22 septiembre, 2020

Acuarela

 Acuarela

Pintura realizada generalmente sobre papel y, algunas veces, sobre seda, con colores disueltos en agua y con un poco de cola para asegurar su adherencia. Contrariamente a la aguada en la que los colores son opacos, los tonos permanecen transparentes con relación al fondo.

Es una técnica antiquísima, ya usada, según parece, por los egipcios para ilustrar los “Libros de los Muertos”. Alberto Durero utilizó por primera vez la acuarela pura, sin mezcla de blanco. Esta técnica pictórica floreció en el s. XVII en ​los Países Bajos, alcanzando su apogeo en los s. XVIII y XIX. Son famosas las acuarelas de Jean Honoré Fragonard, Joseph Mallord William Turner, Tranquillo Cremona y Daniele Ronzoni. Hasta el s. XIX se trabajó sobre el papel seco, perfilando primero los contornos del dibujo para luego distribuir los colores una y otra vez hasta obtener la obra completa. Un avance decisivo se logró, más tarde, al empezar a dibujar y pintar sobre el papel húmedo, eliminando así la dureza de contornos y obteniendo una mezcla más fluida de los colores.

Los blancos y los tonos luminosos se obtienen de los blancos del papel a través de veladuras más o menos diluidas y, con menos frecuencia, añadiendo colores opacos. Al mismo tiempo que se trabaja se puede lavar el papel para atenuar los tonos y después reforzarlos con una extraordinaria flexibilidad de ejecución.

Desde el punto de vista técnico, la acuarela es el sistema de pintura más sencillo, tanto por la facilidad de extensión de sus pigmentos en capas delgadísimas, como por el soporte empleado: el papel. Pero, a pesar de esto, exige del artista gran capacidad y seguridad manual. Pues hasta la mejor técnica dará un resultado dudoso si se aprovechan de forma equivocada o incompleta sus posibilidades materiales.

Se precisan algunas normas que son fundamentales para utilizar esta técnica:

1) La acuarela parte del soporte pictórico blanco del papel y llega, a medida que avanza el trabajo, a los puntos obscuros del color.

Puesto que los colores de la acuarela son transparentes, el fondo blanco debe verse a través de las capas sucesivas.

Se empieza pintando las zonas de colores luminosos o claros, después las de los tonos intermedios y al final se superpondrán las zonas de colores obscuros.

El blanco debe quedar como tono intacto del papel y solo si fuese necesario se utilizará pigmento blanco.

2) Antes de empezar el trabajo debe humedecerse bien el papel, que después se extiende sobre un tablero dispuesto horizontalmente pegándolo por los bordes. Mientras se seca la hoja, se trazan en ella las líneas principales del dibujo utilizando un lápiz algo duro (H o HB) y dibujando muy ligeramente de modo que las señales trazadas queden luego cubiertas por la capa de color, sin tener que borrarlas. Las borraduras, estando húmeda la hoja, estropean la superficie del papel de forma irremediable.

3) La acuarela requiere un pincel grande (N° 10) que puede contener mucha pintura en forma bien liquida.

El manejo del pincel debe ser desenvuelto y rápido, con trazos gruesos, aunque esto exija cierto derroche de color.

Se puede pintar muy bien un cuadro a la acuarela con ​un solo pincel, lavándolo con frecuencia y esmero. Sin embargo, es preferible trabajar con 3 pinceles:

1) Para los amarillos.

2) Para los rojos y violetas.

3) Para los verdes y azules.

4) Cada color debe extenderse formando una capa pura, es decir, obtenida a base de mezclas siempre hechas sobre la paleta, ya que no es aconsejable en ninguna de las técnicas (sobre todo tratándose de principiantes) mezclar los colores sobre la superficie del dibujo.

5) El trabajo se debe iniciar con coloraciones transparentes y suaves, utilizando los colores profundos y plenos solo cuando haya seguridad en todo el resto.

  Se puede disponer 2 o 3 capas de colores superpuestos, sin olvidar que debe permanecer intacta la transparencia de cada uno; también en esto se necesita actuar con rapidez, a fin de que la capa húmeda de color que está debajo no se manche al mezclarse con la otra.

  El efecto debe conseguirse por la síntesis de dos refracciones superpuestas y no por la mezcla de las dos capas de pigmentos. Antes de la superposición, por lo tanto, se debe esperar que la capa precedente esté bien seca.

“La acuarela, semejante al boceto gráfico, es la técnica pictórica que más estimula la colaboración del espectador: pone alas a su fantasía, porque con sencillos bosquejos se pueden lograr efectos sorprendentes… Esta ilusión o sugestión que influye en el observador puede considerarse como el principio general de la acuarela. Podéis conseguir los colores más delicados cuando hayas asimilando exactamente las características de la armonía de estos colores, o sea, su tono de color fundamental… Ciertamente, cada artista tiene su técnica preferida, pero hay sensaciones cromáticas que solo se pueden expresar con la acuarela: la luz fría, la Primavera brumosa, el dulce Otoño y, sobre todo, el agua: la lluvia, los torrentes, el agua y la nieve que se derrite. Es como si todo esto estimularía una técnica que tiene necesidad del agua como elixir de larga vida. Recordad que la pintura a la acuarela será siempre vuestra maestra y os dará la medida exacta de vuestra capacidad. Forma y color os deben enseñar a decidir a primera vista, a ejercitar la rapidez y la concentración, a trabajar en las cosas sencillas y en las de mayor responsabilidad. Por tanto, a pesar de las exigencias de la acuarela perfecta, es utilísimo usar en la práctica durante el aprendizaje, solamente colores a la acuarela, porque, aparte de la sencillez de su uso, suele ser decisivo su valor didáctico” (Bodo W. Jaxtheimer).

La intensidad cromática y la delicadeza de algunas acuarelas modernas, como las de Emil Nolde y Paul Klee, demuestran porque la acuarela tiene un nuevo atractivo para los artistas.

Giacinto Gigante fue uno de los primeros pintores italianos que utilizaron ​la técnica de la acuarela, usada ya en el s. XVII por los pintores holandeses y que en el s. XVIII, se difundió ampliamente, sobre todo, entre los ingleses.

Paul Cézzane, si bien prefería la pintura al óleo, utilizaba a menudo esta técnica para plasmar con rapidez ideas e imágenes que luego le servirían para realizar obras de mayor envergadura.

Richard Parkes Bonnington, después de una breve estancia en París, contribuyo a renovar la técnica y amplió sus posibilidades, usándolo para pintar, además de paisajes, escenas costumbristas e históricas.

Acuarela, etimológicamente, deriva del latín "aqua" y el diccionario nos lo define como "pintura realizada con colores diluidos en agua y que, emplea como blanco, el color del papel" o "colores con los que se realiza la pintura". El agua es el medio por el cual se transmite al papel la cualidad y calidad del color de los distintos pigmentos diluidos en este medio, aglutinados con otras sustancias como por ejemplo goma del Senegal, goma arábiga o tragacento, a lo que, los muy puristas, añaden otros componentes como glicerina, miel, hiel de vaca , un agente conservador como puede ser el fenol o el ortofenilfenato de sodio ... A estas disoluciones se les denomina tintas y los baños con los que bañamos el papel usando el pincel u otro medio, se le llama aguadas. 

Los colores de acuarelas derivan un compuesto de pigmentos secos, en polvo, mezclados con goma arábica y solubles en agua. De esa manera se disuelven en el mejor de los casos con agua destilada y se aplican al papel por medio de un pincel.

La característica principal de los trabajos en acuarela es la transparencia que producen estos pigmentos diluidos, lo que hace también que la técnica sea difícil, como difícil resulta la tarea de corregir o disimular algún error que, en el periodo de ejecución se produzca, aunque siempre existe algunas posibilidades que brinda el conocimiento y comportamiento de la acuarela, lo que unos denominan trucos y otros recursos.

Desde finales del siglo XIX, la pintura "a la acuarela" ha gozado de gran popularidad, siendo esta popularidad, la causante de cierto desprestigio ya que, el termino pintar "a la acuarela" se asociaba, automáticamente, a ciertos estratos de la sociedad que gozaba de una posición económica desahogada y que convertía, su afición por la pintura, en un pasatiempo ameno, usando las acuarelas como medio de expresión, ejecutando una y otra vez paisajes bucólicos, delicados, usando y abusando de los tonos pastel. A pesar de todo, los artistas han seguido utilizando la acuarela de forma creativa y aplicándola a los temas más diversos. El agua es la protagonista de la acuarela y la causante de la excepcional transparencia y luminosidad que la caracterizan, imposibles de conseguir casi con ningún otro medio. En su utilización interviene el agua junto a una pequeña cantidad de pigmento que, una vez evaporada el agua, queda depositado en una capa tan diáfana que permite que el color blanco del papel quede a la vista bajo la pintura, proporcionando esta cualidad de transparencia propia de una buena acuarela. Todavía existen detractores de la acuarela, que la tachan de ser una técnica de "segunda", apoyándose en argumentos como la inestabilidad del color. La transformación que experimentan las obras ejecutadas con esta técnica es la ​de presentar un aspecto muy vivo, cuando están húmedas y apagadas, atenuadas, claras una vez la obra seca. Esta transformación de aclarado que, evidentemente cambia el aspecto de la obra final, puede llegar a un 50% dependiendo de la cantidad de color con las que hayas cargado el pincel al ejecutar las aguadas. Por esto hay que tener en cuenta este proceso, a fin de conseguir el aspecto final lo más próximo a tu percepción. A pesar de que algunos puristas defienden que existe una forma correcta de pintar con acuarela, sin salirse de las normas establecidas en tiempos pretéritos, en la actualidad, cada vez son más los artistas que, persiguiendo un resultado final, utilizan y mezclan técnicas en la misma obra. La técnica debe ser utilizada en beneficio de la obra y por lo tanto, nunca esta deberá ser más importante que lo que se pinta.

Historia

La historia de la acuarela está íntimamente ligada a la historia del papel, inventado por los chinos, aunque tiene como antecesores a los egipcios, que aplicaron sobre el papiro pinturas, primero con tintas planas y, posteriormente, tintas desvanecidas, en dibujos y pinturas consiguiendo los primeros claroscuros. Por otra parte la llamada pintura de fresco "boun", en realidad es una acuarela especial que se usaba para pintar las paredes sobre yeso mojado, técnica que se utilizó para los murales de la Capilla Sixtina. En el siglo VIII, los chinos, utilizaron la acuarela para decorar la seda y pintar sobre papel de arroz. En Europa, durante el medioevo, se utilizó para la decoración de los manuscritos, para lo que se empleaban pigmentos solubles en agua, aglutinados con un densificador derivado del huevo. Los frescos medievales se fabricaban con una base de pintura blanca a la que se le añadían distintos pigmentos diluidos en agua. Posteriormente apareció el gouache, que también era una pintura que tenía al agua como elemento diluyente, aunque era una pintura opaca. Precursores de esta técnica que sentaron las bases fueron: Paul Sandby, Durero, Constable y John Cromme. Los artistas de los siglos XVI y XVII empleaban la acuarela de forma ocasional y acostumbraban hacerlo en monocromo. Utilizaban para ello un pigmento marrón obtenido del hollín llamado “bistre” u otro extraído del calamar que tenía un tono sepia. La invención de la pintura al óleo por los maestros flamencos, declinó un poco el interés por la pintura al fresco y la acuarela fue relegada como el vehículo para hacer bocetos preliminares o como una herramienta para estudios. Para los anglófilos, la acuarela fue inventada en Inglaterra durante el siglo XVIII. Aunque en honor a la verdad la primera escuela de acuarela europea data del 1471 por la influencia del pintor Alberto Durero, que utilizo con maestría esta técnica creando escuela, aunque debemos reconocer que, el verdadero avance se produjo en Inglaterra en el siglo XVIII, proceso que se vio favorecido por el avance tecnológico que desarrolló la Inglaterra imperialista. Se mejoró la producción y la calidad del papel y de los pigmentos que llegaban, a los puertos británicos, procedentes de todas las partes del mundo. Al mismo tiempo, los franceses, eternos competidores y en la mayor parte de ocasiones enemigos de los ingleses, también desarrollaron muchas obras pictóricas utilizando esta técnica. Entre estos artistas hay que citar Jean Honore Fragonard (1732-1806). Pero, como hemos dicho, su perfeccionamiento de esta milenaria técnica, se fraguó en Inglaterra imperialista, donde los artistas ya habían llevado la acuarela a una categoría tan elevada como el ​óleo, siendo uno de sus representantes William Turner, paisajista romántico. Desde este momento, la acuarela, se convirtió en la técnica preferida por muchos artistas, no solamente ingleses, sino europeos y americanos, dando a los paisajistas una herramienta ideal para trasmitir sus percepciones (luminosidad, movimiento, reflejo, transparencia), siendo los americanos Childe Hassam, James A. McNeill, John Singer Sargent, John LaFarge, Maurice Prendergast, Thomas Eakins, Winslow Homer y James Abott Whistler, quienes dieron a la acuarela prestigio y rango de expresión, equiparándolo a la pintura "al óleo". La primera asociación en apoyo de la acuarela se creó en Inglaterra en 1804 la "British Society of Painters in Watercolours". Durante la Guerra Civil en Estados Unidos, los dibujos de los reporteros-artistas, sus dibujos de las escenas de la guerra, se utilizaron como ilustraciones en los periódicos y revistas. En 1866 se fundó la "American Society of Painters in Watercolours" y por primera vez fueron exhibidas en las galerías de arte, obras de acuarela junto a pinturas al óleo. Aimé Bompland es el representante de pintores exploradores que viajaron por muchos países sudamericanos, realizando una labor impresionante, copiando muchas especies de fauna y flora desconocidas en Europa. Fue compañero de Alexander von Humboldt. La obra y la pasión de Aimé Bompland influenciaron en otros artistas que continuaron esta obra entre los que se pueden citar Auguste Morissot, Antone Goering Camille Pisarro, Fritz Melbye, Ferdinand Bellerman y, Theophile Raymond.

La pintura a la acuarela empezó con la invención del papel en China poco después de 100 a. J.C. En el siglo XII los moros introdujeron la fabricación del papel en España y la tecnología se extendió a Italia décadas más tarde. Algunos de los más antiguos fabricantes de papel incluyen a Fabriano (en Italia), abierto en 1492. El antecesor de la acuarela en Europa fue el fresco — pintura mural usando pigmentos en un medio acuoso sobre yeso húmedo. Un buen ejemplo de fresco es la 1508 y completado en 1514. El primer uso conocido de la acuarela en Europa es por el pintor italiano Raffaello Santi (1483-1520), quien pintaba en grandes cartulinas como bocetos de tapices. En Alemania, Alberto Durero pintó acuarelas en el siglo XV. La primera escuela de acuarela en Europa fue liderada por Hans Bol, influida por las creaciones de Durero. Otros famosos artistas usaron la acuarela para completar su obra al óleo, incluyendo a van Dyck, Thomas Gainsborough John Constable. En la Gran Bretaña del siglo XVIII, Paul Sandby fue llamado padre de la acuarela británica. Uno de los acuarelistas más famosos es Joseph Mallord William Turner (1775-1850), que fue precursor de las técnicas que posteriormente desarrollarían las vanguardias. Sus cuadros reflejan magníficamente la luz y el movimiento.

Técnica

La acuarela, en principio, ofrece una engañosa facilidad. Es una técnica seductora que utiliza sus múltiples atractivos para subyugar a muchos y la mayoría de las veces, de todos aquellos que alegremente han empezado a pintar con acuarela sin conocer la técnica, terminan desalentándose y dejando las acuarelas y pinceles en un rincón olvidados... como el arpa. Las acuarelas no se resuelven por fórmulas ni recetas maestras, mágicas invariables o con unos cuantos "trucos" que hemos aprendido en algún taller o curso, sino que requiere un estudio y constancia rayando en la obstinación con el fin de conocer la técnica, para resolver, con ciertas garantías cualquier obra. En estos espacios no se pretende dar unos amplios conocimientos, ni ​ser ninguna obra de referencia, ni por supuesto abarcar todos los campos del conocimiento de la técnica de la acuarela, simplemente queremos que sirva de guía introductoria para a principiantes. ¿Queréis aprender pintar con acuarelas?, pues sentados delante del ordenador y dejándoos la vista en la pantalla no se aprende a pintar. El saber hacer se conquista haciendo y aprendiendo, sin pecar de impulsos excesivos ni de timideces banales. Si queréis aprender a pintar ¡pintad!, pero hacedlo siguiendo un plan y estableciendo un método. No queráis correr mucho. Tenéis que equivocaros y aprender de vuestros errores. El conocimiento de un arte no transige con una experiencia anárquica y rebelde. La impaciencia y la precipitación engendran cansancio y, normalmente, llevan a la desilusión y al aburrimiento. Aunque los primeros resultados no sean todo lo bueno que soñasteis, no tenéis que caer en el desánimo y seguir insistiendo, el gran poeta griego Hesiodo, decía que "si vas almacenando poco a poco y a menudo, pronto tendrás mucho", por lo que si perseguís el éxito es indispensable aportar la cualidad a una voluntad. Lo que se aprende de una forma teórica, generalmente, no sirve se olvida rápidamente. De nada sirve un conocimiento si no se practica, se utiliza, se experimenta.

La técnica "transparente" de la acuarela implica la superposición de lavados finos y se basa en la blancura del papel para obtener sus efectos y los toques de luz. A medida que se superponen más lavados el color se hace más profundo. El color de la acuarela se puede modificar añadiendo o quitando agua, usando pinceles, esponjas o trapos. La acuarela nos da muchas posibilidades... la técnica del lavado nos permite crear degradados o lavados uniformes, incluso superposición de colores. Con la técnica húmedo sobre húmedo pintamos con la acuarela sobre el soporte ya humedecido, que nos da un efecto diferente. También podemos realizar lavados del pigmento una vez seco, dependiendo del papel, del pigmento y la temperatura del agua. La limpieza con esponja u otro elemento absorbente, el raspado, son algunos ejemplos de las amplias posibilidades que ofrece la acuarela.

Hay diversas técnicas para pintar a la acuarela, estas son:

  Pintar húmedo sobre húmedo: Una de las técnicas más usadas es la del papel mojado, también se conoce como acuarela húmeda o técnica de pintar "húmedo sobre húmedo". Consiste en mojar o humedecer el papel sobre el que vamos a pintar y, a continuación, con el pincel bien cargado de color damos pinceladas, horizontales, suaves, inclinado el papel para que corra el color consiguiendo un degradado. También podríamos conseguir un color totalmente plano, sin ningún degradado, simplemente dejando el papel totalmente plano y cargando el pincel, en cada pasada, con la misma cantidad de tinta o color. A estas capas de pintura se les denomina "aguadas", "baños" o "capas de lavado". Después, y una vez seca la primera capa, se pueden superponer distintos baños. Si los baños anteriores no se han secado se mezclaran los colores, produciendo, la mayoría de las veces, efectos no deseados.

Variaciones del baño por fusión: Esta práctica tiene que realizarse sobre un color aún húmedo, con el fin de cambiar o variar el tono o color original en aquellas partes que lo requieran. En realidad es una ​especie de superposición sobre húmedo que ofrece grandes posibilidades para múltiples efectos en paisaje, arquitectura, cielos, ropajes, etc. Una ampliación de este medio técnico es el goteado, y consiste en aprovechar el momento en que una tinta está aún húmeda para depositar sobre ella una o varias gotas de un pincel bien cargado, con agua pura, con la misma tinta en intensidad diferente, o con otro color y de manera que la gota se funda casual aunque guiándola inclinando el papel hacia uno u otro lado teniendo en cuenta el grado de humedad que en ese momento mantenga el papel. Obviamente no obtendremos los mismos resultados si el papel está muy cargado de humedad y el pincel con el que "goteamos" deposita poca cantidad de pigmento o si por el contrario, el papel tiene poca humedad y el pincel lleva una carga considerable. En el primer caso se diluirá con el color de fondo, en el segundo se mezclará con el pero conservando unos bordes radiantes bien definidos. Un color mezclado con otro por este método y siempre que no se les toque después, determina una composición desintegrada y desigual, en la que los dos colores, aunque mezclados, se aprecian distintamente. Es excelente para cielos, follaje, carnes y en la resolución de nubes, goteando, los colores dorados y cálidos, en intensidades claras sobre las partes iluminadas, y los fríos y más intensos en las zonas de sombra. El color goteado puede modificar cualquier baño y dar calidades más ricas y excelentes efectos de textura. Si se quiere aplicar el goteado sobre un baño ya seco, humedézcase éste con agua limpia que ablande el color aplicado. Cuando el color esté lo suficientemente blando, sin que el papel se halle excesivamente saturado de humedad, es el momento de aplicar las gotas del color.

Transición entre colores: Si queremos pasar de un color a otro de forma gradual, sin que exista una divisoria clara a continuación de haber depositado el primer color en el papel con una cantidad de humedad suficiente, extenderemos la segunda tinta de tal manera que inclinando unos 15º el tablero se vayan mezclando los colores. Una vez obtenida la mezcla en la zona escogida situaremos el tablero nuevamente en la horizontal y seguiremos depositando el segundo color. Por este método se obtienen unas bellas fusiones que resultan útiles y de gran efecto en cielos, reflejos, paisajes, etc.

Técnica de la acuarela seca: Se conoce como acuarela seca a la técnica de aplicar el color en el papel acuarela totalmente seco, con un pincel seco y los pigmentos o pinturas casi sin diluir. El primer paso, en la ejecución de un acuarela, es la de aplicar baños tenues, superponiendo un color sobre otro, cuando esté seca la capa inferior o empleando la técnica de pintar "húmedo sobre húmedo". También se podrían emplear colores intensos y finales. En la resolución de un tema, normalmente, se emplean ambas técnicas, la acuarela húmeda para cubrir y colorear grandes superficies, segundos planos, cielos, etc., y la segunda para resaltar primeros planos, para añadir detalles finales, sin que se mezclen los colores. También es muy sutil para desdibujar, enmascarar contornos muy definidos, empleando para ello pinceles viejos y deformados.

Las Superposiciones de color: La aplicación de un color sobre otro ya seco, las superposiciones, tienen una gran importancia en la acuarela. Se considera uno de los procesos necesarios para añadir calidades abstractas al color. El color básico, color general o de fondo, influirá en todos los colores transparentes que le superpongamos. Por regla general, en las superposiciones, se debe aplicar primero el color más cálido, por ejemplo, para obtener un color anaranjado, pondremos primero el color rojo y, una vez seco, superpondremos el amarillo; para el violeta, primero bañaremos con color rojo y después con el azul. Cuando se actúa al revés, ponemos primero el color frío y a continuación el cálido, el resultado es totalmente diferente. El color frío neutraliza al cálido ensuciándolo. Cuando un color resulte opaco o apagado y queremos darle luminosidad, se deberá velar con una tinta más luminosa y transparente. 

Las máscaras: Cuando nos planteamos una obra, siempre habrá zonas que deberemos reservar, con el fin de resaltar las luces en contraste con las zonas de sombra. A estas zonas que "reservaremos", algunas veces después de haber ejecutado el lavado o aguada de fondo, que no mancharemos con las aguadas sucesivas que necesite el motivo que estemos pintando, las protegeremos con ceras o con fluido enmascarador , que consiste en una solución de látex de caucho que se extiende sobre la zona que tenemos que reservar. Hace algunos años, para reservar estos espacios, se aplicaban distintos tipos de ceras mezclados con algunos líquidos, hoy está en desuso porque existen en el mercado productos preparados para su aplicación inmediata y fácil de retirar una vez concluida la obra. Cuando se aplicaban ceras resultaban algo más complicado el retirarlas. Los productos de látex que se usan en la actualidad se aplican con un pincel, que posteriormente se limpiará con agua jabonosa y, como hemos dicho, se retiran con suma facilidad usando el dedo arrastrando el látex con suma facilidad. También podemos optar por un tipo de cinta que se pega al papel con la finalidad de proteger del color las superficies que queramos reservar. Se emplean para sacar líneas muy delimitadas y perfiladas. La forma más purista de reservar una zona, es usando de la técnica y controlando el color y sometiendo a la zona en cuestión a continuas pasadas con el pincel semi seco o la esponja totalmente escurrida, en cuanto algún color de los que estemos usando invada la zona, eliminando, de esta forma, cualquier mancha o coloración del color invasor.

  Recursos técnicos, trucos o efectos especiales:

Estarcido: Por este método, podemos crear unas texturas de gran efecto. Utilizando un cepillo de dientes o un pincel corto de pelo duro, cargado de color bastante diluido y le daremos unos golpecitos bruscos consiguiendo unas manchas aleatorias, seguidamente, cargaremos el pincel con distinto color y con menos agua, rascaremos las cerdas del pincel de tal manera que mancharemos encima de las primeras manchas siendo estás más pequeñas. Podemos utilizar este recurso tantas veces como convenga hasta que obtengamos el resultado perseguido

Raspar: Cuando tengamos la pintura todavía húmeda, ​podemos rascar con un pincel de pelo duro, de los empleados para pintura al óleo, llamados de lengua de gato, levantando o aclarando los colores o sacando luces. Una vez seca la pintura, utilizaremos una cuchilla de afeitar o una tarjeta de crédito, y con un movimiento enérgico, sobre determinadas zonas, sobre todo en papeles con mucho grano, eliminaremos el color de las partes más salientes del papel, creando unos efectos de luz y textura interesantes.

  Cristales o efecto de nieve: Si queremos dar un efecto de la cristalización del agua o cuando trabajemos en paisajes nevados, usaremos sal mientras los colores todavía se mantengan húmedos sobre el papel. Deberemos calcular el momento que vayamos a depositar los granos de sal que tenga la suficiente humedad aunque no demasiada. 

Para conseguir otros efectos similares, haremos unas bolitas de celulosa, y las usaremos de la misma forma que la sal. Otra variante es utilizar unos hilos cuando todavía los colores estén húmedos y dejar que sequen. Una vez seca retiraremos los restos de sal, papel o hilo.

  Estampado con cartulina: Para conseguir líneas rectas, es muy útil una cartulina gruesa lo más rígida posible, y la impregnaremos e una de sus aristas que posteriormente estamparemos sobre el papel. Se hacen los bordes de los tejados, delimitación de casas, cercas, vallas, etc. 

  La esponja: La esponja en acuarela es tan necesaria o más que el pincel. Con ella se pueden realizan baños rápidos y completos. Sobre papel seco con un color no muy diluido podemos realizar texturas interesantes. Si utilizas la esponja como si fuese un sello sucesivamente con dos o tres tintas, podemos conseguir unos matorrales de gran efecto pictórico. También podemos utilizar la esponja sobre el todavía húmedo para sacar o aclarar algunas partes.

  Pintar con pulverizador: Aunque no es muy frecuente, algunos acuarelistas usan un pulverizador para conseguir algunos efectos en cielos y suelos. Con una esponja mojada, humedeceremos el área de cielo que queramos pintar a continuación rociaremos algunos de los bordes de dicha área con un pulverizador. Cuando añadas el color, obtendrás algunos bordes muy interesantes que sólo se pueden conseguir mediante el uso del pulverizador.

  Modificación de un baño por la goma de borrar: Cualquier tinta, después de que haya secado, puede aclararse frotando con una goma de borrar. Sobre papel de grano y pasando la goma sobre la superficie se pueden obtener efectos granulados y calidades de una especial textura. No se debe borrar cuando el papel esté todavía húmedo o presionar con exceso pues, en este caso, sería fácil llegar hasta el blanco del papel y aún estropear la superficie de éste. Sobre un baño húmedo se puede realizar un rayado con una goma afilada y obtenerse así, una serie de líneas dentadas que son muy distintivas para algún efecto especial. Cualquier baño puede ser modificado, elevándolo o reduciéndolo, antes de que seque; el resultado depende del grado de humedad del baño en el momento de aplicar el levantado.

Exceso de color en el borde: En algunos planos cuando hay exceso de agua, se deposita en los bordes el exceso de color creando unos bordes duros e inconvenientes que, podemos corregir cuando el papel todavía conserve la humedad con un pincel seco o semi-seco retirando o reduciendo tal exceso. También podemos reducir este exceso de agua con la esponja, con un paño limpio o con papel secante.

Materiales

  Los materiales más necesarios para pintar con acuarelas son:

Los colores materiales o químicos: Los pigmentos: Los Colores que conforman la paleta deben tener una relación o armonía. Deberíamos incluir un color cálido y otro frío de cada uno de los colores primarios (por ejemplo, el azul monastral - azul frío con tendencia hacia el verde - y el azul ultramarino - azul cálido con tendencia hacia el morado). Esto le permite crear contrastes de temperatura de un color primario básico. El disponer de la versión cálida y fría de cada uno de los primarios le ayudará a mezclar fácilmente colores complementarios. También es conveniente tener un surtido de colores secundarios (son los que se componen de dos colores primarios), incluyendo el naranja de cadmio, un naranja intenso difícil de obtener con otros colores, y el violeta cobalto, otro de los colores difíciles de obtener con mezclas. Las acuarelas son pinturas de colores diluidos en agua, caracterizadas por su gran pureza de color, casi transparentes y con gamas de colores básicos, luminosos y resistentes a la luz y el tiempo. Deben ser aplicadas con pinceles blandos sobre papeles de elevado gramaje, ya que debido a su alto porcentaje acuoso, de lo contrario el soporte papel, se empaparía produciéndose el desagradable efecto de curvado. Las sustancias colorantes empleadas en la pintura y las artes gráficas en general, se llaman pigmentos. Los colores en acuarela se obtienen mediante un compuesto de pigmentos secos en polvo mezclados con goma arábica y soluble en agua. Los pigmentos básicos son poco numerosos. La mayor parte de ellos se originan al mezclarlo unos con otros. Los colores, en las distintas técnicas, pueden ser diluidos mediante un disolvente o líquido reductor: agua, aceite de linaza, trementina, etc. En acuarela, como su nombre ya nos indica, el disolvente natural o conductor es el agua, mejor si es destilada. De esta forma se obtienen diversos tonos o valores de un mismo color al rebajar su intensidad. En acuarela, la paleta de colores se dispone partiendo de los colores más cálidos hasta los más fríos, siguiendo este orden: amarillos, anaranjados, violetas, azules, verdes, y al final todas las tierras. El blanco y el negro en acuarela no se usan, si acaso un gris de Payn. El negro, normalmente ensucian los colores es preferible utilizar otras mezclas, como por ejemplo una mezcla de marrón Van Dyck con azul ultramar, para los blancos no se emplea color, sino que se utiliza el blanco del papel. En el mercado existen diferentes tipos de colores acuarela y se presentan en pastilla, en tubos o en líquido.

  El papel acuarela: La historia de la acuarela está íntimamente ligada a la historia del papel, inventado por los chinos, aunque también tiene como antecedentes a los egipcios, que la aplicaron sobre el papiro, primero con tintas planas y, posteriormente, con tintas desvanecidas, dibujos y pinturas consiguiendo los primeros claroscuros. En el mercado existen gran variedad de marcas y calidades. El ​papel acuarela se clasifica de acuerdo con su peso o espesor. El peso del papel viene determinado por el peso de una resma (500 hojas). Los gramajes de los papales acuarela que existen en España son: 185 gr./m2, 200 gr./m2, 240 gr./m2, 250 gr./m2, 280 gr./m2, 300 gr./m2, 350 gr./m2, 356 gr./m2, 650 gr./m2, 850gr./m2 y algún otro de características especiales como por ejemplo el denominado "torchón", que no tiene un grano definido sino unas ondulaciones más amplias y menos profundas que el grano. La mayor parte de estos papeles acuarela se pueden utilizar por las dos caras, teniendo en cuenta que la una será más granulada que su envés. Existen papeles prensados unos en caliente y otros en frío. Los papeles prensados en caliente, dan unas superficies satinadas, suaves que al usar las acuarelas no adsorbe bien las aguadas, dejando una impresión opaca y sucia. En cambio, los papeles presados en frío nos dan una superficie con una textura excelente para la adsorción y el flujo del agua, resultando unos bordes y contornos muy bien definidos. El grano o textura del papel es un factor determinante en la técnica y el efecto pictórico. Las irregularidades del grano dotan de profundidad al tono y color de la acuarela. Los granos más usados son los de grano medio y fino. Algunos acuarelistas, prefieren el papel de grano grueso, sobre todo a la hora de pintar temas florales. Si tuviésemos que elegir un papel de una calidad indiscutible, sólida e invariable para la práctica de la acuarela, sin lugar a dudas, escogeríamos el fabricado con trapos de hilo troceados, hervidos y batidos hasta formar una pasta homogénea y suave. Esta pasta está contenida en una cuba o tina. La pasta debe ser removida en forma constante con el fin de que mantenga la suspensión de todos sus componentes. Por medio de una forma o molde, se sumerge en la tina rellenándola de dicha pasta, obteniéndose una fina capa uniforme que, una vez haya perdido el agua que hace la pasta fluida, se colocará entre dos capas de fieltros amontonando unas sobre otras, prensándolas seguidamente con el fin de favorecer la deshidratación. En el curso de su fabricación, o por inmersión posterior, el papel acuarela se someterá a una solución de cola. De la buena mezcla y proporción de estas soluciones dependerá, en gran manera, la calidad de un papel. A la hora de seleccionar un papel para realizar una obra debemos ser meticulosos, observaremos si tiene manchas, arrugas. Lo miraremos al trasluz con el fin de descubrir cualquier anomalía, tara o defecto.

El soporte más corriente para esta técnica es el papel y hay gran variedad de texturas, pesos y colores, y su elección depende del estilo del artista. Existen tres tipos estándar:

  Papel prensado en caliente (hp): tiene una superficie dura y lisa, muchos artistas consideran una superficie demasiado resbalosa y lisa para la acuarela.

  Papel prensado en frío: es texturado, semiáspero, adecuado para lavados amplios y lisos.

  Papel áspero: Tiene una superficie granulada, ya que se le aplica un lavado se obtiene un efecto moteado por las cavidades del papel.

El peso del papel es la segunda consideración para su elección, ya que un papel más pesado tiene menos tendencia a ondularse. Para evitar que el papel se ondule deberíamos tensarlo.

  Tensado del papel: Antes de explicar este apartado hemos de decir que existen en el mercado diversos modelos de bastidores y/o marcos estiradores para montar y tensar el papel acuarela, aunque no es necesario ni preciso realizar un desembolso que, en ocasiones, es considerable, para proceder al tensado del papel acuarela, simplemente debemos procurarnos un tablero, al poder ser impermeable, de un tamaño inferior al del papel que vayamos a usar. (2 cm. más pequeño por lado) Cuando queremos realizar un apunte o ejecutar obras de pequeño tamaño, si usamos un papel de un grosor suficiente, no será necesario montar y tensar el papel, simplemente, lo sujetaremos, por medio de unas pinzas metálicas (imagen 2), a un tablero, cuyas principales características deben ser que sea impermeable y poco pesado, sin embargo, cuando queremos realizar obras de un tamaño considerable, debemos montar y tensar el papel; para ello, a continuación, reseñamos algunas orientaciones de las que yo uso, con ello no quiero decir que sean las únicas ni las mejores, pero a mí me sirven de una forma razonable. Para montar y tensar el papel, procederemos de la siguiente manera:

1.- Como hemos comentado en el párrafo anterior dispondremos de un tablero de inferior tamaño al de la hoja que vayamos a utilizar. Con una esponja o con una brocha de cerdas suaves, humedeceremos la cara que queramos pintar y la pondremos sobre un plástico o hule, quedando la cara seca hacia arriba.

2.- Colocaremos el tablero encima de la hoja y lo centraremos a fin de que sobre igual superficie de papel por los cuatro lados.

3.- Con unas tijeras procederemos a hacer un corte en diagonal de 45º en todas las esquinas del papel, de tal manera que quede a ras de los cuatro vértices del tablero.

4.- Plegaremos uno de los lados del papel sobre el tablero, de tal manera que, la parte húmeda doblada quedará ahora en la parte superior y, con una toalla o mejor, con un papel secante, levantaremos toda el agua y la humedad que podamos del papel en cuestión. Seguidamente, con cinta de carrocero, pegaremos este lado al tablero.

5.- Procederemos de igual manera con el lado opuesto al que acabamos de hacer, procurando tensar un poco el papel. 

6.- Repetiremos este proceso con los otros dos lados que nos quedan y dejaremos secar el papel. El papel se quedara liso y tenso como piel de un tambor. Por aquello que más vale una imagen que mil palabras, adjunto una imagen animada del montaje del papel acuarela sobre un tablero. Espero que os guste.

Hay que advertir que algunos propugnan que a la hora de montar un papel acuarela sobre un tablero, la cara húmeda debe quedar tocando a la madera, lo que tiene una ventaja, cuando doblas los laterales de la hoja, se queda al ​descubierto la parte seca de la misma, con lo que directamente la pegaremos sobre el tablero y no tendremos que estar secando ni levantando agua con el papel secante. En mi caso, cuando monto una hoja de papel sobre el tablero ya he realizado, previamente, el diseño o dibujo de la obra que quiero ejecutar. Otros autores realizan el dibujo una vez montado el papel. Si sois principiantes, no tengáis miedo, si queréis dominar la técnica, deberéis intentarlo una y otra vez con decisión.

Los pinceles: Uno de los materiales que resulta casi indispensables para pintar acuarela es el pincel. Sí, he dicho casi, ya que también se pueden ejecutar baños de tintas con una simple esponja, es más, con la esponja casi seca y cargada con el suficiente color, podemos añadir texturas y acentos de delicada factura. Nos dará una obra tendiendo hacia la abstracción con unas texturas que quizás no logremos con el pincel. De cualquier forma el pincel es el útil o herramienta más utilizada por la inmensa mayoría de los pintores. En el mercado existen mucha variedad y calidades de pinceles, aunque para pintar acuarela no son necesarios más de dos o tres. Los puristas dirían que con uno hay suficiente y la verdad es que, cuando llegas a dominar el pincel se pueden hacer retoques precisos y delicados con el mismo pincel que se utiliza para rellenar y dar capas de fondo. Utilizad un pincel grueso para humedecer el papel y para pintar fondos, cielos y grandes extensiones, ya que éste retiene una buena carga de agua, estos tipos de pinceles pueden ser planos o redondos. Los pinceles, al igual que los lápices, traen un número que los identifica, cuanto mayor sea el número más grande y grueso será el pincel. Como ya hemos apuntado, se utiliza el pincel de mayor tamaño para fondos y trazos grandes, con el fin de evitar demasiados toques que terminarían por dañar el papel. Para pintar líneas finas tales como las ramas de árboles o la hierba, utilice un pincel largo y estrecho, número 4, algunos autores les denominan de retallar o perfilar. También es recomendable un pincel plano del número 8, para realizar texturas y superposiciones planas y, si llega el caso, un pincel corto de pelo duro para realizar efectos de estarcido, aunque puedes usar perfectamente un cepillo de dientes y otro de cerdas pequeño, de los que se usan en óleo para efectuar pequeñas raspaduras sobre papel húmedo y eliminar pequeñas áreas de pintura. 

Partes del pincel: Un pincel consta de varios elementos:

El mango: Es la parte de madera barnizada por donde se coge el pincel, su longitud depende del fin para que va destinado. En principio, podemos decir que el mango corto se usa para las técnicas de acuarela y diseño, y el mango largo o muy largo para óleo o acrílico. Normalmente en el mango lleva grabado un número que es el que determina su tamaño y, en algunos casos también determina la marca y el pelo del que está compuesto.

La virola: Algunos llaman a esta parte férula, aunque es un término que no lo contempla la Real Academia de la Lengua Española. Es la parte que une y sujeta el pelo al mango. Las férulas de pinceles más baratos suelen ser de lata y llevan junta de soldadura. Otra calidad son las de aluminio sin soldadura. Los pinceles de mejor calidad disponen de una férula inoxidable de latón niquelado sin soldadura. Para una conservación duradera, deberá cuidarlos y mantenerlos siempre limpios. EL haz de ​pelo es el elemento más importante del pincel. En general, son de pelo natural de animal, excepto los denominados filamentos sintéticos. En la actualidad existen en el mercado un tipo de pincel sintético que da unos resultados aceptables para la pintura con acuarela.

Tipos de pelo: Cada tipo de pelo tiene sus propias características, que son las que confieren al pincel un carácter determinado. A continuación, se describen brevemente los tipos de pelo, que es lo que determina la calidad final y características del pincel:

Pelo de cola de marta roja Kolimsky (Siberia): proporciona el pelo de mejor calidad para los pinceles de acuarela. Este pelo garantiza un gran poder de absorción de agua y pintura, una excelente elasticidad que permite que el pelo vuelva siempre a su forma original, y posee gran resistencia que garantiza su larga duración. Su capacidad de absorción de agua permite pintar grandes superficies, y las características del mechón de pelo de marta que posee una punta afilada permiten realizar de trabajos de detalle. Los pinceles confeccionados con pelo de marta rojo ofrecen también una gran capacidad de absorción de agua y pintura, buena elasticidad y larga duración, y permiten la formación de una buena punta. Generalmente se utilizan para pintar con acuarela, pero también pueden emplearse para otras técnicas.

Pelo de cola de ardilla rusa o canadiense: Algunos pintores prefieren los pinceles de pelo de cola de ardilla rusa o canadiense también llamado petit gris. Proporciona un tipo de pelo excelente por su suavidad y capacidad de absorción de agua, por lo que es muy adecuado para acuarela. Sus características le hacen muy apropiado tanto para dar grandes superficies de color, como para deslavados.

Pelo de oreja de buey: como su nombre indica, procede del pelo de la parte delantera de las orejas del ganado vacuno. Normalmente se utiliza como alternativa económica a los otros pinceles de pelo suave, es razonablemente elástico y muy duradero. Los pinceles de este tipo de pelo pueden utilizarse prácticamente para todo tipo de pintura.

Pelo sabeline: En realidad es una imitación a la marta roja, su color es similar y se obtiene de las mejores calidades de pelo blanco de oreja de buey, sometido a un proceso de coloración que le da ese aspecto similar al de la marta roja.

Pelo de cabra: Aunque sea en las películas, todos hemos visto la ejecución de la escritura china. Los pinceles que manejan con tanta soltura, normalmente están hechos el pelo de cabra que crece sobre la vértebra espinal y se utiliza con tintas muy fluidas.

Pelo de lobo: Los pinceles construidos con pelo de lobo, por su suavidad, resultan muy adecuado para los trabajos de acuarela de grandes superficies.

Debido a la escasez de pelo de marta y a su elevado precio, se ha desarrollado un tipo de pelo sintético con el fin de obtener un pincel de características similares y precio más asequible utilizándose fibras de poliéster de punta muy afilada, dando un resultado satisfactorio y se adecuan a todo tipo de técnica pictórica.

Existen otros muchos tipos de pinceles construidos con pelos naturales de cerda, de ​hurón, de comadreja, Pelo de Poni conocidos como "pelo de camello" y pelos sintéticos de poliamida, Nylon, Perlón, Taklón y otros similares. También existe en el mercado pinceles de punta de goma usados para conseguir algunos efectos en la textura y acabado.

Limpieza y mantenimiento: Nos vamos a referir al mantenimiento para pinceles empleados en pintar acuarela. Como quiera que los pinceles representen una inversión importante en el conjunto de esta actividad, es por lo que es preciso cuidarlos para su buena conservación. En primer lugar, debemos advertir que, los pinceles que uséis para pintar acuarela nunca deben emplearse para manejar otras pinturas, por ejemplo óleos o acrílicos, estas prácticas terminan arruinando la elasticidad y acortando la vida de tus pinceles. Mientras se está trabajando, nunca dejar el pincel metido en el recipiente lavapinceles con el haz de pelo tocando en el fondo ya que, al cabo del tiempo, se deforma el haz pelo e inutiliza el pincel. Cuando termines la sesión de trabajo será preciso limpiar a fondo los pinceles. Lavarlos en agua limpia y con jabón suave. Procurar que suelten todo el tinte que puedan haber retenido en lo más profundo, ya que, de no ser así, cuando volvamos a usar el pincel posiblemente nos altere cualquier color. Los pinceles deben guardarse tratando que el haz de pelo quede protegido, sin peligro que sufra deformación alguna. En mi caso, una vez terminada la sesión de pintura, después de lavar a conciencia los pinceles utilizados, con los dedos y un poquito de jabón líquido, trato de devolver la forma original al pincel dejándole secar con el fin de mantenido unido su haz.

Las paletas: La paleta es una tabla delgada, ovalada, sin mango y con un agujero a uno de sus extremos, por donde, para sostenerla el pintor, mete el dedo pulgar izquierdo, y en la que se disponen los colores de forma ordenada para su mezcla y posterior aplicación. Hasta aquí su definición, ahora vamos a analizar su utilidad en la acuarela. Los pintores acuarelistas, por lo general, no emplean paletas al uso. Las paletas tradicionales son de caoba, pero su color oscuro no deja ver exactamente el tono de los colores y no serían adecuadas para pintar sobre un fondo blanco, por lo que debemos escoger paletas blancas e impermeables. Personalmente me fabrico las paletas con una madera rectangular a la que practico un orificio algo biselado en uno de sus extremos que cumple con la función de poder sujetar la tabla con más comodidad. La tabla tiene unas dimensiones aproximadas de 30 x 20 x 0,3 cm., después, con el fin de impermeabilizarla, la lijo y pulo adecuadamente, la doy una capa de selladora y después tres manos de esmalte sintético blanco, en el intermedio de capa y capa un poco de lija para eliminar rugosidades. Me resulta muy útil. A los que se inicien en la pintura de la acuarela se ha de advertir que puede utilizar como paleta cualquier cosa, desde un plato hasta una bandeja, simplemente se requiere que cumplan una condición que sean blancos. En el mercado existen diversas y excelentes paletas de plástico fabricada especialmente para acuarela. La tapa de una caja de acuarela puede asimismo utilizarse para mezclar colores. Al final de la sesión de pintura se puede limpiar con una pequeña esponja húmeda y volver a usarla. Las más corrientes son rectangulares, ya que disponen de mayor espacio en el centro para las mezclas, pero también se usan ovaladas o con forma de riñón, según el gusto y conveniencia. Una forma de construiros una paleta de resultados excelentes para usarla en el estudio, es a partir de una mesilla que tengamos retirada, de las que se usan ​como elemento decorativo, para poner un jarrón o un adorno, cuyo tablero no suele medir más de 40 cm. A esta mesa se le superpone un cristal transparente de unos 2 Mm. aproximadamente de grosor, teniendo la precaución de lijar sus bordes y aristas para evitar cortes e interponemos, entre el tablero de la mesa y el cristal, un papel totalmente blanco. Este tipo de paleta posee una serie de ventajas: fácil de limpiar, no cansa, siempre tenemos libre la otra mano para poder ayudarnos en cualquier momento. Otro elemento que nos resultará muy útil, a la hora de pintar con acuarelas, son los platillos para hacer mezclas, sobre todo si la superficie que tenemos que cubrir es grande, necesitaremos bastante cantidad de una misma tinta. En el mercado existe de diversas formas y calidades, aunque puedes usar platillos de café que tengas en desuso. Las cualidades más importantes requeridas en una paleta son su tamaño, peso y equilibrio. Las pesadas y desequilibradas cansan enseguida y producen dolor en la muñeca al pesar más de un lado que del otro y, además, hacen que el borde del agujero ovalado se clave en el dedo pulgar, perdiendo éste la sensibilidad poco a poco.

Los caballetes: La utilización del caballete no es imprescindible, sobre todo para aquellos que empiezan en la práctica de la acuarela. Conozco a algunos artistas que solamente lo utilizan en el estudio. Cuando salen al campo, trabajan sentados apoyando el soporte en sus rodillas e inclinando el mismo, los grados que estime conveniente en cada momento de la ejecución. La función principal de un caballete es sujetar la obra en una posición adecuada. En la actualidad al caballete, se le está dando otros usos distintos de aquel para el que fue creado por ejemplo: presentar trabajos en congresos y convenciones, anuncios de la carta de ciertos restaurantes, colocar carteles publicitarios... etc. En el mercado existen diversas formas de caballetes según el uso y función a los que queramos destinarlos. Por su funcionalidad, podemos clasificarlos en caballetes de: 

Caballetes de trípode: Es el clásico caballete y el más utilizado. Existen en el mercado diferentes modelos de calidades y materiales, la mayor parte de ellos permiten, regular la altura, fijar firmemente el tablero y poder dar la inclinación deseada a fin de evitar reflejos.

Caballetes de estudio: Los caballetes de estudio resultan mucho más pesados que los de trípode, por lo que se utilizan principalmente por pintores que disponen de estudio y no tienen necesidad de recoger y plegar el caballete continuamente. Estos caballetes son los más estables y los que permiten mayor regulación de altura, permiten albergar grandes y sujetar con firmeza grandes tableros, también permiten regular la inclinación, algunos de ellos poseen ruedas para poder desplazarlos cómodamente ya por su peso resultaría difícil desplazarlo. 

Caballetes de campaña: Estos caballetes se utilizan principalmente para pintar fuera del estudio. Su principal característica es su peso ligero, 1,5-2,5 Kg., y un reducido tamaño cuando está plegado, 80 - 90 cm. aproximadamente. Sin lugar a dudas resulta el caballete ideal para pintar en el campo o llevarnos de vacaciones. Existen modelos en madera y metálicos. Este tipo de caballete se empleará siempre como segunda opción debido a que la estabilidad es menor que los de trípode o estudio. Otra opción para pintura al aire libre, concursos, excursiones y vacaciones son las cajas caballete de caja con patas. Tienen la ventaja de ser al mismo tiempo caballete y caja para ​guardar las pinturas.

Caballete de sobremesa: Para aquellos que el permanecer de pie les resulte penoso, por dolores de espalda o simplemente por conveniencia o decisión, hemos de señalar que existen en el mercado una gran variedad de caballetes de los denominados de sobremesa, la mayoría de ellos construidos en madera de haya aceitada. Los modelos pequeños se utilizan mucho en decoración y como medio expositor de un cuadro encima de una mesa o mueble añadiendo un toque artístico a la decoración. Otros emplean estos modelos para exponer libros.

Otras herramientas importantes aunque no trataremos de ellas colores, un cuaderno de dibujo, lápices HB, goma de borrar (debemos de avisar que no se debe abusar del uso de la goma de borrar ya que daña el papel y después tiene unos resultados negativos), una cuchilla o cutex, un pulverizador, un paño suave para la limpieza de pinceles y retirada del exceso de agua, dos recipientes para colocar el agua, uno para lavar los pinceles y el otro con agua limpia para utilizar con los colores. Esta última, al poder ser, con preferencia filtrada o destilada para que el papel sea menos vulnerable al ataque de hongos.

Consejos

1º.- El color es relativo en sí mismo, ya que siempre está influenciado por el color que le rodea.

2º.- En las superposiciones se debe aplicar primero el color más cálido.

3º.- La luminosidad se obtiene, cuando aplicamos baños bien mezclados con pocas pinceladas y de la manera más simple.

4º.- Carles Haes, siempre recomendaba a sus discípulos entornar los ojos para ver sin detalles, apreciando así todas las partes del cuadro simultáneamente.

5ª.- Como regla general hay que hacer notar que todos los colores, a medida que se alejan, tienden a fundirse en un gris neutro.

6º.- La imagen que habremos de expresar es la impresión atmosférica y luminosa que captan nuestras percepciones.

7º.- Tengamos siempre presente que cuanto mayor sea la extensión del área pintada, más neutra habrá de ser su coloración. Los colores puros deben ser evitados en los fondos. Conjúguense colores cálidos y fríos con el fin de que se equilibren mutuamente, si las luces son cálidas las sombras tendrían que ser frías y viceversa.

Acuarelas europeas

Normalmente se considera que las verdaderas acuarelas más antiguas son los estudios de paisajes y de animales realizados en el siglo XV por el maestro alemán Alberto Durero, quien terminaba a la acuarela sus dibujos a pluma sobre temas de ​historia natural. Estas obras no constituyen la mayor parte de su producción, pero se les considera ejemplos clásicos de dibujos de la naturaleza, detallados y precisos. Los artistas de los siglos XVI y XVII sólo utilizaban de forma ocasional las pinturas al agua y la costumbre era emplearlas en monocromo. El bistre (pigmento marrón, café, obtenido del hollín) y la sepia (pigmento negruzco procedente de la tinta de calamar) tuvieron una preponderancia momentánea en las obras del artista francés Claudio de Lorena y del maestro holandés Rembrandt, quienes los utilizaban para crear expresivos efectos atmosféricos de nubes y cielo en sus dibujos de paisajes a tinta. No era frecuente el uso de pinturas al agua, por lo que se encuentran únicamente en las obras de unos cuantos maestros relativamente menores, como Hendrick van Avercamp y Adriaen van Ostade.

Acuarelas inglesas

La acuarela sufrió la evolución más importante de su historia en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XVIII, coincidiendo con el desarrollo, que además la intensificó, del romanticismo, que glorificaba la naturaleza y la belleza natural. Además de ser la técnica más conveniente para la pintura al aire libre (por su rápido secado), la acuarela era sobre todo adecuada para representar los temas románticos favoritos, como cielos tormentosos, niebla y bruma, y espesos follajes. Al principio, los acuarelistas ingleses seguían la tradición holandesa y se servían de aguadas de color para realzar sus dibujos a pluma o a lápiz. Sin embargo, a mediados de la década de 1700, la técnica de la acuarela se libró de esas ataduras —sobre todo con la obra innovadora de Paul Sandby—, y los artistas empezaron a aplicar la pintura directamente sobre el papel sin atenerse a contornos previamente dibujados. Esta evolución marcó la madurez de la acuarela como modalidad artística y se hizo muy popular. Los temas abarcaban mucho más allá del paisaje, incluyendo las composiciones místicas de William Blake y las sátiras sociales de las caricaturas de Thomas Rowlandson. En manos de algunos artistas, la naturaleza pastoril y apacible de la acuarela fue sustituida por el drama, la grandiosidad y lo sublime. John Robert Cozens, por ejemplo, realizó acuarelas muy evocadoras de los Alpes suizos y ejerció una importante influencia sobre los dos grandes maestros ingleses de la acuarela, Thomas Girtin y Joseph Mallord William Turner. En la primera mitad del siglo XIX, este último alcanzó una brillantez y luminosidad que no ha encontrado parangón; para describir sus acuarelas se decía que habían sido “pintadas con vapor teñido”.

Acuarelas en América y Europa

La acuarela no destacó tanto en otros países europeos. En Francia utilizaron mucho esta técnica algunos pintores románticos como Géricault o Delacroix. La facilidad que proporcionaba a los artistas para representar la luz y la atmósfera tuvo una influencia menor en el movimiento impresionista que se desarrollaba en Europa a finales del siglo XIX, aunque algunos artistas aprovecharon su rápido secado para captar el instante fugaz. En España fueron diestros acuarelistas Mariano Fortuny y Ricardo Madrazo entre otros. El empleo de la técnica de la acuarela estaba más extendido en Estados Unidos. Sus principales representantes a partir de 1870 eran John Sargent y Winslow Homer, el primero con escenas europeas brillantes y el segundo con representaciones realistas y absolutamente espontáneas de los bosques de Maine y de ​escenas caribeñas. En el siglo XX, la acuarela ha tenido un papel relativamente pequeño, destacando ocasionalmente en la obra del postimpresionista francés Paul Cézanne y del vanguardista suizo Paul Klee. Sin embargo, en general, ha quedado eclipsada por sus parientes más brillantes y expresivos, el gouache y la pintura acrílica.

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