor ruso Lasar Segall y, más tarde, del geometrismo y abstraccionismo de las décadas 1960-1970. Ello da pie para distinguir en la obra del artista, tres etapas:

En la primera, que corresponde al período expresionista, predominan los aspectos sociales y políticos. Los motivos principales son el ambiente obrero y fabril, la guerra civil española y las escenas de la vida diaria. En este período de la obra de Abramo resalta el contraste del blanco y del negro. De este período son obras como: 1º de Mayo, Operário ('Obrero') y Dois mundos.

La segunda etapa se conoce como "periodo formal", o de la búsqueda de la forma pura, en el que los contrastes blanco-negro se matizan con los tonos ceniza; predominan los temas de paisajes, fiestas y costumbres populares. Destacan trabajos de las series Río, Fiesta y Por el Sertão.

La tercera y última etapa es la de la abstracción geométrica, en la que, según los críticos, Abramo alcanza la cumbre de su creatividad artística. En esta época predominan la arquitectura, la fuerza de la naturaleza y la vida y el paisaje urbano. Destacan obras de las series Paraguay y As Chuvas ('Las lluvias').

Toda su obra está imbuida de una temática clave: el hombre y su medio, enfocando todos los aspectos y sentimientos de la vida humana. 

Abramovitz, Max, arquitecto estadounidense (Chicago, 1908. Pound Ridge, New York, 2004)

Trabajó en Nueva York para la empresa Harrison, Abramovitz, y de Abbe. Estudió en las universidades de Columbia e Illinois y en la Escuela de Bellas Artes de París. En 1985 se incorporó a la firma de arquitectos Kingsland and Schiff. En colaboración con Wallace Harrison planificó los edificios de la ONU a partir del anteproyecto de Le Corbusier. A continuación se indican algunos de sus trabajos más importantes: Philarmonic Hall del Centro Lincoln de Nueva York en 1962, Templo Beth Zion en Búfalo en 1967 Swiss Bank Tower de Nueva York, erigida en 1989 en la que trabajó como colaborador.

Contribuyó a definir la forma de la silueta del siglo XX durante los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Abramovitz, junto con su compañero, Wallace K. Harrison, fueron recordados por sus innovadoras contribuciones en el diseño de muchos de la ciudad de Nueva York los mejores edificios. La Secretaría de la torre complejo de las Naciones Unidas y Avery Fisher Hall en el Lincoln Center for the Performing Arts están entre sus más impresionantes logros.

Abreu, Mario, pintor venezolano (Turmero, 1919-1993)

Influido por las tendencias del futurismo, sus obras tienen una marcada intención simbólica y una evidente preocupación cósmica. A partir de la década de los sesenta realizó obra objetual (Objetos Mágicos) con la técnica del assemblage y se adentró en el lenguaje del pop art y el neo surrealismo. En 1975 fue galardonado con el premio Nacional de artes plásticas.

Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas y fue uno de los miembros fundadores del renovador Taller Libre de Arte, en el que trabajó desde su fundación. En el año de 1952 viajó a Europa; se instaló en la capital francesa hasta 1961, fecha en la que regresó a su país. Su obra, caracterizada por una constante indagación y experimentación con los materiales y las formas, ha bebido intensamente de los movimientos vanguardistas, especialmente de aquellos derivados de un acercamiento a los planteamientos dadaístas y surrealistas. Hasta 1964 su pintura se caracteriza por una constante creación de formas y visiones mitológicas que entremezclan los recuerdos americanos con invenciones personales. En 1965, con la presentación de sus Objetos Mágicos en la exposición celebrada en el Museo de Bellas Artes de Caracas, su obra adquirió una dimensión más amplia. Se convirtió entonces en un ensamblador de plásticos y redimensionó los objetos industriales dentro de un nuevo contexto cultural, cercano a los ámbitos y discursos populares mágicos. El lenguaje artístico de Abreu se mueve entre su enraizamiento con la cultura popular venezolana y su necesidad de expresar esos lazos dentro de un lenguaje influido por las llamadas vanguardias internacionales.

Abreu y Barreda, Gabriel, arquitecto español (Madrid, 1860-1940)

Gabriel Abreu se tituló como arquitecto el 4 de marzo de 1886, también era licenciado en ciencias exactas, y fue profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Recibió dos terceras medallas en las exposiciones nacionales de los años 1867 y 1899, además de una condecoración en 1912. Fue nombrado caballero de Alfonso XII, comendador de número de Carlos III y recibió la Medalla de Plata de Alfonso XIII.

Entre sus obras cabe destacar el Ministerio de Estado, la iglesia de San Francisco el Grande, los edificios de la Legación de España, la Asociación de Sanatorios y Hospicios Marinos en España. En 1931, cuando se creó el Colegio de Arquitectos de Madrid, se inscribió en él con el número cuatro.

Una de sus obras más importantes es la construcción junto a Fernando García de Mencadal del Palacio de Hielo y del Automóvil entre los años 1920 y 1922, sobre un proyecto de Edmon de Lune; actualmente este edificio, situado en la calle Duque de Medinaceli, es sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El núcleo del edificio era una gran pista de patinaje de 55 por 27 metros sobre la que se extendía una galería abierta a la altura del entresuelo. La planta superior estaba dedicada a la exhibición de automóviles. En 1928 pasó a ser propiedad del Estado y se convirtió en un Centro de Estudios Históricos. Su disposición se alteró macizando la pista con patios y despachos. Se eliminaron de la fachada las marquesinas de hierro y cristal y la galería de arcos de la segunda planta.

Abril, Bartolomé, escultor español (Valencia, s. XVII)

Establecido en Toledo en 1607. Siendo entonces maestro mayor de aquella iglesia Juan Bautista Monegro le encargó el pulimento y colocación de los mármoles de la capilla de nuestra señora del Sagrario. Trabajó con 2 escultores más (1618) en los mármoles de las paredes, antepechos y oratorios de la capilla mayor del Monasterio de Guadalupe y las urnas sepulcrales de Enrique IV y de su madre, colocadas en el presbiterio.

Abril, Juan Alfonso, pintor español (, Valladolid, s. XVII)

Originario de Valladolid, entre sus obras es notable un San Pablo que pintó para el convento de dominicos de Valladolid, con arreglado dibujo y buen gusto por el color.

Abril y Guanyabens, Joan, arquitecto español (Mataró, 1852 - Tortosa, 1939)

Además cultivó la arqueología, el periodismo, el dibujo e incluso la pintura como simple aficionado.

Fue arquitecto municipal de Tortosa durante 4 etapas entre marzo de 1882 y junio de 1901 y el principal fundador en 1900 del museo de la ciudad, conocido como Museo de la Ilercavònia donde iban a parar los hallazgos arqueológicos que se hacían. Participó en la construcción del Mercado Público (inaugurado en septiembre de 1887)1 junto al arquitecto Joan Torras i Guardiola y en el diseño de los ensanches de la ciudad y del actual parque municipal Teodor González (frente a esta gran zona verde se encuentra su antigua casa2 ). Sin duda es uno de los arquitectos históricos más conocidos de la ciudad de Tortosa, junto con Pau Monguió i Segura, aunque su obra es más bien clasicista que modernista. Joan Abril fue sustituido por primera vez en su cargo municipal por el arquitecto tortosino Víctor Beltri i Roqueta (1887-1890).

Durante muchos años, hasta julio de 1926, también fue el arquitecto del obispado de Tortosa, redactando diferentes proyectos de restauraciones en todo el territorio diocesano así como trabajos para la Catedral y el palacio episcopal gótico de Tortosa, el proyecto para el campanario de Xerta en 1910, el convento de las Mínimas en Móra d'Ebre (1894), etc. Como arquitecto diocesano construyó el Templo de la Reparación (1903 bendición; calle de la Merced) y la imponente iglesia del Rosario (1914) en el barrio de Ferrerias.

Fue fundador del semanario regionalista La Voz de la Comarca (después quincenal) desde el que reeditó en fascículos semanales la edición de Fidel Fita de la obra Los Coloquios de la insigne ciudad de Tortosa (durante los años 1906-1908) y editó en 1905 las Reflecciones sobre los diálogos de Despuig de Antonio Gil de Federich. Existen ejemplares de esta publicación editada entre 1903 y 1909 en las hemerotecas de la Biblioteca Marcelino Domingo de Tortosa y del Archivo Histórico del Baix Ebre.

Enfermo de diabetes, gracias a sus esfuerzos se comenzó a cultivar la soja en España (en aquella época Europa la importaba principalmente de Manchuria, en 1888 se empezó a cultivar en Estados Unidos). En 1918 publicó el periódico barcelonés La Veu de Catalunya los espectaculares resultados del cultivo de esta planta de la familia de las leguminosas y sus saludables efectos nutritivos.

Una calle de Tortosa, en el barrio periférico del Grupo del Templo, lleva su nombre en recuerdo y homenaje. Su obra queda por estudiar adecuadamente aún hoy en día.

Absalon, escultor israelí (Ashdod, 1964– París, 1993)

Descubrió su vocación artística en Francia cuando, cumplidos los veintitrés años, decidió abandonar su país natal y establecerse en París. Allí comenzó a trabajar con materiales sencillos como el cartón, el corcho o la madera para fabricar pequeñas cajas blancas con las que elaboraba maquetas arquitectónicas en miniatura. En 1987 presentó su primera exposición bajo el título Cellules, En silence y, un año después, la muestra Compartiments que incluía series de objetos anónimos recubiertos uniformemente de yeso.

Durante la década de los noventa, radicalizó su sobriedad espacial con trabajos como Propositions d'habitation, Cellules y Solutions; unidades arquitectónicas en las que pretendía representar, en formato real, espacios mínimos para garantizar la supervivencia física del ser humano y que el propio artista destinaba a sí mismo. Estos espacios autónomos de soledad, obsesivamente blancos e iluminados con neón, mantenían una rígida estructura funcional con tablas para dormir, comer y sentarse y un lavabo para el aseo. Al final de su vida decidió construir una de sus células de superviviencia en seis ciudades diferentes y habitarlas.

Ábside

(Del griego aΨis: conexión, juntura), elemento arquitectónico constituido por un vano de planta semicircular, cubierto por un techo abovedado que en interior tiene forma de cuarto de esfera. Aparece rara vez en las formas artísticas anteriores a las romanas, en las que, precisamente se difundió mucho. En la época cristiana el ábside es el elemento fundamental del edificio religioso, desempeñando una función sagrada y simbólica. Destinado a acoger a los sacerdotes oficiantes y a la silla episcopal, así como el altar, el ábside se ensancha cada vez más a partir de la época bizantina, situándose al término de un vano cuadrado o rectangular, lo que da lugar al presbiterio o al coro. El ábside se disponía al principio a Occidente y después a Oriente, en relación con las necesidades rituales de los sacerdotes, y su techo interior se convirtió en el símbolo de la bóveda celeste. A partir de la época paleocristiana, este techo se recubrió por dentro de pinturas al fresco y adornos de significado religioso (acantos, flores, cruces, estrellas, palomas, apariciones místicas de Cristo, de la Virgen, de los Santos, etc.). Son espléndidos los mosaicos de los ábsides que recubren las iglesias paleocristianas, bizantinas y bizantino-románicas del oriente mediterráneo. En la época romana, el ábside adopta, a veces, en su exterior, la forma poligonal, coronándose de arcos y galerías. En la arquitectura gótica, especialmente después del s. XII, la planta poligonal predominó sobre la circular, difundiéndose además el uso de absidiolos dispuestos en hileras hasta constituir otras tantas capillas radiales, así como un deambulatorio semicircular, realización casi ideal de las naves laterales. La arquitectura clásica del Renacimiento volvió el ábside del tipo de basílica romana, pero en forma más complicada.

La articulación neta y pronunciada de los edificios románicos es evidente, a primera vista, en la iglesia de Santa Fe (Conques, Francia), en las que se distinguen con claridad el ábside, las 2 alas del crucero y la pequeña torre poligonal.

Una triple arcada separa del ábside la nave principal de la Iglesia de San Nicolás (Bari, Italia), confiriendo a aquel un carácter de recogida intimidad.

El ábside es la parte de la iglesia situada en la cabecera. Generalmente tiene planta semicircular pero puede ser también poligonal. Suele estar cubierto por algún tipo de bóveda que, en época románica, es de horno o cascarón.

Orígenes y evolución

En los templos romanos el ábside era una hornacina en la que se alojaba la estatua de una deidad. También se dio luego esta denominación a las exedras de las basílicas romanas, es decir, a unos espacios de planta semicircular dotados de asientos respaldados por el interior del muro del recinto entre los que se encontraba el sillón del magistrado presidente. Frente a él se situaba en ocasiones un altar para realizar ofrendas y sacrificios. La Basílica Ulpia de Trajano puede ser un buen ejemplo de ello, con sus 2 ábsides, uno en cada extremo de la nave principal y una exedra independiente.

Los templos paleocristianos se construyeron siguiendo las pautas de la basílica romana e incorporaron el ábside como un elemento habitual de su arquitectura. En él se integraban el presbiterio y el altar. En los actos litúrgicos, los clérigos o presbíteros ocupaban los sitiales que en los ábsides romanos correspondían a los tribunos, mientras que el obispo se acomodaba en el sillón presidencial ante el altar.

Aunque en la edad media se difundieron otros modelos de planta eclesiástica ajenos a la basilical, como la de cruz latina, no obstante no sólo se mantuvo sino que se generalizó el empleo del ábside en sus variadas formas y disposiciones, hasta el punto de tenerse por uno de los componentes más característicos de la arquitectura bizantina, románica y gótica.

Tipología

Normalmente el ábside es de planta semicircular, pero no es raro encontrarlo de otras formas geométricas, abundando el de planta cuadrada o rectangular y el poligonal de mayor número de lados, como el octogonal o dodecagonal. La cubierta, también por lo general, es abovedada en cuarto de esfera u horno, sin descartar otras formas de bóveda, como la gallonada en el caso de planta poligonal, o la de arista.

La disposición típica del ábside es la que lo sitúa en el extremo oriental o cabecera de la nave central, sobresaliendo al exterior. Ha de tenerse en cuenta que, salvo contadas excepciones, los templos cristianos se han orientado siempre según un eje este-oeste (el llamado "eje litúrgico"), estando la cabecera a oriente y la fachada principal de acceso en el frente opuesto, a occidente. Cuando existe más de una nave es frecuente que se rematen con un ábside, además de la nave central, cada una de las laterales. En tales casos, los ábsides secundarios son de menor diámetro y altura que el central.

Un caso menos frecuente pero no insólito es el de los ábsides adosados al transepto. Unas veces se colocan como remate de cada uno de sus extremos; otras veces, abiertos a modo de capillas en el lado este y distribuidos simétricamente con respecto a la nave. El propio ábside principal, cuando posee dimensiones suficientes, puede ir lobulado con una serie de ábsides menores, también llamados absidiolos, que forman una corona de nichos o pequeñas capillas absidiales en su rededor. En particular, al ábside central pueden unírsele otros 2 ábsides complementarios para formar un conjunto que se conoce como "ábside tricónquido".

Como norma, en la que caben excepciones, los ábsides presentan en su alzado 2 partes bien diferenciadas: la inferior constituida por un zócalo ciego, y otra superior, separada o no de aquella por una imposta que recorre horizontalmente todo el muro, en la que se abre un número impar de ventanas, de las cuales la central se dispone axialmente en relación con la nave. En ocasiones, en el exterior se adosan columnas encapiteladas de fuste circular que se levantan hasta el alero de la cubierta y dividen el paramento en tramos verticales.

A los ábsides más pequeños que el principal y por lo general anejos a él, con el que se comunican se llaman absidiolos o absidiolas; la Real Academia de la Lengua Española admite el término "absidiolo", no así "absidiola".

Tiene su origen en los absidia romanos, que eran construcciones en forma de rotonda que se añadían al cuerpo principal de un edificio, de donde pasaron a la arquitectura posterior cristiana. Por lo general tienen planta y alzado semicircular, aunque pueden presentar forma poligonal, cuadrada, etc. se caracterizan por poseer cubiertas abovedadas, pero en los edificios de factura popular se cubren con estructuras de madera. El ábside es uno de los elementos más característicos, aunque no exclusivo, de las arquitecturas religiosas bizantina, románica y gótica. Es el elemento que remata la nave o naves principales, y junto al presbiterio forma la cabecera de las iglesias. En muchos casos puede estar rodeado de capillas absidiales o absidiolos. Los grandes edificios religiosos pueden presentar además ábsides secundarios, por ejemplo, en cada extremo de los brazos del transepto, o incluso pueden, como en la arquitectura románica alemana, abrirse ábsides secundarios a los pies de la iglesia. Aunque es un elemento típico de la arquitectura religiosa, no es privativa de ella, existiendo algunos edificios civiles con ábsides, como el llamado triclinium de San Juan de Letrán en Roma, que es el ábside de un gran salón. El ábside era el lugar más sagrado del edificio cristiano, donde se encontraba el altar en que se realiza el sacrificio de la misa. En las arquitecturas paleocristianas y románicas se encontraba separado del lugar destinado a los fieles, la nave, por un espacio intermedio o presbiterio, a lo que se añadía en las grandes construcciones él transepto. Por ser el lugar más sagrado en estas arquitecturas era también el más cuidado del edificio: se realizaba en piedra y se cubría con bóveda, recogiendo, en gran parte de los casos, junto con las portadas, la decoración más importante y de mayor carga simbólica. La arquitectura gótica, con su tendencia a la unificación de los espacios, suprimió la diferencia entre presbiterio y ábside, creando un único espacio de cabecera, y dando prioridad a las formas poligonales.

Absidiola

Ábside pequeño, de forma radial, que se abría en el ábside de las iglesias románicas y góticas. Ábside secundario situado en el deambulatorio, el transepto o las naves laterales de la iglesia. Capilla semicircular del ábside o del transepto de una iglesia.

Abstracción Constructiva

Término por el que se conocen una serie de grupos y artistas españoles de la década de los cincuenta. Siempre fueron minoritarios, incluso en los años sesenta, cuando con la crisis del informalismo fueron muy revalorizados. Abstracción constructiva es sinónimo de recuperación del orden y la racionalidad en el arte frente al informalismo. Entre los artistas individuales que se asocian a este término hay que destacar a Pablo Palazuelo, Oteiza y Eusebio Sempere. El crítico Vicente Aguilera Cerni estuvo unido a esta tendencia: "se pretendía influir contenido ideológico a la actividad proselitista del movimiento, precisamente cuando era mayor el auge irracionalista de las corrientes informales."

Pablo Palazuelo parte de una clara influencia de Klee y realiza sus primeras obras abstractas en 1947. Estuvo fuera de Madrid entre 1948 y 1956 y ejerció una fuerte influencia en otros artistas, por ejemplo en Chillida.

Oteiza es el que más se preocupó de los principios constructivos, desarrollando una doctrina personal e independiente. Su escultura se centra en el problema del espacio. Su punto de partida es el constructivismo ruso y la escultura de Alberto Sánchez.

La abstracción constructiva está comprometida con un proyecto racionalista y utópico para cambiar el mundo, de ahí su organización en diversos grupos: El Grupo Parpalló, fundado en 1956 en Valencia por Manolo Gil, Monjalés, Michavila y Andreu Alfaro, que organizaron en el Ateneo de Valencia la Primera Exposición conjunta del Arte Normativo español; y el Equipo 57, constituido por Ángel Duarte, José Duarte, Agustín Ibarrola y Juan Serrano.

Los artistas de estos grupos tenían un claro interés por el trabajo en equipo y también un deseo por aplicar las soluciones plásticas a los objetos de uso diario y al urbanismo (al igual que los constructivistas rusos); sin embargo, se enfrentaron con un desarrollo casi inexistente del diseño industrial en la España de los cincuenta y, por tanto, acabaron disolviéndose.

En Colombia destacan Edgar Negret y Eduardo Villamizar como escultores constructivos. Negret, partiendo de un biomorfismo tipo Arp en los años cuarenta, evoluciona al constructivismo en los años cincuenta, utilizando trozos de metal unidos por pernos. Villamizar es el artista colombiano que primero empezó a utilizar un lenguaje abstracto puro.

En Brasil, el constructivismo está representado por Lydia Clark y Hélio Oiticica, ambos escultores. Oiticica evolucionaría hacia los años sesenta a una utilización de materiales pobres anticipando al Arte povera italiano. También es constructivo el escultor Sergio Camargo. Especialmente importante fue en Brasil el desarrollo de la poesía concreta, dentro del ambiente de la abstracción constructiva, siendo un precedente del Arte Conceptual que se desarrollaría poco después en Europa y América.

En Argentina destaca Marcelo Bonevardi, y en México, Gunther Gerszo y Mathias Goeritz, muy interesado en la unión de arquitectura y escultura; son muy conocidas sus Cinco Torres (1957-1958), construidas por encargo de Luis Barragán a la entrada de la Ciudad Satélite en la ciudad de México.

Abstracción Lírica

Término lanzado por el pintor George Mathieu en París, a principios de los años cincuenta, para designar un tipo de pintura abstracta hecha a base de signos que se pretende sean cósmicos. El método de trabajo ha de ser rápido, a ser posible en éxtasis. Se intenta excluir todas las ideas formales que perjudiquen la pureza del signo. Forman este grupo los pintores Mathieu, Wols y Hartung.

Entre 1947 y 1951, Mathieu organiza varias exposiciones en distintas galerías de París, en las que, además de los ya citados, participan Jean-Paul Riopelle y Capogrossi. En 1952 Mathieu pinta por primera vez ante una audiencia en el estudio Paul Facchetti en París, siendo por ello uno de los pioneros del happening. Fue uno de los primeros artistas en emplear la pintura directamente sacada del tubo, y sostenía que él había precedido a Wols y a Pollock en el uso de la pintura directa y de la mancha.

En 1947, en la exposición titulada L imaginaire, Mathieu reunió a "aquellos que respetan la libertad más total y más absoluta frente a las teorías, contra aquellos que parecían seguir las huellas del cubismo, el constructivismo y el surrealismo". La abstracción lírica excluye toda premeditación y todo recuerdo o alusión a cualquier tradición. En palabras de Mathieu, la introducción de la velocidad de ejecución "constituye, con el rechazo de premeditación tanto en la finalidad como en el gesto, y la presencia de cierto estado extático, las tres condiciones que hacen posible la revelación".

Hartung es el creador de la poética del gesto. Sus cuadros se organizan con un fondo indefinido donde el trazo surgido del gesto del artista es el que estructura el espacio del cuadro.

Wols desarrolló la poética del signo, heredada de Paul Klee. Para Wols el signo no representa ni expresa, sólo manifiesta. En el caso de este informalismo el signo manifiesta la angustia vital, el malestar en el que los signos son las señales de alarma (Argan). Desarrolló una importante obra gráfica.

Abstracción Postpictórica

Tendencia de la pintura abstracta estadounidense, posterior al expresionismo abstracto, en torno a los años sesenta, que pretende reducir al máximo la emotividad propia de la pintura de acción, basándose en nociones sobre el espacio y el campo visual. Es también una reacción contra el Arte Pop, y en ocasiones, una abstracción del mismo. Engloba dos tendencias conocidas por su término inglés Colour Field Painting y Hard Edge.

Los puntos de partida son la espacialidad expansiva llevada a cabo por Rothko y las investigaciones sobre la interacción de los colores de Joseph Albers. El crítico que sistematizó esta tendencia fue Clement Greenberg, que organizó una exposición titulada Post Painterly Abstraction en el Museo de Los Angeles en 1964, incluyendo en ella a Morris Louis, Keneth Noland, Jules Olitski, Sam Francis, Helen Frankenthaler, Elsworth Kelly y Frank Stella, entre otros. En general, puede describirse esta tendencia por una insistente búsqueda de la esencialidad de la pintura plana, siendo el proceso inicial la tela tensada, que a veces queda al descubierto, entendida como el campo en el que actúan los colores.

El soporte rígido del cuadro puede presentar distintas formas (Shaped Canvas), y nociones como forma o contenido están ausentes.

Esta tendencia ejercería una gran influencia en los pintores abstractos americanos de los años ochenta (Phillip Taffe, Ross Bleckner, Peter Halley y Mark Dagley).

Abstraction-Création

Fue una asociación de artistas abstractos que se formó en París en 1931 para contrarrestar la influencia del poderoso grupo surrealista liderado por el poeta André Breton.

El grupo Abstracción-Creación —uno de tantos de artistas abstractos que se formaron en la años 1930, como Cercle et carré (Círculo y cuadrado)— fue fundado por Auguste Herbin, Jean Hélion y Georges Vantongerloo. Estos pintores formaron el grupo para fomentar el arte abstracto después de que la tendencia volviera hacia la representación en los años 1920. Asumieron los planteamientos teóricos del concretismo de Theo van Doesburg. Llegó a tener más de 400 asociados de las más diversas nacionalidades y tendencias dentro del abstraccionismo: Naum Gabo, Antoine Pevsner, Piet Mondrian, Vasili Kandinsky, El Lissitzky, Luigi Veronesi y Frank Kupka.


Celebraron exposiciones de arte por toda Europa y desde 1932 hasta 1936 publicaron Abstraction-création: Art non-figuratif. Cada número de esta revista fue dirigido por un miembro que era elegido al interior del grupo; así, Hélion estuvo a cargo del 1º; Herbin del 2º; Vantongerloo del 3º y 4º; y Étienne Béothy del 5º.

Era un grupo no prescriptivo de artistas, cuyos ideales y prácticas variaron de unos a otros ampliamente. Entre las personas involucradas con este grupo y su publicación, cabe mencionar, además de los ya citados, a Jean Arp, Luigi Veronesi, Marlow Moss, Barbara Hepworth, Ben Nicholson, Kurt Schwitters, Tarō Okamoto, Paule Vezelay, Bart van der Leck, León Tutundjian o John Wardell Power. Al grupo perteneció también al menos un sudamericano, el chile Luis Vargas Rosas.

El periódico fue reeditado por Arno Press, Nueva York, en 1968.

Abstracto, Arte

Por arte abstracto y sus sinónimos (no figurativo, no representativo y no objetivo) se entiende la actual tendencia en pintura, escultura y dibujo que excluye de la obra de arte cualquier vínculo, aunque sea solamente evocador, con la realidad natural objetiva, incluso si esta es el punto de partida imaginativo del artista. Por esto el arte abstracto rechaza la representación de apariencias naturales y las reemplaza por líneas, formas y colores o usa materiales plásticos no tradicionales, llegando a servirse de objetos enteros, arrancados materialmente de su ambiente natural y de su función originaria, ordenándolos según ritmos y contrastes independientes de cualquier referencia externa. Esto no quiere decir que el artista abstracto no se inspire en el mundo que lo circunda o en la vida de los sentimientos, sino que expresa su propia sensibilidad de manera distinta de cómo se hiciera en el pasado, sirviéndose libremente del material pictórico y plástico como siempre lo han hecho, en cierto modo, el arquitecto y el músico.

Los principios del arte abstracto pueden situarse hacia 1910, cuando el pintor ruso Vasily Vasilyevich Kandinsky realizó en Münich sus primeras acuarelas en este estilo. Además, la aparición de este arte se vio predecida y preparada por movimientos de vanguardia, que nacieron después del Impresionismo. Los impresionistas, en efecto, trataban de expresar en su pintura, más que las formas de la naturaleza, la impresión subjetiva que habían suscitado en ellos las imágenes de la misma. Esta orientación fue la que siguieron las generaciones sucesivas, es decir los pintores postimpresionistas y simbolistas, y más tarde, los fauves, los expresionistas y los cubistas, todos ellos caracterizados por una voluntad común, aunque expresada de distinto modo, al reaccionar contra el Realismo ochocentista y llegar a un arte hecho de medios puramente plásticos. Esta intención, común a los movimientos de vanguardia, había hallado, por lo demás, una sugestiva definición en la afirmación del pintor simbolista Maurice Denis: “Recordad que un cuadro (antes de ser un caballo, un desnudo o una anécdota cualquiera) es, esencialmente, una superficie plana cubierta de colores reunidos con cierto orden”. El arte abstracto, pues, precedido por estos movimientos, y, sobre todo, por el Liberty, hizo su aparición casi al mismo tiempo, en diversos países europeos. En efecto, inmediatamente después de Vasily Vasilyevich Kandinsky, se dedicaron al nuevo arte, el pintor bohemio Frank Kupka, los franceses Francis Picabia y Robert Delaunay, y el español Pablo Ruiz Picasso, a quien Guillaume de Apollinaire, en su libro sobre los pintores cubistas, reagrupó bajo la denominación de Cubismo Órfico. Kasimir Malevic expuso en Moscú, en 1913, un cuadro formado por un simple cuadro negro sobre un fondo blanco, y 2 años después publicó su “Manifiesto del Suprematismo”, en el que preconizaba el predominio de la sensibilidad pura sobre la representación natural. En 1915, Alberto Magnelli, tras una breve estancia en París, realiza en Florencia sus primeros cuadros abstracto-geométricos. En el mismo año, Jean Arp se estableció en Suiza y pintó sus primeras obras abstractas. Durante el mismo período, los holandeses Piet Mondrian, Theo van Doesburg y Barth van der Leck, partiendo de descomposiciones cubistas, consiguieron una pura abstracción geométrica, fundada en líneas horizontales y verticales, y en el uso de colores primarios sobre fondos blancos o neutros.

Estilo artístico que enfatiza los aspectos cromáticos, formales y estructurales, acentuándolos, resaltando su valor y fuerza expresiva, sin tratar de imitar modelos o formas naturales. Surgió alrededor de 1910, como reacción al realismo, e influido por la aparición de la fotografía que provocó la crisis del arte figurativo, siendo una de las manifestaciones más significativas del arte del siglo XX. El arte abstracto deja de considerar justificada la necesidad de la representación figurativa y tiende a sustituirla por un lenguaje visual autónomo, dotado de sus propias significaciones. Este lenguaje se ha elaborado a partir de las experiencias fauvistas y expresionistas, que exaltan la fuerza del color y desembocan en la llamada abstracción lírica o informalismo, o bien a partir de la estructuración cubista, que da lugar a las diferentes abstracciones geométricas y constructivas.

La prioridad del descubrimiento del nuevo arte se le atribuye a Kandinsky, quien, en su libro “La espiritualidad del arte”, publicado a fines de 1911, había dado, incluso, una justificación teórica del nacimiento del arte abstracto. Kandinsky había llegado a la abstracción valiéndose del lenguaje pictórico con una libertad formal que se inspira en los principios de la composición musical. Kasimir Malevic, por el contrario, muestra en sus cuadros mayor afinidad con la arquitectura. De estos 2 artistas, pues, nacen las 2 tendencias fundamentales del arte abstracto:

Tendencia lírica: más semejante a la música. Esta tendencia se ha difundido especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el sustrato irracional y la ausencia de cualquier premeditación de orden crítico que han sido generalmente adoptadas, ya sea a través del surrealismo o del arte informal americano y europeo. La obra de Vasily Vasilyevich Kandinsky ilustra la llamada Abstracción lírica" abstracción lírica. Llegó, entre 1910 y 1912, a una abstracción impregnada de sentimiento, idealmente representativa de las aspiraciones de los artistas del grupo expresionista de Münich Der Blaue Reiter" Der Blaue Reiter, del que él mismo formaba parte. En Francia, Robert Delaunay" Robert Delaunay elaboró, desde 1912, a partir de las teorías de Michel Eugène Chevreul sobre el contraste simultáneo de los colores, sus Ventanas y sus primeras Formas circulares cósmicas abstractas, mientras que Frank Kupka exponía en el Salón de Otoño de 1912 Amorfa, fuga de dos colores y en 1913 Planos verticales azules y rojos. En la misma época, en Rusia, Mijaíl Larionov y Natalia Goncharova llevaron hasta la abstracción pura su método de transcripción del fenómeno luminoso, al que denominaron rayonismo. Vasily Vasilyevich Kandinsky fue uno de los pioneros del arte abstracto con obras como negro y morado. Término que empiezan a utilizar en Francia a partir de 1945 el pintor Mathieu y el crítico Pierre Restany, para designar un tipo de pintura similar al Action Painting norteamericana que pone su énfasis en la creación de signos y formas en las que son fundamentales el inconsciente y la espontaneidad. Aunque el término es empleado con sentidos diferentes por distintos autores, encontramos en ella a artistas como Pierre Soulages, Hans Hartung, Hans (Leipzig, 1904 - Antibes, 1989)” Hartung, Alfred Otto Wolfgang Schulze, llamado Wols, Georges Mathieu (que aplicaba esta denominación a su propia obra), Camille Bryen y Jean Paul Riopelle, entre otros. Con posterioridad se utilizará de manera más generalizada para designar a todas las tendencias abstractas que se oponen a la abstracción geométrica y que dan un mayor valor al elemento expresivo y físico del pintor en su trabajo. Son referencias imprescindibles la armonía rítmica de la pintura de Vasily Vasilyevich Kandinsky (Moscú, 1866 - Neuilly-sur-Seine, 1944)" Kandinsky y el automatismo gestual y espontáneo del surrealismo.

Tendencia geométrica: Más afín a la arquitectura. Esta tendencia alcanzó especial afirmación en Holanda, desde donde se extendió por el resto de Europa, ofreciendo notable influencia sobre la arquitectura racional y el industrial design. Las pinturas de Piet Mondrian representan esta tendencia. Es aquella abstracción la que ni la obra en sí ni ninguna de sus partes representa objetos del mundo visible. Encuentra su origen en el suprematismo de Malevic y en construcciones abstractas de Tatlin, Popova, etc., seguidos del neoplasticismo de Mondrian. En su desarrollo tienen gran importancia las obras e ideas del grupo de Puteaux, interesados en las bases matemáticas de la composición, los experimentos sistemáticos con el color a partir de las teorías de Eugène Chevreul, utilizando éstos para subrayar vínculos estructurales dentro del lienzo, así como el desarrollo del arte concreto. Caracterizada por planificar una obra sobre principios racionales, aspira a la objetividad y a la universalidad defendiendo el uso de elementos neutrales, normalmente geométricos que confieren claridad, precisión y objetividad a la obra, eliminando a su vez, la capacidad sensitiva y expresiva de los materiales y logrando así una composición lógicamente estructurada. Encuentra su origen en el Suprematismo de Kasimir Malevic y en construcciones abstractas de Vladimir Evgrafovih Tatlin o Liubov Popova, entre otros, además del neoplasticismo de Mondrian. En su desarrollo tiene gran importancia las obras e ideas del grupo de Puteaux, interesados en las bases matemáticas de la composición, los experimentos sistemáticos con el color a partir de las teorías de Eugène Chevreul, utilizando éstos para subrayar vínculos estructurales dentro del lienzo, así como el desarrollo del arte concreto. Caracterizada por planificar una obra sobre principios racionales, aspira a la objetividad y a la universalidad defendiendo el uso de elementos neutrales, normalmente geométricos que confieren claridad, precisión y objetividad a la obra, eliminando a su vez, la capacidad sensitiva y expresiva de los materiales y logrando así una composición lógicamente estructurada.

Otras Abstracciones: En el periodo de entreguerras (1918-1939" 1939), Theo van Doesburg, después de haber sido uno de los principales defensores del neoplasticismo, renovó de manera decisiva el arte abstracto al mantener que la creación artística sólo debía estar sometida a reglas controlables y lógicas, excluyendo así cualquier subjetividad. El manifiesto del arte concreto, que publicó en París en 1931, dio lugar a la tendencia del mismo nombre que tuvo un gran desarrollo en Suiza Max Bill Richard Paul Lose, en Francia con François Morellet, y en todas las formas de arte sistemático nacidas después de la guerra. Estas tendencias entraron entonces en competencia con las diversas corrientes tachistas y gestuales, Jean Bazaine, Alfred Manessier, Pierre Soulages y Georges Mathieu, entre otros) que el crítico Michel Tapié reagrupó bajo la denominación de arte informal. La tradición abstracta conoció un importante renacer en Estados Unidos a partir de finales de la década de 1940 con la Action Painting (Jackson Pollock, Willem de Kooning, Franz Kline) y con la Colour-Field Painting (Barnett Newman, Mark Rothko, Clyfford Still). Estas tendencias fueron desbancadas a partir de 1960 por la aparición del arte minimalista, que marcó un nuevo periodo de interés por la geometría y la estructura mientras que en Europa y Latinoamérica el Op Art y el arte cinético conocían sus horas de gloria (Yaacov Agam, Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez" Carlos Cruz-Diez, Victor Vasarely, Nicolas Schöfer y Bridget Riley, entre otros). El final de la década de 1960 vivió el desarrollo de una abstracción centrada en el análisis de sus propios componentes, con los grupos Grupo B.M.P.T." BMPT y Support(s)-Surface(s) en Francia, o bien orientada hacia los problemas de definición de la naturaleza de la imagen con Sigmar Polke y Gerhard Richter en Alemania. Las tendencias a la vez neoexpresionistas y neogeométricas que se pusieron de manifiesto durante la década de 1980 mostraron un nuevo periodo de interés por la abstracción, que siguen adoptando numerosos artistas inspirados por las más variadas motivaciones. En España destaca la obra de Jordi Teixidor. Teniendo siempre como escenario el siglo XX, hubo dos movimientos importantes: el fauvismo, que liberó el color, y el cubismo, que hizo hincapié en la conceptualización de la forma y de la composición. Cronológicamente, el lituano M. Chiurlonis está considerado, por sus composiciones no figurativas fechadas en 1904, como el primer pintor abstracto. En Occidente, fue Vasily Vasilyevich Kandinsky quien estableció las verdaderas bases de esta corriente y, a partir de 1912, casi todos los artistas europeos hicieron experimentos en esta línea. Desde sus comienzos, el arte abstracto ha tendido hacia dos polos: uno, cuyos orígenes se remontan al fauvismo, es libre y lírico; el otro, inspirándose más en el cubismo, es rigurosamente geométrico. Existen obras de la Antigüedad que no representan en absoluto la realidad visible (arte islámico), se considera que la abstracción es el primer gran estilo moderno internacional del siglo XX. En España caben destacar, como grandes figuras del movimiento abstracto a: Manuel Viola, Antoni Tapies, Modesto Ciruelos, Rafael Canogar, José Guerrero, Modest Cuixart, Esteban Vicente y Manolo Millares.

Puede considerarse a Paul Klee, junto con Kandinsky, como uno de los iniciadores del arte abstracto. No obstante, respecto a las grandes corrientes de esta tendencia, su obra es un fenómeno particular, caracterizado por el uso frecuente de elementos figurativos, que el artista reduce a puros símbolos y de los que obtiene una profunda sugestión poética.

El arte abstracto no nació como un movimiento autónomo, sino de la evolución del arte de algunas figuras que pueden considerarse sus fundadores. Estos artistas, a su vez, sufrieron las consecuencias de una educación cultural que tendía cada vez más a desligar a la pintura de la función ilustrativa que durante s. había poseído y a evidenciar, por el contrario, la aportación individual del creador, la subjetividad implícita en toda obra de arte. Estas tendencias se daban en todos los movimientos de vanguardia, del fauvismo al futurismo y del cubismo, y ya adquiría conciencia a nivel teórico, sobre todo en Alemania, con las teorías de Einfühlung alcanzaban notable éxito. Según estas, el lenguaje formal de la obra de arte, el vocabulario de las líneas, las superficies y los colores, estaban estrechamente ligados a elementos de índole psicológico, cuyo significado era posible reflejar: una línea recta e ininterrumpida traduce el sentido de estabilidad; esa misma línea, pero rota, provoca un sentimiento de dolor; una línea ondulada sugiere la gracia y la sensualidad. De estas teorías podía nacer un arte basado exclusivamente en los trazos e indiferente a la relación de la imagen con la realidad.

El arte abstracto se vale exclusivamente de los elementos puros, formas, líneas, colores, despojados de toda imagen figurativa. No objetivo, no representativo e independiente del mundo externo. Por arte abstracto también se entiende el que partiendo de una imagen figurativa abstrae todos sus pormenores, “deformando y modificando sus elementos esenciales”.

Así, el sentido de lo abstracto (abstraer de un conjunto general mayor) se halla implícito en el arte de ciertos pueblos y culturas primitivas y en las grandes civilizaciones de la antigüedad (Egipto, Asiria, Persia, India, Bizancio, América, etc.) donde se ha reducido al mínimo la representación realista con preponderancia de los elementos plásticos y pictóricos en sí mismos. Es un arte que tiende a la forma pura y esencial. Algunos autores designan a este arte como concreto. El término aplicado a este arte no figurativo que no reproduce objetos. Puede parecer erróneo, por cuanto apartarse del mundo sensible del cual se hace abstracción implica una relación con el mismo carácter simbólico, recordatorio o alusivo, mientras que este arte es por entero creación del artista.

Análisis de obra abstracta

Los paisajes de Markus Lüpertz representan lugares desconocidos, ajenos a la realidad y a la ilusión. En el cuadro “Composición”, vigorosas y expresivas pinceladas plasman un bosque abstracto de árboles negros de ramas desnudas. Las formas de colores vivos que parecen escaleras de mano, motivo recurrente en los cuadros del pintor, insinúan la presencia del hombre y contrastan con la escueta interpretación de la naturaleza. El cuadro se aparta aún más de la realidad con el cerco de trazos negros y el marco de plomo hecho a mano por el pintor. Carente de cielo y de horizonte, “Composición” parece un paisaje de otro mundo.

Dícese del arte, opuesto al figurativo, que no parte de imágenes visuales ni llega a ellas. La renuncia a la imitación es una de las características más destacadas del arte abstracto, aunque lo imitativo no se excluye de sus manifestaciones, sobre todo de las iniciales. La vigencia moderna de esta tendencia parte de una acuarela de Kandinsky (1910), considerada la primera obra abstracta. A partir de 1912, artistas de casi toda Europa hicieron experimentos abstractos. El pintor ruso Kasimir Malevic con su Cuadro negro sobre fondo blanco (1913), llevó la abstracción a sus límites extremos. Cabe destacar dos polos: uno es de carácter sensual y lírico (primeras obras de Kandinsky, abstracción lírica, action painting) y sus orígenes se remontan al fauvismo; el otro, inspirado en el cubismo, es rigurosamente geométrico (Piet Mondrian, Kasimir Malevic, Victor Vasarely). En una zona intermedia se sitúan las obras de artistas como Robert Delaunay o Francis Picabia, que conservan una composición geométrica sin aceptar los límites impuestos por ella. Los principios establecidos por estos artistas son la base de todos los movimientos abstractos, desde las creaciones de la escuela vanguardista alemana Bauhaus en la década de los años veinte y treinta, hasta las estructuras del minimal art en la década de los sesenta. Escultores como Constantin Brançussi, Alexander Calder y Jean Arp desarrollaron la escultura abstracta investigando las posibilidades de la materia escultórica. El gran auge de la abstracción se dio a partir de 1945-50, diferenciándose progresivamente en un número de tendencias cada vez mayor. En 1948 en la exposición realizada en París en el llamado salón de Réalités nouvelles (Nuevas realidades) se presentaron artistas de todo el mundo. En esos años Jean Fautrier había desarrollado el informalismo o expresionismo abstracto, en el que el trazo o el gesto son los elementos predominantes. Mientras tanto, en EE.UU., Jackson Pollock creaba la action painting o pintura de acción lanzando chorros de pintura sobre una tela situada a cierta distancia, y Sam Francis creaba el tachisme o pintura de la mancha. La abstracción geométrica se había intensificado después de la Segunda guerra mundial, dando lugar a experiencias como el espacialismo del argentino-italiano Lucio Fontana en los inicios de la década de los cincuenta. En la década de los sesenta destacó el arte cinético, desarrollado por el húngaro Victor Vasarely a partir del estudio de los fenómenos ópticos. En los últimos años, la pintura abstracta apunta hacia obras de gran formato cuyo tema es el color antes que la forma; la escultura, por su parte, utiliza los recursos de la electrónica y los nuevos materiales industriales.


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